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Historia 93711 — capítulo 5

Luce sacó el móvil de la mochila y marcó el número de su madre.

-¿Si?- contestaron.

-Hola mami.

-Luce cariño, ¿cómo estás?

-Bien mamá, ¿y tú?

-Muy bien cariño, te echo mucho de menos- le dijo, Luce sonrió-, ¿os dejan usar el móvil en ese colegio? Pensé que ibas a mandarme una carta.

-Mm, bueno, la verdad que no sé si nos dejan, porque claro, aquí nadie sabe de la existencia de los móviles, por lo que no nos pueden prohibir usar una cosa que no conocen.

-Sí, quizá tengas razón. ¿Te lo estás pasando bien?

-Sí, bueno, la verdad que no hemos hecho aún muchas cosas- le contó.

-¿Y has aprendido mucho?

-Sí, nos han enseñado varios hechizos y pues… también nos han dado libros para leer, y en ellos hay muchas cosas.

-Luce, todo eso lo puedes aprender en casa, ¿no quieres que vaya a recogerte? Te echo tanto de menos, cariño.

-Yo también mamá. Pero me gusta estar aquí. He hecho muchos amigos.

-Luce, ¿con quién hablas?- escuchó la voz de su padre.

-Luce, ¿quién te llama?- preguntó Hermione.

-Eh, mamá, tengo que colgar, me está llamando un profesor. Adiós, te quiero.

-Yo también te quiero, hija- y la niña colgó el teléfono.

-¿Se puede saber con quién hablas?

-Con nadie Draco, solo estoy jugando.

-¿Seguro?- Luce asintió-, creía que estabas hablando con tu madre.

-¿Con mi madre?- soltó una risita-, no, qué va, ojalá, te he dicho que mi madre está en no sé dónde y no puedo ponerme en contacto con ella.

-Ya…- se acercó hasta ella-, ¿qué tienes ahí?

-Nada- escondió el móvil tras su espalda.

-No me mientas, Lucinda- le quitó el teléfono-. ¿Qué es esta cosa?

-Un juguete- al fin y al cabo, su padre era mago, no podría conocer nada muggle.

-Esto me suena- se sentó en el sofá-, esto lo he visto yo antes…

-Draco, es imposible porque…

-Oh, claro que lo he visto antes, ¡esto es un chisme muggle!

-¿Qué?- ¿cómo lo sabía?- no digas tonterías.

-No trates de engañarme, sé que es algo muggle, aunque no sé para qué sirve.

-¿Conoces cosas muggles?- se sorprendió.

-Sí, he estado en su mundo, y he de reconocer que tienen cosas bastante interesantes, aunque no sé para qué sirven la mayoría, pero bueno- se encogió de hombros.

Luce se quedó sin palabras. ¿Su padre estaba diciendo que los muggles tenían cosas interesantes? Aún más sorprendente, ¿su padre había ido al mundo muggle?

-¿Por qué me miras así?

-Pues porque yo creía que tú odiabas a los muggles.

-Ya… bueno, eso era antes- la niña lo miraba perpleja-, no es que me gusten, pero… Oye, ¿y tú cómo sabes eso?

-Oh, mi madre, ella me lo ha dicho.

-Vaya, veo que no te ha hablado muy bien de mí- ella se encogió de hombros-, ¿qué más te ha contado sobre mí?

-No mucho, la verdad, que vosotros no os llevabais bien en el colegio, que no te gustan los muggles… mi tío Ron me ha contado más cosas acerca de ti que mi madre, cuando mi madre se enteró de lo que me había dicho, casi lo mata.

-¿Qué te contó Weasley?- le picaba la curiosidad.

-Que eres malo, un asqueroso hurón, que te metías con mi madre en el colegio y la llamabas sangre sucia, que estabas en el bando enemigo en la guerra, que ibas a matar a un hombre, que…

-Ya, no quiero saber más- se revolvió el pelo-, ¿y por qué se enfadó tu madre con él?

-No quería que yo supiera esas cosas, le dijo que él no tenía ningún derecho de hablarme sobre ti, que ese era cosa suya, y mucho menos tenía que contarme esas cosas horribles de ti.

-Vaya, yo… no sé qué decirte, verdaderamente- se rascó la cabeza, incómodo.

-¿Es cierto todo eso, Draco?

-Pues…- miró a su hija a los ojos-, sí, es cierto.

-¿Insultabas a mi madre?- asintió, y bajó la cabeza, incapaz de mirarla a los ojos-, ¿ibas a matar a un hombre?

-Ese, la verdad que es un asunto difícil de explicarte, Luce.

