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Nueva Era — capítulo 33

Solo faltaban dos semanas para que el curso llegara a su fin, la universidad se había convertido en una densa marea de alumnos que se esforzaban y luchaban al límite de sus cerebros y de su resistencia para poder sacar las mejores notas posibles, los nervios estaban a flor de piel, prácticamente no se dormía, casi nadie tomaba descansos y después de las clases todas la bibliotecas se abarrotaban de estudiantes que se pasaban allí el resto del día, nadie bajaba a la cafetería, nadie salía a los jardines, y muchos habían optado por tomar despertium, aquellas grageas de tallo de despertina les mantendría sin sueño y muy espabilados durante casi setenta y dos horas, con un poco de café y buenas provisiones ricas en azúcares y grasas podían aguantar el ritmo brutal perfectamente, cuando se pasaba el efecto, volvían a tomar otra vez las grageas, era una visión increíble ver a cientos de alumnos en un silencio sepulcral, con la cabeza hundida en los libros horas y horas sin levantarse de las largas mesas de las bibliotecas, y era de esperar, a la gran mayoría la preocupación de no aprobar con las calificaciones adecuadas para pasar de curso les aterraba, Hogwarts University, era una oportunidad de oro, el que osara darse el lujo de ir allí a perder el tiempo era un insensato, no solo por el alto coste que significaba ingresar en la única universidad mágica, también por la importancia que implicaba el paso en ella, era un honor y gran motivo de orgullo para todos los familiares de cualquier joven, equivalía a pulir un diamante en bruto, salir del colegio Hogwarts a Hogwarts University, significaba un sueño para muchos, pues recibirían una formación académica sin igual, de allí saldrían los mejores magos y brujas, los que en unos años dominarían y controlarían a su antojo el mundo mágico.

El viernes por la tarde, contra su voluntad y llena de fastidio, Hermione tuvo que salir del campus hacia la mansión, Draco llegaría esa noche y ella, obligada a hacer el papel de buena esposa abnegada y cariñosa, debía estar allí para recibirle, aunque era un poco temprano, nada mas llegar se dio un baño y se arregló para bajar a cenar, al subir las escaleras se cruzó con Astoria que la ignoró y pasó de largo altiva y con fingida realeza sin dedicarle una sola mirada, ya tenía veintidós semanas de embarazo, se fijó en su vientre, se notaba mas abultado desde la ultima vez que se vieron, y ella no tenía intención de ocultarlo, lo lucía encantada y reverente, de hecho salía al centro todos los días con su madre y con Narcissa, metidas en el fastuoso y recargado carruaje de madera de rosas, a los mejores almacenes en donde podían elegir las telas mas finas y elegantes para confeccionarle un vestuario cómodo y propio de su estado, cada día regresaban seguidas por las doncellas, que iban con una carga indecente de bolsas y cajas repletas de lujosos vestidos y zapatos y hermosos complementos, otras veces solo compraban cosas para el niño, pero no por ello menos caras ni exclusivas, casi había terminado de decorar las habitaciones del bebe, según ella, solo faltaban algunos pocos detalles, pero que para ella tenían suma importancia, "su hijo era un príncipe", Narcissa y Agatha siempre le recalcaban que Draco descendía de la nobleza, tanto por los Malfoy como por los Black, por lo tanto Astoria estaba completamente convencida que daría a luz a un mismísimo príncipe, su papel como madre del pequeño y futura esposa de Draco eran para ella una ardua y digna labor que estaba deseosa por cumplir, era su deseo, su sueño, su destino, y nada ni nadie podrían hacer nada por evitarlo, eso era lo que creía.

Terminó de peinarse sentada en la cómoda y acolchada silla frente al tocador y se puso unas gotas de fresco y dulce perfume, se levantó y se contempló en el antiguo y ovalado espejo, su aspecto era sencillo y ordenado, impecable, nada exuberante ni sinuoso, pero fino y elegante como marcaban las normas de la casa, su vientre aún liso y plano no revelaba su misterioso secreto, un secreto que por acuerdo entre ella y Harry, habría de guardar el máximo tiempo posible, al menos hasta que él hablase con Ginny y le confesara la realidad, una realidad que traería muchos cambios, posiblemente muy duros de asimilar, quizá demasiado.

Draco abrió la puerta de su habitación y la vio por el reflejo del espejo, le pareció la mujer mas hermosa del mundo, un halo de tierna fragilidad la envolvía, siempre le había parecido muy bonita, muy atractiva, una muñeca, pero ahora le veía algo diferente, había algo en ella que había cambiado, no supo identificar qué era, su mirada, su sereno semblante, su actitud paciente y algo reservada, todo ello formaba un conjunto de cualidades en las que no había reparado, extrañamente sintió que estaba ante una mujer distinta, o mas bien madurada, mas segura de sí misma, y curiosamente mas encantadora.

Se acercó a ella despacio hasta quedar a unos pasos y trató de leer en su profunda mirada, sin duda estaba distinta, sin embargo él no había cambiado, tenía exactamente la misma fascinación por ella, y ahora, después de un mes sin verla y de muchas semanas sin compartir una sola vez la cama, sentía que se le hacía mas irresistible.

  • me alegro de verte - le dijo con una leve sonrisa y una mirada enamorada, Hermione sonrio con brevedad y desvió la vista,

  • espero que hayas tenido un buen viaje de regreso, y que te haya sido provechosa la estancia en el extranjero - comentó en tono cordial y con cierta solemnidad.

