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Historia 917 — capítulo 7
HARRY POTTER Y LA HIJA DE VOLDEMORT
Capítulo 7°
AGUA DULCE
Ya habían pasado cinco días desde que se enteraron. Ron y Hermione no sabían nada, pero suponían que algo le pasaba a Kate; sólo hablaba para pedir perdón, agradecer algo o contestar en clase, y a la hora de comer comía muy poco y se iba a la habitación.
Un día que caminaban todos hacia la clase de Pociones, Harry pasó por delante de la estatua de Boris el Desconcentrado, y tuvo una idea para animar a Kate: podían preguntarle a Hermione la contraseña y una noche iban con la capa invisible, pero... había unas cuantas pegas, primero Hermione nunca les diría la contraseña y menos les dejaría ir; segundo no tenían bañadores; tercero no cabían todos en la capa. Si en primero tres casi no cabían, cinco ya más creciditos era aún menos probable.
- Buenos días alumnos -les saludó Snape. Percy estaba detrás.
“¿Se había ido del Ministerio para trabajar con Snape? Ese tío está loco”, pensaban Ron, los gemelos y Ginny. Hacían Pociones con Slytherin. “¿Cómo no?”, se lamentaban los Griffindor.
- Bueno, ¿han hecho todos los deberes que mandé? Los que los hayan hecho que levanten la mano. Percy pasará a buscarlos.
Neville levantó la mano temblando; Hermione la tenía bien arriba, Ron no estaba muy seguro de tenerlo todo bien aunque Hermione le hubiese ayudado; Harry levantaba la mano pero aún pensaba en lo del baño. Cole no dejaba de mirar a Kate y ésta levantaba la mano sin muchas ganas. Dean no los había hecho y Seamus tampoco. Tres chicos y una chica de Slytherin tampoco los tenían hechos; dos de los chicos eran Crabbe y Goyle, el otro era un chico de pelo oscuro, la chica era de cara pálida con una peca muy grande al lado de la nariz.
- A ver, ¿por qué no hicieron los deberes? –preguntó Snape.
Las voces agudas de Crabbe y Goyle dijeron “¡Se las comió una lechuza!”
“¡Vaya estupidez!”, pensaron los de Gryffindor.
- Muy bien…-dijo Snape-, por no haberme mentido le doy 5 puntos a cada uno para Slytherin.
Luego, la chica contestó.
-
Me los he dejado en el Gran Comedor cuando los repasaba.
-
Cinco puntos por no haber mentido...
Después, el chico de pelo oscuro.
-
No me acordé.
-
Cinco puntos por decírmelo y uno menos por no tener una buena excusa. ¿Y ustedes? -les preguntó Snape a Dean y Semeus.
-
Me gastaron la broma de la tinta invisible…-dijo Semeus cabizbajo y con un hilillo de voz.
-
¿Se cree que soy tonto o qué? Cinco puntos menos para Gryffindor. ¿Y usted?
-
Lo… lo mismo, hice los deberes con él -dijo Dean.
-
¡¡Otros 5 puntos menos para Gryffindor!!
Durante los siguientes 50 minutos le quitó 30 puntos a Gryffindor y se los dio a Slytherin.
-
¿Señorita Lee...? ¿Qué dice? –preguntó Snape al ver a Kate murmurar algo.
-
Eh… ¿qué? -parecía que bajase de las nubes-. No… es que quería aprender a hacer esta poción…
-
A ver, a ver... la poción antitristeza -dijo con una sonrisa malévola Snape, después añadió-. ¿Se le rompió una uña? ¿Para qué la quiere?
-
Es… es que yo... –balbuceó ella.
Entonces, una lágrima cayó por la mejilla y toda la clase (menos Harry y Cole) se quedaron impresionados. ¿Por qué lloraba? Kate se levantó y se fue de la clase.
- Kate…-susurraron Harry y Cole.
Ella continuó corriendo todo lo que pudo hasta que chocó con alguien.
-
Profesora… yo… lo siento…
-
Tranquila -le contestó McGonagall-. Pero le tengo que quitar 5 puntos a Gryffindor, ¿lo entiendes verdad? No me enfadaré porque sé por qué estás corriendo y llorando... por lo de tus padres. Dumbledore y yo somos los únicos profesores que lo sabemos, por lo menos eso creo. Bueno, me voy, vuelve a tu clase... O mejor vete a mi clase que nos toca ahora, esta casi ha acabado. Yo iré ahora... Adiós.
-
¡Hermione!
-
¿Qué quieres, Harry?
-
¿Cuál es la contraseña de los baños de los prefectos? -le dijo su amigo muy serio.
-
¿Qué? -le preguntó la chica muy sorprendida-. ¿Por qué quieres saberlo?
