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Nueva Era — capítulo 40
Bueno chic@s, lo prometido es deuda, aquí les dejo el nuevo capítulo, diviértanse con la lectura, yo intentaré volver a actualizar antes de que finalice la semana que viene, aunque no prometo nada.
PD: este capítulo va dedicado a las que me comentaron en el cap anterior, muchas gracias a todas, y sepan que tengo en cuenta sus sugerencias, (solo que por el momento, la trama debe seguir su rumbo), no se preocupen, lo peor ya ha pasado y muy pronto, se va a saber la verdad.
Saludos!!!
Ginny leía entretenida, un libro sobre la gestación y la maternidad, estaba sentada cómodamente junto a Harry, que dormitaba y despertaba de tanto en tanto, estaba tan absorta y tan concentrada en su lectura, que no se dio cuenta de que él la observaba, algo la hizo sonreír,
a Harry le pareció una sonrisa encantadora, Ginny era una chica muy bonita, y por un tiempo,
él solo pudo verla como a una hermana, hasta que empezó a crecer y pisó la adolescencia, convirtiéndose en una atractiva chiquilla pelirroja, de belleza frágil y carácter suave y entrañable.
Harry se había enamorado de esa dulzura y del candor que irradiaba, deseaba protegerla, siempre pensaba en ella, en estar a su lado, cuando entendió que Hermione no le estaba destinada, cuando supo que no era para él, luchó por no encerrarse en sí mismo y vivir amargado, la mejor solución que encontró fue plantearse una posible relación con Ginebra, la verdad era que todo el mundo los alentaba,
y ella también parecía estar enamorada de él, así que… ¿porqué no probar?.
Por suerte para los dos, vivieron un noviazgo apacible y gratificante, hasta que decidieron separarse de mutuo acuerdo, para poner a prueba su amor, y darse cuenta de hasta qué punto se hacían falta el uno al otro.
Lastimosamente, las cosas se les habían torcido en el camino, Harry había acabado con Hermione entre sus sábanas, ninguno de los dos habían podido resistirse, supuestamente era algo "que se debían", algo que llevaban años reprimiendo, algo que los dos deseaban desde hacía mucho tiempo, y al final, después de liberar toda esa tensión acumulada, después de gozar de aquello que se habían prohibido a toda costa, durante años, jamás se imaginaron que por aquella única vez, que ella resultase embarazada. Fue un acontecimiento que les cambiaría la vida a todos, y también sus perspectivas de futuro, la inseguridad de Ginny y su sensación de constante amenaza, se hicieron cada vez mas latentes, hasta el punto de forzarlo a casarse, y quedarse embarazada aún consciente de las negativas de Harry. Ahora iba a tener dos hijos, uno de la mujer que amaba y que hacía poco se había convertido en su esposa, y otro de la mujer que había amado desde niño y a la que seguía amando en secreto.
Harry sentía el abrumador peso de la responsabilidad de un adulto con una considerable carga familiar, no era que no pudiera con ello, o que le viniera grande, sencillamente era todo muy nuevo para él, un muchacho que apenas comenzaba a vivir, y que todavía no había completado ni la mitad de su ciclo formativo, no sabía si debía terminar de estudiar, ni si quiera sabía si podría, le habían prometido un buen puesto en el ministerio, con un salario base, bastante bueno para ser el primero, y con el que perfectamente podría mantener a su familia, pero a pesar de todo, no estaba seguro de ser capaz de hacer las cosas correctamente, con un hijo en camino la vida se hacía difícil, con dos, era el doble de difícil, sobre todo si tenían madres distintas, y estas no se hablaban.
Lo que mas angustia le producía, era la actitud de Ginny, eso era una preocupación añadida,
ella estaba demostrando una completa ausencia de madurez, con su constante irritación hacia Hermione y James, y su poca predisposición a intentar arreglar los problemas, ya que sus hijos serían hermanos, era un tema que lo traía de cabeza, Harry hacía todo lo posible por hacerla entrar en razón, no le pedía que volviera a ser amiga suya, pero si que aceptara la realidad y que lo asumiera para que pudieran seguir viviendo en paz.
Ginny no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer, tenía una venenosa espinita profundamente clavada, y aceptar el hecho de que Harry tuviese un hijo con Hermione, y que formase parte activa de su vida para siempre, significaba para ella, una derrota, simplemente no estaba dispuesta, ella lo veía como dejarse vencer, para ella era como dejarle el camino libre a su adversaria, y no podía permitirlo, Ginny siempre había sido testigo de la estrecha relación entre ellos dos, y con un hijo de por medio, las posibilidades de que su matrimonio acabara en un fracaso, se triplicaban, por lo tanto, en su cabeza, la única forma que tenía para luchar contra ello, era competir con ella.
Harry no sabía como solucionar el problema, aparte de que Ginny, no pensaba en el hecho de que estaba deteriorando su vida con él, poco a poco con sus acciones, él trataba de pasar por alto sus continuos berrinches e intentaba razonar con ella, pero comenzaba a hacérsele cuesta arriba, y estaba a punto de pedirle ayuda a sus padres. Solo cuando Ginny le dijo que esperaba un bebé, fue capaz de sacar la conclusión de que era eso lo que estaba provocando sus cambios de humor.