  • dichoso protocolo... - contestó con su típica sonrisa de medio lado y con un aire de burla en sus palabras - estas mas hermosa que nunca... - dijo en un susurro - ¿que ha ocurrido para que te encuentre tan maravillosa?, antes parecías una preciosa rosa dormida, ahora todos tus pétalos están completamente abiertos, pareces haber florecido con la llegada de la primavera -

Le pasó una rápida mirada de arriba a abajo, pudo notar también un ligero cambio físico y sonrió mas ampliamente, se acercó un poco mas a ella y la tomó por la cintura, muy despacio la estrechó contra él haciéndole sentir su exquisita fragancia masculina y el acogedor calor de su cuerpo.

Irresistible, aquella chica se le hacía irresistible, con golosa impaciencia le levantó la barbilla y bajó la cabeza hasta estar a la altura de sus labios, justo cuando la iba a besar ella giró la cara y el beso impactó en su mejilla, se apartó sin brusquedad pero con decisión, no podía dejarle, no podía retroceder otra vez, no después de tantísimo esfuerzo y tantas dolorosas lágrimas derramadas, no después de lo que había pasado, no después de saber que estaba embarazada de Harry.

Para el alivio de Hermione y el fastidio de Draco, alguien tocó la puerta, Hermione se apresuró a dar permiso para que entraran, era la doncella Sophie, les traía el mensaje de que debían bajar ya a cenar, ella salió de inmediato evitando así volver a quedarse a solas con él, y Draco la siguió molesto y encaprichado con el beso que le había negado.

En la mesa les esperaban los padres de Draco, Astoria y sus padres, todos estaban felices de tener de vuelta a Draco, en especial Dícon, que veía cómo poco a poco Lucius iba manejando la complicada situación que comprometía a ambas familias y por fin respiraba tranquilo al tener ya la certeza de que muy pronto, en poco mas de un trimestre vería a su adorada hija menor, la niña de papa, casada como debía ser, con un Malfoy, ahora disfrutaba de la tranquilidad de saber que el futuro de su hija estaba ligado a uno de los apellidos mas importantes del mundo mágico, su destino estaba sellado y gloriosamente guardado, eso creía.

Durante la cena se habló de la magnífica formación que había recibido Draco en Suiza y en Alemania, de lo bien que se había comportado ante los directivos generales mostrándose a la altura de las circunstancias en todo momento y de la grata impresión que había causado a los huraños y malhumorados enanos que atesoraban con máxima cautela y gran recelo, las cámaras monetarias de ambos países, Lucius estaba inflado de orgullo, se sentía complacido de haber educado bien a su hijo, según él, por fin su hijo iba por el camino correcto, pronto le relevaría de gran parte de sus funciones y como todo un hombre hecho y derecho, gobernaría (con su ayuda en los primeros años), los bienes y negocios familiares, sabía que sería una buena idea, Draco le había hablado de emplear novedosas técnicas que ya utilizaban otros, para incrementar y engordar con éxito el patrimonio, que su abuelo el gran Abraxas Malfoy les había legado.

Se podía decir que Lucius estaba inusualmente satisfecho y feliz con su hijo, y para mayor alegría, en tres mese y medio como una efectiva muestra de sensata madurez, se casaría con una digna e inteligente sangre pura, le había repetido innumerables veces a Draco, que era lo mejor que le podía pasar - no hay nadie mas propicio para ti como Astoria Greengras hijo mío, es una mujer fabulosa y muy bella, y además te dará el heredero que necesitas, que necesitamos para continuar con nuestra estirpe -

Draco callaba y no decía nada, maldecía para sus adentros, maldecía a sus padres por ser quienes eran y llevar la sangre que llevaban, maldecía a Astoria y al hijo que no deseaba, y maldecía a Hermione por ser tan testaruda y no entrar en razón, la maldecía por no corresponderle, por no dejarse amar, por no poder tenerla.

Lucius estaba verdaderamente contento, pero lo camuflaba llevando su habitual máscara que convertían sus serias y frías facciones en duro mármol, ni una sonrisa, ni un gesto afable y cariñoso, nada que dejara al descubierto sus sentimientos, el era un Malfoy, y los Malfoy siempre se habían caracterizado por inhibir y no expresar sus emociones, era una antigua costumbre que durante generaciones habían acatado impasibles, no era algo que debía discutirse o reflexionar, era en ellos algo natural, como pestañear o respirar.

Dícon y su padre charlaban amenamente sobre lo bien que se estaba desarrollando todo, reían de vez en cuando por algunos cometarios que el otro hacía y que no hacían mas que irritar a Draco, éste seguía serio y enfadado con todos los presentes, pero los demás parecían ignorarle, su madre, Astoria y Agatha, estaban muy entretenidas planeando la siguiente salida de compras, y a lo mejor también ir haciendo algunas averiguaciones para contratar a una persona especializada en organizar bodas y eventos, estaban las tres absortas en aquella conversación que comenzaba a enervar los nervios de Draco, y Hermione se dedicaba a terminar su cena tranquila y ausente de todo, no miraba a nadie y se podría jurar que tampoco escuchaba, estaba ensimismada en sus propios pensamientos, como en un universo paralelo, como en una profunda meditación.

