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Nueva Era — capítulo 34
Antes que nada, quiero pedir disculpas por haber tardado tanto en actualizar, pensaba hacerlo mucho antes, pero he estado bastante enferma.
Prometo no tardar tanto para la próxima, en compensación, aquí os dejo un capítulo largo, espero que os guste o que al menos, os parezca entretenido.
Os lo dedico a tod@s aquellos que seguís este fic, y muy en especial a aquellas personitas que comentáis, ;)
Bueno, un abrazo y cuídense mucho.
Veneno de Basilisco.
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¿estás bien? - le preguntó Harry a Hermione, acariciando la mejilla que Ginny le había abofeteado,
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Si…, no te preocupes - respondió ella apesadumbrada por lo ocurrido - pero creo que es mejor que vallas tras ella Harry, es tu novia, anda…, ve a buscarla, no dejes que lo vuestro termine de esta manera -
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¿segura? -
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Si, segura, hazme caso, es tu chica…, no la dejes escapar - Harry asintió y salió de la habitación a toda prisa en busca de Ginny.
Sin embargo ya no había ni rastro de ella, todo había sido demasiado rápido, demasiado repentino, le había costado reaccionar, él sabía perfectamente que tarde o temprano tendría que hablar con ella, y sabía que cuando llegara el momento, sería un trago amargo y doloroso por el que tendría que pasar, pero Harry pensaba explicárselo todo, pensaba decirle que tan solo había sido un desliz, ellos ni siquiera estaban juntos cuando él y Hermione se habían acostado, solo había pasado una vez, solo había sido un paréntesis en el tiempo, un deseo cumplido, algo que no tenía que haber trascendido.
Pero lo importante era aclarar las cosas con su novia, él la quería, la amaba, había comprendido que Ginny se convertiría en su esposa y en la madre de sus hijos, estaba seguro de ello y no albergaba ninguna duda, pensaba dejarla terminar sus estudios y después pedir su mano a su padre, nunca pensó que Hermione quedaría embarazada de aquel único encuentro que habían tenido, no quería pensar que había tenido mala suerte, James era su hijo, su primer hijo, y se lo iba a dar Hermione, su mejor amiga, ya le había cogido cariño al pequeño, definitivamente la mala suerte no cabía entre sus pensamientos, simplemente, tenía que haber hablado antes con ella y quizá, solo quizá, lo hubiera entendido,
no quería perderla por nada del mundo, menos después de haberse dado un tiempo de descanso para reflexionar, a ambos les había servido para darse cuenta de lo mucho que se necesitaban, de lo mucho que se extrañaban y de lo bien que se sentían cuando estaban en la compañía del otro, Harry presentía que Ginny era su pareja ideal, la mujer con la que quería envejecer, y ahora ella había descubierto de la peor forma, que iba a tener un hijo de Hermione, y no quería saber nada de ninguno de los dos.
Tenía que encontrarla y tratar de hablar con ella, tenía que hacer que razonara, que le escuchara, tendría que entender la situación, sería muy duro para ella, pero tenía que entender que no lo habían planeado, y el niño no tenía la culpa.
Harry deseaba con todas sus fuerzas encontrarla y poder arreglar las cosas, él quería decirle que la amaba y que estaba dispuesto a comprometerse con ella, tenía que explicarle que no tenía nada con Hermione, que había decidido hacerse cargo de su hijo, pero nada más, solo la quería a ella, pero tenía que comprender que iba a tener un hijo y que era un acontecimiento de suma importancia, el más importante de su vida.
Después de hora y media buscándola por todas partes, finalmente se dio por vencido, no sabía hacia donde había ido, y si se le ocurría presentarse en la madriguera, lo más seguro es que le montara un escándalo allí mismo, lo mejor era esperar a que se calmaran un poco los ánimos, dejaría pasar un día o dos e iría a buscarla, la dejaría desahogarse y escucharía paciente todo lo que ella le tuviera que decir, y entonces le contaría toda la verdad, ya no le ocultaría nada nunca más, por terrible que fuera, él solo esperaba que ella fuera capaz de abrir su mente y su corazón una vez más y que pudiera perdonarles la falta, sabía que iba a ser difícil, y que tenía que esperar a que ella calmara un poco el dolor de su atormentada alma, pero no pensaba darse por vencido, ahora se daba cuenta de cómo lo embargaba la angustia al saber que Ginny podía salir de su vida para siempre.
Hermione estaba tumbada en la cama sollozando en silencio, no paraba de darle vueltas a la cabeza sobre cómo se habían dado las cosas con Ginny, pensaba en ella y en lo mal que lo estaría pasando, se sentía fatal, sentía que le había hecho daño a una de las personas que mas la quería, ella hubiera preferido una y mil veces no haberse quedado embarazada de Harry, había sido la primera en quejarse y mostrarse en desacuerdo cuando él y Ginny rompieron su relación por un tiempo, estaba completamente segura de que estaban hechos el uno para el otro, y siempre les había dicho a los dos que lo mejor que podían hacer era comprometerse cuanto antes y empezar a vivir en serio como una pareja formal, nunca imaginó que un día llegaría a estar entre las sabanas de su mejor amigo, correspondiendo sus besos y sus caricias, aquello había ocurrido en un momento de debilidad y confusión y en el que su cordura y su capacidad de raciocinio se habían ido a dar un paseo.
Ahora estaba pagando las consecuencias de sus actos, iba a ser madre sin haberlo deseado ni planeado, y había perdido a una de sus mejores amigas, a quien consideraba más que eso, Ginny era su hermana.
No sabía qué hacer, su primer impulso había sido correr tras ella y suplicarle que le diera la oportunidad de explicarse y de compensarle el daño causado, pero la cachetada que le había propinado la había dejado pasmada y aturdida, nunca se esperó que los sorprendiera en semejante actitud, se había acostumbrado a los abrazos de Harry, a sus atenciones constantes, a esa cercanía tan intima que se había creado entre ellos, era normal que la chica estuviera celosa y amargada al verlos, era comprensible que hubiera montado en cólera, sobretodo sabiendo que esperaban un niño, cualquier otra si no hubiera actuado igual, al menos se habría molestado al descubrir la noticia así y por ella misma, tenía derecho a estar enfadada, y tenía derecho a negarse a tener contacto con ninguno de los dos.
Un par de lágrimas se escurrieron suavemente por el rabillo de sus ojos, un suspiro hondo y triste le sirvió para coger una buena bocanada de aire, lo expulsó lentamente e intentó retener en vano las siguientes lágrimas que luchaban por liberarse, de pronto notó en el bajo vientre, una extraña sensación que la dejaba perpleja siempre que se hacía presente, un cosquilleo, una especie de burbujeo cada vez mas evidente, sus labios esbozaron una inevitable sonrisa, - "James…" - pensó, rozó su abdomen ligeramente con las yemas de sus dedos y le habló, - mama está bien cariño mío…, no te agites… - se incorporó enseguida cuando en ese instante escuchó que alguien llamaba a la puerta, - adelante - dijo en voz alta, eso si que no se lo esperaba, ante ella estaba Draco, tan atractivo y seductor como siempre, vestía un elegante y pulcro traje negro, se le hacía el hombre mas apuesto que había visto nunca, y su mirada imploraba un segundo de su tiempo, de su vida y de su amor.
Se levantó de la cama y se acercó a él,
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No sabía que estuvieras en el campus… - le dijo Hermione sin siquiera saludarlo, Draco la contempló con su habitual escrutinio, alimentando su vista con la placentera visión de su amada, complaciéndose de poder observar su figura a su antojo, prácticamente era lo único que le quedaba, era como calmar un hambre atroz con un dulce pero minúsculo caramelo, un placer mínimo, pero un placer al fin y al cavo. Draco estudiaba su expresión alicaída, y por sus ojos acuosos supo que había estado llorando.
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¿qué te ocurre? -preguntó mirándola fijamente,
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nada... - respondiódesviando la mirada y apresurándose a aparentar completa normalidad.
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¿porqué lloras Hermione? -
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no estoy llorando - respondió dándole la espalda y estirando la cama,
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mientes fatal..., siempre ha sido así, ¿no quieres contarme qué te ocurre? -
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ya te he dicho que no me pasa nada... - se dio la vuelta y se acercó a él nuevamente - he escuchado que quedaste el primero de tu casa, felicidades - le comentó con una leve sonrisa, cambiando de tema,
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igualmente, aunque parece que tu me superas, has quedado entre los primeros del primer curso, la verdad es que a mí no me extraña, eres una estudiante increíble, la mas brillante que he conocido nunca, y además muy cabezota..., cuando se te mete algo en esa cabecita..., no hay quien te pare - ambos sonrieron y a Draco le pareció que el ambiente se suavizaba poco a poco entre ellos - ¿cómo es que no estás abajo?, te estas perdiendo la cena -
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no tengo hambre - respondió cruzándose de brazos y recordando que esa sería la ultima noche que pasaría junto a sus compañeros - ¿y tu porqué no estas con tu casa? - Draco se quedó en silencio un instante, lo normal era que los dos estuvieran festejando el ultimo día de curso con sus casas y sus compañeros, pero a él particularmente, no le apetecía nada estar con los Slytherin,
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prefiero estar contigo - contestó volviendo a clavarle una mirada anhelante en sus ojos - quiero estar contigo Hermione, te extraño..., solo quiero..., poder estar contigo el tiempo que tu me permitas - aquellas palabras hicieron que Hermione se sintieran culpable, en la universidad, habían estado juntos en contadas ocasiones, muchos alumnos se reían de Draco y de la relación que tenían, se burlaban de su supuesto matrimonio y de que ella le evitara a la mas mínima oportunidad, se podía decir que Hermione había contribuido a que los demás pensaran que ella no le quería, pero en ella había nacido el resentimiento ocasionado por las constantes infidelidades de Draco, y se había propuesto de una y mil formas, olvidarlo y pasar página.
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¿no te apetece estar con tus amigos?, es el ultimo día..., y parece que la fiesta no está nada mal..., puede que ya no vuelvas a ver a algunas de las personas que te caen bien... -
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si, es cierto, ya sabes cuales son los planes de mi padre, quiere que me meta de lleno a controlar los negocios de la familia, seguramente comenzaré a trabajar en septiembre -
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¿te apetece hacerlo? - preguntó con cautela
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no me queda mas remedio... - respondió serio y molesto - bueno..., algún día tendría que empezar ¿no?, trabajar estará bien..., no me preocupa, lo que me preocupa es..., tener que hacerlo sabiendo que tu..., seguirás aquí, no me hace ninguna gracia ¿sabes?, solo podré verte los fines de semana, ¡pfffff!, eso no es nada, menudo asco..., no es justo -
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¿qué carrera te habría gustado terminar? - Draco sonrió y pensó un momento,
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arquitectura mágica seguramente, no se..., puede que ingeniería o algo parecido -
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son asignaturas casi muggles, no me lo habría imaginado - la sonrisa de Draco se ensanchó y se acercó a ella eliminando toda distancia entre ellos, la abrazó por la cintura y besó su mejilla íntimamente -
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bueno, mi mujer tiene ascendencia muggle..., tarde o temprano nuestros mundos tenían que empezar a mezclarse... - volvió a besar su mejilla y de ahí comenzó a bajar hasta su cuello, un escalofrío recorrió de arriba abajo la espina dorsal de Hermione, Draco acarició su espalda y la estrechó contra él, sus manos tomaron su rostro, estaba encantado de no haber hallado resistencia, y Hermione se sintió reconfortada y aliviada sin poder comprenderlo, se sintió como hacía mucho no se sentía, estaba en las nubes, Draco la besó despacio, lentamente, muy suave, con ternura, reanudó el abrazo y profundizó el satisfactorio beso, regresó a su cuello con mas seguridad en sí mismo y fue dejando un caminito de rojos e intensos chupetones, la respiración de Hermione se aceleró, su corazón se disparó, las manos de Draco bajaron mas allá de la espalda y aprisionaron sus nalgas apretujándola contra sus caderas - te necesito... - susurró Draco en su oído con la voz melosa y cargada de lascivia - te necesito nena... - Hermione entendió que si no lo paraba en ese momento, ya no lo podría a hacer,
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Draco... - susurró separándose de él, medio frustrada y acalorada, tenía las mejillas encendidas y la mirada brillosa, pero estaba algo turbada por su propio comportamiento permisivo - quizá deberíamos bajar los dos - Draco se mordió el labio aguantándose las ganas de ignorarla y abalanzarse sobre ella, reprimió una mirada dura y suspiró hondamente,
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¿quieres bajar a la fiesta? -
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si..., creo que será lo mejor, así..., nos despedimos de todos, ¿no te parece? -
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está bien..., por esta vez te voy a dejar escapar - le dijo con una sonrisa burlona de medio lado - pero con una condición, vamos a bajar a esa fiesta los dos juntos, como marido y mujer, nos sentaremos a cenar juntos y pasaremos toda esta velada juntos, nos despediremos de todos nuestros amigos, compañeros y conocidos y regresaremos juntos a la mansión, ya que no pudimos dar una buena impresión desde un principio, nos marcharemos dando a entender a todos que estamos mejor que nunca, creo que es lo mejor que podemos hacer -a Hermione no le agradó mucho la idea de tener a Draco pegado a ella todo ese tiempo, pero sentía que se lo debía,
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está bien - respondió - déjame echarme un ultimo vistazo - se contempló en el espejo y retocó su maquillaje, se arregló un poco el pelo y alisó su vestido - vio por el reflejo del espejo que Draco se acercaba a ella y contuvo la respiración, esa mirada suya la ponía nerviosa, posó las manos en su cintura y la abrazó desde atrás, mirándose a él mismo y a ella en el espejo -
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estás magnífica - besó la parte desnuda de su hombro y hundió la nariz en su cuello, cerró los ojos y aspiró su perfume - no necesitas arreglarte mas..., estas muy hermosa... - murmuró en su oído - anda, bajemos ya antes de que pierda la poquita fuerza de voluntad que me queda - la agarró de la mano y tiró de ella hasta sacarla de la habitación - Hermione sonrió halagada, y algo avergonzada por la insinuación.
A pesar de su necesidad de ella, a pesar del deseo lacerante que sentía por ella y que lo hacía hervir por dentro cada vez que estaba a su lado, Draco sabía que tenía que darle una tregua, había notado en ella una sensibilidad diferente, desprendía una especie de aire melancólico muy poco habitual, y también la había visto llorar en la ultima noche de la universidad, Draco se preguntaba la razón, quizá fuera por separarse de sus amigos, pero descartó la posibilidad porque seguramente los volvería a ver a todos, o la mayoría en septiembre con el comienzo del segundo curso, pensó que podía estar triste por el hecho de que él fuese a tener un hijo con Astoria, eso era bastante lógico, él también sentía un rechazo absoluto por aquella circunstancia, rechazaba al niño y a todo lo que estuviera relacionado con él, y odiaba a Astoria, cada día la odiaba mas.
No volvió a acosarla mas, no trató de volver a tocarla ni a besarla, quiso darle su espacio, ella necesitaba un respiro, y entendió que estuviera resentida con él, pensaba en lo humillante que estaría siendo para ella tener con convivir con "la amante embarazada de su marido", y muchas veces era incapaz de sostenerle la mirada, la primera semana estuvo ausente, Blaise, Theo, y unos cuantos amigos más, lo habían invitado a varias fiestas, las ultimas de su vida estudiantil, y querían celebrarlo con él por todo lo alto, Lucius lo consintió, pero le indicó que tuviera sumo cuidado en dejarse ver fuera de las mansiones de sus amigos sin la compañía de Hermione, pues le habían llegado rumores de que se estuviese planeando una posible investigación por parte del departamento de familia y Alianza por la paz, sus contactos le comentaron que no era nada personal en su contra, era simple y mera rutina, pero debían tener cuidado, y solo le permitió a su hijo, estar una semana fuera del castillo.
Después de doce días sin noticias suyas, Harry se presentó en la madriguera dispuesto a aguantar el chaparrón de parte de todos los Weasley, y convencido de que volvería a recuperar a su novia,
Molly lo recibió con amabilidad pero mas seria de lo normal, ella le hizo saber que Ginny se lo había contado todo, el resto de la familia lo trataron como siempre, pero Ginny se negaba a verlo, Harry le contó a Molly su versión de los hechos, y después de reflexionar y de sermonear a Harry sobre su irresponsabilidad en cuestiones sexuales, y lo poco propicio de su pequeño escarceo con su mejor amiga, fue en busca de su hija para obligarla a escuchar al que seguía siendo el chico que amaba.
Harry, muerto de la vergüenza por la reprimenda y las explicaciones sobre decenas de métodos anticonceptivos tanto mágicos como muggles, esperó colorado como un tomate a que Ginny bajara, estuvo esperando a que bajara mas de dos horas, y cuando ya pensaba que no lo haría, se levantó de la silla de la cocina en la que estaba sentado, se puso su chaqueta, agarró su escoba y se despidió educadamente de todos, luego salió de la madriguera y se quedó un instante mirando a los que ya consideraba sus sobrinos, Arthur y Fred, los dos pequeños de tres añitos jugaban entre risas felices en los columpios, ajenos a los problemas de los adultos.
Sonrió encantado de ver la inocente diversión infantil y se dispuso a montar en la escoba, pero la voz de Ginny, lo hizo girarse sobresaltado hacia la puerta de la casa que permanecía abierta,
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Harry - le llamó Ginny bajo el umbral, Harry se acercó a ella enseguida, atento y expectante - no te vallas, quiero hablar contigo -
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claro, claro hablaremos, déjame explicártelo todo Ginny... - comenzó Harry,
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aquí no - respondió ella - ven - dijo secamente adelantándolo por el camino - mejor hablemos en otro sitio - terminó de decir de espaldas a él - los pequeños corrieron hacia ella para saludarla, pero Ginny, todavía molesta, les mandó quedarse cerca de la casa,
Harry la siguió hasta el final de un sendero que terminaba en un río, lo recordaba perfectamente, no le gustaba, nadie había vuelto a ir hasta allí desde lo sucedido, desde que Hermione se había intentado suicidar arrojandose a sus aguas.