-
Quiero que vayamos todos esta noche al baño de los prefectos.
-
¿Qué?
-
¡Señor Potter, señorita Granger! Diez puntos menos para Gryffindor y hagan el favor de callarse –gritó la profesora McGonagall enfadada.
Cuando salieron de la clase, antes de ir al Gran Comedor continuaron la conversación.
- Dímela por favor, quiero que vayamos todos esta noche.
Si conseguía la contraseña ya sabía cómo solucionar lo demás: podían coger un botón y convertirlo en un bañador, estaba en el libro. Seguro que Hermione se lo sabía, y si no los chicos con pantalones cortos y las chicas con una camiseta o con un top y pantalones cortos. Y para la capa podían ir en turnos, uno de ellos (seguramente él) llevaba la capa, y los dejaba allí e iba a por otro, y todo así. Sería cansador pero valía la pena.
-
Hermione, anda...
-
No, lo siento Harry, no sé para qué tendríamos que ir, y tampoco os dejaría.
-
¿Te has dado cuenta que Kate está muy triste últimamente? -la chica movió la cabeza afirmativamente-. Pues quería pasar una noche divertida para animarla.
-
¿Pero y si nos pillan?
-
Hermione, venga, llevamos haciendo cosas por el estilo desde los 11 años, ahora que somos más mayores haremos cosas peores.
-
Yo… bueno, todo sea por Kate… La contraseña es… Agua dulce -la chica bufó-. Bueno, vamos al Gran Comedor que nos están esperando.
-
¡Hermione, eres la mejor!
-
Gracias... -dijo sonrojada la chica.
-
Ohhh… pero si son la sangre sucia y el huérfano... ¿Qué hacéis aquí solitos? -era la voz de Draco, mientras Crabbe y Goyle le reían la gracia o la estupidez.
-
Anda Malfoy, come polvo -le dijo Harry cogiendo a Hermione del brazo y dejando a Draco atrás.
Cuando estaban más lejos, Harry siguió hablando.
-
Maldito imbécil, no lo soporto…
-
Tranquilo Harry. “A palabras necias, oídos sordos...”.
Cuando estaban todos en la sala común y ya sabían lo del baño y tenían los bañadores, la capa y el mapa del merodeador, esperaron hasta las 11:30 que es cuando la sala queda vacía, y fueron de uno en uno junto con Harry.
Cuando estuvieron todos allí se quitaron la ropa (llevaban los bañadores debajo, eran todos de color negro, como los botones). Ron y Hermione jugaban a tirarse agua, mientras Harry abría los grifos y Cole saltaba a la piscina. Kate se había quedado en un borde, estaba metida en el agua pero tenía los brazos cruzados en el borde de la piscina y la cabeza apoyada en el brazo derecho.
-
Kate, ven -le dijo Harry acercándose a ella.
-
Gracias Harry, lo has hecho para animarme, ¿verdad? –le dijo ella muy bajito, y de repente se puso a llorar sin moverse pensando que Harry no la veía puesto que estaba de espaldas a él, pero sí que se había dado cuenta.
-
Kate… una vez una amiga dijo “para mí mis padres son con los que convivo, no los que tienen mi sangre...”. Creo que deberías hacerle caso, ella tenía razón. Esa chica es muy simpática y nos cae muy bien a todos. Ella no se parece en nada a su padre, y a su madre.. no lo sé.
-
Harry... él mató a muchas personas, entre ellos a tus padres, y casi a ti... ¿no estás resentido?
-
Claro, con él...
De repente Kate se giró y llorando abrazó a Harry. Los otros se giraron para ver qué pasaba.
- ¡¡LO SIENTO!! ¡¡TU TIENES MAS DERECHO A LLORAR Y NO LO HACES!! –gritó Kate dejando a todos sorprendidos, incluso a Harry y Cole, pero después Harry le pasó las manos por la espalda para abrazarla y ella muy bajito y sin dejar de llorar, continuó hablando-. Lo siento… por favor, contadles lo que nos dijo Dumbledore.
Entre Harry y Cole les explicaron todo, y después les contaron lo que no había oído Kate. De repente, la estatua dejó entrar a alguien. ¡¡Dumbledore!!
-
Buenas a todos. ¿Os lo pasáis bien? -dijo el profesor.
-
No… nosotros sólo…-intentaron explicarse.
-
Diez puntos menos por estar aquí…-les dijo Dumbledore, y después sonriéndole a Kate, continuó-. Y 10 más por consolar a una amiga... Venga, secaos, os acompaño a vuestra casa. Ya habéis conseguido lo que queríais, porque Catherine, ¿estás mejor, verdad?
-
Sí....