Draco la miraba continuamente, se irritaba con el desagradable parloteo del resto de los comensales, de tanto en tanto chasqueaba la lengua quejumbroso y hacía una mueca de asco, resoplaba sonoramente y esperaba a ver si alguien se daba por aludido, pero nada, todos seguían a lo suyo, el los miraba uno a uno con el ceño fruncido y volvía a resoplar agobiado y aburrido.

Varias veces Hermione rechazó las copas de vino que las doncellas le sirvieron, en lugar de eso había pedido un ligero almíbar de frutas, Draco se había quedado con ese detalle, le había parecido un tanto extraño, era cierto que Hermione se guardaba mucho de los excesos con el alcohol, y desde que la conocía todavía no la había visto borracha ni tan siquiera sobrepasada, pero casi siempre aceptaba con agrado una copa de vino en el almuerzo y otra en la cena, por eso le resultó curioso que aquella noche se negara tan rotundamente y en varias ocasiones a que le llenaran su copa.

Al terminar el postre, fueron todos a la sala familiar para tomar algo y seguir conversando tranquilamente hasta que terminara la velada, entonces Hermione se acercó a Narcissa y le recordó que estaba en los exámenes de fin de curso, y que era crucial que ocupara todo el tiempo posible repasando las lecciones y estudiando para elevar sus calificaciones, le pidió permiso para regresar a la universidad al otro día en la mañana, de esa manera tendría todo el fin de semana para prepararse a fondo, pues ahora llegaban las pruebas mas duras.

Según Narcissa, ella ya había concluído con su obligación de dar la bienvenida a Draco tras su viaje, y no era necesario que siguiera estando presente, y tenía todo el derecho y el deber de responsabilizarse de sus estudios, por lo que no objetó nada y le dio el permiso para partir el sábado a primera hora, Hermione desistió de ir con el resto a la sala familiar y decidió subir a su habitación y acostarse temprano, pues al otro día se levantaría casi al alba y la esperaría una pesada jornada de libros y prácticas.

Solo cuando terminó de desvestirse y colocarse el camisón fue consciente de lo extraña que sería esa noche, se paró un instante frente a la cama y reflexionó, esa noche dormiría con Draco, no le quedaba otro remedio, no habría forma de negarse y le estaba resultando tremendamente incómodo, suspiró soltando el aire lentamente y se mordió el labio inferior, no le gustaba nada la idea de meterse en la cama con Draco llevando al hijo de Harry en el vientre, hacía mucho que no dormía con él, "su marido" era bastante chocante, estaba casada con el que había sido su enemigo desde que tenía diez años y estaba embarazada de su mejor amigo, ¿quién entendía al destino?, desde luego no le iba a ser nada fácil conciliar el sueño, y menos con lo que había pasado hacía varias horas, había reconocido ese brillo en su mirada hipnotizada, se había paralizado cuando él la había envuelto en sus brazos, y solo fue capaz de reaccionar cuando había intentado besarla.

No se lo podría permitir, muchas cosas habían cambiado, el esperaba un hijo de Astoria e iba a casarse con ella, eso ya era un hecho, ya no le dejaría acercársele, sería un terrible error, y aunque le doliera en lo mas profundo de su alma, estaba completamente convencida de que Draco jamás sería para ella, nunca podrían ser felices juntos, el destino se afanaba en demostrárselo una y otra vez de mil maneras, y la ultima, uniendo su sangre a la de Harry, alguien que siempre le había demostrado amistad incondicional, afecto y fidelidad. Las cosas eran así, Draco debía estar con los de su clase, y Hermione ya solo le preocupaba pasar de curso con las mejores notas, y ocuparse de salir adelante con su bebe, "su james" como ya le llamaba.

Sonrió tímidamente al pensar en él, se llevó una mano a la parte baja de su barriga lisa y ligeramente endurecida y pronunció con dulzura y suavidad su nombre -James..., pequeño James..., hoy no te he hecho mucho caso ¿verdad?, a veces se me olvida que estas aquí..., tu papa y yo te queremos mucho..., siempre cuidaremos de ti -

Se metió con indecisión en la mullida y cálida cama y se arropó con el edredón, con un poco de suerte, Draco se quedaría con su familia hasta bien entrada la noche y ella podría descansar algunas horas antes de volver a levantarse cuando clareara el cielo, estaba reticente a compartir el lecho con él, sentía que no estaba bien, y en cierto modo lo estaba engañando, su corazón y su conciencia le decían que era una traición en toda regla.

Un par de horas después, sin cambios visibles el sueño y el cansancio comenzaron a vencerla, sus párpados le pesaron de tal forma que le fue imposible volverlos a abrir, su respiración se fue volviendo acompasada gradualmente y sin liberarse de la tensión que sentía se quedó dormida, Draco se desvestía frente a ella observándola, admirando cada centímetro de su ser, la deseaba, y su amor por ella permanecía intacto, indestructible, él tenía algo muy claro, nunca dejaría de amarla. Con cuidado y absoluto sigilo se adentró en la confortable cama para no despertarla, se acercó a ella bajo el grueso edredón deleitándose con la gustosa imagen que ofrecía su hermoso cuerpo de mujer, embriagándose con el olor de su perfume y acurrucándose todo lo que podía en busca de su calor,