A pocos pasos del río Ginny se detuvo, se giró y quedó frente a Harry,
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Ginny..., escucha..., ella y yo..., no tenemos nada, yo te quiero a ti, solo a ti, lo que pasó... -
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me engañaste - dijo ella con amargura - me engañasteis los dos -
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no Ginny... -
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¿¡QUÉ!? -
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no te engañamos Ginny..., te ocultamos la verdad, es cierto..., pero no te engañamos -
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¿¡COMO QUE NO ME ENGAÑASTEIS!?, ¡ERAS MI NOVIO! -
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no cielo... - dijo Harry, lo mas suavemente que pudo, intentando tranquilizarla - ya no lo éramos, ya no estábamos juntos cuando ocurrió, lo habíamos dejado de mutuo acuerdo, ya no teníamos nada... -
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¿¡que no teníamos nada!? - repitió Ginny, perpleja - ¡CREÍ QUE ME QUERÍAS! -
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y te sigo queriendo..., Ginny..., yo sigo enamorado de ti, puede que mas que antes, el tiempo que hemos estado separados me ha servido para darme cuenta de la falta que me haces, de lo mucho que te amo, de que es solo contigo con quien quiero compartir mi vida... -
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¿¡y de esta manera me lo demuestras!?, ¿¡ACOSTÁNDOTE CON NUESTRA MEJOR AMIGA!? -
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no lo planeamos..., no fue algo que...controlamos, no tengo ninguna excusa que darte para eso -
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¡claro que no la tienes!, ¡no te importó hacerme daño!, ¡no os importó ni a ti, ni a ella! -
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¡claro que nos importa Ginny!, ¡ojala pudiera echar el tiempo atrás!, ¡ojala pudiera cambiar las cosas! -
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¡pero no puedes!, ¡me engañaste con ella y la dejaste embarazada! -
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¡no te engañé!, ¡ya no estábamos juntos Ginny! -
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¿¡Y ESO TE DA DERECHO A TIRARTE A LA PRIMERA QUE SE TE PONE POR DELANTE!?, ¿¡QUE PASÓ CON EL RESPETO A LO QUE TUVIMOS!?, ¿¡QUE PASÓ CON EL RECUERDO DE LO QUE TUVIMOS!?, ¿¡TAN RAPIDO TE OLVIDASTE DE MI AMOR!? -
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¿¡Y TU QUÉ!?, ¿¡ACASO DIJE YO ALGO CUANDO EMPEZASTE A SALIR CON DEAN THOMAS!?, ¿¡ACASO TE REPROCHÉ ALGO!?, ¿¡ACASO FUI PRESA DE LOS CELOS Y LA FURIA,A MONTAROS UN ESCÁNDALO!?, ¡DIME GINEBRA!, ¡SI LAS COSAS SON ASÍ!, ¿¡QUIEN EMPEZÓ A ENGAÑAR A QUIEN!? -
Ginny, rompió a llorar cubriéndose la cara con las manos, había olvidado que ella misma había empezado a salir con otros chicos después de acordar con Harry, tomarse un tiempo de descanso, ella creyó que había sido discreta, y realmente lo había sido, pero Deán Thomas, al revés que los otros chicos con los que se había liado, se había dedicado a divulgar por los cuatro vientos que estaba a punto de bajarle las bragas a Ginebra Weasley, eso no tenía que haber salido de Hogwarts, pero Harry aún tenía muchos amigos en el colegio, y se encargaron de ponerlo sobre aviso.
Maldijo su suerte cuando se enteró, y quiso ir a partirle la cara al Griffindor, pero sabía que no tenía ningún derecho a pedirle cuentas a Ginny, habían decidido dejarlo por un tiempo, y en ese pequeño espacio de tiempo, los dos tenían derecho a estar con quien quisieran y a hacer de sus vidas lo que les viniera en gana, la rabia lo roía por dentro, pero no podía hacer otra cosa que esperar a que ella volviera con él por propia voluntad.
Decidió no darle vueltas al asunto, olvidarlo, ella tenía ese derecho y él ya no era su novio, así que se dedicó a estudiar como un poseso y a sacar las mejores notas que pudo, pasaba la mayor parte de su tiempo en la universidad, y prestaba mucha atención a Cho y a Hermione, hasta que los días y los meses fueron pasando, y dejó de pensar en Ginebra, pero de lo que no se dio cuenta, fue de que cuanto menos pensaba en Ginny, mas pensaba en Hermione.
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no llores... - le dijo Harry abrazándola,
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Harry..., pensé que no te enterarías..., me equivoqué con él... - sollozaba Ginny - me equivoqué con todos..., tenía que haber permanecido sola... -
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Shhhh..., cálmate..., la idea..., la idea era que probáramos estar un tiempo separados, teníamos que probar la fortaleza de nuestro amor separándonos y estando con otras personas, y de esa manera, darnos cuenta si de verdad estamos hechos el uno para el otro, Ginny..., lamento mucho haberte hecho daño, no fue mi intención, te lo juro... - Ginny se soltó de los brazos de Harry y se separó un poco de él, Harry sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo ofreció, parecía haberse tranquilizado un poco,
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¿porqué con ella?, ¿porqué con Hermione?, ¿es que no había otra? - preguntó con reproche, Harry no supo qué contestarle - si hubiera sido con otra..., tampoco me habría gustado, pero seguramente lo hubiera aguantado mejor, no lo entiendo Harry, ¿puedes explicarme porqué narices tuvo que ser ella? -
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supongo que..., imagino que... -
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la deseabas -
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si..., supongo que si - el rostro de Ginny se volvió frío y duro de nuevo, apretó los labios y respiró hondo,
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¿qué sientes por ella?, ¿la amas?, ¿aún la deseas? - a Harry no le gustaba el rumbo que estaba tomando aquella conversación, pero había decidido que pasara lo que pasara, siempre sería sincero con ella, aunque la verdad le doliera,
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la quiero mucho, muchísimo, le tengo un cariño infinito, pero no la amo más que como a una hermana -
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no se tiene sexo con una hermana - soltó con ironía - has estado con ella en la cama, ¿la sigues deseando? - preguntó con un tono de voz envenenado por el dolor y la amargura, y con temor a la respuesta, lo peor de todo, era que Harry no le contestara de inmediato, eso la hizo darse cuenta de lo que pensaba antes de que el se lo dijera,
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a veces... - dijo en un suspiro - pero es algo..., platónico, entre Hermione y yo nunca volverá a pasar nada mas, lo que ocurrió fue algo que llevábamos reprimiendo desde cuarto o quinto curso mas o menos, pero entonces estaba Ron..., y ninguno de los dos quiso hacerle daño, Ginny..., cuando pienso en el futuro, cuando pienso en la familia que quiero formar, solo te veo a ti a mi lado -
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no quiero que vuelvas a verla -
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no puedes pedirme eso Ginny... -
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¿¡bueno y entonces que se supone que tengo que hacer!?, ¿¡tragarme como una estúpida lo que me habéis hecho y hacer como si no hubiera pasado nada!?, ¿¡tengo que olvidar y mirar hacia otro lado mientras vosotros sois felices con lo que tenéis!? -
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no tenemos nada, Ginny -
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¡y un cuerno!, ¿¡donde me deja a mí todo esto!?, ¿¡qué hago con todo el dolor que siento!?, ¿¡como encajo yo en tu historia!?, ¡anda dime!, ¿¡como crees que me sienta el hecho de que el chico del que estoy enamorada desde los diez años, y que era ¡¡¡Mí!!! novio, vaya a tener un hijo con mi mejor amiga!, ¡a la que encima, consideraba como una hermana!, ¿¡pero tu te estás dando cuenta de lo que me estás pidiendo!?, ¿¡eres consciente!? -
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si..., soy consciente -
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¡no lo parece Harry, no lo parece!, ¿¡es que no entiendes que ya no soporto seguir viéndote cerca de ella!? - Harry la entendía perfectamente, y se hacía cierta idea de lo que estaba padeciendo, pero tenía que ser objetivo, ahora mas que nunca tenía que pensar con claridad, por el bien de todos, pero sobre todo por el bien de su hijo -
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no puedes pedirme que me separe de mi hijo Ginny - ella se apartó de él con desdén - nada ni nadie puede apartarme de mi hijo, se que es duro para ti, pero tienes que intentar razonar -
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razonar... - se quejó llorosa - ¿qué es lo que quieres Harry? -
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o lo superamos y seguimos adelante..., o lo dejamos... y nos olvidamos el uno del otro definitivamente, será lo que tu decidas, como tu quieras... - Ginny le dio la espalda y se acercó al río, lo observaba, conteniendo la irritación y las ganas tremendas de llorar, y después de unos minutos meditando, y sin siquiera darse la vuelta para darle la cara,le respondió,
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si quieres estar conmigo será bajo mis condiciones -
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no voy a alejarme del niño Ginny, se que aún no ha nacido, pero si estoy tan pendiente de Hermione, es solo porque está embarazada, quiero involucrarme desde el primer momento, quiero ser un buen padre, quiero que mi hijo me tenga en todo momento, y ahora es necesario que esté presente, para..., las visitas al medimago y ... -
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ahórrame los detalles por favor - cortó en tono mordaz, girándose para mirarlo - ¡odio esto!, ¡os odio a ti y a ella! -
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Ginny... -
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¡ESTÁ BIEN!, está bien..., toleraré eso-
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voy a tener que estar en contacto con Hermione siempre, es inevitable -
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lo se..., y a mi no me queda otra opción que agachar la cabeza y aceptarlo, pero no quiero saber absolutamente nada ni de ella ni de tu hijo, ¿me has entendido?, no quiero que me cuentas nada, ¡ni un solo comentario!, ni si están bien, ni si están mal ni nada, no quiero enterarme de cuando son las dichosas revisiones prenatales ni de cómo crece en su barriga, ni quiero saber si es niño o niña y no quiero saberlo cuando nazca, no quiero saber fechas especiales como aniversarios, ni cuando te tocan las visitas, ¡no quiero que me mezcles en eso!, no quiero que me cuentes que ha empezado a gatear o a dar sus primeros pasos, no quiero saber cuándo se le ha caído el primer diente, ¡no quiero saber nada!, no quiero saber que ha dicho su primera palabra, no quiero ser partícipe de lo que habéis creado - terminó de decir con asco, Harry no dijo nada, simplemente meneó la cabeza afirmativamente, y evitó encontrar su mirada, - y quiero que nos casemos -
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¿¡que!? -
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ya me has oído -
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¿pero es que te has vuelto loca? - preguntó alucinado y con el ceño fruncido - ¿¡como que casarnos? - Ginny arqueó las cejas asombrada.
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¿¡no decías que querías formar un hogar conmigo!?, ¿¡entonces cual es el problema!? -
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¡que tienes diecisiete años, por Merlín!, ¡eres una cría Ginebra! -
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¡con ella sí pero conmigo no!, ¡te recuerdo que Hermione solo tiene un año mas que yo! -
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¡es mayor de edad, tu no! -
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¡eres un embustero!, ¡eso es solo una excusa! -
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¡no Ginny, por Hera, recapacita!, ¿en serio crees que no quiero casarme contigo?, hace años..., cuando todavía estaba en Hogwarts, decidí que tu serías mi esposa, pero primero teníamos que conocernos, y tenías que convertirte en mi novia, siempre tuve en mente que al final terminaríamos casados, ¡pero quería hacer las cosas bien!, ¡no así de sopetón!, ¡de cualquier manera y sin romanticismo! -
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tú ya te has encargado de eliminar cualquier resquicio de romanticismo -
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Ginny... -
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Ni siquiera..., has intentado ir mas allá de besarme - masculló herida,
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Claro que no amor mío, ¡jamás me propasaría contigo!, tenía que dejarte crecer, madurar..., estar preparada, quería que..., la primera vez que hiciéramos el amor, fuera especial, quería presentarme en tu casa con un ramo de flores para tu madre y una petición seria y formal a tu padre, quería que disfrutaras de ser mi prometida y que fueras organizando nuestra boda con tranquilidad y todo el tiempo del mundo, no te habría tocado hasta nuestra noche de bodas, sería la noche mas hermosa de todas, pero..., eso no habría pasado hasta que tuvieras la edad adecuada, hasta que ambos la tuviéramos, yo no te pediría que te casaras conmigo si no tuviera forma de mantenerte en condiciones, entiéndeme Ginny, quiero terminar de estudiar y encontrar un empleo seguro, quiero hacerlo paso a paso, se trata de nuestro futuro, es importante -
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Si tienes edad para ser padre, tienes edad para ser marido, mi respuesta es firme y no la voy a cambiar, o nos casamos ahora, o nada -
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¡Ginebra! -
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¡O ESO O NADA! - alegó enfurecida - ahora eres tu el que debe decidir, dejo en tus manos..., "nuestro futuro" - masculló - si quieres seguir conmigo, será bajo la condición de que nos casemos de aquí a un mes - Harry giró la cabeza y contempló el río contrariado, se cruzó de brazos y trató de aparentar frialdad, no se había esperado aquel ultimátum, no quería perder a Ginny y había ido a la madriguera dispuesto a hacer hasta lo imposible por recuperarla, pero no pensaba ceder con respecto a su hijo, ahora sabía que ella había aceptado el hecho a regañadientes con la condición de estar ajena en todo momento a Hermione y el bebé, sin embargo ahora era él, el que se encontraba contra la espada y la pared, ella había cedido, y se suponía que el también tendría que ceder en algo, pero aquello era demasiado, y tenía la certeza de que Ginny solo lo hacía por despecho - tu decides - terminó de decirle, alzando la cabeza y cruzándose de brazos,
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de acuerdo...-susurró unos minutos después, sin mirarla y sin el menor entusiasmo,
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y quiero tener un hijo enseguida - Harry abrió desmesuradamente los ojos y abrió la boca para quejarse, pero la expresión de la cara de Ginny no admitía réplicas - piénsalo, yo no voy a cambiar de opinión, puedes responderme en un par de días, envíame una lechuza con tu respuesta - antes de terminar la frase, ya estaba otra vez de camino a la madriguera, dejando a Harry atrás, solo, y debatiéndose entre hacer lo correcto, y obedecer a su corazón.
Dos días después, se encontraba sentado en el escritorio de su habitación, escribiendo dos cartas, la primera era para Hermione, en ella le decía que había pedido cita con su medimago para ir a la siguiente revisión de control de su embarazo, y que dudaba si ir a recogerla a Malfoy manor, arriesgándose a que hubiera un altercado, o quedar con ella en algún punto de la ciudad, e ir los dos juntos a la consulta.
La siguiente era para Ginny, a ella le decía que iría a la madriguera la siguiente semana, sería una visita formal, hablaría con sus padres y le pediría ante toda su familia que se casara con él, también le decía que desde ese momento en adelante, no aguantaría mas reproches ni mas discusiones, y que debían ponerse de acuerdo en todas las decisiones que tomaran, "sin presiones", en eso no pensaba ceder.
Hermione se las arregló para escabullirse de la mansión a primera hora de la mañana,
aprovechó que todo el mundo dormía para salir sigilosamente en el carruaje hasta el centro donde había quedado con Harry para su visita al medimago, una vez allí, desayunaron juntos y Harry le contó el trato al que había llegado con Ginny, le pareció todo demasiado precipitado, pensaba que Ginny no estaba preparada para casarse y menos para tener un hijo, sabía porqué estaba forzando la situación, pero se cuidó mucho de hacer cualquier comentario negativo al respecto, ya bastante mal estaban las cosas entre ellas, y lo único que le apetecía era que volvieran a ser amigas, o al menos, pudieran llevarse bien, claro que entendía que aquello solo podría ocurrir con el tiempo, con mucha paciencia y con un poquito de suerte.
La visita fue más rápida que la primera, y tanto ella como Harry se mostraron mas relajados, el medimago felicitó a Hermione por haber cogido los kilos que estaba necesitando y por cuidarse tan bien como lo estaba haciendo,
los resultados de todas las pruebas que le hizo fueron muy positivos, y finalmente les dijo para gran alegría y alivio de ambos, que el niño estaba en perfecto estado, muy sano y muy activo para su tamaño, Hermione sonrió reconociendo que eso era verdad, aún era muy pequeñito, pero ya lo notaba.
Cuando salieron de la consulta, fueron a comprar unas vitaminas que le habían recetado a Hermione, y luego fueron a dar una vuelta por uno de los centros comerciales cercanos, allí estuvieron mirando varias tiendas con accesorios y ropa de bebé, a Hermione le hacía mucha ilusión estar allí con Harry e ir planificando la llegada de James, no podía dejar de sonreír, pero también le causaba desasosiego el hecho de no haberle contado nada a Draco todavía, sabía que no se lo iba a tomar nada bien, y no encontraba el momento adecuado para sentarse con él a hablar del tema, y por otro lado estaba el hecho de que tendría que mudarse pronto a su propia vivienda para ella y para el niño, aunque Harry le había insinuado que en cualquier caso, si no encontraban algo medianamente económico y seguro, se trasladaría con él a su casa, a Hermione esa idea le parecía de lo mas disparatada si tenía la intención de arreglar su relación con Ginny, sin embargo Harry no veía ningún problema en eso, el estaba pensando en el confort y la tranquilidad de su hijo, el niño estaba primero que todo y por encima de todo, y en eso si que no pensaba cambiar de opinión, era algo que Ginny tendría que entender si quería estar con él.
Después de mirar infinidades de ropitas, cunas y cochecitos, Harry le propuso que comiera con él en un restaurante muy bueno que conocía y que no quedaba muy lejos de esa zona, pero Hermione, aunque le apetecía, le dijo que no podía ya que tenía que volver a la mansión antes de la hora del almuerzo, así que se quedó con ella hasta que apareció su cochero con el carruaje y quedaron en mandarse una lechuza semanal, y en volver a verse pronto, si era posible, antes de la próxima visita ginecológica que tendrían en otras cuatro semanas.
Cuando regresó al castillo, casi rozando el medio día, se dio cuenta de que Draco no estaba en la habitación, supuso que se estaría preguntando, en donde se habría metido ella todo el rato, y pensó que en cuanto la viera la sometería a uno de sus agotadores e irracionales interrogatorios, pero al no verlo enseguida, se tranquilizó y decidió cambiarse y arreglarse un poco mientras llegaba la hora de la comida, lo que ella no sabía, era que Draco en ese momento, estaba en el despacho de su padre, en el que también se hallaba el padre de Astoria, y que entre los dos, le estaban dando lo que solo para ellos era la mejor noticia de ese año, (aparte de el próximo enlace entre sus retoños).
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¡es lo mejor que nos podía ocurrir!, ¡esto hay que celebrarlo!, ¡brindemos! - decía Dícon, entusiasmado y acercándose a la mesita de las bebidas, para servirse un trago y servirles ya de paso a Draco y a Lucius,
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estoy completamente de acuerdo - concordaba Lucius, increíblemente sonriente y satisfecho, alargó la mano y tomó el vaso de wisky de fuego que su casi-consuegro, le ofrecía.