Ahora sabía que tendría que preocuparse por dos hijos a los que amaría de la misma manera, y a los que esperaba poder ayudar hasta el día de su muerte, sobre todo, quería ser un buen padre, esperaba serlo y poder verlos crecer felices, ya que él mismo, no había podido tener al suyo cerca.
Ginny giró la cabeza y se sorprendió de verlo despierto, enseguida se levantó y le acomodó la almohada y las mantas,
-
buenos días cielo, ¿tienes hambre?, ¿quieres desayunar ya?, mi madre nos ha traído hace un rato, tarta de manzana, bizcochitos de limón y ensalada de frutas -
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mmm…, no me apetece nada ahora mismo… - dijo bostezando y desperezándose, mientras era atendido por su mujer,
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pues deberías hacer un esfuerzo por comer algo, lo necesitas, tienes que recuperar fuerzas - le dijo pasándole por la cara una toallita húmeda y colocándole las gafas con cuidado - sé que te gustan las tortitas que hacen aquí…, ¿quieres que baje a la cafetería a por algunas? -
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no gracias…, pero sí que deberías desayunar tú, a ti te hace mas falta -
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no digas eso cariño, aún estas delicado, tienes que alimentarte bien -
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Ginny…, te pasas todo el día aquí…, ya sabes que no hace falta que lo hagas, y menos ahora, tienes que salir de este encierro y airearte, aquí no tienes ningún entretenimiento, y tampoco quiero que pases mas noches en vela, sentada en esa silla dura e incómoda, quiero que duermas un mínimo de ocho horas en una cama decente, quiero que descanses y que te cuides, ¿de acuerdo? -
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Harry…, yo quiero estar aquí contigo…, no sabes lo sola que me sentiría en nuestra cama si ti..., mi amor…, me haces falta, te necesito… - le dijo melosamente, antes de besarlo con ardor, Harry la abrazó y correspondió el beso, acarició su larga y bonita melena rojiza y separó sus labios de ella, lentamente -
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Prométeme que te vas a cuidar -
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Lo prometo si tu me prometes lo mismo - respondió ella con una sonrisa,
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Está bien…, te prometo que me voy a recuperar muy rápido y que me voy a cuidar para ocuparme de ustedes como es debido -
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Bien…, entonces yo te prometo que me voy a cuidar mucho, para darte un bebé sano y fuerte - en ese punto, inconscientemente, a Harry se le borró la sonrisa, y ella lo percibió un poco molesta, aunque trató de no darle mas importancia - espero que sea un niño - le comentó, al acordarse de que él y Hermione, tendrían un varón,
-
¡Pues yo espero que sea una niña! - masculló irritado, adivinando sus pensamientos -¿¡porqué Ginny!?, ¿¡porqué lo haces!?, ¿¡porqué te comportas así!?, ¿¡no te parece que ya estás un poco mayorcita para actuar de esa manera!?, ¡por el amor a la magia, madura de una vez!, ¡vas a ser madre! - Ginny se apartó de él, con rapidez,
¡esto es increíble!, ¡es increíble Harry!, ¡soy tu mujer!, ¡tu mujeeeer! - terminó de decir saliendo de la habitación y dando un portazo.
Hermione caminaba tensa y nerviosa por los pasillos de San Mungo, si hubiera llegado cinco minutos antes se habría cruzado con Ginny, para su suerte eso no había ocurrido.
Trataba de respirar hondo y de dominar sus nervios, no sabía como iba a reaccionar Harry,
él se había encariñado mucho con su niño, al principio había sido una sorpresa inmensa, y todo un contratiempo, pero poco a poco el bebé le había robado el corazón, había aprendido a amarlo y a esperarlo con alegría, para él, James era muy especial, se trataba de su primer hijo, y se trataba del hijo que su mejor amiga iba a darle, alguna vez se había permitido fantasear con aquella idea, Harry la había imaginado siendo su novia, mas adelante casándose con ella, y un par de años después, embarazada de él, en aquel entonces, cuando todavía eran unos adolescentes que compaginaban las largas horas de estudios en Hogwarts con las mil aventuras que vivieron, en ese momento, la había deseado y anhelado con toda su alma, a veces soñaba con ella, y muchas otra veces también lo hizo despierto, sin embargo el cariño y la gran amistad que sentía por su amigo Ron, a quien consideraba un hermano, lo hizo desistir y alejarse dejándole el camino libre, fue una de las cosas mas duras que hizo, pero en ese entonces, creía que sería lo mas correcto, tanto para ella como para él, y sobre todo por los constantes comentarios que escuchaba en su círculo de amigos y en la familia Weasley, para todos ellos, que Hermione y Ron terminaran juntos, era un hecho, igual que era un hecho, que él terminara casado con Ginny.
Para Harry fue toda una ironía que las cosas salieran casi al revés, y al final, cuando el susto pasó y tuvo tiempo de pensar y adaptarse a su nueva y próxima paternidad, casi encontró divertido que uno de sus sueños de adolescente se cumpliera, siempre sonreía cuando pensaba en ello, aunque lo cierto era, que le habría encantado que las cosas salieran de otra manera, todavía se sentía demasiado joven e inseguro, no era mas que un muchacho de diecinueve años, y ahora iba a tener dos hijos.