Pudo percibir en ella mas curvas de las que recordaba, - ¿tanto tiempo he estado fuera?- se preguntó - es mas mujer... - pensó para sí, contemplando sus caderas ligeramente mas ensanchadas y la acentuada redondez de sus pechos que se insinuaban apetecibles bajo la suave tela de su camisón rosa perla - por lo demás sigue igual de delgada, igual de preciosa..., igual de..., de incitante... - no fue capaz de contenerse, necesitaba tocarla, sentirla, besarla y saborearla, esa mujer era suya, le pertenecía, tenía todo el derecho del mundo a disfrutarla, a gozar con cada milímetro de su piel, su deber era complacerlo, estar dispuesta para él siempre que le apeteciera poseerla - no lo pensó mas y pasó una mano acariciadora desde su muslo hasta su costado, acarició su brazo y siguió lenta y suavemente hasta su cuello, rozó la provocativa hendidura entre sus clavículas, acarició su mejilla sonrosada, y apartó con delicadeza parte de su larga melena que se le desparramaba velando su rostro, entonces acercó su cara para besarla.

Bastó un ínfimo roce en sus labios para que Hermione despertara sobresaltada, trató de incorporarse pero Draco la atrajo hacia su cuerpo y la volvió a besar esta vez con mas determinación, ella intentó apartarle con firmeza, pero Draco estaba perdido y encandilado en la suavidad de su cuello, sus manos viajaban inquietas por sus costados, su cintura, sus caderas y sus muslos, justo cuando intentó tumbarse sobre ella, Hermione se revolvió con todas sus fuerzas y salió de la cama enfurecida.

-¿¡se puedesaber qué narices haces!?,¿¡qué te pasa Draco!? -

-¿¡que!?, ¡por Merlín, ni que te estuviera maltratando!, ¡no hace falta que te pongas histérica!, solo ha sido un beso Hermione, no te he hecho nada malo - Hermione suspiró tranquilizándose, se cruzó de brazos y lo miró fijamente todavía molesta,

-estoy cansada, ¿vas a dejarme dormir en paz?, ¿o me vas a montar otra escenita? - Draco salió en el acto de la cama, apartando la colcha de un manotazo, claramente disgustado y quedó a unos pasos de ella,

-¿no eres acaso mi mujer?, ¿¡eh!no se supone que es tu obligación!?, ¿¡sabes cuanto tiempo llevamos sin hacer el amor!? -

-¿¡y porqué no vas a hacerle una visita a Astoria!? - contestó ella con amargura, escupiendo las palabras,

-¡ya tuvo que salir el maldito tema!, ¡olvida a Astoria, eres tú la que está casada conmigo, no ella!, ¿¡es que ya se te ha olvidado!?, ¿¡ya se te ha olvidado que firmaste tenerme satisfecho en la cama!?, ¡es tu obligación!, ¡te refresco la memoria por si se te había olvidado! -

-¿¡como puedes ser tan cínico!?, ¿¡como puedes creerte en derecho de reprocharme nada cuando me has sido infiel con medio mundo mágico!, ¿¡acaso se te olvida a ti que Astoria espera un hijo tuyo!?, ¿¡como llamas a eso!? -

-¿¡y quien tiene la culpa!?, ¡todo esto es culpa tuya!, ¡si no te me hubieras negado sistemáticamente jamás habría ido con otras!, ¡fuiste tú la que me empujaste a los brazos de otra!-

-¡no me vengas con esas!, ¡eres un irresponsable! ¡es el colmo!, ¡no pienso seguir aguantando esto! - Hermione no quería seguir discutiendo, estaba realmente cansada y no estaba en condiciones de pelear en ese momento, solo quería marcharse a algún lugar pacífico y seguro, en el que pudiera dormir y descansar sin tener que encarar a nadie, y menos a Draco.

Su intención era salir en ese mismo instante de la habitación, no le importaba a donde, ya lo pensaría, la mansión tenía una gran cantidad de habitaciones libres y aunque no era buena idea dormir en otro cuarto que no fuera el suyo, estaba dispuesta a arriesgarse por una noche, y si presentía que cualquier doncella andaba cerca o que la pudiera encontrar y empezase a sacar conclusiones enrevesadas que pudieran dar pie a malos rumores o habladurías, tenía la opción de pasar esa noche en el saloncito de te que estaba reservado solo a Draco y a ella.

Lo rodeó con rapidez y agarró su bata para ponérsela a toda prisa, sin mas caminó hasta la puerta y se dispuso a girar el picaporte para irse de allí, Draco la alcanzó de tres zancadas y la apartó de la puerta de un tirón de brazo,

-vuelve a la cama - masculló Draco, arrastrando las palabras,

-¡basta ya!, ¿pero qué es lo que quieres de mi Draco…? - le preguntó débilmente, con los ojos llorosos,

-ya lo sabes - susurró irritado,

claro que lo sabía, Hermione era consciente en todo momento de las intenciones de Draco, lo conocía muy bien, y había aprendido a manejarlo en casi todas las situaciones, aunque en algunas otras fallaba bastante a menudo, quizá en cualquier otro momento ella hubiera dudado, puede que se hubiese abandonado a ese deseo compartido, al intenso anhelo que ambos se tenían cuando se quedaban a solas, luchar contra sus besos y sus caricias era una tortura, luchar contra lo que ella misma soñaba era un desprecio a su propio corazón, era ignorarse a sí misma, a la propia necesidad de su alma, era infligirse a sí misma el mas duro de los castigos, pero lo cierto era que las cosas habían cambiado, y ella no podía olvidarse de eso, ya no estaba sola, ya no era ella sola, ahora por gracia o por desgracia iba a ser madre, su cuerpo se había convertido en un sagrado templo improfanable, en un refugio perfecto y secreto para la diminuta criatura que crecía protegida dentro de ella, su cuerpo ya no era solamente suyo, a veces tenía la extraña sensación de que ya no le pertenecía, su pequeño se había adueñado de él, de toda ella, y por mucho que le pesara, eso era lo verdaderamente importante.