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La diosa fortuna nos sonríe, ¡ya sabía yo que no podía ser de otra manera!, ¡esta es una oportunidad de oro!, es la oportunidad que estábamos esperando querido Lucius, no hay que perder el tiempo, ¡nuestro tiempo ahora es valiosísimo!, debemos partir de inmediato -
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¿¡partir!? - preguntó Draco quejándose, entre irritado e incrédulo - ¿¡como que partir!?, ¡pero si acabamos de llegar!, ¡estamos en verano!, ¡son mis vacaciones!, ¡mis ultimas vacaciones! -
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no interrumpas muchacho - inquirió Dícon - además, ya no estas estudiando, ni lo vas a seguir haciendo, por lo tanto tus vacaciones han terminado, ya es tiempo de que te comportes como un hombre de verdad y te pongas a trabajar, y también te recuerdo que en tan solo unos meses vas a ser padre, mi hija y mi nieto se merecen que te ocupes de ellos como es debido, y eso solo se hace trabajando Draco, tienes que empezar a pensar de una vez por todas como un adulto hijo, pues es lo que eres ya -
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Draco, creo que no eres consciente de la magnitud de este acontecimiento - le decía su padre, dando un sorbo a su bebida - nos están haciendo el honor de abrirnos las puertas en unos países con una competitividad inigualable, ¡y encima nos tienden alfombra roja para que lleguemos allí a abrir sucursales!, Estados Unidos, Canadá, Japón..., Australia..., ¿¡hijo, es que no lo entiendes!?, ¡esto significa que nuestro buen nombre se engrandecerá aún mas!, nos están proponiendo expandirnos y abrir mercado en esos cuatro puntos estratégicos, por eso es necesario ponernos en marcha de inmediato y no hacer esperar a nuestros anfitriones y futuros socios, primero iremos New York, pasaremos dos semanas allí si todo sale bien, luego otras dos en Tokio, una en Toronto,y otra en Sydney -
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¿¡y es necesario que vaya yo!? - alegó Draco, hastiado - ¿es que no fue suficiente con el viajecito que tuve que hacer contigo a Alemania y a Suiza? -
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¿¡pero como puedes ser tan necio!?, Lucius..., este muchacho no parece hijo tuyo, lo único que lo salva de las habladurías es su físico tan igual a ti -
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¿¡pero qué estás diciendo!? - dijo Draco comenzando a enfadarse,
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¿¡como!? - refunfuñó Dícon,
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hijo..., solo te queremos decir con esto que tenemos la magnífica suerte de estar entre los pocos ejecutivos que han sido invitados directamente, no hemos sido nosotros los que hemos solicitado unirnos a ellos tocando humildemente sus puertas, ¡son ellos los que están interesados en nosotros!, y los que nos han ofrecido una provechosa unión, no podemos tener la osadía de si quiera pararnos a pensar en la respuesta, ésta es automática, ¡y es sí!, sé que te has esforzado mucho y que estás cansado, pero ya te he permitido una semana libre de toda responsabilidad y en la que has podido ausentarte a tu antojo y celebrar como te ha venido en gana tu fin de curso, Draco..., como dice Dícon..., ya es hora de que te comportes como un hombre y comiences a ganarte la vida, puede que ahora te parezca algo tedioso..., ¡pero la recompensa es grandiosa!, ¡debes alegrarte!, ¿sabes como va a incrementar esto nuestro estatus y nuestra fortuna?, ¿sabes las ventajas que nos va a traer a nivel mundial?, no..., creo que no lo sabes, ¡pero espero que no seas tan ingenuo como para permitirte la desastrosa equivocación de plantearte no tomar parte en este viaje!, es tu obligación Draco, esto es parte de tu formación, y cuando regresemos..., cuando regresemos tendrás tu propio despacho junto al mío, serás mi mano derecha, y si demuestras inteligencia y madurez, muy pronto serás mi sucesor por completo -
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¡pero son seis semanas!, ¡mes y medio! - contestó Draco, abrumado,
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puede que mas... - comentó Dícon pensativo,
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¿¡mas!? - preguntó Draco con los ojos desorbitados,
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hijo, no hay nada que pensar, esto es un regalo de la diosa fortuna que no debemos despreciar, esta tarde descansa y relájate, al anochecer empieza a hacer tu equipaje -
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¿y cuando se supone que nos marchamos? - preguntó Draco molesto y resignado a su suerte,
-
mañana al alba - contestó Lucius, sirviéndose su cuarto vaso de Wisky de fuego y brindando con Dícon.
En el almuerzo, los hombres informaron a sus mujeres de que se iban al otro día al amanecer de viaje de negocios, Narcissa y Agatha estuvieron encantadas y les alentaron a dejar bien en alto los apellidos de la familia, pero Astoria, enfureció y comenzó a despotricar y a quejarse delante de todos, de que nadie se preocupaba por ella y por su estado, le recriminó a Draco no haber tenido la decencia de haberla acompañado a ninguna visita medimaga, y le hecho en cara el haber desaparecido literalmente de su vida y de la de su hijo, lo llamó cobarde, inútil y poco hombre y les exigió a su padre y a Lucius el poder acompañar a Draco en el viaje, prometiendo no molestar en absoluto y solo contentarse con tenerlo para ella por las noches, lógicamente todos se opusieron y ella se levantó indignada de la mesa a los gritos, y se encerró en su habitación dando un sonoro portazo.
Hermione solo pensaba que tendría que retrasar otro mes y medio mas, esa conversación con Draco que tanto temía tener, en cierto modo sentía que tenía mas tiempo para prepararse y pensar en la forma ideal de abordar tan complicada situación, pero le preocupaba que el tiempo se le estuviera echando encima y que él, comenzara a sospechar y se diera cuenta por sí mismo de la verdad.
Solo Narcissa y Agatha se quedaron después de la cena a tomar algo, en la sala familiar, Lucius decidió ir a descansar temprano y a prepararse para el viaje y Dícon le imitó yendo a la mansión Greengras a hacer sus maletas y a reunir algunos documentos importante para iniciar las negociaciones de unidad, Hermione también subió a su habitación inmediatamente después de terminar de cenar, pero Draco se quedó en el gran comedor largo rato, solo, pensativo e irritado por tener que verse obligado a cumplir con un futuro incierto y un presente que odiaba,
Con las manos apoyadas en la frente masajeándose las sienes, intentaba hallar algo en todo aquello que pudiera significarle alguna escapatoria, aunque fuese mínima, aunque fuese en un corto lapsus de tiempo, él se acogería a ese micro espejismo como si fuese la última bocanada de aire que diese en su vida, entonces en ese momento de desconsuelo, se le ocurrió que podía hacer algo para cambiar el curso de la historia, ¿y si desaparecía?, ¿y si se marchaba con Hermione a otro país?, ¿qué pasaría si se borraban del mapa?,
La mente de Draco comenzó a trabajar a una velocidad que él mismo no podía controlar, esa idea no le estaba pareciendo tan descabellada, su familia tenía dinero suficiente para mantener a Astoria y a su hijo durante toda su vida sin que tuvieran que mover un dedo un solo día, sus gastos y el nivel de vida al que estaba acostumbrada, quedarían cubiertos sin ninguna complicación y con bastante holgura, y lo mejor de todo era que no la volvería a ver jamás, tampoco tendría que soportar mas a su padre, y de su madre..., bueno, eso era un tema aparte que prefería no remover en ese momento,
No era difícil, una sonrisa empezó a ensanchar sus labios,solo tenía que escoger el destino perfecto para empezar de cero con una nueva identidad, dinero suficiente como para poder invertirlo en acciones exitosas, empresas y negocios variados, y a Hermione,
ese era el punto mas delicado, ambos tendrían que fingir ser otras personas, porque estaba claro que los iban a buscar, y dudaba de que a ella, eso le hiciera mucha gracia, incluso se imaginó cual sería su reacción al contarle su plan, seguramente al principio se negaría, pero era cuestión de presión y perseverancia, ella no podría negarse a acompañarlo, ambos tendrían libertad total para actuar a sus anchas, no tendrían compromisos ni obligaciones con nadie, todos sus enemigos desaparecerían de su vida, y podrían vivir su amor en completa tranquilidad,
nadie los molestaría ni les pondría impedimentos, casi todo eran ventajas, lo unico que tendrían que cuidar muy bien siempre, eran sus identidades, y tendrían que inventarse otro pasado, de cara al exterior solo tendrían que fingir ser otros, pero el infinito amor que había entre ellos estaría latente sin ningún obstáculo,
podrían amarse sin medidas hasta reventar de alegría,
Draco fantaseaba con la posibilidad de una nueva vida con Hermione, lejos de todo lo que les rodeaba, y de todos los que deseaban separarlos, incluso sopesaba la idea de camuflarse en el mundo muggle, se imaginaba a si mismo en su nuevo hogar con su mujer, se la imaginaba feliz y tan enamorada de él, como lo estaba él de ella, imaginaba una bonita casa, no muy grande ni muy lujosa, pero cálida y acogedora, imaginaba largas tardes alegres y entretenidas en cualquier actividad que la hiciera feliz a ella, imaginaba sus noches fogosas llenas de pasión y éxtasis, abrazado por sus finos y femeninos brazos, imaginaba una casa llena de risas y correteos de niños, "sus hijos", solo de él y de Hermione,
Draco suspiraba con cierta nostalgia y un tinte de tristeza por no tener en ese instante lo que con tanta fuerza deseaba, se sentía impotente por no poder zafarse rápido, de la enredada maraña de problemas en la que estaba envuelto, y tampoco podía negar que se sentía miserable por aborrecer a su propio hijo, por querer desterrarlo de su vida y de su corazón, y por pretender huir del destino que los unía y desentenderse de la justa responsabilidad de su crianza y de su educación.
No se dio cuenta de que habían pasado mas de cuatro horas y era casi media noche, las doncellas lo habían limpiado y ordenado todo, se sintió ridículo y estúpido allí solo y en el inmenso comedor, miró su valioso reloj de pulsera y se levantó de su asiento cansado y adormecido, todavía tenía que preparar sus maletas, les lanzaría un hechizo y se harían solas, pero a pesar de todo, había recuperado algo de ánimo, tenía mucho en qué pensar, mucho qué planear, muchísimo, estaba decidido a marcharse con Hermione a otro país, y ahora, su propio padre le brindaba una oportunidad excelente para investigar un poco, algunos de los mejores lugares del planeta en los que se podrían "perder", ya no le parecía tan pesado aquel viaje, serían seis semanas de lo mas interesantes.
El tiempo parecía pasar deprisa para todos, Narcissa, Agatha y Astoria, se afanaban tomando decisiones para la boda y arreglandolos últimos detalles para la llegada del nuevo Malfoy, no se decidían por el lugar adecuado para que Astoria diese a Luz, Agatha quería que ingresara en San Mungo una semana antes del parto, para que recibiera atenciones especiales y para que estuviera mas preparada y mas tranquila cuando llegase el momento, pero Narcissa se oponía en redondo, ella quería que tuviese al niño en la mansión, era la tradición, todos los Malfoy desde hacía al menos siete generaciones, habían nacido en Malfoy Manor, y deseaba que su nieto continuara con las costumbres que marcaban su apellido, Agatha no estaba muy de acuerdo con eso, le parecía inseguro por si se presentaban complicaciones a la hora de que su hija diese a luz, pero Narcissa trataba de convencerla explicándole que no tenía nada de qué preocuparse, pues tendría solo para Astoria y para ese día señalado, un departamento entero de medimagos de los mas profesionales y competentes brindándole sus cuidados, aparte del medimago de cabecera de la familia y de las pertinentes parteras que atenderían a Astoria y la guiarían en todo momento,
Pansy pasaba la mayor parte de su tiempo con su mejor amiga, por petición de ella misma y para no estar tan aburrida, había pedido permiso a sus padres para trasladarse al castillo y acompañar a Astoria en la recta final de su embarazo, hasta que diera a luz,
en un primer momento, el señor Parkinson se negó, alegando que nada se sabía del padre de aquella criatura, y que era una vergüenza que aquella joven con un apellido tan digno como el suyo, no estuviera casada, pero la madre de Pansy, que era muy amiga de Agatha, lo convenció para que la dejara ir, pues ésta le había contado la verdad, y le había pedido que guardara el secreto de que Draco era el padre del bebé, y de que pensaban casarse en cuanto el niño hubiese nacido, y se hubiese divorciado de la impura.
Sin muchos ánimos, el padre de Pansy aceptó, y la Slytherin corrió encantada hacia la mansión Malfoy para encontrarse con su amiga y que la pusiera al corriente de todas las novedades,
Hermione salía bastante a menudo para encontrarse con Harry,
entre los dos, buscaban apartamentos de todo tipo y pequeñas casitas cercanas al barrio en donde él vivía, ya que quería tenerla lo mas cerca posible para tener la posibilidad de ver todos los días a James, aunque todo lo que habían visto por el momento, resultaba demasiado caro o no cumplía las expectativas de seguridad para el bebé,
Harry, por su parte, le dijo que había encontrado un trabajo en el ministerio, no era gran cosa, pero el sueldo no estaba mal y podía ascender en muy poco tiempo, con el sueldo que iba a cobrar podía mantener perfectamente a Ginny, y también ocuparse de su hijo y de Hermione, pero ella no quería ser una carga para él, y decidió que también buscaría un trabajo para cubrir sus necesidades sin que nadie la tuviera que mantener,
A Harry no le agradó la idea, él le aseguraba que no tenía ningún problema en hacerlo, no le ocasionaba ninguna molestia y tampoco le gustaba que ella trabajase durante el embarazo, y tenía claro que después no era lo mejor que podía hacer, entre ir a la universidad y estudiar y cuidar del niño, no tendría tiempo, y de todas formas él podía permitirse perfectamente, el mantenerlos a los tres, pero Hermione no terminaba de sentirse a gusto con eso, ni si quiera le gustaba que los padres de Draco se lo pagaran todo, aunque ese fuese el trato, y ella pensaba mucho en Ginny, y en que no le sentaría nada bien saber que su futuro marido se ocupara así de ella, y de su hijo bastardo,
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¿no te parece que va a ser demasiado para ella, Harry? - le preguntaba Hermione en el restaurante, cortando un trozo de pechuga de pollo a la plancha y llevándoselo a la boca,
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ya hemos tenido una conversación sobre el tema, ella no quiere saber nada que tenga que ver ni contigo ni con el bebé, y la verdad..., es que la entiendo y respeto su decisión, pero tampoco puede objetar nada al respecto, Ginny sabe lo importante que es mi hijo para mi, y sabe que si estoy tan cerca de ti, es por él, sabe que entre nosotros no volverá a pasar nada mas - respondió mientras enrollaba con el tenedor, un poco de espagueti al pesto, Hermione lo miró fijamente un escudriñador instante y asintió estando de acuerdo - y tu sabes que aunque esté siempre tan pendiente de James, también me preocupo por ti - añadió sonriéndole - eres mi mejor amiga y siempre va a ser así, me gusta estar contigo, me encanta... -
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si pero..., me parece que no es justo para ella, creo que le estamos haciendo daño, innecesariamente, ¿te parece normal la forma en la que está actuando?, dime una cosa..., ¿en cuanto tiempo os casáis? -
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poco, muy poco - respondió dando un sorbo a su cerveza de mantequilla con jengibre - de hecho nos marcharemos de luna de miel justo después de tu próxima revisión ginecológica, quiero marcharme tranquilo con ella, dejándolo todo arreglado, quiero estar presente en la ecografía para ver a James y quiero escuchar a mi medimago decirnos que todo marcha perfectamente, un día después o dos, nos casaremos y esa misma noche o en la madrugada nos iremos de luna de miel -
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¿cuánto tiempo estarás fuera? -
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no mucho, un par de semanas, como mucho tres, pero no te preocupes, sea como sea estaré de vuelta para la cuarta revisión - dijo guiñándole un ojo, Hermione sonrió levemente pero Harry la veía un poco contrariada - ¿qué te ocurre? -
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nada..., es solo que..., se me hace raro todo lo que nos está pasando, yo..., embarazada de ti..., y casada con Draco..., tu..., que muy pronto lo estarás con Ginny... -
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¿ya no te acuerdas de lo pesada que te ponías diciéndonos una y otra vez que lo que teníamos que hacer era formalizar nuestro noviazgo?, jajajaj..., eras tú misma la que nos aseguraba que de un modo u otro íbamos a terminar casados..., ¡llegabas a ponerte insoportable!, eras una pesada jajajja... -
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si..., pero yo me refería a mas adelante, sigo pensando que estáis hechos el uno para el otro, pero..., admítelo Harry, Ginny es solo una niña, ¡por merlín, pero si ni si quiera ha terminado Hogwarts!, no puede parecerte normal casarte con una cría de diecisiete años -
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tú tienes dieciocho y vas a ser madre -
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¡si pero nosotros no lo planeamos!, ¡fue un accidente!, Harry..., ¿porqué no tratas de aplazar un poco esa locura?, intenta hablarlo con ella..., trata de llegar a un acuerdo, ¡te aseguro que cometes un error!, ¡yo mas que nadie quiero veros felizmente casados!, pero..., dentro de siete u ocho años como mínimo, ¿qué pasará con la universidad?, porque supongo que Ginny querrá terminar sus estudios, ¿y tu también no? -
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pues no lo se Hermione..., no se qué decirte, puede que terminemos o puede que no, no se como se darán las cosas de aquí en adelante, y ese no es el único problema, Ginny quiere quedarse embarazada enseguida -
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¿¡que!?, Merlín..., ¡Harry!, ¿¡Harry, no te lo estarás planteando en serio verdad!? - preguntó alarmada, pero él no le contestó, y un incomodo silencio le confirmó la respuesta - ¡por todos los dioses del olimpo!, ¡no puedes hablar en serio!, ¿¡dónde dejaste tu cordura, Harry James potter!?, ¿¡es que no tienes bastante con el que viene en camino!? -
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no es cosa mía Hermione, es cosa de Ginny, ha sido idea suya y no hay forma de quitársela de la cabeza -
-
¿¡idea suya!?, ¡yo mas bien diría que es un capricho de niña mal criada!, ¿y que dicen Arthur y Molly?, ¿acaso están de acuerdo? -
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no, no lo saben, y mejor así..., ya bastante les está costando aceptar lo de la boda, cuando fui a pedir la mano de Ginny, todo fue alegría y dicha..., pero cuando supieron que nos casábamos en tan solo un mes..., Arthur casi me sacó de la madriguera, tuve que explicarles en privado que yo no estoy de acuerdo y que prefiero esperar a que Ginny madure un poco, pero ella se ha negado en rotundo a cambiar la fecha de la boda y me ha dado un ultimátum, y a sus padres les ha dicho que se casará con su permiso o sin él, que si es necesario se escapará -
-
que desastre... -
-
comprenderás porqué no les he comentado que Ginny quiere un niño enseguida -
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¡pero Harry, no puedes dejarte manejar de esa manera!, se firme con ella, dile que aceptas tener hijos, ¡pero no ahora!, ¡es demasiado joven! -
-
te vuelvo a recordar que solo tienes un año más que ella -
-
¡ese no es un razonamiento correcto, Harry, y lo sabes!, ¿¡sabes porqué esta haciendo todo esto!? -
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si, claro que lo se, lo hace por despecho, Ginny está despechada, celosa, está cabreada por que tu y yo nos acostamos y vamos a tener un bebé, y está haciendo de esto..., su venganza -
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Harry..., es que..., ¡es que parece mentira que hayas aceptado!, ¿todavía no has entendido lo importante que es tener un hijo? -
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Claro que lo entiendo Hermione, lo tengo muy presente, me levanto cada mañana pensando en mi hijo y me acuesto cada noche pensando en él, y ya de paso..., en la vida que voy a tener con Ginny -
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¿y si te niegas...? -
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la pierdo para siempre - contestó desviando una mirada temerosa y melancólica,
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es un error Harry..., espero que no os arrepintáis de lo que vais a hacer, todavía no me puedo creer lo que me has contado..., ¿y que pasará cuando tengas un hijo con ella? -
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¿a que te refieres? -
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James pasará a un segundo plano, ya sabes porqué quiere un niño enseguida, está compitiendo conmigo, conseguirá que te alejes de él, hará que estés mas pendiente de su hijo que del mío..., y será normal..., y no podrás evitarlo..., no tendrás tiempo para James, Harry..., hará que te olvides de él - terminó de decir con los ojos húmedos y enrojecidos,
-
¡Hermione, escúchame bien! - masculló enfadado e irritado - ¡nada ni nadie me va a separar de mi hijo jamás!, ¿¡me estás entendiendo!?, ¡ni tu, ni Ginny, lograrán nunca en la vida apartarme de James!, ¡yo soy su padre!, ¡y tengo todo el derecho del mundo a estar con él!, ¡nadie me va a hacer olvidar a mi hijo!, no es una simple obligación para mi, Hermione, ¡es mucho mas que eso!, ¡es un pedacito de mi vida!, ¡le moleste a quien le moleste y le pese a quien le pese!, ¡y te incluyo a ti, si es necesario! - terminó de decir con rabia y desesperación, pero a Hermione se le habían saltado las lágrimas, y Harry comprendió que estaba muy sensible por las hormonas y que estaba siendo demasiado brusco con ella, así que, alargó la mano y agarró la de Hermione entre las suyas, la besó, le acarició la mejilla y trató de hablarle de la forma mas suave que pudo - cielo..., este bebé es tan mío como los hijos que voy a tener con Ginebra, lo amo..., y siempre formará parte de mi vida, y espero..., poder formar siempre parte de la suya..., Ginny puede querer competir contigo todo lo que quiera, pero eso es tan solo una muestra de su infantilismo, este bebé que me vas a dar, va a ser tan importante para mi como los que me de Ginny, te aseguro que no va a haber diferencias de ningún tipo, incluso..., te podría decir que James es..., mas especial -
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¿porqué...? - contestó un poco mas controlada,
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porque es mi primer hijo, y porque me lo vas a dar tu..., mi mejor amiga... -
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pero estas enamorado de Ginebra, y vas a casarte con ella..., no lo entiendo... - le comentó confusa, Harry sonrió,
-
si Ginny no estuviera..., serías tu la que estuviera planeando nuestra boda -
El vientre de Astoria crecía constante y rápidamente, ya estaba rozando los siete meses, las molestias eran continuas, le dolía la espalda y las caderas, tenía las piernas y los pies hinchados, y una pesada tensión en los hombros y en la nuca, empezaba a moverse con dificultad, había perdido toda agilidad y estaba las veinticuatro horas del día con un humor de perros, la servidumbre la evitaba todo lo que podía, pero tanto ella como Pansy encontraban el momento de descargar su ira con las doncellas y los cocineros, quejándose por todo lo que hacían y obligándolos a repetir las labores y tareas tres y cuatro veces hasta que se sentían aliviadas y de mejor humor, Narcissa y Agatha no intervenían y ocupaban el tiempo terminando de concluir los detalles de la boda y tratando de encontrar de entre cientos de candidatas, a la mejor ama de cría que tendría el privilegio de amamantar al futuro heredero.