Hermione tocó la puerta con la boca reseca y un nudo en la garganta, las piernas le temblaban, y un sudor incómodo empezaba a formarse en su frente y en su nuca - adelante - escuchó desde dentro, y como si la puerta pesara cincuenta toneladas, la abrió despacio y con gran esfuerzo, pero sabía que ya no había vuelta atrás, ya estaba hecho, ya estaba dentro,
-
¡Hermione! - dijo Harry sorprendido, y emocionado, con una mirada brillante y cargada de entusiasmo - ¡que alegría verte…! -
-
Harry… - pronunció ella con un hilo de voz, Harry se movía patosamente en la cama, intentando incorporarse, quería levantarse e ir junto a ella para abrazarla, pero estaba enredado con los sueros y las sábanas,
-
Anda…, ven aquí por favor…, ¡esta maldita cama no me deja ni moverme!, jajajaja - Hermione se acercó con cautela, la triste verdad que había ido a llevarle, le parecía mas insoportable a cada minuto, cuando llegó hasta él, quedándose a unos pies de la cama, Harry alargó la mano para cogerla del brazo y tirar de ella hasta acercarla bien, abrazarla con fuerza y con mucho cariño - ¡cuanto te he echado de menos…!, ¿¡ya era hora de que vinieras a verme no!? - le dijo sin soltarla, estrechándola aún mas fuerte - estás preciosa, como siempre…, ¿y como está mi bebé?, ¿Cómo se está portando nuestro hombrecito?, ¿ya te da muchas patadas?, ¡estoy deseando cogerlo en brazos! -
Hermione sintió que le atravesaban el pecho con una lanza, deseó desaparecer.
Sin separarse mucho de ella, posó su mano con delicadeza y ternura en su vientre, de repente se extrañó, miró hacia abajo en el punto exacto en el que debía sobresalir la suave forma, dulce y redondeada de su hijo, inmediatamente notó el cambio, aquella zona cálida, infinitamente femenina y acogedora, que tendría que estar inflada de vida, de la misma vida que él había depositado en ella, ahora estaba plana y firme, estaba dolorosamente vacía.
Harry buscó su mirada, y pudo ver el sufrimiento profundo y devastador que llevaba en silencio, la agonía de soportar en soledad la perdida de su hijo, era ilógico, ya tendría que notarse bastante su embarazo, pero Harry, notaba la superficie de su abdomen aún mas lisa y plana que cuando la vio por última vez, aquello no podía ser, eso solo podía significar una cosa.
Un escalofrío lo azotó de la cabeza a los pies, el desasosiego y el miedo lo invadió haciendo que frunciera el ceño y no fuera capaz de enfrentar su mirada, porque sabía perfectamente, que en los abatidos ojos de Hermione, encontraría la respuesta que se negaba a aceptar.
Un silencio asfixiante y dañino se apoderó de la habitación, ninguno de los dos fue capaz de decir nada durante un buen espacio de tiempo, hasta que ella se atrevió a posar su mirada en él, dándose cuenta de la confusión y la contrariedad en la que estaba sumido,
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Harry… - él la observó inexpresivo - lo siento… - susurró, con la voz rota y el corazón encogido,
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Pero…,¿Qué ha ocurrido…? - preguntó con su mismo tono de voz, temeroso y casi imperceptible,
-
¡Merlín…!, que difícil es esto…, Harry…, yo…, yo… -
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Hermione - pronunció su nombre seriamente,
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¡Dios…! - gritó desgarradoramente, rompiendo a llorar con amargura y sin consuelo, ya no se pudo controlar y soltó de golpe toda esa tensión que la estaba ahogando,
-
Hermione, ¿Qué ha sucedido?, cálmate por favor, necesito saberlo - pero ella no se podía calmar, aunque hubiese querido, no hubiera podido hacerlo, el dolor y la vergüenza que sentía eran demasiado grandes.
Del otro lado de la puerta, alguien se acercaba con un par de zumos de naranja y dos emparedados de pavo y vegetales, al escuchar el rumor de una conversación que le era ajena y el repentino llanto, se extrañó y quiso saber de qué se trataba, lo más fácil era escuchar sin ser oída y ver sin ser vista, así que agarró el pomo de la puerta con mucho cuidado y lo giró lentamente, luego empujó con sigilo y miró a través de la fina ranura, inmediatamente sus ojos se abrieron como platos, y el corazón se le disparó, allí estaba Hermione, sentada junto a Harry, sentada a su lado en la misma cama, llorando de una forma tan desolada, que parecía que se le hubiera muerto alguien, la boca de Ginny se abrió por la sorpresa, pero tenía la imperiosa necesidad de saber de qué tema estaban tratando ella y su marido, por lo que decidió quedarse observando un rato mas, total, ella era su esposa y tenía todo el derecho del mundo a saber que era lo que ella y Harry se traían.