En cualquier otro momento, quizá hubiera accedido a las exigencias conyugales de su marido, ¿pero qué podía hacer ahora?, ¿Cómo podía estar tranquila en los brazos de Draco, estando embarazada de Harry?, su mente le decía que era incorrecto, no debía, tenía que respetar a James, el era lo primero, siempre lo sería, ya no podía aceptar que Draco la tocara de esa manera, sería una traición para los dos, o puede que para los tres.

-Estoy muy cansada Draco - le dijo intentando sonar razonable - creo que ha sido un largo día para todos…, lo mejor que podemos hacer es dormir un poco y ya hablaremos mañana -

-Mañana no vas a estar, regresas a la universidad -

-Te… prometo que hablaremos cuando acaben los exámenes finales - hizo ademán de volver a girar el picaporte pero Draco apartó su mano y clavó una gélida mirada en sus ojos,

-¿me crees estúpido? - le dijo agarrándola fuertemente por los brazos y zarandeándola - ¿no entiendes que te necesito?, ¡ahora Hermione…!, ¡te necesito ahora! - Draco la fue arrastrando hasta la cama con mucha dificultad ya que ella se revolvía continuamente, no había forma, estaba demasiado dominado por sus bajos instintos que no se dio cuenta de que Hermione lloraba de impotencia por no poder con él,

-¿¡vas a obligarme!?, ¿¡vas a obligarme Draco!? - le chilló intentando zafarse de de sus manos que la aferraban firmes, codiciando su preciado tesoro.

Esas fueron las palabras claves para hacer que Draco se detuviera avergonzado por lo que estaba punto de suceder, hasta ese momento su mente no había reaccionado con lógica y racionalidad, era cierto que Hermione se había comprometido a cumplir con sus obligaciones maritales, y era cierto que lo había firmado ante varios jueces, pero aún así, Draco nunca se había planteado forzarla, nunca lo había hecho antes con ninguna mujer, siempre habían sido ellas las que le habían insistido a él, y nunca se había encontrado con ese tipo de problemas, por eso el hecho de que ella se le resistiera tanto y en tantas ocasiones lo sacaba se sí, ella le hacía perder el control, sacaba de él su instinto depredador, la bestia incontrolable que llevaba dentro.

Definitivamente si algo tenía el poder de hacer caer en picado su libido, era ver a una mujer llorar,

no, no iba a obligarla, no quería hacerlo, no era su estilo.

Se fue de la habitación dando un sonoro portazo, era mejor alejarse de ella y despejarse un poco, al menos hasta recuperar el sosiego, su autodominio.

Aquella noche sería difícil para los dos, y por supuesto que les dejaría mucho en qué pensar, en especial a Hermione, ya que su estado se empezaría notar en poco tiempo, todavía no lo había hablado con Harry, pero muy pronto tendrían que decidir cuándo y de qué manera revelarían la noticia que los hacía temblar de nervios, incertidumbre y excitación a partes iguales.

Como había quedado con Narcissa, Hermione regresó a la universidad a primera hora de la mañana, las dos semanas que precedieron a los exámenes finales se convirtieron en un auténtico caos, los coordinadores y los profesores se pusieron de acuerdo para intentar calmar un poco a los alumnos y resolver sus últimas dudas de la manera más eficiente, curiosamente y aunque tanto Hermione como Harry sabían que habían hecho bien las cosas, los nervios también empezaron a afectarles, Cho se encargaba de despreocuparlos a ambos, les animaba y les recordaba las notas tan buenas que habían sacado durante la mayor parte del curso, no tenían nada de qué preocuparse, aunque no fueran los mejores de todo el primer curso, sin duda serían los mejores de Griffindor, lo que la nipona no lograba descifrar con claridad, eran las sutiles miradas y las sonrisas cómplices que se dedicaban a menudo ambos amigos, a veces tenían algunos extraños gestos que la desconcertaban, se le hacían…, demasiado cercanos, demasiado íntimos.

Harry y Hermione se veían cada día, no solo porque estudiaban juntos, si no porque tenían un "asuntito" entre manos que solo les atañía a ellos y el cual les requería todo el tiempo que les sobraba, o incluso mas, Harry estaba muy pendiente de ella, de que comiera bien y descansara lo suficiente, de que no se fatigara en exceso o se estresara innecesariamente con las pruebas finales, le preguntaba como se sentía siempre que la veía, se interesaba mucho por sus cambios físicos y emocionales, la escuchaba con una amplia sonrisa y la abrazaba protectoramente, besaba su mejilla y susurraba en su oído un - me alegro de que vallamos a tener este niño -Hermione sonreía con cierto rubor y una especie de sensación de bien estar mezclado con expectación,

