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Historia 917 — capítulo 9
HARRY POTTER Y LA HIJA DE VOLDEMORT
Capítulo 9°
LA ADMIRADORA SECRETA
- ¿Por qué no damos una vuelta por el lago? -le preguntó Harry a Kate, a quien había encontrado en los pasillos.
Estaban paseando muy callados cuando de repente Harry preguntó:
-
¿Qué os pasa a Cole y a ti? ¿Por qué no os habláis?
-
No quiero hablar sobre eso, y menos con un chico -le contestó cabizbaja.
De pronto llegó una lechuza marrón y blanca, a la que no conocían. Harry le quitó la carta y la lechuza se fue volando. La carta no tenía remitente, era un sobre amarillento. Harry rasgó el sobre y empezó a leer:
”Querido Harry Potter:
Hola, tu a mí me conoces, piensas que voy detrás de uno de tus peores enemigos, pero no es así. Yo te amo a ti, soy tu fan número uno, quiero ser tu admiradora secreta. Ojalá me atreviese a decirte quién soy, pero no me atrevo.
Te quiere,
Tu admiradora secreta”.
-
Anda Harry, ya has encontrado novia...
-
¡No digas bobadas! -le dijo él sonrojado a Kate.
-
Fiu, fiu -le silbó Kate haciéndole caso omiso a Harry-. ¿Quién será? ¡Tengo que descubrirlo! ¡Con lo que me gustan a mí estas cosas!
-
¿¡Quieres hacer el favor de no decir más tonterías!? -Harry cada vez estaba más rojo.
-
No quiero, pero si tu me lo pides, lo haré. Je, je... Estás hecho un lijón…
-
¡¡Cállate!! -Harry ya había llegado a la etapa de parecerse al pelo de su mejor amigo.
-
¿No quieres saber quién te lo ha enviado?
-
¡Claro que sí!
-
Bueno, pues si se lo decimos a los demás nos ayudarán a buscar más rápido...
Cuando Kate ya se marchaba a buscar a los otros, Harry la agarró del brazo.
-
¡Ni se te ocurra contárselo a los demás o me torturaran al igual que tu!
-
¡No seas muermo! Si me contaste que el año pasado muchas chicas que eran admiradoras tuyas no dejaban en paz a Hermione por ese artículo de Rita como se llame, la escarabaja esa... Una más no hará daño a nadie.
-
¿Sabes qué haremos? Si no se lo cuentas a los demás, te dejaré investigar conmigo quién es -Harry le extendió la mano derecha a Kate-. ¿Qué me dices?
-
Vale –ella le agarró la mano, él estiró hacia ella y cuando estaba cerca le puso la mano detrás de la cabeza, hacia la nuca, y acercando la cara le susurró-: No se lo contaré a nadie, será un secreto de tu admiradora, la lechuza, tuyo y mío...
Se separó de Harry quien estaba paralizado y tenía la cara más roja que un tomate. Tenía tanta calor que sudaba y todo.
- Bueno, vámonos. Los otros deben estar en la sala común. No, mejor aún, vayamos a la biblioteca y empecemos a examinar la carta.
A Harry ya empezaba a bajársele el color, pero cuando miraba a Kate no se le quitaba de la cabeza su mano suave en su nuca y después recordaba lo del baño y que ella sólo llevaba una toalla, y se volvía a poner colorado.
-
Bueno, ya hemos llegado. ¿Dónde nos sentamos? -Kate miraba hacia todos lados.
-
No hay ninguna libre…
-
Pues vamos al gran comedor, seguro que no hay casi nadie.
Fueron hacia allí y tal y como había dicho Kate, no había casi nadie.
-
¿Vamos a la mesa de Gryffindor, Harry?
-
Sí.
Estuvieron un rato probando hechizos, encantamientos, pero nada... Fueron a la biblioteca para buscar en libros, se apuntaban con un hechizo lo que decía para llevárselos al Gran Comedor (los libros no se pueden sacar de la biblioteca sin permiso), pero tampoco salía nada.
Ya era de noche, se tuvieron que marchar hacia Gryffindor.