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Hermione, para por favor -
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¡Harry, lo siento…!, ¡lo siento mucho…!, ¡he perdido al bebé…!, ¡lo sientooo…!, ¡perdóname por favor! -
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Hermione -
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¡oh Dios…!, ¡yo lo quería…!, ¡tú sabes que yo lo quería!, ¡no hice nada malo Harry, te lo juro!, ¡me cuidé todo el tiempo…!, ¡no hice nada para perjudicarlo…!, ¡tienes que creerme…! - terminó de decir, sin voz, y atragantada por el sollozo, mientras se tapaba la cara con las manos y se doblaba sobre sí misma, Harry imitó su gesto y se tapó también la cara con las manos, tampoco pudo reprimirse mas, y lloró en silencio, con rabia y con impotencia,
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¿pero porqué?, ¿porqué ha ocurrido?, ¿qué es lo que ha pasado? - preguntó Harry, con suavidad,
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No lo se… - respondió secándose los ojos, un poco mas calmada - todo estaba bien…, yo me sentía bien… -
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¿¡pero entonces como narices lo has podido perder!?, ¿¡ha tenido que ocurrirte algo no!? - dijo Harry elevando la voz y empezando a desquiciarse,
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Yo…, no se que pasó, solo recuerdo que…, un día empecé a sentir un dolor muy intenso, James no paraba de moverse…, se agitaba frenéticamente como nunca lo había hecho, como desesperado, el dolor era cada vez mas agudo, me dejó sin aliento…, sentía que se me desgarraban las entrañas…, luego todo se volvió negro, me desmayé…, cuando me desperté el medimago de cabecera de los Malfoy me atendió, me…, me dijo que…, me dijo que ya no estaba embarazada, había sufrido un aborto espontáneo… -
Harry volvió a llorar echándose hacia atrás en la cama, no podía creer lo que Hermione le estaba diciendo, su niño ya no estaba, ya no existía, había pasado por su vida en un abrir y cerrar de ojos, marcándolo como el hierro candente, había sellado en su alma el mas puro de los amores que se pueden sentir, lo había atrapado para siempre con una simple visión de lo que parecía una lentejita en una ecografía, y ya no se pudo desprender de él, ya no querría renunciar a él, a ese pedacito de su propio ser, y ahora ella se lo arrebataba de la misma manera rápida y drástica, en la que lo había introducido, como una bomba en sus vidas.
Los dos lloraron la pérdida de su hijo, nuevamente en silencio, Harry apenas lo estaba asimilando, apenas comenzaba a comprender la dura realidad, y ya solo le quedaba aceptarlo, era lo único que podía hacer.
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¡MALDÍTA SEAAAA! - gritó de repente, exasperado - ¡MALDITOS SEAN LOS DIOSES!, ¡MALDITA SEA MI SUERTE!, ¡MALDITA SEA MI EXISTENCIAAA! -
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Harry… -
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¡NOOOO!, ¡NOOOOO!, ¡NO TIENES NINGÚN DERECHO! -
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¡oh Dios…! -
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¡NO PUEDES VENIR Y TRASTORNARME ASÍ! -
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¡LO SIENTO!, ¡lo siento…! -
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Era mi bebé…, ¡era mío! - le dijo incorporándose en la cama, agarrándola de los brazos y zarandeándola con fuerza,
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¡Harry!, vas a hacerte daño, estate quieto… -
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¡NO!, ¡no puedes alterar mi vida así!, ¡no puedes abrumarme con la noticia de un hijo, y mantenerme preocupado e ilusionado con su llegada y luego querer arrancármelo del alma! -
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Yo no pretendo eso… -
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¡SI QUE LO PRETENDES! -
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¡no fue culpa miaaaaaa…!, ¡lo siento Harry…!, ¡yo también quería que naciera…!, ¡yo también lo amaba…! - Harry la estrechó entre sus brazos y se desahogaron juntos, los dos se abrazaron y lloraron hasta que se les agotaron las lágrimas y sus voces sonaron afónicas,
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Perdóname Hermione…, perdóname cariño…, sé que tu no tuviste la culpa…, se cuanto lo querías, perdóname por haberte tratado así, por…, por no ser consciente y considerado con tu aflicción…, no me imagino lo que has tenido que pasar tu sola…, cuanto lamento no haber podido estar a tu lado…, ¡Dios!, ¡tenía que haberte sacado de esa casa!, ¡la culpa ha sido mía! -
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No digas es Harry… - susurró ella, aferrada a su pecho,
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¡tenía que haberlo supuesto!, ¡tenía que haber previsto que te harían daño!, ¡esas serpientes miserables! - masculló con asco - ¡esa gentuza repugnante!, ¡los odio! -
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Estabas muy enfermo…, no eres responsable de nada, Harry -
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¡claro que si!, ¡era responsable de la vida de mi hijo!, ¡y le he fallado…!, ¡os he fallado a los dos…! -
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Harry por favor…, tu no has tenido nada que ver…, tu no has tenido la culpa de nada…, has estado luchando contra la muerte por tu propia vida, ¿Qué ibas a hacer?, ¿salir de aquí inconsciente? -