cada día trataba de hacer un hueco a alguna hora razonable para dar un paseo con ella y poder hablar a solas lejos de oídos y miradas indiscretas, solían verse en los jardines traseros o si tenían compañía, preferían quedarse en alguna sala o aula vacía de su casa, les parecía increíble todo lo que estaban viviendo, y mas lo que estaban a punto de vivir, una paternidad compartida y envuelta por una férrea amistad, eran momentos tensos para los dos, tenían que reconocer el peligro de todo aquello, todo lo que estaban arriesgando para proteger el pequeño secreto creado por ellos, Harry la abrazaba todo lo que podía, leía en su mirada cada una de sus sensaciones, su temores y su frustración por creer que estaban engañando a quienes mas querían, Harry siempre terminaba convenciéndola de que no estaban engañando a nadie, solo estaban ocultando una parte importante de una verdad que todavía no podía ser contada, necesitaban tiempo, él, para que Ginny comprendiera como había sucedido todo y que no había sido nada planeado, y también para que lo asimilara poco a poco y tuviera en cuenta que ellos ya lo habían dejado cuando Hermione y él se acostaron, y luego estaba el hecho de sacarla del castillo, no era apropiado que siguiera viviendo con los Malfoy mientras esperaba a su hijo, necesitaba tiempo para planearlo todo, para hablar con Ginny y para buscar un sitio seguro para que vivieran ella y el bebe, y un trabajo, necesitaba desesperadamente encontrar un trabajo, tener una criatura significaba tener un gasto tras otro, Hermione también necesitaba tiempo, todavía no se sentía preparada para hablar con Draco, y mucho menos se sentía preparada para enfrentar a Ginny, su amiga, "su hermana".

La mente de Harry trabajaba a la velocidad de la luz, y tendría que tenerlo todo resuelto para cuando terminaran las clases, eso era lo que quería, lo que estaba planeando.

Al finalizar aquellas dos intensas semanas se colgaron en los tablones de las sala de cada casa, las notas que habían sacado los alumnos, había un inmenso hervidero de jóvenes con mil expresiones en sus rostros desde júbilo, alegría y triunfo, hasta tristeza, ansiedad, angustia y desolación, aquel primer curso se recordaría para siempre por ser el primero de una universidad mágica, la primera de la historia del mundo mágico a la que seguirían muchas más en el futuro.

Cómo había predicho Cho, Griffindor quedó en primer lugar obteniendo la mayor puntuación del primer curso, y sus cuatro mejores estudiantes habían sido, del lado masculino, Harry Potter y Dave Cutt, y del lado femenino, Hermione Granger y Cho Chang.

Draco también acudió a los exámenes finales pero no se encontró con Hermione en ningún momento, y no le pareció extraño, el campus estaba abarrotado de gente, de hecho nunca había visto a tantísimos alumnos juntos, se notaba que era el final del curso, incluso le parecía que había mas gente que en un mundial de Quiddich.

No le molestó especialmente no estar entre los primeros del primer curso, en realidad estaba bastante satisfecho con saber que había sido el primero de Slytherin, había sido difícil para él aquel curso, no había podido concentrarse todo lo que quería, pero al final del trimestre había luchado por ser uno de los mejores, había luchado con todas sus fuerzas por conseguirlo pues aquel sería su único año, el único y definitivo para alcanzar la única formación académica que iba a tener en Hogwarts University, sabía que ya no volvería a estudiar, sabía que ahora solo le esperaba el trabajo y el peso de la responsabilidad de llevar bien alto su apellido, ahora tenía la desagradable obligación de mantener a su hijo y la madre de este, tenía que hacerse cargo de su tedioso destino, su presente y su futuro, Astoria a quien cada día despreciaba mas, y ese pequeño que sin haber nacido, ya le había traído mas desgracias que alegrías.

El director anunció que se celebraría el ultimo día la gran fiesta de fin de curso, todos podían llevar acompañantes y se levantaría el rígido cumplimiento de las normas que impedían ingerir alcohol, fumar y deambular a altas horas de la noche por cualquier zona de la universidad, sería todo un día de puertas abiertas y total libertad, un gran día de celebraciones que todos recordarían en sus vidas, algunos para bien y otros tantos… para mal.

Ginny había sido invitada por Harry para acompañarlo a la fiesta, se había arreglado ayudada por Fleur, Audrey y Lavender, que habían ido con ella al centro para elegir el vestido más bonito que habían visto, entre las tres se lo regalaron y también le compraron unos tacones a juego, y un bolso de mano que resaltaba el color verde aguamarina del precioso vestido largo, Fleur le prestó un conjunto de pendientes, cadena y pulsera que hacían una combinación perfecta y Lavender y Audrey le prestaron algo de dinero para alquilar un vehículo y dar un paseo a solas con Harry, ella estaba segura de algo, esa sería la noche definitiva, quería dar el paso de entregarse a él, era su novio y lo amaba, y quería demostrárselo de esa manera, quería estar perfecta para él, hermosa y radiante, quería deslumbrarlo y que cayera rendido a sus pies, se sentía preparada para perder la virginidad, y estaba segura de que sería esa noche.

Cuando estuvo lista, las tres mujeres la despidieron y le desearon una feliz noche, le dijeron que no se preocupara por el horario de regreso, ya hablarían ellas con Molly y se auto inculparían si ella se enfadaba, lo importante era que se lo pasara en grande con sus amigos, ella también había sacado buenas notas, pero la fiesta del colegio Hogwarts, no tenía ni punto de comparación con la de la universidad, y no sería lo mismo sin Harry, así que subió al coche nerviosa y contenta y se despidió de las tres mujeres con la mano, de todas formas tendría tiempo de reflexionar y planificar minuto a minuto aquella noche tan maravillosa, la que pensaba que sería una de las más importantes de su vida.