-Eso mismo me dijo mi madre, ella me dijo que tú no querías, ella no cree que seas malo, y a mí tampoco me lo pareces, un poco borde a veces, pero malo no.

-Gracias, Luce.

-De nada- se hizo un incómodo silencio-, ¿vas a jugar conmigo?-Draco la miró, lo que a él le apetecía era dormir.

-Estoy cansado, Luce, no he pegado ojo en toda la noche, mira, tengo en el salón un aparato muggle, que se llama televisión, ¿sabes lo que es?- la niña asintió-, puedes ver una película.

-¡Vale!- Luce echó a andar por el pasillo, hasta llegar al salón, y Draco iba pisándole los talones.

-Mira, allí están todas las películas- señaló una estantería-, pon la que quieras, yo voy a dormir, luego te veo- se despidió con la mano y puso rumbo hacia su dormitorio.

Al parecer, le tocaba ver una película sola. Se acercó a la estantería, allí había muchísimas películas. Empezó a buscar alguna que le interesara. Pasó el dedo índice por ellas. No tenía ni una sola película de dibujos, qué deprimente, a ella las películas de dibujitos animados eran las que más le gustaban. Se encogió de hombros. Tendría que conformarse con otra cosa, estaba claro.

El problemas era cuál elegir, no le gustaba ninguna de las que allí había. Miró hacia arriba, en otro estante, un poco más alto, había más películas. Arrastró una silla hasta allí, y después se subió en ella. Alargó la mano y cogió una, al azar.

En la carátula, salía una mujer. Aunque parecía que iba en ropa interior, iba vestida de conejita. Esa película seguro que era la mejor de todas las que tenía su padre. Se bajó de la silla y corrió hasta el DVD. Una vez puesta la película, se sentó en el sofá, esperando a que empezara.

La primera escena, era la mujer disfrazada de conejita. El único problema era que se estaba quitando la ropa. La niña abrió los ojos de manera desmesurada. La mujer se acercó hasta una cama, hasta quedar tumbada sobre ella.

Luce se levantó de un brinco del sofá y salió corriendo hasta el cuarto de su padre. Se montó en la cama, y, una vez a su lado, lo zarandeó.

-Draco, despierta, he puesto una película que no me gusta.

-Pues quítala y busca otra- gruñó.

-Pero Draco, es que sale una mujer desnuda- el rubio abrió los ojos y se levantó de la cama de un salto.

-Quédate aquí, Luce- llegó al salón y se acercó al DVD para quitar la película, en la cual la escena que en estos momentos se estaba reproduciendo era una mujer practicándole sexo oral a un hombre. Paró el reproductor.

Las películas ni tan siquiera eran suyas, eran de Blaise, que un día se las había llevado a su casa, se las había prestado. Él las había colocado en la estantería, y ni tan siquiera se acordaba de ellas.

-Maldito Zabini y sus malditas películas- gruñó, entre dientes.

-¿No son tuyas?- Luce estaba en la entrada del salón.

-No, son de Blaise- la pequeña se acercó hasta él-, busca otra.

-No me gusta ninguna- se cruzó de brazos-, vamos a jugar, por favor.

-Estoy cansado.

-Pero Draco, yo quiero jugar contigo, por favor- dejó sobresalir el labio inferior-, un ratito.

-Está bien, pero solo un rato- se dejó caer en el sofá y se cubrió la cara con las manos.

-Vamos a jugar a la oca.

-¿A la qué?- la miró fijamente.

-Sí, ya verás, es muy divertido, voy a buscarla- echó a correr por el pasillo-, te va a gustar- gritó.

-Lo dudo mucho.

Lo único que él quería era descansar, ¿era mucho pedir?


Nott agarró con fuerza los muslos de Luna, ella gritó. Mordió la piel de su cuello. Y bajó hasta su cuello. Le sonrió de manera siniestra, y acto seguido, llevó una de sus manos hasta el sujetador, y se lo subió, dejando ver sus pechos.

-¡No, por favor!- gimoteó-, te lo suplico, por favor.

-Cállate niñata- masajeó uno de sus pechos. Acto seguido, bajó el rostro, hasta capturar con su boca el otro seno. Ella llevó las manos a la cara de él, y le arañó, le clavó las uñas, con fuerza, hasta hacerlo sangrar-. ¡Maldita puta!- se puso de pie y se llevó las manos al rostro.

Luna se arrastró por el suelo, gateando, para alejarse de él.