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¡pero tenía que haberte sacado de allí!, yo sabía que no iban a dejarte en paz con lo del bebé…, sabía que ibas a tener problemas, ¡fui un irresponsable!, ¡mi deber era protegeros! -
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No podías…, no podías hacer nada estando como estabas… -
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Debí haberte insistido en que te mudaras conmigo, tenía que haberte convencido, ¡o haberte obligado!, seguro que aún estarías embarazada… - Harry se separó de ella y le levantó la barbilla para mirarla a los ojos - fue él ¿verdad?, el provocó que abortaras - ella no le contestó, al igual que Harry, también lo creía, pero no tenía pruebas de ello, por lo tanto no lo podía acusar de nada, y eso solo empeoraría las cosas. Ella volvió a abrazarlo y apoyó la cabeza en su hombro escabulléndose de su escrutinio - sé que fue él, ¡solo él es el culpable!, pero su despreciable acto no quedará impune…, muy pronto voy a salir de aquí,
yo haré que se arrepienta…, haré que pague, su sangre por la de nuestro hijo… - Harry siseó venenosamente las últimas palabras y Hermione se estremeció de miedo, ella ya no quería mas sufrimientos ni mas venganzas, solo quería olvidar y dejar el pasado atrás para poder comenzar una nueva vida, en ese instante se dio cuenta del peligro de todo aquello, en el corazón herido de Harry, estaba creciendo pasmosamente, la idea del "ojo por ojo y diente por diente",
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No estoy segura de que haya sido él… -
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¡YO SI!, ¡CONVÉNCETE HERMIONE!, ¡HA SIDO ÉL! -
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No tenemos pruebas de eso… -le inquirió suavemente, mientras levantaba la cabeza de su hombro para mirarlo - Harry…,
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Las encontraremos, encontraremos esa pruebas si quieres…, ¡pero a mi no me hacen falta!, ¡yo se que me odia!, ¡intentó matarme!, ¡y lo ha logrado con mi hijo…! - dijo al tiempo que se le volvía a quebrar la voz, hizo un gran esfuerzo por no llorar y respiró hondamente - pero esto no se va a quedar así -
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No quiero que te tomes la justicia por tu mano -
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¿¡Y ÉL SI PUEDE HACERLO!? -
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Tú eres tú, Harry, y eso es lo que te hace diferente - Harry la atrajo hacia él otra vez para volver a abrazarla
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solo él es el culpable -
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quiero que te tranquilices y que intentes descansar…, todo esto te está afectando demasiado, te ha alterado demasiado, no debí venir a perturbar tu tranquilidad, todavía estás enfermo… -
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No, ya casi estoy recuperado, has hecho bien en venir, solo lamento que no hayas venido antes, me habría gustado saberlo desde el primer momento… -
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No quiero que pienses mas en vengarte de Draco…, sé que suena estúpido pero…, yo… -
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Hermione, se que estás enamorada de él, no lo niegues, no a mi, y sé que tratas de protegerlo -
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Yo no… -
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Si, si lo haces, y es normal - le dijo encarándola - una mujer enamorada siempre protegerá a su hombre, aunque este le haga daño, pero Hermione, yo te aseguro…, que por mucho que lo ames, por mucho que me lo supliques…, si averiguo que el tuvo algo que ver…, por mínimo que fuera… -
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¡no…!, ssshhhhhhhh…, no lo digas…, no lo digas Harry, el odio te ciega…, y te entiendo, nadie puede entenderte mejor que yo, ¡nadie puede sufrir mas que yo, esta perdida!, ¡yo lo he llevado dentro!, ¡yo lo he sentido crecer!, ¡solo yo!, ¡solo yo he notado cada uno de sus movimientos!, ¡solo yo he sentido el hambre y las sed!, ¡el sueño y el desvelo!, la euforia y el letargo…, solo a mi se me han antojado sus antojos…, ¡yo era su madre!, ¡y siento mucho tu dolor!, ¡lo siento en el almaaaa!, pero no tienes ni idea de lo que yo he padecido, lo lamento Harry…, ¡pero un hombre no puede saber lo que es eso!, se lo que quieres hacer… y no te lo voy a permitir… porque te quiero -
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¡quiero justicia! -
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¡NO A CUALQUIER PRECIO!, nosotros no somos ellos…-
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Solo quiero justicia Hermione - susurró - solo quiero justicia por nuestro hijo -
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La tendremos…, pero la justicia no debe convertirse en injusticia…, aunque nuestro daño no nos deje vivir con ello… -
Ginny se incorporó sofocada y espantada por todo lo que había visto y escuchado, el miedo se había apoderado de ella, en su mente bullían y se arremolinaban cientos de recuerdos, tuvo que sentarse y respirar profundamente a causa del mareo, ahora resultaba que Hermione había perdido al niño que esperaba, lo mas probable es que hubiera sido Draco, pero tenía muy claro que él no era el único implicado, ella había enviado una carta muy sugerente y persuasiva, por lo tanto, reconocía que había sido la que había prendido la mecha, no había acabado con la vida de ese niño inocente, que ni siquiera había nacido con sus propias manos, pero había contribuido abismalmente, había sido la desencadenante de la tragedia, y ahora se avecinaba la verdadera tormenta.