Harry estaba en la habitación de Hermione, ya había terminado de recogerlo todo y empacarlo, estaba que no cabía en sí de felicidad por sus resultados académicos y por saber que aunque había sido un año duro, había merecido la pena, había hecho muchos amigos y le había sorprendido encontrarse con compañeros que la habían aventajado en muchas ocasiones, había sido un reto gratificante equipararse a ellos y mucho más, superarlos, sin duda ese había sido un gran año.

Hermione le estaba enseñando a Harry el regalo que el director le había prometido, era un extraño y viejo libro de respuestas, aparentemente estaba vacío, pero si le hacías una pregunta contestaba con sabiduría, quedaba plasmada la respuesta en el amarillento y ajado papel, no era exactamente una enciclopedia, tampoco era un oráculo, era casi una mezcla de las dos cosas, una maravilla comprada en un antiguo bazar Persa, a Harry le había regalado un mirador de recuerdos, estaba compuesto por dos piezas, un sostén de piedra que llevaba encima un redondo y amplio plato que parecía un espejo, pero al mirarse en él, la superficie se volvía líquida, esperando a que agregaran los recuerdos enfrascados y poder así, observarlos, era algo único, bueno, casi único, una vez vio uno parecido en el despacho de Dumbledore, y fue allí cuando vio un recuerdo suyo y otro de Slughorn, funcionaba más o menos igual, se cogían los pequeños frascos de cristal que contenían los recuerdos, y se vertían en la superficie líquida del espejo, entonces tendría que introducir la cabeza y solo de esa manera se podía ver el pasado.

-Son unos regalos impresionantes - le comentó Hermione a Harry todavía rodeada por sus brazos, acomodando detrás de su oreja, un mechón de su pelo que se había soltado - estas cosas son únicas, no las vamos a encontrar en ninguna otra parte, estoy contenta de tener el libro, y espero que algún día me dejes tu mirador de recuerdos, será fantástico poder ver los primeros años de vida de James en cualquier momento - dijo con una tímida sonrisa.

-Claro que te lo dejaré, no te preocupes…, pero déjame verte…, estás preciosa ¿lo sabías? - le dijo apartándose un poco de ella para poder mirarla de arriba abajo - todavía no pareces embarazada, no te ha crecido nada la barriga - le dijo acariciando su vientre - dentro de poco, en unos..., trece días, iremos otra vez a mi medimago para tu siguiente revisión, ¿sigues sin sentir mareos o nauseas? - Hermione meneó negativamente la cabeza, Harry frunció el ceño - ¿no has sentido ninguna molestia? -

-Mmm..., no, la verdad es que me siento estupendamente, bueno..., ya sabes que estoy comiendo mas, ¿no? -

-Si, he podido apreciar el detalle - comentó burlonamente,

-Pero eso no es ninguna molestia, ni siquiera me siento cansada, aunque eso puede ser porque estoy durmiendo mas horas -

-Es curioso, tengo entendido que en las primeras semanas es cuando peor lo pasan las embarazadas -

-Si..., a mi también me ha sorprendido, pero me alegro de estar levándolo tan bien -

-El medimago nos dijo que estaba sano y fuerte, es un campeón, estoy seguro de que será un jugador de Quiddich impresionante -

-¡Bah!, mi niño será algo mas que un jugador de Qiddich, yo creo que será científico, jajajja... - bromeó para molestarlo,

-¿¡a si!?, ¿¡con que científico eh!?, pues yo creo que será mejor en el deporte - contraatacó él, arrogante.

-¡JA!,¡Pffffff!, ¿quieres apostar?, no, no, no, no hace falta que apostemos, jajaja, aquí tenemos algo muy fiable que nos sacará de dudas..., le preguntaremos al libro cual será la profesión de James, ¡ya verás, ya verás!, al final voy a tener yo la razón! -

-¡si, si, claro!, venga saca el libro..., seguro que lo vas a trucar para que salga lo que tu quieras -

-que noooo..., te aseguro que el libro es de fiar, prueba con algo que ya sepamos, así sabremos si funciona correctamente o no -

-vale..., pongámoslo en la mesa - dijo cogiendo el pesado libro y abriéndolo por las primeras páginas - emmm, ¿cómo funciona?, no hay nada escrito... -

-solo tienes que hacer una pregunta en voz alta y mirando hacia la página señalada, la respuesta aparecerá en ella en unos segundos - se acercaron los dos a la mesa y contemplaron el libro -

-bien, ¿cómo me llamo? - unos segundos después vieron como una tinta aparecía reflejada en el papel dando forma a las letras para convertirlas en palabras, los dos leyeron la respuesta en voz alta -"tu nombre es Harry James Potter ", los dos sonrieron levemente y Harry volvió a formular otra pregunta - ¿quién es mi mejor amigo? - "tu mejor amigo es Ronald Weasley" volvieron a leer.