Por esa fecha, Hermione cumplió las doce semanas de embarazo, y como había hecho en la revisión pasada, salió muy temprano de la mansión para ir con Harry a la consulta, estaba sorprendida e intrigada al mismo tiempo, ciertamente había ganado algunos kilos, y su apetito al igual que sus horas de sueño, se habían incrementado, también le había crecido ligeramente el busto, pero su barriga seguía tan lisa como siempre, y eso la tenía un poco nerviosa, estaba preocupada, a Harry también le pare recio extraño, pero el medimago los hizo tranquilizarse diciéndoles que era muy normal y bastante común en las primerizas, y que en algunas, no se solía notar el embarazo hasta el quinto o sexto mes,
Siguiendo la rutina, Hermione contestó favorablemente a todas las preguntas del médico de Harry, este tomaba minuciosas anotaciones de todo y sonreía amablemente a los futuros padres infundándoles tranquilidad, luego le indicó a Hermione que se tumbara en la camilla y descubriera su vientre, como en las otras dos veces anteriores, pudieron ver a James a trabes de la ecografía, y de la misma manera, el medimago les felicitó por la buena salud de la madre y del bebé, el niño estaba perfecto, sano y activo, el tamaño era el adecuado, y Hermione ya no necesitaba seguir tomando las vitaminas que le habían recetado el mes anterior, todo marchaba como tenía que marchar, estupendamente.
Una amplia sonrisa se fijó en los labios de Hermione, que enseguida contagió a Harry,
-
¿os gustaría saber de qué color tendrá los ojos? - preguntó el medimago, Harry y Hermione giraron la cabeza hacia él, muy sorprendidos,
-
¿se puede saber eso tan rápido? - preguntó Harry incrédulo,
-
si, con el nuevo método mágico si, es una de las ventajas de las que no pueden gozar en el mundo muggle... - Harry miró a Hermione y ella asintió -
-
de acuerdo - contestó Harry sonriente - ¿y podemos saber de qué color será su pelo? -
-
si, eso también, ¿deseáis saberlo? -
-
si - contestó Harry, animado,
-
bien..., veamos... - sus ojos serán de un color verde muy suave..., y tendrá algunas vetas marrones, muy finas, serán unos ojos muy bonitos, y su pelo será..., castaño oscuro, muy oscuro, casi negro, pero al sol se notarán los reflejos castaños, su piel será..., algo tostada, pero no mucho -
-
vaya..., parece que será un chico guapo... - comentó Hermione, emocionada -
-
con estos papás, no me extraña - incluyó, el viejo medimago muy sonriente - será un niño guapo, fuerte, y sano..., me complace deciros que lo estáis haciendo todo muy bien, como debe ser, podéis regresar tranquilos a casa, y ya sabes Hermione, nada de excesos y descansa todo lo que puedas -
Hermione llegó a la mansión con la misma sonrisa y la mirada soñadora con la que había salido de la consulta, sin darse cuenta, pasó por al lado de Pansy y de Astoria que se quedaron mirándola de arriba a bajo con expresión perspicaz, tampoco prestó atención a los habituales insultos de Pansy, ni siquiera los había escuchado, Hermione estaba tan feliz que no habría motivo ni persona alguna que pudiera opacar ese momento, su bebé estaba bien, y por lo que decía el medimago, iba a parecerse mucho a su papá.
Pero para las serpientes no había pasado inadvertido el cambio que se estaba desarrollando en ella, las dos se habían fijado en todo aquello que la estaba haciendo verse tan particularmente distinta, desde su mirada segura y serena, hasta la forma en la que se le ajustaba la blusa y la falda, insinuando cada vez mas, la crecida redondez de sus pechos y sus caderas,
tanto Astoria como Pansy, percibieron al instante que estaba cambiada, pero solo Astoria tuvo la vaga sensación de intuir a qué podría deberse, fue solo un fugaz segundo en el que sacó la ilógica y poco probable conclusión de que entendía todos aquellos cambios, pues ella misma había pasado por lo mismo en su primer trimestre de gestación.
De inmediato desechó lo que le pareció una absurda y estúpida idea fuera de contexto, - ¿la sangre sucia embarazada?, imposible..., - pensaba para sí, y sabía que hacía meses que Draco no la tocaba,- seguro que ha pasado mas de un año, y es imposible que esa mojigata remilgada y puritana sea capaz de revolcarse con nadie estando todavía casada..., no..., es imposible, aunque
no deja de ser bastante extraño su cambio..., la verdad es que da mucho qué pensar... -
-
As..., ¿me estás escuchando? - le volvió a preguntar Pansy,
-
¿cómo? - respondió prestándole atención en ese momento,
-
ya veo que no - le contestó cruzándose de brazos - pues te decía que la sangre sucia está muy rara, ¿no te parece? - repitió molesta - demasiado,
-
si Pans, ya lo he notado..., y no se porqué pero..., tengo el presentimiento de que oculta algo importante... - Pansy la miró con el ceño fruncido todavía mas extrañada de lo que ya estaba, pero asintió dándole la razón a su amiga, pues Astoria, muy pocas veces fallaba en sus análisis.
A Harry no le había gustado ninguna de las viviendas que había visto para Hermione y para James, a todas les encontró algún defecto, así que habló con ella y le comentó que lo mejor era que se trasladase cuanto antes a su casa, él prefería que ya estuviera fuera de la mansión, para cuando hablase con Draco, por si acaso, puesto que estaba seguro de que tanto él como su familia, se lo podían hacer pasar muy mal a Hermione,
ya lo había pensado todo, dejaría a Hermione cómodamente instalada y cuando regresase con Ginny de su viaje de novios, se quedarían unos días en la madriguera junto a la familia, mientras buscaban un nuevo alojamiento un poco mas amplio y mas adecuado para una familia, pues ya se había mentalizado de que Ginny haría hasta lo imposible por quedarse embarazada de inmediato, y no le apetecía tener que estarse mudando de casa continuamente,
Pero Hermione se sentía insegura de dar ese paso, y no solo porque tendría que tener una muy buena excusa para abandonar la mansión, aquello significaría asistir a una vista con el ministro y con los Malfoy, pedir una revisión del caso al departamento de familias legislado por la Alianza de paz, y que se les concediera el favor de los jueces para que accedieran a revocar algunos puntos del contrato matrimonial, en concreto, aquellos que la obligaban a compartir techo con Draco, durante los tres años posteriores a la boda,
Tampoco tenía muchas más salidas, ella sabía que actitud tomaría Draco cuando supiera que estaba embarazada de otro, y que era mas que probable que sus padres se negaran a modificar la situación solo para ayudarla a ella,
otra posibilidad en la que pensaba, era que podía seguir donde estaba hasta que se venciera el plazo obligatorio para pedir el divorcio, aún faltaban nueve meses para ello, pero si lo pensaba bien no era tanto tiempo, y de todas formas pasaba mucho mas tiempo en la universidad que en el castillo, lo que no le gustaba en absoluto, lo que le estaba representando un autentico quebradero de cabeza, era la idea de esperar a su bebé en ese ambiente tan frío y hostil hacia ella, la aterrorizaba el solo imaginarse que alguna de aquellas víboras se atreviera a hacerle daño de alguna forma a su niño, era muy consciente de cómo la miraban, y Astoria y su familia no eran nada discretos a la hora de descalificarla de una forma que sobrepasaba la crueldad, si eran así con ella, ¿cómo serían con su bebé?, ese planteamiento la afligía hasta el punto de hacerla llorar, nunca le había importado hasta ese momento lo que sus enemigos y rivales pensaran o sintieran por ella, siempre le había parecido una nimiedad de la cual no se preocupaba en lo mas mínimo, pero ya no estaba sola, ahora estaba James, lo mas importante de su vida, y tenía que pensar en él, por encima de cual quiera, incluso de sí misma,
finalmente llegó a la conclusión de que era mejor esperar a que Draco volviera de su viaje, para hablar con todos y proponerles ir al ministerio, no sería fácil pero tampoco imposible, y tendrían mas en cuenta la petición si la hacía el propio Lucius, ya que se había convertido en uno de los favoritos del ministro.
Harry no lo vio con buenos ojos, pero no tenía mas remedio que aguantarse, Hermione no podía desaparecer de la mansión así como así, si al menos hubieran empezado las clases, tendría la excusa de tener que ir a la universidad, pero ese no era el caso y ella prefería hacer las cosas bien, era una Griffindor, una valiente leona, daría la cara a los Malfoy y les contaría la verdad.
Como le había dicho a Hermione, Harry se casó con Ginny dos días después de su visita al medimago, el había querido que fuese algo sencillo e íntimo, solo la familia y los amigos mas cercanos, pero los Weasley eran muy numerosos en familia y mucho más en amigos cercanos, intentaron reducir la lista de invitados todo lo que pudieron sin perder cortesía ni provocar resentimientos entre sus amistades, pero era muy difícil excluir a nadie, todos y cada uno de los amigos de cada miembro de la familia era especial, y los unían acontecimientos muy importantes, por lo que prácticamente todas las personas que conocían y tenían trato con ellos asistieron a la boda, fueron casi doscientas personas,
por suerte, el padre de Ginny y sus hermanos gozaban de una buena posición económica, no eran ricos, pero no carecían de ninguna necesidad, y pudieron permitirse casar a la pequeña de la casa con el elegido, por todo lo alto,
todos intentaron hacer que Ginny recapacitara, Harry se arrodilló ante ella y le imploró que perdonase a Hermione y que la invitase a la boda, que hicieran borrón y cuenta nueva, pero Ginny ardía de ira con tan solo escuchar a Harry mencionar su nombre y se negó en rotundo a permitirle a su antigua mejor amiga que pisara su territorio,
juró por la vida de sus sobrinos que si la veía deambular por allí, en cualquier momento durante la fiesta, no se controlaría y la echaría a patadas, sintió una satisfacción malsana, al poder rechazar tan abiertamente y casi amenazar, a la que ya consideraba una enemiga en toda regla, nadie pudo convencerla de que reflexionara, ni sus padres, ni sus hermanos, ni sus cuñadas, ni Harry, el amor de su vida.
El banquete fue todo un lujo, y el baile se recordaría por ser uno de los mas hermosos y románticos en la historia de los Potter Weasley, aunque aquella boda también sería recordada por la gran ausencia de uno de los componentes del famoso trío dorado, Hermione, la jovencísima y reciente heroína del mundo mágico,
Habían decidido marcharse en la madrugada, pero la fiesta estaba magnífica, y los invitados no los dejaban irse, siempre había algún grupo que requería la presencia de los recién casados, así que se quedaron a disfrutar con sus amigos un poco mas de tiempo, solo cuando amaneció del todo, y se fueron los últimos invitados, hacia las diez de la mañana, pudieron tomar un poco de infusión caliente, darse una buena ducha y dormir un par de horas, pues pensaban partir definitivamente, justo antes del medio día, y ya no volverían hasta dos o tres semanas después.
Una tarde fría y oscura, cuando Astoria y Pansy se disponían a tomar el té junto a Narcissa y Agatha, sentadas frente a la fulgurosa chimenea que iluminaba suavemente la caldeada estancia, una doncella les entregó una carta que enviaban Lucius y Dícon,
las mujeres los esperaban para el día siguiente, por lo que a todas les pareció raro recibir noticias de sus hombres a tan poco tiempo de verlos,
Narcissa fue la primera que leyó la pequeña nota que había dentro del sobre lacrado, levantó una ceja algo contrariada y se la pasó a Agatha, ésta, inexpresiva, cuando terminó de leerla, se la pasó a su hija que estaba impaciente por saber qué ocurría,
Astoria, horrorizada y presa de la furia, estampó la bonita taza de té, de porcelana melocotón, contra el suelo rompiéndola en mil pedazos, las otras tres mujeres, se quedaron estupefactas y con la boca abierta,
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¡maldito sea!, ¿¡como se atreve a hacerme esto!?, ¡vil, miserable!, ¡Sissy!, ¿¡te das cuenta de lo que tu hijo me está haciendo!?, ¿¡eres consciente del daño que me está causando!? -
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¡Astoria Caren Greengras! - vociferó su madre, poniéndose en pie, y reaccionando por fin, a los improperios que soltaba su hija - ¿¡que clase de vocabulario es ese!?, ¿¡donde están tus modales!?, ¡que vergüenza con Narcissa!, ¿¡como te atreves tú, a dirigirte a tu suegra de esa manera!?, ¡no pareces hija mía! -
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¡madre!, ¡madre mira, lee! - le decía Astoria, furiosa, mostrándole la carta - ¡no van a estar aquí mañana!, ¡no piensan volver hasta dentro de quince días mas!, ¡y ha sido idea de Draco!, ¡el es el culpable!, ¡lo está haciendo a propósito para sacarme de quicio!, ¡lo hace para molestarme! -
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¡ya basta Astoria! - gritó su madre, con la mano en la sien, por el sofoco,
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Astoria..., querida... - la llamó Narcissa, con toda la calma del mundo - tienes que calmarte por el niño, no debes alterarte de esa manera o le harás daño a la criatura, hija mía... - Astoria pareció entrar en razón, pero su enfado no había mermado - escucha querida..., Draco ha tomado la decisión de retrasar su regreso quince días, porque lo necesita para terminar de conocer el país en el que se encuentra, para él, para tu padre y para Lucius, es muy importante conocer todos los destinos en los que van a formar nuevas asociaciones, Draco en especial, ve muy importante conocer de cerca los entornos en los que va a trabajar, y también adaptarse a los nuevos posibles cambios..., no lo juzgues mal..., él solo está pensando en el bien de nuestro patrimonio querida mía..., de esa manera también está pensando en tu bien y en el de su pequeño, ¿qué son un par de semanas mas de ausencia? -
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¡pero estoy de treinta semanas!, ¡estaré de ocho meses cuando regrese!, ¿¡y si se me adelanta el parto!?, ¿¡y si no está para cuando llegue su hijo!?, ¡no quiero ni imaginármelo! -
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¡Merlín!, ¡Astoria, hija!, ¿¡quieres dejar de decir necedades!?, ¿¡es que quieres atraer a la mala suerte!? - le reprochó su madre,
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si sigues así de histérica, seguro que se te adelanta... - ironizó Pansy, soltando una risita cínica,
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no es el momento, Pansy - le espetó Narcissa - escucha Astoria..., nada malo va a ocurrir, nuestro pequeño principito se quedará ahí dentro hasta que llegue el momento indicado en el que nos honre con su presencia, y créeme que eso no pasará hasta finales de octubre, no debes preocuparte por nada cielo..., Draco solo está cumpliendo con su deber, es buena señal que el mismo se interese por nuestros negocios y quiera contribuir a mejorarlos, ciertamente estas llegando al final de tu embarazo..., y es lógico que te sientas algo angustiada y nerviosa, pero nosotras estamos aquí para cuidarte y consentirte..., se que tienes muchas ganas de ver a mi hijo..., ¡y te entiendo!, yo estoy deseosa de verte casada con él, de una vez por todas, pero ten un poco de paciencia querida... -
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¿paciencia? - ironizó Pansy - ¿Astoria? - cualquiera diría que no la conocéis... -
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¡Pansy! - la regañaron, Narcissa y Agatha,
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hija..., solo son un par de semanas más, después lo tendrás de rodillas ante ti, complaciéndote en todo lo que desees y suplicando por estar contigo y con el niño -
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por cierto..., hablando del niño - comentó Pansy - ¿cómo se va a llamar?, ¿todavía no os habéis decidido?, ya queda muy poco para que nazca... -
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se supone que es Draco quien debe ponerle el nombre - recalco Astoria, mas tranquila - esa es la tradición -
Harry volvió con Ginny, unos días antes de que Hermione cumpliera su cuarto mes de embarazo, de inmediato le mandó una lechuza para quedar con ella e ir juntos a la revisión ginecológica, Hermione se sentía increíblemente bien, dormía una media de once horas diarias, comía bastante mas, y había empezado a hacer un poco de yoga al levantarse por las mañanas,
estaba en forma y no había tenido todavía ninguna de las típicas molestias de su estado,
en ese aspecto había tenido suerte, y también empezaba a sentirse mas relajada y tranquila al contemplar cómo iba cambiando su silueta, por fin podía ver una ligera curva que empezaba a redondear su vientre, no era muy notoria, y había que fijarse muy bien para darse cuenta de ella, pero para Hermione, que siempre había tenido el abdomen sin un ápice de grasa, aquella pequeña curvita que sobresalía, la hacía esbozar una tierna sonrisa siempre que la contemplaba mirándose al espejo,
su bebé crecía con normalidad, y cada día que pasaba sentía más sus movimientos, ahora ya no eran tan leves, eran más reales, y más emocionantes.