Harry pensaba ajustarle las cuentas a Draco, ¿Qué significaba aquello?, ¿otro peligroso enfrentamiento?, ¿otro duelo?, ¿otra posible muerte?, ella no quería ni imaginárselo, no soportaba la idea de perderlo, lo amaba, lo necesitaba, y en ese momento mas que nunca, ya que al fin, iba a darle un hijo, de repente, se le vino a la cabeza el nombre de James, lo tenía grabado en la mente, no se lo podía quitar, ella iba a darle un hijo y Hermione ya no, aquello debía alegrarla, debía tranquilizarla, por fin se había hecho realidad lo que con tanto fervor había deseado, al fin tendría a Harry para ella sola, su hijo ya no tendría que compartirlo con el hermanastro bastardo, cuya existencia, la había desdichado una y otra vez, sin embargo, por mucho que lo estuviera intentando, no podía quedarse en paz, la opresión en su pecho aumentaba por momentos, el pavor a que Harry decidiera ir a por Draco en cuanto saliera de San Mungo, le estaba destrozando los nervios, y el constante recuerdo de la corta presencia de James, en sus vidas, la estaba mortificando.
Ginny tenía una sensación extraña, algo que no había sentido antes, un sabor metálico y amargo en la boca, y un sudor frío por su nuca, su frente y su espalda, una enfermera que pasaba por su lado, la vio y le preguntó si se encontraba bien, estaba pálida y lánguida, la inoportuna vocecita de su conciencia empezaba atormentarla, le decía una y otra vez "ha muerto por tu culpa", "tu mataste al bebé", "tu deseabas su muerte", "ya ha ocurrido", "ahora asúmelo y vive con ello", "ahora podrás ser feliz, ha muerto por que tú lo deseabas y ahora tu vida con él, será como siempre habías soñado",
Su respiración se volvió agitada, descontrolada, todo comenzó a darle vueltas y la maldita voz de su conciencia no la dejaba tranquila, ahí estaba en su cabeza, sonando una y otra vez, martilleándole el cerebro y sembrando en lo mas profundo de su corazón, la terrible y pesada sensación de la culpabilidad, caminó tambaleante y tuvo que parar a causa del desequilibrio, vomitó en mitad del pasillo y un par de enfermeras mas, fueron en su ayuda, la hicieron tumbarse en una camilla, y comenzaron a hacerle algunos chequeos,
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todo está bien señora Potter, las primeras semanas suelen ser complicadas... - le dijo una de las enfermeras, con una dulce sonrisa, mientras la ayudaba a incorporarse en la camilla - aunque debe empezar a cuidarse, pasa usted demasiado tiempo en el hospital, tiene que descansar mas -
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estoy aquí por mi marido… - respondió con la sensación de nauseas, todavía presente,
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no es excusa…, una mujer en su estado tiene que descansar mas, ¿se está alimentando correctamente? -
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si… -
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¿está segura? - Ginny no contestó, y la enfermera la ayudó a bajarse de la camilla - no tiene buen aspecto, vallase a casa y trate de dormir un poco… -
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Yo…, prefiero quedarme aquí…, en mi casa no hay nadie, y aquí puedo estar con mi esposo-
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Mmm…, como quiera pero no es una buena idea, tiene la tensión demasiado baja, ¿porqué no va a estar un rato con su marido y luego se marcha?, créame…, su hijo lo necesita -
Ginny asintió y salió despacio del salón, se dirigió a la habitación de Harry, y por el camino, algo la detuvo como si la hubieran clavado en el suelo con hormigón, la sensación de culpa y remordimiento volvió a acosarla, justo frente a ella, se encontraba Hermione, que acababa de despedirse de Harry, el impacto de la circunstancia fue para ambas, ninguna esperaba encontrarse con la otra. Ninguna supo qué decir, se miraban la una a la otra estupefactas,
Ginny observaba la expresión de su cara, dolida y maltratada, ahora lo entendía, y entendía también, que parte de lo que había pasado recaía sobre sus hombros.
Un murmullo continuo y lacerante, rondaba su mente sumiéndola en esa sensación de asfixia y opresión, causada por la culpa, "tu lo provocaste", "solo era un bebé indefenso", "el no tenía la culpa de existir y tu lo odiaste", "ahora está muerto, tu lo mataste", y las nauseas volvieron y sus ojeras parecieron profundizarse, la mirada acusatoria de Hermione le era insoportable, era demasiado, quiso salir corriendo, pero sintió que se desvanecía.
Hermione contemplaba la cara desencajada de Ginny, su expresión atemorizada y llena de angustia, estaba lívida y blanquecina, demasiado, por un momento pensó que era por su presencia, y en parte, así era.
- Ginebra…, yo…,quiero decirte que…, ya puedes estar tranquila - le dijo con una pasividad inconcebible - entre tu marido y yo…, ya no habrá nada que nos una, excepto una vieja amistad…, supongo que estarás contenta…, felicidades, ahora tendrás a Harry para ti sola…, ya no habrá bebé que empañe vuestro matrimonio - y dicho esto, se fue dejándola estática y aturdida, en mitad del pasillo, aquello fue devastador, nunca se paró a calcular el alcance de sus actos, de su inconciencia, de lo que había llegado a ocasionar con una cuantas palabras llenas de ira y despecho, plasmadas con tinta en un pergamino, Ginny comenzaba a comprender, que había destrozado con un simple acto de su injustificada rivalidad, la vida de cuatro personas, cuatro implicados involuntarios que no habían elegido ese destino, pero al que trataron de hacer frente de la mejor manera posible, y ella había irrumpido como un huracán lleno de furia y celos, sin pararse a pensar el la dimensión del daño que podría causar, ahora lo sabía, ahora le tocaba a ella vivirlo en carne propia.