-¿Dónde coño crees que vas, putita?- se acercó hasta ella, y le propinó una patada en las costillas, Luna chilló y se dejó caer en el suelo. La agarró del cuero cabelludo hasta alzarla-, ahora vas a saber lo que es bueno-, estampó su puño contra una de sus mejillas, partiéndole el labio-, vas a aprender a portarte bien, estúpida- la arrastró hasta la pared, y la encadenó allí.

-Por favor- siguió pidiendo-, déjame. Nott no hizo caso de sus palabras.

-Voy a acabar contigo de una puta vez- se llevó las manos hasta sus pantalones, desabrochándoselos. Se acercó peligrosamente a Luna, y, de un tirón, la liberó de la última prenda que la cubría. Le alzó los muslos del suelo. La chica lo único que podía hacer era gritar, chillar y llorar, ya ni siquiera podía moverse, tenía las manos encadenadas a la pared, por encima de su cabeza. Colocó las piernas de Luna alrededor de su cintura.

-Por favor…

-Si hubieras sido buena, lo hubiéramos disfrutado los dos- y se adentró en ella, con una fuerte embestida.

Ella chilló de dolor. Él gimió de placer. Colocó una mano en su trasero, para acercarla aún más a él.

-Vaya niña, parece que eres virgen- la besó en los labios, y siguió adentrándose en ella, una y otra vez, con fuerza, haciéndola sufrir.

Luna no podía hacer nada, además, estaba agotada, dejó caer la cabeza hacia un lado, y no dio muestras de resistencia, ni tan siquiera de vida.

Cuando Nott terminó con ella, apoyó la cabeza sobre el pecho de ella, aún sin haber salido de si interior. Le dio un beso en la barbilla, y se apartó de ella.

-Luego vendré a verte- se subió los pantalones y salió de las mazmorras. Dejando allí a Luna encadenada, desnuda, y malherida. Ella dejó caer hacia abajo la cabeza, el rostro cubierto por el pelo, y las lágrimas, descendiendo por sus mejillas.


Las dos hermanas se posicionaron alrededor del traslador: una caja de galletas, y, al cabo de unos instantes, aparecieron en la casa de Daphne.

-Me voy a ver a Draco, adiós, Daphne- tomó su bolso, dejando el resto de su equipaje esparcido por la casa de su hermana.

-Astoria, recoge tus maletas- pero la aludida hizo caso omiso y salió por la puerta, en dirección a la casa de su novio.

Antes de llamar a la puerta, sacó un espejito del bolso y se observó unos instantes su reflejo: perfecta. Apoyó una mano en el marco de la puerta, puso su sonrisa más sexy y llamó a la puerta, después, colocó esa mano sobre su cintura.

Abrieron la puerta. Ella quitó la mano que descansaba en la cintura y se llevó el dedo índice a la boca. Frente a ella no había nadie. Miró hacia abajo y vio al pequeño elfo doméstico.

-Buenas tardes, señorita Greengrass- le hizo una reverencia.

-Hazte a un lado- le dijo con desprecio, Dobby se apartó, y ella entró a la casa, caminó hacia el salón, donde probablemente se encontrara el rubio.

En efecto, veía su cabellera rubia, Draco estaba sentado en el sofá. Caminó hacia él, contoneando las caderas. Antes de llegar hasta su lado, escuchó unas palabras sin sentido salir de la boca de él.

-De oca en oca y tiro porque me toca- ¿qué decía?, ella se detuvo en seco-, lo siento Luce, estoy en racha, te voy a ganar otra vez-, ¿quién era Luce? No podía ser, lo iba a pillar con una de sus amantes. Y, ¿qué era eso de la oca?

-Draco- llamó, él giró el rostro.

-Ah, hola, Astoria- y le dio la espalda, ¿así pensaba recibirla, con un simple "ah, hola, Astoria"?

La morena rodeó al sofá. Junto a Draco, no había una mujer, sino una niña, ¿qué hacía en casa de su novio una niña?

-Menudo recibimiento- se inclinó y le dio un beso en el cuello. Luce la fulminó con la mirada, aunque ninguno de los dos se dio cuenta- ¿no nos vas a presentar, Draco?- detuvo su mirada en la niña, y le dedicó una sonrisa falsa, a la cual, Luce correspondió.

-Oh, eh, sí, verás… es algo difícil de explicar Astoria, mejor siéntate- su novia siguió su consejo-, verás, ella, esmihija.

-¿Qué has dicho? Draco cariño, vocaliza, que no te entiendo- la niña cogió el dado y lanzó, ya que era su turno.

-Ella… es mi hija- el rostro de Astoria se ensombreció, y después empezó a reírse.

-Ahora en serio.

-Es cierto- afirmó. Luce movió su ficha.