Cuando el medimago deHarry terminó de reconocerla, y de decirle que todo marchaba de maravilla, quiso darle un pequeño obsequio, conocía a Harry desde que tenía diez años, prácticamente le había visto crecer, y ahora veía como se había convertido en un buen hombre y que esperaba su primer hijo, le había cogido mucho cariño, y sentía que no estaría mal tener con la joven pareja, un pequeño detalle,
Les entregó un pequeño paquetito de un papel muy delicado, atado con un fino lazo de tul blanco,
Hermione, con una sonrisa de oreja a oreja, abrió con sumo cuidado el paquete, y se sorprendió al ver que eran un par de patuquitos de lana blancos, con unos lacitos en un azul celeste muy claro, un gorrito, y una chaquetita a juego.
Los había tejido su propia esposa, Harry y Hermione, que estaba al borde de las lágrimas, se lo agradecieron encantados, y salieron de aquella visita sintiendo que caminaban entre nubes, casi no podían explicar lo que sentían, James se hacía cada vez mas presente, ya se sentían padres, y ya sentían el miedo de la responsabilidad, pero también una felicidad inmensa, y no se podían quejar, el embarazo de Hermione estaba siendo magnífico, lo había sido desde el primer momento.
Ese mismo día tras su revisión, cuando llegó a la mansión y subió a su cuarto, se sobresaltó al encontrarse cara a cara con Draco, al parecer, cuando ella entraba, el iba saliendo, y durante varios segundos, los dos enmudecieron,
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hola Draco - cortó Hermione el silencio - no sabía que habías vuelto ya... - le comentó un poco nerviosa - bien venido, espero que todo te haya salido muy bien en el extranjero... - Draco la miró fijamente a los ojos, durante un interminable y tenso rato, estaba siendo incómodo para ella, él no le había devuelto el saludo, y hallaba en su mirada una dureza extraña y que en muy pocas ocasiones le había dedicado -
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¿dónde has estado? - preguntó sin apartar su mirada de ella, y con una seriedad que la estaba helando,
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he..., he ido a dar una vuelta - contestó diciendo lo primero que se le ocurrió,
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¿toda la mañana? - preguntó entrecerrando la mirada - he llegado esta mañana a las ocho, y ya habías salido, son casi las tres, ¿has ido a dar una vuelta de siete horas? -
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no..., he ido a ver a algunos amigos de la universidad, viven un poco lejos de aquí..., y también se ve que me he entretenido... -
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¿a qué amigos has ido a ver? - preguntó Draco, sin suavizar la dureza de su mirada ni de sus palabras,
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Draco..., ¿qué ocurre?, ¿porqué me lo preguntas? -
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Porque tengo derecho a saber dónde ha estado mi esposa en mi ausencia, y con quien -
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Te repito que he estado con unos amigos -
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¿porqué me mientes? - masculló - te conozco Hermione, te conozco y se que estás mintiendo -
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¿¡se puede saber qué te ocurre!?, no te estoy mintiendo -
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¡pues entonces dime con quienes has estado!, ¡anda!, ¡dime los nombres! - la había pillado desprevenida, ella no sabía mentir, enseguida se le notaba, pero tenía que hacerlo en ese momento, era crucial que lo hiciera,
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he..., he estado con Cho y con Luna, y con Neville también, ¿te quedas tranquilo con eso? - Draco sonrió, se tapó la cara con las manos y empezó a frotársela y a respirar hondo tratando de tranquilizarse -
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Con Luna con Cho y con Nevile... - repitió con desdén - que curioso... -
se acercó a la pequeña mesa situada bajo el ventanal y cogió el diario el profeta para tendérselo, en primera plana, después de varias noticias importantes y de algunos anuncios comerciales, aparecía en primer lugar el nombre de Cho, la noticia trataba de que ella y su familia, que se encontraban de vacaciones en ese momento en Japón, habían sido retenidos equivocadamente por la justicia del país, al confundirlos con un renombrado clan de la mafia, un poco mas abajo aparecían el nombre de Neville longbottom y de Luna lovegood, que anunciaban su compromiso matrimonial desde las Bahamas en donde se encontraban también de vacaciones, en compañía de la abuela de Neville y del padre y la madrastra de Luna,
se recalcaba que habían llegado a la isla hacía una semana y que pensaban quedarse dos o tres días más.
Era estúpido negar lo evidente, y Draco empezaba a perder la paciencia,
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está bien..., no he estado con ellos - confesó desviando la vista de él - he ido a..., hacer algunas cosas mías -
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¿que cosas? -
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¡no tengo porqué contarte todo lo que hago! - Draco suspiró con rabia y le dio la espalda para mirar el paisaje, a través de la larga ventana, Hermione siguió quieta en el mismo sitio, tratando de averiguar qué era lo que ocurría, casi diez minutos después, Draco se volvió a acercar a ella con un papel en la mano,
-
esta mañana recibí esta nota, me la trajo una lechuza desconocida, es de alguien anónimo, cuando la leí no pude contener las carcajadas - le dijo con una sonrisa sarcástica - te aseguro que hasta me dolía la barriga de tanto reírme, creo que nunca en mi vida me he reído tanto, ¿quieres saber qué es lo que pone la nota? - le preguntó tendiéndosela - cógela, léela - la instó - léela para que te rías conmigo tu también - terminó de decir con una sonrisa burlona, Hermione dudó un momento y terminó cogiendo la nota, un poco nerviosa y con manos temblorosas por la insistencia de Draco, la leyó y se puso lívida, empalideció hasta adquirir el color de la nieve y un frío la invadió de los pies a la cabeza -
Por si no lo sabes, y yo creo que es así..., has de saber que tu mujer está embarazada de otro hombre,
y tú eres tan imbécil y tan egocéntrico que pasaría mes tras mes y seguirías sin darte cuenta,
eres un estúpido y un necio, pero sobre todo, tienes más cuernos que un caribú,
¿es que no eres capaz de controlar a tu mujer?, ¿tan inepto eres?.
PD: no es que a mí me interese, pero deja de alardear de lo que no eres y de presumir de lo que no tienes.
**-**me encantaría saber quien lo escribe para responderle como es debido - comentó Draco, casi riendo - pero también para felicitarlo por haber hecho que soltara tantas carcajadas seguidas, ¿tienes idea de quien puede ser? - Hermione, con la vista todavía clavada en la nota y sin atreverse a alzar la cabeza, intentaba dominarse y apaciguar su respiración que se le estaba acelerando demasiado, claro que sabía de quien se trataba, conocía esa letra tanto como la suya propia, aquella nota la había escrito Ginebra, no tenía ninguna duda de eso - porque está claro que esto no es mas que un absurda y ridícula bromita de mal gusto... - empezó a contraatacar, Draco - todo esto no es mas que un estúpido bulo, de algún mequetrefe que pierde su tiempo creyendo que iba a caer en su treta..., ¿no es así? - el silencio de Hermione era mas peligroso que la propia verdad, y Draco sentía que su sangre dejaba de correr por sus venas - Hermione... - susurró al borde del paro cardíaco, pero a Hermione no le salían las palabras de la garganta, no podía mentirle, su conciencia traicionera no la dejaba, no era capaz de inventarse ninguna excusa, pero tampoco podía negárselo, era un hecho demasiado importante, y ella tenía la responsabilidad de hacer frente a sus actos - dime que no es verdad..., - masculló arrastrando las palabras y enrojeciendo de la ira - ¡Hermione, contesta maldita sea!, ¿¡porqué mierda no me contestas!?, ¿¡porqué no dices nada!? -
Era imposible, aunque hubiese querido, habría sido incapaz de emitir un solo sonido, estaba bloqueada, y asustada, y Draco cada vez mas inquieto y mas desesperado, esperaba con un nudo en la garganta a que ella se lo negara, deseaba con todas sus fuerzas que le dijera que todo era una patraña, una vil mentira de alguien que les quería crear un conflicto, bastaba con que ella dijera la palabra no, para que él se hubiera olvidado de aquella nota, solo necesitaba eso, y entonces la habría dejado en paz, y se habría calmado, pero Hermione, con la cara descompuesta, y el miedo paralizándola, no podía ni levantar la mirada del suelo, y Draco, experto en reconocer cada uno de sus gestos, supo que lo que había considerado una deshonrosa invención, en realidad era la mas pura verdad.
Hermione, estaba apoyada en la puerta cerrada, no se atrevía a pestañear, Draco, que se había acercado a ella para poder mirarla bien a la cara, perdió por completo el autocontrol, y un potente puñetazo fue a parar a milímetros de su cara, haciendo que quedara un hoyo resquebrajado en la puerta, con restos de la propia sangre de Draco, producto de su mano herida,
Hermione brincó del susto y un irremediable llanto desconsolado la sacudió, Draco estaba fuera de sí, parecía estar como poseído por el mismísimo demonio.
- ¿¡COMO HAS PODIDO HACERME ESTO!? - bramó, elevando al voz, a mas no poder, - ¿¡COMO HAS PODIDO, QUE CLASE DE MUJER ERES!?, - volvió a dar otro puñetazo en la puerta aún mas fuerte que el anterior, Hermione se echó al suelo muerta de miedo, Draco estaba irreconocible, nunca lo había visto tan irracionalmente furioso, nunca lo había conocido con aquella faceta tan visceral, tan violento, tan desfasado - ¡LEVANTA! - le gritó agarrándola fuertemente del brazo y alzándola - ¡HE CONFIADO EN TI!, ¡HE CREÍDO EN TI COMO LO MAS PURO Y LO MAS LIMPIO QUE HAY EN MI VIDA!, ¡Y MIRA CON QUÉ ME HAS SALIDO!, ¿¡CON QUIEN TE HAS REVOLCADO!?, - le decía zarandeándola sin relajar la fuerza de sus manos - ¡CONTESTA!, ¿¡NO ERES UNA MALDÍTA GRIFFINDOR!?, ¡PUES TEN EL CORAJE DE DECIR LA VERDAD!, ¿¡QUIEN TE HA DEJADO PREÑADA!? -
Draco parecía haber enloquecido, golpeaba la puerta sin parar, la estaba destrozando, Hermione temía que en cualquier momento pudiese darle algún golpe, así que reunió el poco valor que le quedaba y pensó con claridad, necesitaba su varita, tenía que cogerla por si no le quedaba mas remedio que defenderse, y para su suerte la tenía muy cerca, solo tenía que caminar unos cuantos pasos hasta su tocador.
Sin dudarlo mas, corrió hasta el tocador, pero aquel acto hizo que Draco terminara de enloquecer, los ojos se le inyectaron en sangre, y una expresión esquizofrénica ensombreció su semblante,
-¡NO VAS A HUÍR DE MÍ! - vociferó, dándole alcance y agarrándo su varita antes que ella, la rompió en cuatro pedazos y los arrojó a la chimenea, Hermione, que estaba pasmada, vio horrorizada, como cogía la silla en la que se solía sentar frente a su espejo para arreglarse, y la estampaba con todas sus fuerzas contra el antiguo y carísimo cristal, el espejo quedó destruido por completo en miles de diminutos trozos, que se esparcieron por toda la habitación, la silla también se partió y Draco terminó de derribar el tocador, junto con todo lo que había en él,
-¡basta! - chilló Hermione con el corazón a mil - ¡para por favor! - corrió hacia el otro lado de la cama en donde pensó que estaría segura, pero con la misma fuerza descomunal que había sacado de su rabia y lo hacía parecer un huracán, empezó a emprenderla también con la cama, provocando que se tambaleara y que la firme y dura madera cediera, Hermione podía escuchar perfectamente como crujía la bella y ornamentada estructura reventándose, y la visión de Draco, frenético destruyéndolo todo a su paso, la tenía aterrorizada, solo comprendía una cosa, pronto acabaría con el obstáculo que los separaba y la tendría nuevamente a su merced, tenía que salir de la habitación de inmediato, era lo mas sensato que podía hacer.
-¿¡TE GUSTA BURLARTE DE MI, VERDAD!?, ¡TE ENCANTA!, ¡ME CONSIDERAS IDIOTA,! ¿¡NO ES ASÍ!? -
-no Draco... - logró contestar sollozando, - esto no es así... -
-¡CÁLLATE!, ¡NO HAS HECHO MÁS QUE JUGAR CONMIGO, TODO ESTE TIEMPO!, ¡ME HAS TENIDO CEGADO Y EMBOBADO MIENTRAS TE REVOLCABAS CON OTRO! - la cama terminó por reventarse del todo y Hermione hecho a correr hacia la puerta para salir de allí a toda prisa, Draco agarró una de las maderas rotas y la lanzó cortándole el paso para evitar que saliera, pasó justo por encima de la cabeza de Hermione y casi le dio.
-¡noooooo! - chilló ella, tapándose los ojos, Draco, en su descontrol, empezó a lanzar todo lo que había destrozado por los ventanales, ni siquiera se había preocupado por abrirlos, y una lluvia de cristales y objetos, cayó al jardín que daba al cuarto, Hermione pudo llegar a la puerta, pero le fue imposible abrirla, Draco había llegado un segundo después que ella, y se lo impedía agarrándola por el cuello con una sola mano, la mantenía firmemente pegada a ella, inmovilizada, y atravesándola con su mirada convertida en puñales de hielo.
-¿¡ahora piensas largarte!? - siseó arrastrando las palabras - ¿¡no vas a afrontar lo que has hecho!?, ¿¡en serio, tan cobarde eres!? -
-Draco..., por favor..., cálmate - le decía hipando,
-¿¡QUE ME CALME!?, ¡NO HERMIONE, NO ME PUEDO CALMAR!, ¡TU HAS PROVOCADO ESTO!, ¡AHORA, ASÚME LAS CONSECUENCIAS! -
-¡suéltame! - intentó gritar, resolviéndose y tratando de apartar la mano de Draco, de su cuello,
-¡NOOOOOO! - gritó Draco, estampándola un par de veces contra la puerta, para que se quedara quieta, ¡dime...!, ¿¡de quien es el bastardo!?, ¿¡DE QUIEN ES, HERMIONE!? -
-¡paraaa! - chilló Hermione, consciente de que no podía con él.
-¡no!, ¡no voy a parar hasta que me digas de quien es! - sin darse cuenta, y como si estuviera bajo la maldición imperius, Draco comenzó a apretar su cuello, cada vez mas, Hermione casi no podía respirar, la estaba asfixiando, tanto, que pensó que la iba a matar.
-¡Draco!, ¡me estás haciendo daño! - se quejó en un último intento de hacer que recuperara la cordura,
-¿¡Y TÚ A MÍ, NO ME ESTÁS HACIENDO DAÑO!? - volvió a vociferar, soltándola por fin - ¿¡TU A MI, NO ME ESTÁS HACIENDO DAÑO, HERMIONE!?, ¿¡COMO MIERDA LLAMAS A LO QUE ME ESTAS HACIENDO!?, ¿¡QUE MIERDA SE SUPONE QUE TENGO QUE HACER CONTIGO!? - Hermione cayó al suelo de nuevo, no podía parar de llorar, no daba crédito a lo que estaba sucediendo - ¡DIME DE UNA PUÑETERA VEZ, DE QUIEN ES!, ¡CONFIESA! - la volvió a increpar - ¡DE QUIEN ES, HERMIONE!, ¿¡DE QUIEN ESTAS PREÑADA!? -
si algo tenía claro, era que nunca le diría a Draco, de quien era el niño que esperaba, eso siempre se lo ocultaría, tenía que proteger a Harry, y mas, viendo la reacción que había tenido Draco al enterarse de la verdad, era una locura decirle que Harry era el padre del bebé, eso solo serviría para darle un motivo mas para actuar controlado por su violencia, y sería cuestión de minutos, el que lo buscara y lo encontrara, no quería ni pensar en lo que podría ocurrir.