-¿lo ves?, parece que funciona... -

-es verdad..., ¿por qué no pruebas tú a hacer alguna pregunta? -

-de acuerdo, emmm...¿cómo me llamo? - "tu nombre es Hermione Jane Granger" leyó ella - ¿cuántos años tengo? - "tienes dieciocho años", Hermione sonrió satisfecha y confiada y formuló la pregunta que los dos se hacían - ¿qué profesión tendrá mi hijo James? - "ninguna" se plasmó en el papel para extrañeza de Harry y de Hermione, se miraron un momento en silencio hasta que reaccionaron,

-¿cómo que ninguna?, a ver..., déjame a mi, ¿qué profesión tendrá mi hijo James? - "tu hijo James será auror" - auror... - dijo Harry sorprendido - ¿mi hijo será auror?, eso si que no me lo esperaba -

-auror..., espera - dijo Hermione animada - déjame hacer otra pregunta, ahora que recuerdo, yo me adelanté bastante a la entrada en Hogwarts, a lo mejor James también se adelanta, ¿a qué edad entrará mi hijo James en el colegio Hogwarts? - "a ninguna" leyó nuevamente volviendo a quedar estupefacta - pero..., ¿¡que le pasa a este libro!? -

-quizá le hemos hecho demasiadas preguntas en muy poco tiempo, ¿qué te parece si lo dejamos por ahora? - trató de convencerla viendo que empezaba a preocuparse,

-está bien - dijo cerrando el libro y guardándolo, su expresión se había ensombrecido un poco, estaba contrariada, y Harry quiso consolarla para que lo olvidara y disfrutara de la fiesta, así que la tomó por la cintura acercándola a él y la estrechó reconfortándola,

-vas a ser una madre magnífica, James tiene suerte de tenerte... - susurró cariñosamente en su oído,

-¿sabes...?, me parece increíble que mi primer hijo valla a ser contigo, pero me alegro mucho..., veo que tu también vas a ser un buen padre, ya lo eres... - Harry le sonrió y la estrechó más, sintiendo que se llenaba de gratitud y algo parecido al orgullo, pero una voz los sacó de cuajo de aquella cálida e íntima atmósfera en la que se hallaban, se sobresaltaron, en ningún momento se dieron cuenta de cuándo había abierto la puerta, no sabían cuanto tiempo llevaba allí, no cuánto había escuchado,

-así que de eso se trata... - dijo Ginny lentamente, con la voz turbia y la mirada enrojecida por las lágrimas contenidas, estaba estática bajo el umbral de la puerta, contemplándolos con dolor e incredulidad, con la certera sensación de haber descubierto lo que escondían - vais a tener un hijo... - dijo con un hilo de voz, para no quebrarse en llanto - era eso lo que ocultabais, mis sospechas no eran infundadas... -

-Ginny... - dijo Hermione aterrada, quería explicarle, darle todas la respuestas del mundo, ella la entendía, en el fondo la compadecía,

-¡calla!, ¿¡como habéis podido hacerme esto!?, ¡yo confiaba en vosotros!, ¡confiaba en ti!, ¡te he querido como a una hermana!, ¿¡porqué!?, ¿¡qué os he hecho yo!?, ¿¡cuando os he hecho daño!?, ¿¡cuando os he traicionado!?, ¡traidores!, ¡sois unos traidores! - ya no lo pudo aguantar y rompió a llorar sin poder contenerse,

casi no podía respirar, no podía asimilar lo que había escuchado al llegar hasta la habitación de Hermione, quedando tras la puerta para escuchar lo que ella y su novio decían, había sido demasiado, y cuando cayó al suelo con el rostro contraído por lo mal que lo estaba pasando,Hermione corrió a su lado para ayudarla a levantarse, Ginny la empujó furiosa depreciando su mano, y cuando estuvo en pie y su vidriosa mirada perforó la suya, alargó la mano y le soltó una cachetada que enrojeció su mejilla,

-¡no vuelvas a tocarme nunca más en tu vida! - chilló Ginny

-¡Ginebra! - Gritó Harry, cuando vio lo que estaba pasándo.

-¡y tu y yo hemos terminado!, ¡no quiero volver a veros a ninguno de los dos!, ¡os odio!, ¡no volváis a acercaros a mí!, tranquilos..., ya me voy..., os dejo el camino libre de mi presencia, ¡pero sabed una cosa!, ¡os habéis burlado de mí y yo no lo voy a olvidar!, ¡lo que ahora os llena de alegría y felicidad... muy pronto os sabrá... a amarga hiel...! -

no les dio tiempo a que le contestaran y salió de la habitación a toda prisa, hecha un mar de llanto, la hermosa noche que había planeado con esmero e ilusión le había dejado en la boca el sabor amargo del desengaño, sentía en su pecho una lanza atravesada, la amistad traicionada y el amor despedazado, se sentía hundida, destrozada por una verdad que nunca habría imaginado, siempre se había negado a ver la posibilidad de que hubiesen tenido algo, y ahora ataba cavos y se daba cuenta de lo ciega que había estado, había sido una chiquilla tonta e ingenua, que simplemente les había dado a los dos un pedacito de su corazón, esperando que lo cuidaran y lo conservaran.

Pero había dejado una cosa clara, aquello no lo iba a olvidar jamás.

Este capítulo va dedicado a :,,,

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(y a tod@s l@s que siguen este fic)

Muchísimas gracias chicas, por vuestros comentarios en el capítulo anterior,

¡me alegrasteis el día!, un beso y un abrazo enorme a las cuatro.