-
¿Dónde estabais? -les preguntó Ron cuando los vio llegar-. Os estuvimos buscando, pensábamos que os había pasado algo.
-
Ronnie tranquilízate, estábamos en el Gran Comedor hablando un poco sobre.. bueno, sobre cosas... -le contestó Kate.
-
No me llames Ronnie, no sabes cómo lo odio... Los otros ya se han ido a dormir, mañana nos tenemos que despertar pronto. Bueno Harry, vámonos. Adiós Kate.
A la mañana siguiente, Harry y Kate se levantaron los primeros. Casi no habían dormido por culpa de la carta. Esperaron a que los otros se vistiesen y fueron todos al Gran Comedor.
Como Harry estaba todo el rato junto con Kate hablando de la carta, Cole se ponía celoso, y además Kate siempre le desviaba la mirada. Por eso no aguantó más y le dijo:
-
Kate, después quiero hablar contigo.
-
Yo… es que…-balbuceó ella poniéndose roja -de repente se levantó y le dijo-: ¡Hablemos ahora, ven conmigo!
-
Se lo llevó a un lugar apartado y le pregunto:
-
¿Qué quieres?
-
Soy idiota...
-
¿Qué? Eso no es cierto... ¿Por qué dices tales tonterías?
-
Si no hubiese hecho aquello, no te hubieses enfadado conmigo.
Al oír esto, Kate se le acercó y le puso la mano sobre la mejilla, se la frotó y sonriendo le dijo:
- Cole, no estoy enfadada, es sólo que... no sé, me da vergüenza hablarte después de aquello -se le acercó un poco y para sorpresa de él, le besó en los labios-. Ahora estamos en paz... Bueno, vamos a comer, me muero de hambre, ¿tu no?
Cole movió afirmativamente la cabeza; aún estaba confuso. Se fueron con los demás a comer.
Harry y Kate volvían a hablar, pero esta vez Cole no estaba tan celoso porque cuando Kate le veía, le sonreía.
-
Bueno, ahora tenemos Defensa, ¿no? -preguntó Ron.
-
Sí -le contestó Hermione.
-
Pues nosotros tenemos Herbología -contestaron los gemelos.
-
Yo tengo… Adivinación. Adiós -dijo Ginny mirando la lista de las clases.
-
Buenos días a todos -dijo Fleur cuando los vio entrar-. Hoy estugiagemos a las momias. Hegmione, empieza a leer pog fagor, pog la página 24.
Hermione se levantó y comenzó a leer.
-
“Se cree que las momias vienen sólo de Egipto, pero no es así; también existen en América Latina, en especial en la zona andina. los Andes peruanos, la región de Atacama en Chile, Angualasto y Calingasta en el noroeste de Argentina. La palabra momia deriva del árabe “betún”, que en forma original persa significa “cera o betún” La momificación preserva eternamente los cuerpos de los difuntos. Los rituales de momificación implicaban, en ocasiones, la extracción de vísceras sustituídas por ofrendas en forma de objetos de oro o piedras precosas, tal como lo narran los cronistas en el siglo XVI. (16). El cadáver se colocaba en algunos casos en posición fetal, con las rodillas flexionadas. El uso del humo producido por la quema de hierbas para deshidratar el cuerpo era empapelado por algunas culturas. El acto de envolverlo en capas de tela facilitaba su conservación. Después, con toda probabilidad, era rodeado por un universo simbólico y mágico. La vida después de la muerte se perturba, además de en los rituales, en los objetos colocados junto a los muertos, a la manera de ajuares funerarios”.
-
Muy bien Hegmione, siéntate... Bueno, esto es sólo para que sepáis cosas sobre las momias, pero supongo que todos sabgéis que jamás se tiene que abgig un sarcófago, pogque si lo hacéis, el sello se gompegá y la maldición caegá sobge vosotros. Si quegéis saber cuándo no debéis abgig un sagcófago, pgimego tenéis que fijagos en si tiene algo escrito pagecido a: “A toda pegsona que entge con intenciones impugas en esta tumba, le agagagé pog el cuello como un pájago y segá juzgado por el Gan Dios”. Hay una que dice así: “¡Que el cocodgilo en el agua y la segpiente en la tiega estén contga aquellos que hagan cualquieg mal contga esta tumba, pogque yo no he hecho nada contga él y ellos segán juzgados por Dios!” Este texto fue sellado en las tumbas de los constguctores de las pigámides de Gizéh. Es una maldición de los muegtos, una amenaza al pgofanador, a quien se adgierte que sufgigá un agónico óbito entre las mandíbulas de un cocodgilo sagado.