Hermione negaba con la cabeza a las exigencias de Draco, no pensaba decírselo ni aunque la torturara, de eso estaba convencida, el insistía en saberlo una y otra vez, ya estaba a punto de perder de nuevo la paciencia, la cogió por los brazos, y la levantó encarándola una vez mas,
-¡maldita sea, Hermione! - masculló - ¡te juro que si no me respondes, no responderé de mis actos! - Hermione supo, por lo que Draco reflejaba en su mirada, que no mentía, su miedo se incrementaba a cada segundo, pero tenía que pensar en Harry, no podía delatarlo, eso equivaldría a ponerlo en el mayor de los peligros - ¿¡entonces!? - siseó Draco, apretando sus brazos - ¿¡no me vas a contestar!? -
-¿de que te va a servir eso, Draco...? -
-¡de mucho!, ¡mas de lo que te imaginas!, ¡vamos!, ¡dilo de una vez!, ¿¡de quien es el niño, y de cuanto estas!? -
-cuatro meses... - susurró Hermione, intentando desviar de la mente de Draco, la idea de saber la identidad del padre de su hijo, entonces frunció el ceño,
-¿cómo? - preguntó, sin entender,
-estoy de cuatro meses... - dijo en un suspiro tranquilizándose, Draco se quedó anonadado, se le desorbitaron los ojos y se le abrió la boca involuntariamente,
-¿¡DE CUATROOOO MEEESSSEEES!?, ¡MERLÍN!, ¡POR LA ORDEN DE MERLÍN!, ¡POR LOS DRUIDAS Y TODOS LOS DIOSES DEL OLIMPO!, ¿¡PERO QUE ME ESTAS DICIENDO!?, ¡CUATRO MESES!, ¡CUATRO MESES!, ¿¡PERO COMO HAS DEJADO PASAR EL TIEMPO ASÍ!?, ¿¡QUE HAS HECHO, POR AMOR A LA MAGIA!? - esta vez, en vez de furioso,mas bien parecía él, el aterrorizado, se agarraba la cabeza con ambas manos y exclamaba invocando a todos los dioses y magos poderosos, habidos y por haber - ¡no puede ser!, ¡no puede ser! - sin soltar a Hermione, caminó como pudo, esquivando todo el estropicio que había hecho de su habitación, hasta visualizar sus abrigos y su escoba, los cogió y volvió a salir a toda prisa - ¡póntelo! - le ordenó pasándole el chaquetón,
-¿por qué? - se atrevió a preguntar, vacilante y aún con temor - ¿por qué coges la escoba?, ¿a... a dónde vamos...? -
-a San Mungo - le contestó sin mirarla, poniéndose el suyo -
-¿a San Mungo? - repitió extrañada - ¿pero..., para que? -
-vas a hacerte un aborto ahora mismo - esa respuesta la dejó petrificada,
-¿¡que!? - Draco paró un momento y la escudriñó largo rato,
-¿¡que esperabas!?, ¿¡que te tolerase esto!?, ¿¡tan ingenuo crees que soy!? -
-¡me da igual lo que tus creas!, ¡no voy a abortar Draco! -
-¿¡QUEEEEEEE!? -
-qu-que, no voy a abortar..., quiero tenerlo -
-¡TU TE HAS VUELTO LOCA DE REMATE!, ¡CLARO QUE VAS A ABORTAR!, ¡VAS A HACERLO AHORA MISMO! - le espetó inmovilizándola otra vez, viendo que ella intentaba de nuevo escapársele -
-¡no Draco!, ¡no!, ¡he tomado una decisión y no me retracto! -
-¿¡que no te qué!?, ¡Hermione...!, ¡VAS A SACARTE ESE NIÑO AHORA MISMO! -
-¡noooo! - chilló ella, forcejeando con él,
-¡claro que sí!, ¡te lo vas a sacar, aunque sea yo mismo el que te lo tenga que arrancar de las entrañas!, ¿¡todavía no lo entiendes!?, ¡tu no vas a tener ningún hijo con otro que no sea yo!, ¡no tienes derecho!, ¡tu vas a parir solo a mis hijos!, ¡solo a mis hijos! ¿¡me escuchas!?, ¡este bastardo no puede vivir!, ¡no pienso permitirlo!, ¡AHORA MISMO VAMOS A TERMIMAR CON ESTO!, ¡VAMOS A PONERLE REMEDIO A ESTE PROBLEMA, DE INMEDIATO! -
-¡nooooo! - chillaba Hermione, mientras Draco, con todas sus fuerzas, la reducía y la montaba en su escoba.
Casi, hora y media después, llegaban a San Mungo a toda velocidad,
a pesar del peligro, y de estar situado detrás de Hermione, para vigilarla, Draco había controlado su escoba a la perfección, la había conducido con gran habilidad y eficiencia, era uno de los mejores en Slytherin, en clases de vuelo avanzado, por no decir que el mejor.
Ella iba llorando amargamente mientras era arrastrada por su marido hecho un energúmeno, por toda el área de ginecología, todo el mundo los miraba, las enfermeras, los pacientes, y algunos medimagos,
estaba siendo todo un espectáculo.
-venimos de urgencia - dijo, jadeante y enrojecido, a una de las enfermeras que atendía en el mostrador, que enseguida, viendo el lamentable estado en el que se encontraban los dos, les prestó toda su atención,
-¿la urgencia es de usted o de ella? - preguntó estudiándolos,
-es para ella - respondió, lanzándole a Hermione una mirada venenosa para que dejara de llorar,
-¿quién es su medimago? - preguntó la enfermera haciendo anotaciones en un afiche,
-Alison Banks, nuestro apellido es Malfoy, mi esposa es Hermione Malfoy - respondió Draco, fijándose en lo que anotaba,
-¿cuál es la urgencia? - preguntó, sin levantar la vista del afiche,
-viene a hacerse un aborto - en ese punto, la enfermera dejó de escribir, y levantó la vista para observar a Draco y a Hermione,
-¿y no traen cita? - preguntó con mala cara para recalcar que aquello no era una urgencia real,
-¡no, no traemos cita! - respondió Draco, enfadado - ¡pero es urgente porque está de cuatro meses! -
-¿¡y vienen ustedes ahora!? - les reprochó,
-¡acabamos de enterarnos!, oiga..., ¿¡van a atendernos o no!?, ¡necesitamos que nos atiendan ya! -
-espere usted un momento... - le espetó la enfermera - veré lo que puedo hacer..., pero en cualquier caso..., necesitan ustedes una cita -
-¡pero tiene que ser para hoy mismo! -
-¡pues eso si que no va a poder ser! - contestó la enfermera enfurruñada,
-¿¡como que no!?, ¿¡es que no ha escuchado que es una urgencia!?, ¿no lo ha escrito en ese papel?, ¡escriba también que está de cuatro meses!, cuanto mas tiempo pase para interrumpir el embarazo, será mas peligroso para ella -
-¡noooooo....! - se quejó Hermione, que lloraba desesperada - ¡yo no quiero abortar!, ¡no quiero! -
-¡tú, cierra la boca! - le ordenó Draco,
-¿entonces tú no quieres abortar? - preguntó, la enfermera a Hermione, que negaba con la cabeza - ¿¡pero qué significa esto!? - dijo alucinada, levantándose de su asiento con los brazos en jarra,
-¡oiga!, ¡haga el favor de darse prisa en hacer su trabajo!, ¡y por su propio bien, le aconsejo que nos de una cita para ya!, ¡o puedo hacer que le vaya bastante mal!, ¡usted no sabe quien soy yo!, ¡puedo hacer que la echen!, ¿¡sabe!? -
-¡SEGURIDAD! - dijo la enfermera alzando la voz, en medio minuto aparecieron cuatro guardias de seguridad que respondieron a la llamada, buscando el origen de el altercado - ¡guardas!, ¡saquen a este hombre de aquí!, ¡me está amenazando! -
-¡NO!, ¡ESO ES MENTIRA!, ¡YO NO LA HE AMENAZADO!, ¡SOLO HE VENIDO CON MI MUJER, POR UNA URGENCIA! - se quejaba Draco, intentando zafarse de las manos de los cuatro guardas que trataban de reducirlo en vano - ¡SUELTENME!, ¡HARE QUE OS DESPIDAN A TODOS!, ¡ESTO ES UNA EQUIVOCACIÓN!, ¡HEMOS VENIDO POR UNA URGENCIA! -
-esta bien, estas personas son mis pacientes - dijo la medimaga Banks, que para suerte de Draco, aparecía en ese instante - guardas, pueden soltarlo, yo me hago cargo -
-¿segura doctora Banks? - preguntó la enfermera,
-si Betty, los conozco, son mis pacientes, no hay problema, guardas, suelten al señor Malfoy - los guardas obedecieron enseguida y la medimaga guió a Draco y a Hermione hacia una consulta apartada, se fijó en él, y también en ella, cuando entraron les dio a los dos una infusión de melisa y valeriana para que calmaran sus nervios y se restablecieran - Draco, quiero que te quedes aquí, voy a hablar con Hermione en la consulta de en frente, ¿de acuerdo? -
-¿qué?, ¡no...!, doctora..., vera..., esto es grave, muy grave, Hermione está embarazada de cuatro meses y tiene que abortar ya, ¡no tenemos mucho mas tiempo!, doctora Banks, tiene que atenderla hoy mismo..., ¡se lo pido por favor...! -
-Draco - cortó secamente, la medimaga - quiero hablar a solas con Hermione, de medimaga a paciente, y tu no vas a estar presente, vamos a ir a la consulta de enfrente y tu te vas a quedar aquí, ¿entendido? -
-Pero... -
-Pero nada - interrumpió - antes que nada, quiero hablar con ella, y si se te ocurre moverte de aquí, seré yo misma quien llame a los guardias - sentenció, seriamente,
acto seguido salió seguida de Hermione, hacia la otra consulta, dejándolo solo, consumiéndose por su impotencia.
Una vez solas, y con más tranquilidad, la doctora Alison hizo unas preguntas de rutina a Hermione, y después de averiguar que todo marchaba con cierta normalidad, fue directa al grano,
-Draco ha dicho que estás embarazada, ¿es cierto? -
-si... - susurró, avergonzada - el niño no es suyo -
-mmm..., ahora lo entiendo todo..., ¿y estás de..., dieciséis semanas justas? -
-si..., las cumplí hoy..., de hecho..., hoy me hice la cuarta revisión con el medimago del padre del bebé -
-aja..., ¿y Draco no sabía nada? -
-no..., no lo supo hasta hoy..., se que no he hecho bien engañándolo, y en realidad nunca fue mi intención, pero pasó..., y..., no lo pude evitar - le comentó, secándose las lágrimas y sonándose la nariz - se ha puesto iracundo..., furioso..., fuera de sí, no lo reconozco, se que tiene derecho a enfadarse pero... -
-no me interesa Draco Hermione, ahora mismo me interesas tu y tu bebé, el insiste en que habéis venido de urgencias para interrumpir tu embarazo, ¿es eso cierto? -
-no, me ha traído a arrastras hasta aquí, yo no quería venir, doctora Banks..., yo no quiero abortar, yo quiero tener a mi hijo, el no quiere que lo tenga, quiere obligarme a deshacerme de mi niño - se le quebró la voz en el ultimo momento y volvió a llorar intentando contenerse.
-Hermione, nadie puede obligarte a deshacerte de tu hijo, ni tus padres, ni tu marido, ni el propio padre de ese bebé, solo tu puedes tomar esa decisión, los demás podemos aconsejarte, pero la decisión es tuya, tu, y solo tu tienes la ultima palabra, nadie puede impedirte que tengas a tu hijo, es tu pleno derecho como ser humano, y doblemente como mujer, ya que eres tu quien lo alberga, ¿comprendes? -Hermione asintió con la cabeza, pero seguía preocupada, sabía cual era la actitud de Draco al respecto, y tenía miedo, por primera vez en todos los años en que se conocían, por primera vez a lo largo de su matrimonio, le tenía miedo.
-Pero me ha traído aquí, arrastrada para eso... -
-Si..., soy consciente..., pero nadie jamás te haría un aborto sin tu consentimiento, ten en cuenta eso, el puede alegar y asegurar lo que quiera, podrá arrastrarte hasta cualquier clínica en cualquier momento, pero si tu dices no, nadie te pondrá un dedo encima - la doctora era directa pero suave con ella, sus palabras la tranquilizaban y le infundaban valor, se sentía mucho mejor, pero también estaba agotada - voy a ir a hablar con Draco, mientras tanto, quédate aquí y descansa, se nota que lo necesitas.
Hermione asintió un poco mas apaciguada y relajada por los efectos de la infusión, la medimaga se levantó de su asiento y se dirigió a hablar con Draco, que ya se hallaba gracias también a su infusión, mucho mas calmado y completamente sosegado, había recuperado su autocontrol y el aplomo de sus nervios, y en ese momento ya era capaz de escuchar y de razonar como toda persona normal.
La doctora Alison se sentó frente a él, y al igual que con Hermione, le hizo varias preguntas rutinarias, cuando terminó, le explicó que había hablado con ella, y todo lo que le había explicado, fue tajante y clara, y le hizo saber lo equivocado que estaba al actuar de esa manera,
-está en su derecho Draco, si quiere tenerlo, tu no puedes hacer nada -
-¿qué no puedo hacer nada? -
-no, no puedes, o al menos, no puedes impedírselo, las leyes la respaldan, aparte de que es cruel, privar a una mujer de su derecho a tener a su hijo -
-¡pero soy su marido!, ¡y ese niño no es mío...!, ¡yo también tengo derecho a opinar! -
-por supuesto, tienes todo el derecho del mundo a opinar, pero no a decidir, en este caso, solo ella puede, y decida lo que decida, tu lo tienes que aceptar -
-Doctora... - dijo al borde de las lágrimas - ¿cómo voy a aceptar que tenga un hijo de otro?, ¿cómo puedo aceptar eso?, ¿cómo puedo estar tranquilo sabiéndolo? - terminó de decir con un doloroso nudo en la garganta,
-Respóndeme a una pregunta, ¿porqué estas casado con ella? -Draco la miró fijamente unos instantes, sorprendido, pero luego reflexionó y contestó lo que sentía -
-Porque la amo -
-Y ella te ha sido infiel... - volvió a fijar su mirada en ella, algo molesto - ¿tienes alguna idea porqué te ha engañado? -
-Si..., lo ha hecho para vengarse de mi - contestó desviando su mirada avergonzado - ha sido en respuesta a mis infidelidades..., yo la he engañado muchas veces..., con muchas mujeres... -
-Entonces no la amas tanto como dices... -
-¡si la amo!, pero..., es complicado..., yo siempre he sido..., siempre he tenido mucho apetito sexual, y nunca he tenido problemas para saciarlo..., bueno..., nunca los tuve hasta que me casé con ella -
-¿por qué? -
-porque se niega a hacer el amor conmigo..., y yo no lo puedo soportar..., tenerla tan cerca y..., no poder tocarla, no poder poseerla nunca..., se me hace insoportable..., yo la necesito y ella me ignora, siempre ha sido así..., hasta que ya no aguanté mas y..., empecé a acostarme con otras mujeres - la doctora analizaba todo lo que Draco le contaba, ahora estaba entendiéndolo todo - y ahora ella..., espera un hijo de otro - dijo sin poder reprimir sus lagrimas.
-Si...,pero sea como sea, tu no la puedes traer aquí como si fuera un objeto de tu propiedad, y obligarla a hacer algo que no quiere, tienes que entenderlo Draco, y tienes que aceptarlo, ella está decidida a tener a su hijo, y hay qué respetar su decisión, la pregunta es..., ¿serás capaz?, ¿o intentarás hacerle daño? -
-No, claro que no - se apresuró a responder,
-¿no que? -
-no le haré daño, nunca le haría daño - y entonces recordó abrumado y horrorizado, la forma en la que la había estado tratando desde que supo que estaba embarazada, se cubrió la cara con las manos intentando esconder su culpa en ellas, pensando que así, se libraría de su remordimiento.
-Pero se lo estás haciendo Draco, aunque no quieras, la estás dañando, al tratar de obligarla le estás haciendo daño, le haces daño al gritarla e insultarla, aunque no seas consciente, le haces daño de muchas formas, pero lo que mas daño le hace, es que no aceptes a su bebé, ella lo ama, desea tenerlo, criarlo, es su niño, ahora es lo mas importante que hay en su vida, y tu quieres que se deshaga de él, Draco..., si realmente la amas..., tienes que aceptar a su hijo, ella lo quiere, y para ti eso tiene que ser suficiente, si no puedes con eso, si se te hace imposible aprender a querer a esa criatura que viene en camino..., lo mejor que puedes hacer es divorciarte de ella, así los dos podréis comenzar una nueva vida -
-¿divorciarme? -
-si, así podrás encontrar a otra mujer que te convenga mas, y ella estará en paz con su niño y con el hombre que elija -
-¡no! -
-Draco..., ella no es tu juguete, y no te pertenece -
-¡si me pertenece! -
-no Draco, no te pertenece, es tu mujer..., pero es tu mujer para que la ames y la cuides, para que la entiendas y la escuches, y para que arregles tus problemas con ella, cuando surjan, no para humillarla ni pisotearla, ni mucho menos para doblegarla ni dominar su voluntad a tu antojo, o aceptas a ese bebé y te quedas a su lado, cuidándolo y tratando de quererlo, o te alejas de ella y la olvidas - dijo con toda seriedad pero con la pasividad que Draco necesitaba - piénsalo, y decide lo que sea mejor para ella, pero sobre todo, lo que te haga a ti feliz.
-No tengo nada que pensar - dijo Draco sin mucho interés - aceptaré a su hijo como si fuera mío, si no me queda mas remedio..., Hermione nunca se marchará de mi lado -
Poco después, y con los ánimos mas normalizados, la doctora atendía las heridas ensangrentadas que Draco tenía esparcidas por el cuerpo, luego les dio el alta a los dos, y les indicó que esperaran a su carruaje en la sala externa, Hermione se sentía mejor pero su preocupación no había cesado, no sabía a qué atenerse, y aunque confiaba en que su medimaga lograría algún avance con Draco, estaba segura de que él, jamás aceptaría que ella tuviese un hijo de su peor enemigo.
Durante la hora que estuvieron esperando, ninguno de los dos dijo nada, ni una sola palabra, y una vez que estuvieron metidos en el carruaje, evitaron todo el tiempo cruzar sus miradas, el silencio se hacía pesado y opresor, era un constante recordatorio del mal momento que habían vivido aquel día.
Cuando llegaron a la mansión, toda la servidumbre los miraba de reojo y cuchicheaban tras ellos, al pasar por la sala familiar, se encontraron con Narcissa, Agatha, Pansy y Astoria, que los miraban atónitas como si hubiesen visto un fantasma, yno era para menos, toda la mansión estaba al tanto de la discusión que habían tenido, todos habían sido testigos indirectos de la pelea, no habían podido ver nada, pero no había hecho falta, los gritos de Draco y el estruendo que había causado al destruirlo todo a su paso, habían puesto sobre aviso a todos los presentes, nadie se había atrevido a subir por allí, nadie se había aventurado a entrometerse en el vendaval que Hermione había ocasionado, solo Narcissa tubo la intención de parar aquello temiendo que su hijo lastimase físicamente a Hermione, pero Lucius la había detenido, él prefería que las circunstancias se desarrollaran sin interrupciones ajenas, ya que de esa manera, podía enterarse de lo que en realidad estaba ocurriendo a sus espaldas, y de esa misma manera, sería libre para tomar su legítima decisión, como cabeza de familia y patriarca de su apellido.