-Te acabo de adelantar, Draco.

-¿Qué? Seguro que has hecho trampas aprovechando que estaba despistado.

-No soy una tramposa- le dijo. Astoria contemplaba la escena, anonadada.

-Draco, no te puede caer así de repente, como venida del cielo, una hija de cuatro años.

-Tengo siete- le espetó Luce, indignada.

-Cuatro, siete, ¿qué importa?- hizo un gesto con la mano, restándole importancia-, ¿dónde está tu madre, niña?

-No te voy a responder si me hablas de malos modos.

-Esta niña es irritable, Draco, devuélvesela a su madre, sácala de mi vista, por favor, me está entrando dolor de cabeza el solo escuchar su vocecita chillona e irritante- se llevó una mano a las sienes, masajeándoselas.

Luce se levantó, y le dio una manotazo al tablero, tirándolo al suelo, miró a la morena, y, si las miradas matasen, Astoria abría caído redonda al suelo. Se dio media vuelta, y se largó de allí, enfadada.

-Dios, esa criatura es insoportable, ¿cuándo dices que viene su madre?

-No lo he dicho- Astoria lo miró, esperando una respuesta-, en un mes.

-¿Un mes? ¿Te ha encasquetado a su hija un mes?- chilló-, Draco, esa niña no es tuya, está claro que su madre se quiere aprovechar de ti, y tú, que eres muy ingenuo, has caído- le acarició la mejilla, y él le apartó la mano.

-No vuelvas a insultar a mi hija, Astoria- ella abrió la boca para hablar, pero él prosiguió-, y sí, no me cabe duda de que sea mi hija, es igual a mí y a su madre.

-Muybien, y ¿quién coño es su madre?- abrió los brazos.

-Pues… Granger, Hermione Granger.

-¿Granger?- él asintió-, ¿la de tu generación?- volvió a asentir-, ¿de Gryffindor?- de nuevo asintió- ¿la sangre sucia?

-No le digas así, Astoria.

-¡Tú la has llamado así toda la vida!

-Ya lo sé, pero…

-Ah, claro, tú la puedes llamar como te venga en gana, pero yo no, ¿verdad?

-Es la madre de mi hija, se merece todo mi respeto.

-¿Cómo has podido tirarte a esa? Dios, olvidando la sangre, ni siquiera es guapa, ni tiene buen físico, parece un palo, y ese pelo, que parece un arbusto, y esos…

-Ya, cállate de una vez, si tienes algún problema porque tengo una hija, ya sabes lo que tienes que hacer- con la mano, le señaló la puerta.

-¿Me estás echando?- Draco se llevó las manos a la cara, esa mujer le frustraba-, ¿me echas de tu casa?

-No te estoy echando, te estoy invitando a salir.

-¡Es lo mismo!- gritó-, ¿sabes qué? Voy a decírselo a tu madre.

-¿Qué?- se levantó de un brinco-, no, por favor, se va a poner como loca.

-Ese es tu problema, no el mío, verás cuando tu madre sepa que te revolcaste con una sangre sucia- ella también se puso en pie-, adiós Draco, te veo en un rato.

Y se marchó, con una sonrisa de triunfo dibujada en el rostro. Cuando Narcisa Malfoy supiera, se iba a poner como loca, y ella misma se encargaría de llamar a Granger para que sacara a la mestiza de su hija de la casa de su novio.

Hola, aqui les dejo un nuevo capitulo. Espero que lo hayan disfrutado :)

A ver como se toma Narcisa la noticia de que tiene una nieta, y pues ya habeis visto lo que le ha pasado a la pobre Luna, la verdad que he sido muy mala, pero bastante... lo lamento.

He hecho un gran esfuerzo para actualizar, porque estoy enferma, tengo fiebre y una subida de anginas, pero es que queria avisarles de que voy a tardar bastante en volver a subir un nuevo capitulo, ya que tengo que estudiar para los examenes finales de mi cuatrimestre... El ultimo examen lo tengo el dia 15 de febebro, por lo que subire el dia 16- 17, solo me pasare por potterfics para leer por las noches, y para comentar, porque en eso no tardo tanto, lo siento mucho, pero los estudios, son lo estudios...

Por cierto Gigí (gisele-98) espero que te haya gustado la manera en la qeu he integrado tu idea por aqui, porque chicos, la idea de la pelicula porno me la ha dado mi buena amiga Gigí, :)

Les dejo aqui tambien mi correo, y les aviso de que no me conecto mucho, pero si lo hago, es sobre las 9, 9 y media de la noche, : [email protected]

Dedico este cap a :

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