Hermione regresó a la casa y justo cuando pasó por la cocina, pudo ver a Draco absorto con un libro entre las manos, intentando preparar una receta, estaba tan ensimismado y tan concentrado como quien elabora una poción, tenía varios ingredientes ordenados en la encimera, y con su propia varita repasaba cuidadosamente, las instrucciones.
Se veía encantador, se veía tan ajeno y tan alejado de todo lo que ella había revivido, que le dolió profundamente saber que no lo iba a poder amar, ese era un sentimiento que estaba obligada a erradicar de su alma, a menos que ocurriera un milagro y se probara que el no había tenido que ver, en la muerte de James, pero eso le parecía imposible, era algo que tenía que aceptar, y cuanto antes lo hiciera, mejor para todos.
Dejó de mirarlo y decidió subir a la habitación, pero la voz de Draco la detuvo,
-
no te vallas - dijo sin levantar la mirada del libro de cocina - dijiste que me ayudarías… -
-
mmm…, lo siento Draco, pero ahora no estoy de humor, si ves que te lías mucho, pide que te traigan algo - le contestó atravesando el pasillo y subiendo la escalera, una vez arriba, se metió en el vestidor, se puso ropa cómoda y se tendió en la cama, unos segundos después vio a Draco bajo el umbral de la puerta,
-
tienes mala cara, ¿va todo bien? - Hermione suspiró agotada,
-
no Draco…, nada va bien, me gustaría dormir un poco - Draco la estudió detalladamente y luego asintió, antes de irse volvió a mirarla, intuía que estaba irritada con él, pero en ese instante prefirió no atosigarla con interrogatorios, se la veía cansada y triste, Draco lo entendía, estaba seguro de que la visita a Harry había sido intensa y seguramente tormentosa, debía dejarle un poco de espacio, así que dio media vuelta y bajó a reanudar sus quehaceres,
Hermione hizo una siesta de dos horas y se despertó por el intenso olor a quemado, se asustó y bajó la escalera corriendo, en busca del punto exacto del que manaba la espesa humareda, venía de la cocina y Draco estaba en ella, al llegar se encontró con un desastre descomunal, parecía que en aquel lugar hubiera habido una batalla campal, todos los utensilios estaban sucios y desordenados, un montón de ollas, sartenes y cazos estaban esparcidos por todas partes, las paredes estaban pringadas con una especie de masa grisácea de lo que fuera, los pulidos suelos de madera estaban encharcados y llenos de restos de comida carbonizada, hasta el techo estaba lleno de pringue, lo mas curioso de todo es que Draco estaba completamente ceniciento, y lleno de hollín, como si le hubiera explotado algo en la cara, Hermione contempló el estado de la cocina palmo a palmo, y luego lo observo con los ojos desorbitados y la boca abierta,
- ya se que no debía, pero…, tenía hambre e intenté hacer unos espaguetis -
Las siguientes horas, se dedicó a enseñarle a Draco todos los hechizos básicos de limpieza que conocía, él no tenía ni idea de cómo hacerlos, y alguna que otra vez acabaron con un cubo de agua jabonosa sobre la cabeza, después de eso y de hacer un movimiento equivocado con la varita, la fregona y los cepillos comenzaron a golpearlos repetidas veces, solo el - ¡finita incatantem! - de Hermione, pudo evitar que la estancia entera se endemoniara contra ellos,
Draco lo intentó un par de veces mas, hasta cogerle la práctica, parecía que ya comenzaba a hacer las tareas bien, los suelos se fregaban, los platos se lavaban y las paredes y los techos se limpiaban, cuando terminaron, el cielo estaba azul oscuro, ya casi era de noche,
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bueno… - dijo Hermione extenuada - ahora nos toca a nosotros darnos un baño -
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¿sabes?, en realidad no es tan difícil, cualquiera puede hacerlo, ¿porqué no nos enseñaron esto en Hogwarts? -
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Sí que nos lo enseñaron Draco, solo que tú decidiste no aprenderlos porque no te harían falta nunca… -
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¡Es hasta divertido!, podríamos hacer algo mas -
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¿¡que!? - le preguntó aterrada, sin podérselo creer,
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¿Qué hay de la cena?, ya son las ocho, podrías enseñarme a preparar algo -
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Es suficiente por hoy, estoy agotada, hazme caso y pide que traigan algo, yo ya no puedo más, voy a darme una ducha… -
Draco pidió unas pizzas que solo él se comió, Hermione se durmió enseguida, cuando él se metió en la cama, ella ya estaba profunda, le hubiera gustado decirle que había ido a notificar el cambio de domicilio, y que le había atendido exactamente el mismo agente que lo interrogó la noche anterior, le había explicado que la hermana pequeña de la agente Autum Grey, que por lo visto era mestiza, había muerto torturada y asesinada a los once años, por un grupo de mortífagos, todos eran Slytherins, y todos eran sangre pura, antes de que finalizara la guerra, todos habían desertado de las filas del señor tenebroso y se habían acogido a las leyes de alianza por la paz, la mayoría se casaron con mestizas y descendientes de muggles, todos se libraron del castigo, y vivían sus vidas plácida y cómodamente, sin mirar hacia atrás.