Bueno, y ahoga os dige el hechizo repeler la maldición y cómo se hace la poción paga que la momia vuelva a descansag en paz. Empezagemos pog el hechizo. Pimego coges la vagita y la agitas haciendo un dibujo en fogma de ese (S) empezando pog abajo y dices: “Gepeletos” maldición. A veg, venir de uno en uno y yo os echaré una maldición.
Fueron de uno en uno, casi ninguno lo hizo bien pero como era de esperar, Hermione lo hizo a la primera. A Harry le costó tres oportunidades poder hacerlo bien. Ron... bueno, él tuvo unas 10 oportunidades, siempre hacía una “S” con tres curvas y entonces la maldición le alcanzaba mientras su varita se ponía a bailar. Por suerte la maldición era muy floja y no le hizo más daño que unas caídas de culo al suelo. Cole y Kate lo hicieron a la segunda.
Sonó el timbre y todos se marcharon.
-
El pgóximo día agemos la poción -decía Fleur mientras se marchaban.
-
Ay… me duele el trasero…-se quejaba Ron-. ¿Qué toca ahora?
-
Pociones -le contestó Harry poniendo una mala cara.
-
Qué mierda... -dijo Ron disgustado.
Cuando llegaron, se sentaron en la última mesa como siempre.
- Buenos días alumnos -dijo Snape cuando llegó seguido por Percy.
Ahora lo que los Weasley pensaban era “¿no le habrá echado Snape la maldición imperdonable Imperius?”.
El resto del día no pasó nada interesante, Kate y Harry intentaban descubrir algo de la carta pero nada. Cuando ya hubo pasado una semana, recibió otra carta:
”Querido Harry Potter:
Te espero el jueves, después de las clases, al lado del sauce boxeador.
Te quiere:
Tu admiradora secreta”.
-
¡Bien, al fin sabremos quién es! -gritaba Kate entusiasmada.
-
Oye, oye, tranquilízate -le decía Harry.
Llegó el jueves y Harry fue al sauce. De lejos Kate lo observaba con unos prismáticos.
-
¿Hay alguien? –preguntó Harry que notaba cómo sus mejillas se sonrojaban cada vez más.
-
Sí... -de detrás de un árbol un poco alejado del sauce, apareció ¡¡Pansy Parkinson!!
-
¿Qué haces tu aquí? -le preguntó Harry.
-
Te envié una carta diciéndote que vendría.
-
E… ¿¡ERAS TU!? ¡Pero si estás saliendo con Malfoy! ¿Esto es una broma, verdad? -Pansy movió negativamente la cabeza.
-
Ya te dije que pensabas que iba detrás de uno de tus enemigos... Ya hace mucho tiempo que me gustas -Pansy se acercó a Harry para darle un beso, pero de repente apareció Kate-. ¿¡Que haces tu aquí!?¡Empiezas a caerme fatal! ¡Desde que te conozco que no dejas en paz a Harry! ¡Márchate!
-
No seas idiota, no me voy a ir, Harry es mi amigo. No pienso dejarlo solo con un buldog como tu, aunque me arrepiento de decirle esas cosas a los pobres animales... ¡No soy idiota! ¡Desde lo lejos he visto que Malfoy, Crabbe y Goyle están ahí detrás! ¿Qué pasa? ¿Querías sonsacarle algo a Harry?
Kate había cogido del brazo a Harry. De repente salieron Draco, Crabbe y Goyle de detrás de un árbol cada uno.
-
Hola Kate -le dijo sonriente Malfoy.
-
Malfoy, vete a freír espárragos -Harry se marchó seguido de Kate, muy enfadado y avergonzado por lo que acababa de pasar.