-yo..., quiero decirte algo - Hermione clavó sus ojos, irritados y enrojecidos, por el llanto y la angustia, en los de Draco, y pudo darse cuenta de que él tampoco lo estaba pasando nada bien -con respecto a..., a tu embarazo - Hermione tembló y se tensó aguantando la respiración, temía que Draco volviese a tener otro ataque de histeria - quiero decirte que..., aceptaré que tengas al niño - ella arqueó las cejas, perpleja, no se lo podía creer, ¿después de la que había armado ahora le decía eso? - lo tendrás y lo criaré como si fuera mío, lo querré tanto como si lo fuese, le daré mi apellido y heredará mi fortuna, será mas privilegiado que el hijo de Astoria, como estamos casados..., se supone que será un hijo legítimo con todas las de la ley, ya no tienes que preocuparte mas..., no os haré daño ni a ti ni al bebé, lo prometo, y prometo..., que seré su padre en todos los sentidos, cuidaré de el... y..., lo protegeré de todo mal y peligro, por lo que a mi respecta..., ya es mi hijo, pero nadie debe saber la verdad, para todos los demás, este niño es mío, la verdad solamente la sabremos tu y yo, el niño tampoco debe saberlo nunca, hoy mismo podemos hablar con mis padres y con Astoria, les diremos que estás embarazada de mi y que acabamos de enterarnos, no van a poder quejarse ni decir nada, se supone que es un verdadero hijo legítimo... - terminó de decir, con dolor y despecho - solo quiero saber una cosa Hermione, solo te pido a cambio una cosa, quiero saber de quien es el bebé -
-Draco..., mi hijo ya tiene padre... -
-¡te estoy diciendo que yo seré su padre!, ¡te estoy diciendo que lo acepto y que le daré mi apellido! -
-no Draco..., el ya tiene su propio apellido..., te agradezco tu propuesta pero..., él tiene derecho a disfrutar de su verdadero padre y..., no puedo negarle a su padre su derecho a criarlo, se que tu intención es buena pero... -
-¿¡pero qué te pasa!? - le dijo comenzando a enfurecerse de nuevo, mientras la zarandeaba agarrándola por los brazos - ¿¡pero qué pretendes hacerme, mujer!?, ¿¡quieres ponerme en ridículo a la vista de todos!?, ¿¡es eso lo que quieres!?, ¿¡quieres poner en entre dicho mi hombría!?, ¿¡en serio crees que te lo voy a consentir!? -
-no Draco..., por favor no empieces -
-¿¡porqué lo defiendes!?, ¡dime de quien es!, ¿¡porqué lo proteges!?, ¡que sea hombre y me de la cara! -
-Draco... - estaba demasiado cansada, hambrienta y con el cuerpo adolorido por tanta tensión y por las marcas de los dedos de Draco, solo quería que todo acabara de una vez, empezó a sollozar agotada e implorando al cielo un poco de paz para ella y para su bebé que comenzaba a agitarse en su interior a causa de tantas emociones, Draco no resistió verla así, tan frágil entre sus manos, tan abatida y tan débil, debía alejarse de ella unas horas, pensar, y enfriar su cabeza, la soltó despacio y decidió marcharse, justo antes de cruzar el umbral de la puerta, un pequeño objeto llamó su atención, era un pequeño paquete blanco, no recordaba haberlo visto antes, lo alzó del suelo y aflojó el lazo de tul que lo envolvía, el delicado papel se abrió dejando ver un par de prendas de bebé y unos zapatitos de lana, Draco frunció el ceño y contempló a Hermione que estaba a punto de desmayarse del miedo -
-¡Draco no....!, ¡deja eso...,! - le dijo en vano, ya que Draco, ya se había dado cuenta de lo que era, un sencillo pero bonito conjunto de lana, un gorrito blanco, una chaquetita con finas franjas azul celeste, y unos patuquitos a juego, con lazos también en azul celeste -
-así que es niño... - afirmó Draco - Hermione no sabía que hacer, ahora sí que estaba muerta de miedo, Draco se fijó en los pequeños zapatitos y en el curioso detalle que tenían en los laterales externos, parecía un bordado, los observó mejor acercándolos a su vista, en efecto era un bonito y elaborado bordado celeste, y a continuación, a Draco se le nubló la vista, sintió que se mareaba, que perdía el equilibrio, sintió que una afilada espada se hincaba en su abdomen y removía sus entrañas, lo que estaba viendo, no se lo había imaginado ni en sus peores pesadillas, en aquellos tiernos y preciosos zapatitos de bebé, había un nombre bordado, el nombre del niño que los luciría - James Sirius Potter - susurró, aquellas palabras que quemaban su garganta y su lengua, lentamente, giró la cabeza hacia Hermione, y una maléfica sonrisa se dibujó en su rostro contraído - ¡Potter...! - masculló arrastrando las letras en tono mordaz - ¡lo mataré! -
Sin más, salió de la derruida habitación, en busca de su enemigo para batirse en duelo con él, y darle muerte.
Unos diez minutos después, apareció Lucius ante ella, contemplando en detalle el estropicio en el que había quedado reducida la estancia, no le sorprendió, pues ya se lo esperaba, al estar al tanto de la pelea que habían tenido, pero por una razón u otra, no podía dejar de pasar su mirada por cada rincón del cuarto hecho trizas,
-¿y mi hijo? - preguntó sin fijarse en ella, que estaba acurrucada en el suelo, abrazándose a sí misma y rezando a los dioses para que Draco no cometiera una locura,
-se ha ido... - respondió con un doloroso hilo de voz, esa respuesta le bastó para prestarle la atención debida,
-lávate la cara y arréglate un poco, ¡estáis en boca de todos los criados del castillo!, te espero en mi despacho en cinco minutos, ¡no se te ocurra hacerme esperar! - le espetó, con su duro y frío tono de voz y con las mismas, desapareció traspasando el umbral.
Obedeció y se levantó pesadamente del suelo, se dirigió al baño y se refrescó un poco, tras cambiarse de ropa y retocarse el pelo, fue hacia el despacho de Lucius, tocó su puerta un par de veces, y escuchó como desde dentro, le indicaba que pasara,
-entra y cierra la puerta - le ordenó Lucius - toma asiento - el se levantó y se sirvió un Wisky de fuego doble, dio un par de buenos tragos y rellenó su vaso otra vez - ¿te apetece tomar algo? -
-no gracias - respondió ella, con timidez y los nervios de punta,
-bien... - Lucius se sentó con su baso en las manos y la miró fijamente un incómodo, largo y estresante rato - te voy a ser muy franco, a mi no me gusta eso de dar rodeos a un tema sin llegar a tocarlo, no soy de esos y no me hace falta serlo, y la verdad es que ya estoy hasta las narices de vosotros, ¡habéis liado un escándalo descomunal!, todo el mundo está hablando de vosotros, ¡todos los criados están rumoreando!, ¡y he tenido que empezar a amenazar con echarlos y componer una plantilla nueva, para que dejen de hacer comentarios impertinentes y peligrosos!, ¿¡pero en qué diablos estáis pensando!?, ¿¡es que os creéis que vivís solos!?, ¿¡no os dais cuenta de que nos estáis poniendo en peligro a todos!?, ¡Astoria está a punto de parir!, ¡sois unos irresponsables y unos insensatos!, ¿¡que narices os pasa!?, ¿¡es que no hayáis en qué entreteneros!?, ¿¡tanto tiempo libre tenéis!?, ¡escúchame bien!, ¡has elegido el peor momento de todos para quedarte embarazada!, ¡no has terminado de estudiar!, ¡eres demasiado joven y todavía sigues casada con Draco! -
-pero si..., solo soy un año menor que Astoria... - contestó defendiéndose, con un hilo de voz temblorosa,
-¡SILÉNCIO!, ¡no te he autorizado a que hables!, ¡lo siento mucho!, ¡de veras que lo siento, pero esto tiene que terminar ya!, es demasiado peligroso que lo tengas, no puedo arriesgar a mi familia por tu imprudencia, si se llega a saber fuera de esta mansión que ese niño no es de Draco, se desencadenará una ola de catastróficas desgracias, vas a interrumpir ese embarazo mañana a primera hora -
-pero..., Draco y yo..., ya hemos decidido que... -
-¿¡Draco y tu!?, ¡no digas ridiculeces!, esto no es negociable Hermione, ¡esto no formaba parte de nuestro trato!, ¿¡acaso hemos incumplido nosotros en algo!?, ¿¡como has podido ser tan inconsciente!?, ¡solo te pedíamos que aguantaras un año mas!, tampoco es tanto..., y luego habrías recuperado tu libertad para hacer lo que te viniera en gana, ¿qué pasará cuando regreses a la universidad, la semana que viene?, ¿no has pensado en eso?, ¿qué será de tu futuro?, ¿vas a echar a perder tu vida por un niño que ni siquiera has planeado? -
-pero..., es mi niño... - respondió con la voz quebrada y a punto de llorar otra vez,
-tenías que haberlo pesado antes Hermione, pero no tienes alternativa, no lo vas a tener, lo siento pero este asunto deja de estar en tus manos, ya lo he decidido, y no te puedes negar -
Hermione, que no había reaccionado al primer momento, y el corazón se le estaba rompiendo por enésima vez, recordó su conversación con la doctora, ella le había asegurado que nadie podía obligarla a nada, en ese aspecto, ella tenía la última palabra.
Lucius siempre le había impuesto mucho respeto, de pequeña le había temido, y cuando llegó a la mansión, se esforzaba todo lo que podía por comportarse a la altura, intentaba no permitirse ni un solo error, era exigente y estricta consigo misma, pero era cierto que le había costado mucho cumplir algunas de las normas que le habían impuesto.
su medimaga ya le había hecho conocer cuales eran sus derechos, ya nadie podía persuadirla ni manipularla, ni el propio Lucius con todo su poder iba a hacerla cambiar de opinión, su hijo era lo mas sagrado que tenía, era su bebé, un pedacito de su alma, por mucho que la amedrentaran, por mucho que la asustaran, ella no daría su brazo a torcer, ya podrían caerse hasta los cimientos de aquel castillo, ella iba a tener a su hijo, y no había mas que hablar.
Se puso en pie y lanzó a su suegro una mirada eléctrica, digna del apellido que portaba, cerró los puños con todas sus fuerzas y le habló con una seriedad y una firmeza pasmosa, Lucius entendió enseguida que perdía su tiempo al intentar presionarla.
-soy yo la que lo siente si no han salido los planes según sus deseos, "¡señor!", y le digo que lo siento..., porque hace tiempo tomé la importante decisión de traer a mi hijo a este mundo, ¡y nada ni nadie...!, ¡lo van a poder evitar!, ¡tengo derecho a tenerlo!, ¡y a criarlo y a darle todo mi amor!, ¡Draco va a tener un hijo con Astoria y nadie ha puesto el grito en el cielo por eso, a pesar de que sigue casado conmigo!, el va a rehacer su vida, yo también tengo derecho a hacer lo mismo, no es justo que él pueda y yo no, y por las habladurías no se preocupe, así como han inventado una excusa para tapar la verdad sobre el hijo que espera Astoria, inventaré algo para que nadie sepa quien es el verdadero padre de mi hijo, esto no afectará al contrato matrimonial, y "como usted dice...," solo se trata de aguantar un año mas, lo que yo haga con la universidad o con mi futuro es asunto mío, luego despareceré con mi niño y no volveremos a vernos jamás, así que convénzase, ¡mi hijo va a nacer, tanto si le gusta como si no! - no esperó a que Lucius respondiera y salió de su despacho tan digna y tan erguida que al fin hacía gala de la casa a la que pertenecía, una fuerte y valerosa Griffindor, toda una leona protegiendo a su cachorro.
Hermione sabía que Harry estaba en peligro, tenía que ponerlo sobre aviso antes de que lo encontrara Draco, pero cuando se apresuró a salir del castillo para entrar en su carruaje, su cochero le dijo que lo lamentaba mucho, pero que tenía ordenes de impedir que saliera de la casa, no se lo podía creer, no sabía si eran ordenes de Draco o de Lucius, pero era una orden directa y estricta, y nada de lo que pudiera hacer o decir, podría modificarla.
Pese a todos los obstáculos que le estaban tendiendo, ella tenía que salir de allí y avisar a Harry, no podía dejar las cosas así, así que volvió a su habitación y buscó su escoba por todas partes, la buscó y la buscó incansable, pero no la encontró por ninguna parte, se desesperó temiendo no poder salir de la mansión, así que se le ocurrió que podría marcharse mediante la red flu, salió de la habitación en busca de todas las chimeneas que pudieran estar abiertas, pero para su desconcierto, todas estaban cerradas y apagadas, se detuvo un instante a respirar y de repente sintió un mareo intenso que la hizo tambalearse, lentamente, se sentó en el suelo y respiró profundamente para sobreponerse, entonces cayó en cuenta de que no había comido nada desde el desayuno, era normal que se sintiera así, su cuerpo le pedía a gritos combustible para poder seguir soportando tan dura jornada.
Aunque eran mas de las siete de la tarde, decidió bajar a su sala, a tomar un poco de té y unos sándwiches, la cena no tardaría, pero necesitaba ingerir algo enseguida, y también necesitaba pensar en como iba a enfrentarse a todos desde ese momento en adelante, tenía muy claro que no renunciaría a James, y sabía que se le complicarían mucho las cosas, la universidad era de lo mas estricta, y por otro lado, no le apetecía nada separarse de su bebé tan rápido, no lo veía conveniente, mucho menos si tenía que quedarse otro año mas en Malfoy Manor.
Su cabeza estaba hecha un lío, mil pensamientos e ideas se abarrotaban en su mente, y su preocupación por Harry no hacía mas que aumentar, mientras apuraba su té y se terminaba el ultimo pedazo de su tercer sándwich,trató de hallar la forma de poder salir del castillo, se estaba devanando los sesos de tanto pensar, tenía que haber una forma y ella debía encontrarla.
A Draco no le costó mucho encontrar a Harry, una llamada a uno de sus contactos, por aquel dichoso aparato muggle y en menos de un minuto ya tenía su paradero,
Harry ya se había mudado con Ginny a su nueva casa, vivían muy cerca de Hogsmeade en un bonito y acogedor barrio residencial, era un sitio tranquilo y familiar, rodeado de árboles y parques para los niños, la paz y la tranquilidad se podían respirar en el ambiente, sin duda era un lugar muy agradable.
Draco caminaba a paso firme pero sin ninguna prisa, aparentemente estaba tranquilo, pero su cerebro era un incesante hervidero de intenciones asesinas, eso era lo que él quería, a eso se dirigía, tenía que matar a Harry, él consideraba que aquella afrenta era imperdonable, y no aceptaría de ninguna manera, cualquier otro castigo que no fuera la muerte de su enemigo, según Draco, Harry tenía que morir, no existía forma mas justa de que pagara la deuda que había adquirido con él, se había convertido en una delicada cuestión de honor.
Ginny estaba en la cocina terminando de decorar con nata, una apetitosa tarta de chocolate blanco y caramelo, cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta, dio una voz a Harry, que se encontraba en el salón viendo la televisión, para que hiciera el favor de abrir, ya que ella estaba algo entretenida, Harry se levantó enseguida y con un poco de curiosidad, al no esperar ninguna visita, abrió la puerta de su casa,
-¡CRUCCIO! - vociferó Draco, nada mas verlo, lanzando con todas sus fuerzas, la primera maldición contra su adversario, Harry, que recibió aquel brutal y dañino impacto sin esperárselo y sin poder defenderse, cayó irremediablemente al suelo, retorciéndose de dolor - ¡CRUCCIOOOOO! - volvió a gritar Draco, descargando en él, toda la ira y la rabia que llevaba dentro - Harry, que no podía respirar, sintió todos los músculos y los huesos de su cuerpo, entumecerse y desgarrarse, Draco sonreía malévolamente, se sentía liberado, poderoso, con la miserable vida de su enemigo en sus manos, se inclinó un poco hacia él y susurró arrastrando las palabras - ¡se que fuiste tú quien se atrevió a tocar a Hermione!, ¡no debiste!, ¡se que el hijo que espera es tuyo!, ¡y ahora..., por ello, voy a matarte!, ¡si...!, ¡voy a acabar con tu repugnante y asquerosa existencia...!, antes pensaba concederte el beneficio de un duelo..., ¡pero lo he pensado mejor!, ¡no te lo mereces!, eres rastrero y repulsivo..., ¡una mala hierba que hay que arrancar!, ¡no vas a gozar de un privilegio que no te corresponde...!, pero..., no soy tan sádico ni tan malvado..., haré honor a mi educación y mi cortesía... y te obsequiaré con una muerte rápida..., ¡aunque te advierto que no va a serte nada... agradable...! -
Harry vio pasar por su mente, cada momento marcado e importante de su vida, desde que había nacido hasta ese instante, sabía que estaba en brazos de la muerte, solo era cuestión de tiempo que se lo llevara con ella, la decepción y un dolor muy diferente lo embargó, era una mezcla de tristeza y nostalgia, por el hecho de abandonar a Ginny y dejarla viuda tan pronto, por el hecho de no poder formar con ella, el amor de su vida, la familia que tanto deseaba, y también por James, su pequeño, el hijo de su corazón, un hijo que deseaba y amaba y que ya nunca podría conocer, no podía hacer nada, había recibido un bestial ataque estando indefenso, era imposible intentar nada, la vida se le iba, lo sabía, lo sentía, solo podía lamentarse y pensar en los seres que tanto quería, y que ya no volvería a ver.
Draco alzó su varita sin dejar de contemplarlo, tenía que hacerlo deprisa, los vecinos de las casas contiguas comenzaban arremolinarse, desconcertados y pasmados, era muy posible que alguien hubiera alertado ya a las autoridades, y quizá si tardaba más, no volvería a tener otra oportunidad tan fácil como aquella.
-¡llegó tu fin Potter!, ¡espero que tu alma se consuma en el Hades!, ¡hasta nunca!, - Draco prefirió cambiar de posición y lo apuntó al pecho, era mas seguro, mas efectivo, de esa forma era imposible que sobreviviera, y sin pensárselo mas ni pestañear, le lanzó la maldición imperdonable, mas mortífera y mas terrible que existía - ¡AAAVAAAADDDDAAAAAAKEEEEDDDDAAAABBBBB....! -
-¡EXPELIERMUS! - para inmensa sorpresa y tremenda irritación de Draco, Ginny acababa de despojarlo de su varita, -¡REDUCTUS! - fue mas rápida que él, y contaba con la ventaja de haberlo pillado desprevenido, Draco dio de bruces contra el suelo, con un hombro dislocado y la mandíbula ensangrentada, trató de levantarse, pero una vez mas, Ginny se le adelantó - ¡PETRIFICUS TOTALUS! - y ahí se terminó.
Quince minutos después, aterrizaban varias ambulancias voladoras que corrieron a atender a los heridos, Draco no estaba grave, estaba herido pero no grave, y Harry estaba al borde de la muerte, Ginny se fue con él en una de las ambulancias, lloraba sin para, tenía miedo de perderlo, uno de los medimagos que lo estaban reanimando le hizo saber que había muy pocas posibilidades de que saliera adelante, pero harían todo lo que estuviera en sus manos.
Draco fue atendido en San Mungo y enviaron inmediatamente una lechuza a sus familiares, tardarían varios días en despetrificarlo, y toda una semana en reparar todos los huesos rotos que tenía.
Lucius y Narcisa, guardaron silencio al enterarse, cuantas menos personas supieran lo que había pasado, mejor, se excusaron con todos y volaron en sus escobas a toda velocidad, para ver a su hijo cuanto antes.
Los medimagos los tranquilizaron diciéndoles que estaba fuera de peligro, y que en un máximo de una semana, podría irse a casa, con lo que no contaban los Malfoy, era con la orden que había llegado desde el mismo ministerio, de arrestar a Draco en cuanto saliera de su convalecencia, Ginny lo había denunciado, y tenía muchos testigos que habían visto todo lo ocurrido, él había lanzado la maldición imperdonable mas temible que había, y también, la mas ineludible ante la justicia, ahora Draco se enfrentaba a cumplir una larga pena en Azkaban.
Narcissa, completamente atemorizada, corrió con su marido hasta el palacio del ministro, no perdería mas el tiempo, aquello era muy grave, si tenía que rogar de rodillas, estaba dispuesta a hacerlo, sabía el significado de lo que había hecho su hijo, y sabía que sería muy difícil que Draco evitara las mazmorras, pero como ella afirmaba con lágrimas en los ojos, si tenía que suplicarle al ministro un indulto, lo haría sin reparos.
Lucius estaba indignado, enfurecido, culpaba de todo aquello a Hermione, y pensaba eliminar de cuajo todo el problema, sin dar margen a errores, pero antes de ocuparse de ella, tenía que seguir a su esposa y hablar con el ministro.
-no querida Narcissa..., lo lamento muchísimo..., no sabes cuanto, pero yo no puedo hacer nada -
-¡oh...!, ¡por favor!, ¡ten en cuenta las circunstancias...!, mi hijo no ha actuado con cordura..., ¡se merece una oportunidad! -
-querida Sissy..., ¡que mas quisiera yo...!, pero lo que tu hijo ha hecho, es una barbaridad, ¡ha intentado asesinar a una persona!, no, lo siento..., además..., la ley es igual para todos los magos, y no podemos hacer excepciones -
-pero..., ¡tiene que haber algo que se pueda hacer!, mi hijo es joven e inexperto en la vida..., ha cometido una terrible equivocación, ¡pero se arrepiente de ello!, no lo volverá a hacer... - decía Lucius, intentando persuadir al ministro,
-¡no Lucius!, ¿¡que clase de educación le has dado ese muchacho!?, ¡tiene que hacerse responsable de sus actos!, ¡ya no es un niño!, ¡un intento de asesinato es un acto de suma gravedad!, lo lamento..., pero me temo que el joven Draco, va a pasar una buena temporada en Azkaban, puede que años... -
-¡nooooo...!, ¡por favor! - insistió Narcissa, tomando las manos del ministro entre las suyas - ¡tiene que haber alguna solución!, ¡le daremos oro!, ¿cuánto quiere? - preguntó desesperada,
-¡Sissy! - la regañó Lucius - ¡haz el favor de comportarte! -
-No se trata de oro querida mía... - le dijo el ministro, con suavidad - se trata de justicia -
-¡pero es injusto! - alegó ella - ¡mi hijo no estaba en sus cabales!, ¡es posible que estuviese actuando bajo la maldición imperius! - en ese momento, el ministro, alarmado, se quedó pensativo.
-Narcissa, lo que estás diciendo, es una acusación muy delicada, ¿tienes acaso pruebas de ello? - escuchando aquello, a Lucius se le ocurrió una brillante idea que posiblemente, salvaría a su hijo de la cárcel.
-Verá ministro..., los medimagos nos han comentado que Draco sufrió un episodio de..., enajenación mental, cuando atacó al joven Potter, por lo tanto..., podríamos afirmar que no estaba lúcido cuando lanzó la maldición imperdonable - comentó Lucius,
-Las maldiciones imperdonables, querrás decir - recalcó el ministro.
-¿cómo? - preguntó Narcissa, extrañada,
-si..., fueron dos... - les informó el ministro, decepcionado, meneando negativamente la cabeza - la maldición crucciatus y..., el avada kedabra - tanto Narcissa como Lucius desviaron la mirada, asombrados, ayudar a Draco sería mas difícil de lo que pensaban - querido Lucius..., tienes suerte de ser uno de mis protegidos..., pero..., no toleraré ni una sola falta mas a ese hijo tuyo, voy a hacer todo lo posible por reducir la condena de Draco, pero si me entero de que ha vuelto a cometer algún delito por mínimo que fuera... -
-¡no se preocupe por eso! - se adelantó a decir Narcissa - ¡nunca mas volverá a ocurrir!, ¡lo juro!, ¡nos ocuparemos de él!, ¡le doy mi palabra! -
Casi sin darse cuenta, ya lo habían solucionado, el ministro movió todas sus fichas, y lo único que pidió, fue un informe completo y autenticado por el colegio de medimagos, en el que se afirmaba que Draco había sufrido el dichoso episodio de locura transitoria, para Narcissa fue pan comido conseguirlo, y después de un juicio rápido, al que solo acudieron Ginebra Weasley con su abogado de oficio y los abogados de Draco, los jueces determinaron que no había sido una falta intencionada, por lo que se liberaba de toda culpa al señor Draco Lucius Malfoy, pero se le imponía en compensación por los daños y perjuicios, una abundante suma económica y una carta jurada y firmada por el atacante, en el que le pedía perdón de todo corazón al atacado y se comprometía a no acercarse a él, nunca mas.
Ginny se escandalizó y pidió recurrir la sentencia, pero no le sirvió de nada, el resultado fue exactamente el mismo.
Para Lucius fue un gran desahogo, y para Narcissa una gran alegría, Draco no pisaría Azkaban ni un solo día, y en menos de una semana, volvería a tenerlo en la mansión.
Lo que quedaba pendiente era hablar con Hermione, Lucius le había contado que se negaba a abortar, y entendía que eso no podía ser, ahora le tocaba a ella convencerla, no podía permitirle semejante osadía, ese niño no entraba en el trato, lo echaría todo a perder, no podía dejarla seguir adelante.
Cuando todo se hubo normalizado un poco, Narcissa fue directa a la habitación que su hijo compartía con Hermione, pero ella no se encontraba allí, durante un buen rato, estuvo contemplando impactada, lo que Draco había hecho, esa no parecía la lujosa y bonita habitación que con tanto esmero y empeño, se había encargado de preparar.
Paseó lentamente por la habitación, fijándose en como Draco la había emprendido con todo lo que había encontrado a su paso, de repente algo le molestó al pisar, alzó el pie y se quedó pasmada al encontrar en el suelo, una de las reliquias familiares, la cogió para estar segura de lo que era, y se llevó la mano a la boca sorprendida, era la pulsera de plata y diamantes en forma de rosas, la misma que ella le había entregado a su hijo como una pequeña parte de su herencia, la misma que él, había regalado a Hermione, como muestra de lo que sentía por ella.
Había pertenecido a su antepasada Elinor, era un de los tesoros mas importantes que poseían los Malfoy, y tenía un significado muy especial, encerraba en ella una hermosa historia de amor, y se suponía que la heredaban los varones de la familia, para regalársela a las mujeres que realmente amaban, por lo tanto..., ¿qué diantre hacía aquella pulsera en manos de Hermione?, ¿cómo narices la había conseguido?, ¿acaso la había robado?, eso era poco probable, había estado custodiada en Gringotts, durante generaciones enteras, solamente cabía una posibilidad, Draco la había sacado, pero..., ¿se la habría ofrecido a ella?, ¿a la impura?, ¿a la insignificante sangre sucia?, la respuesta estaba clara, mas que clara, como mandaba la tradición..., Draco se la había regalado a Hermione, porque la amaba.
Salió del cuarto perturbada y pensativa a causa de lo que había descubierto, ahora solo podía pensar en una cosa, Draco, su hijo de sangre tan digna y pura, su único hijo,nunca renunciaría a ella.
Habían pasado cinco días, se podía decir que las cosas estaban volviendo a su cauce, el castillo estaba tranquilo, demasiado, ni Pansy ni Astoria se atrevieron a decirle nada a Hermione, curiosamente, Lucius tampoco la había vuelto a llamar a su despacho.
Las doncellas tardaron tres días en recomponer la habitación, la dejaron como nueva, supuestamente, todo seguía igual que antes, con la diferencia de que ya nadie la miraba a la cara, y parecían evitarla, los almuerzos y las cenas eran bastante incómodos, aunque se la atendía como a otra Malfoy mas, sentía que algo había cambiado, no sabía explicar muy bien qué era, pero se le hacía pesadamente extraño.
Una mañana, azotada por la incertidumbre, salió a escondidas para poder visitar a Harry, no sabía nada de él, y estaba tan angustiada que no podía dormir por las noches, cuando llegó a San Mungo, a la planta de cuidados intensivos, una enfermera le indicó donde se encontraba, pero le comentó que no podía entra porque ya tenía visita, con él estaba su esposa, así que si quería verlo, tendría que esperar a que ella se fuera.
Esperó cuatro horas, pero al parecer, Ginny pensaba quedarse todo el día con Harry.
No tuvo mas remedio que marcharse con una pena espantosa, no pudo enterarse de que Harry había salido del peligro y se recuperaba favorablemente, aunque tardaría varios meses en poder salir del hospital.
Ese mismo día, al regresar a la mansión, una doncella le indicó al pie de la escalera, que el almuerzo ya estaba servido, solo faltaba ella, así que se dio prisa en arreglarse un poco, y bajó al comedor, aparte de los padres de Draco y de Pansy y Astoria, vio que tenían visita, era el medimago de cabecera de Draco, les estaba contando que Draco ya se encontraba muy bien, y que solo se quedaría un par de días mas, para tenerlo en revisión y cerciorarse de que estaba completamente despetrificado, Hermione prestaba atención, mientras le servían su plato, aunque evitó que le llenaran la copa de vino, - ¿prefieres un poco de agua? - le preguntó Lucius, solícito, para gran asombro de todos, que giraron sus caras para mirarlo - si gracias - respondió ella, tímida y avergonzada de ser el centro de todas las miradas.
Astoria y Narcissa le hacían mil preguntas al medimago, que se encargaba de responder encantado, Lucius y Pansy también participaban de tanto en tanto, comían y bebían en completa normalidad, y ella empezó a imitarles hambrienta, agarró su tenedor y dio un par de bocados al generoso bistec con guarnición de verduras, que le habían servido, estaba tan sabroso y jugoso como siempre, pero algo salado, así que agarró su copa y dio un buen sorbo de agua, la sed persistía, casi se terminó la copa, y en el mismo momento en el que la posó sobre la mesa, empezó a sentirse mareada, la cabeza se le embotó, le daba vueltas, se le secó la boca, un sabor puramente amargo cubrió su lengua y su paladar, los ojos humedecidos se le volvieron vidriosos, y sus pupilas se dilataron hasta hacer desaparecer su hermoso iris ambarino.
Algo no iba bien, lo notó enseguida, sintió a su hijo moverse frenéticamente, e instintivamente se llevó la mano al vientre, el corazón se le disparó, empezó a temblar espasmódicamente de los pies a la cabeza, se estremecía, se convulsionaba, y sintió un sudor helado recorrerla de arriba abajo, su pulso se había vuelto incontrolable, de un momento a otro, dejó de sentir a James, en lugar de su agite, notó una dureza estática y dañina.
El miedo la invadió y se levantó haciendo uso de todas sus fuerzas, ya que sus rodillas y sus piernas, casi no podían con su peso, ahora el dolor en el abdomen era terrible, intensas y duras punzadas secas se le clavaban haciendo que se encorvara, no podía respirar, el dolor no la dejaba, algo le pasaba, algo le pasaba a James.
-¡no me encuentro bien...! - logró decir con un hilo de voz, y la cara desencajada, todos la miraban extrañados, pero no reaccionaban, y eso la aterró aún mas - ¡necesito ir a San Mungo...!, ¡mi bebé no esta bien...! - chilló quejándose por el dolor y para hacerles entender que no estaba nada bien, pero vio con impotencia y horror, que todos habían enmudecido y no movían un solo dedo para ayudarla - ¡PORFAVOR...! - gritó con angustia - ¡NECESITO UN MEDIMAGO...! - lo que sintió a continuación, le terminó de cortar la respiración, era como si se estuviera desgarrando por dentro, como si una garra poderosa y maligna le estuviera arrancando a su hijo de sus entrañas, era insoportable, terrible, nunca en su vida había sufrido un dolor tan agudo, tan imposible de aguantar.
Gritó rompiendo en llanto y su vista se nubló, vio negro, y ya no supo nada más, había caído al suelo desmayada.
Despertó a los dos días, en el delirio causado por una fuerte fiebre, no era consciente de nada, no estaba lúcida, solo repetía el nombre de James sin parar, el medimago de cabecera de Draco se había quedado esos días para atenderla, le había inyectado un suero y revisaba su estado cada quince minutos, estaba agotado por la falta de descanso y por tantas horas seguidas de trabajo, pero la situación lo ameritaba, Hermione corrió peligro de muerte las primeras veinticuatro horas, después de pasarlas, y de triplicar la cantidad de suero sanador que le había inyectado, empezó a revisarla cada media hora, cada hora, cada dos horas, y cada cuatro horas.
La fiebre estaba siendo el mayor problema, no podía bajarla con nada, había hablado seriamente con Lucius, si esa tarde no mejoraba, era crucial que la ingresaran en San Mungo, pero Lucius se negó rotundamente, y le insistió para que hiciera todo lo posible para que se recuperara.
El medimago probó otros métodos que quizá le funcionarían, durante horas estuvo inyectándole otros sueros y tratando de que bebiera ciertas pociones, no le resultó fácil, pero al final de aquel día, en la ultima revisión que le hizo, comprobó que ya no tenía ni una sola décima de fiebre, lo peor había pasado ya, ahora solo necesitaba recuperarse del duro trance que había vivido.
Hermione, abrió los ojos con lentitud y con una pesadez extrema, casi no podía con sus parpados, su respiración era normal, estable y acompasada, no sentía ningún dolor, ni una ligera molestia, pero notaba su cuerpo tan tenso y contraído como si le hubieran dado una paliza, se sentía como si le hubiera pasado un camión por encima,
Quiso incorporarse pero no pudo, soltó un gemido molesto, y entonces divisó que una sombra junto a la ventana de una habitación completamente desconocida por ella se le acercaba, las cortinas se abrieron un poco dejando ver la pálida luz azulada, de una tarde que se iba, no comprendía nada, no recordaba nada, no sabía porqué estaba en esa habitación ni porqué se hallaba tumbada en aquella cama sin poder moverse, lo intentaba una y otra vez, pero era incapaz de recordar, lo único que reconocía, era al medimago de Draco, que estaba al pie de su cama, analizándola.
-¿cómo te encuentras? - preguntó el medimago con interés,
-no se... - susurró Hermione, casi sin voz,
-¿tienes algún dolor o alguna molestia? -
-no siento dolor pero..., mi cuerpo..., lo siento extraño..., pesado y no me responde - contestó preocupada,
-no debes preocuparte, eso es normal, ¿tienes frió o calor? -
-no..., nada de eso -
-¿sientes escalofríos? -
-no -
-¿sientes mareo o nauseas? -
-no -
-¿tienes hambre o sed? -
-no..., doctor..., ¿qué ha ocurrido?, ¿porqué estoy aquí?, ¿qué me ha pasado? - el medimago no le contestó, en vez de eso se dispuso a revisar sus pupilas, y a tomarle la temperatura nuevamente -
-bien..., todo va muy bien -
-pero..., ¿qué es lo que va bien? - esa pregunta tampoco fue contestada, el medimago metió todos sus instrumentos, sueros y pociones en su maletín, y decidió salir de la habitación, cosa que irritó a Hermione,
-¡doctor!, ¡espere!, ¡no se marche, no puede dejarme así!, ¡dígame que ha pasado!, por amor a la magia dígamelo..., necesito saberlo, ¡estoy embarazada! - el medimago se dio la vuelta y se acercó a ella con cara seria e impasible,
-no Hermione, ya no estás embarazada, perdiste a tu criatura -
-¿qué...? - preguntó con una sonrisa incrédula - eso es imposible..., estoy embarazada de cuatro meses, yo no he perdido a mi hijo - terminó de decirle enfadada por aquel cruel comentario,
-lo lamento... -
-¿¡que es lo que lamenta!? - ¡deje de insinuar esa vileza!, ¡se que no me encuentro bien y que mi hijo puede que tampoco lo este!, ¡pero no lo he perdido!, ¡sigo embarazada! - en ese instante se tocó la barriga buscando aquella suave curva que la hacía sonreír de felicidad, su vientre había cambiado, sobresaltada, apartó el edredón que la cubría y se miró, ahora estaba mas liso, un poco endurecido, pero era evidente que ya no era el mismo, Hermione se sintió desfallecer - ¡NOOOOOOOOOOOOOO! - gritó desgarrada,
-lo siento, sufriste un aborto espontáneo -
-¡NOOOOOOOO!, ¡NOOOOOO... POR MERLÍN!, ¡NO ES VERDAAAAAADDD!, ¡MI NIÑOOOOO....!, ¡NOOOO..., NO ES VERDAAAADDDD...!, ¡MI BEBEEEEEEÉ....! -
-debes calmarte -
-¡NOOOOO!, ¡NO QUIERO CALMARME!, ¡POR FAVOR DÍGAME QUE NO ES VERDAD!, ¡SE LO SUPLICO!, ¡SE LO SUPLICOOO...! -
Hermione lloraba con tal amargura que el medimago pensó que volvería a enfermarse, no podía irse y dejarla así, podía ocurrirle algo, así que preparó una inyección de suero calmante, y la redujo para poder introducírselo, ella estaba histérica, desolada, no quería creerlo pero sabía que era verdad, su corazón se lo decía,había perdido a su bebé, James ya no estaba, ya nunca lo conocería.