Aquello lo impactó, saber eso, le hizo darse cuenta de que todavía habían muchísimas cosas que cambiar en su mundo, la hipocresía y la falsedad estaban a la orden del día, no era verdad que los problemas se habían solucionado con una ley estúpida e injusta para ambos bandos, si acaso, lo único que se había logrado, era que el rencor se hiciera cada vez mas fuerte entre las víctimas y sus familiares, y él lo entendía, lo entendía muy bien.
Por la mañana Draco se levantó antes que ella, no quiso despertarla, así que le dejó una nota en la que le decía que se marchaba a trabajar y que regresaría a la hora del almuerzo, nada mas llegar a la oficina, se tomó un café y se sentó en su escritorio para repasar lo que tenía que hacer ese día, estaba revisando unos documentos cuando su puerta se abrió violentamente,
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¡donde narices has estado! - aseveró Lucius,
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Buenos días padre, yo también me alegro de verte, no, espera…, no me alegro en absoluto…, es mas, creo que acabas de chafarme la jornada laboral -
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¡NO ESTOY PARA BROMAS!, ¡SE QUE NI TUS COSAS NI LAS DE HERMIONE ESTÁN EN LA MANSIÓN!, ¿¡PENSABAS QUE NO NOS IBAMOS A ENTERAR!? -
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Padre…, no seas ridículo…, por supuesto que os ibais a enterar, pero sinceramente…, es algo que me trae sin cuidado… -
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¡MUESTRAME MAS RESPETO, MUCHACHO!, ¡NO ESTAS HABLANDO CON UNO DE TUS AMIGOS! -
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Lo se…, lo se…, pero verás, el respeto es algo que se gana, no que se exige… - Lucius alargó la mano y pegó tal bofetada a su hijo que lo hizo caerse de la silla,
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¡conmigo no juegues…!, ¡no se donde diablos estáis, pero vais a regresar hoy mismo a la mansión!, ¡estáis provocando que nos investiguen a todos! - Draco se levantó del suelo con la mano en la mejilla enrojecida, pronto empezaría a hinchársele,
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¡YA ESTAMOS BAJO INVESTIGACIÓN!, ¿Y SABES UNA COSA?, ¡ME IMPORTA UN RÁBANO! - Lucius volvió a levantar su mano contra él y Draco sacó su varita y lo apuntó - ¡ADELANTE!, ¡GOLPÉAME OTRA VEZ!, ¡ESTARÉ ENCANTADO DE DEVOLVÉRTELA! -
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¡MOCOSO ESTÚPIDO E INCONSCIENTE!, ¿¡QUE PRETENDES!?, ¿¡QUE NOS ENCIERREN A TODOS!?, ¡ERES PADRE DRACO!, ¡TIENES UNA HIJA DE LA QUE TE TIENES QUE PREOCUPAR!, ¿¡CUANTO TE VA A DURAR LA CALENTURA POR ESA MUCHACHA!?, ¡TE TIENE EL CEREBRO ABSORBIDO!, ¡TU NO ERAS ASÍ DRACO!, ¡TU NUNCA HAS SIDO ASÍ! -
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Nunca había estado enamorado -
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¿todavía no lo entiendes? -
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Ya hemos tenido esta conversación antes, y creo haberte dejado las cosas bien claras -
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No Draco…, eres tú el que no tienes las cosas nada claras…, prefiero verte muerto e ir a visitar cada año tu tumba, antes que verte con ella… - Draco miró a su padre fijamente por un largo rato y comprendió que decía la verdad, entonces asintió aceptándolo, y preguntándose hasta qué punto Lucius verdaderamente lo quería, y si realmente era afecto lo que sentía por él,
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Está bien saberlo…, supongo…, gracias por informarme de ello -
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Volveréis hoy mismo a la mansión -
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No, padre…, no vamos a volver jamás -
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Oh…, sí que lo haréis…, voy a encargarme de que esta vez aprendas adecuadamente la lección…, vas a volver y me vas a obedecer, vas a respetar el apellido de la familia y vas a comportarte como un hombre, ya no eres un chiquillo, te vas a divorciar de Hermione en unos meses y te vas a casar con Astoria -
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Prefiero estar muerto antes que casarme con es arpía - Lucius hizo todo lo posible por no impacientarse, tenía que pensar en frío, esta vez, el chico no se le podía salir de las mano, tenia que devolverlo a redil como fuera,
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Muy bien… - dijo respirando hondo - levántate de la mesa, y sal de mis oficinas, ya no trabajas aquí, vamos a ver cuanto aguantas viviendo en tu nubecita de fantasía, sin oro -
Lucius sabía que su hijo no aguantaría mucho tiempo sin dinero, había crecido rodeado de todo tipo de lujos, su nivel de vida siempre había sido el mas alto, nunca había carecido de nada, y todos sus caprichos habían sido satisfechos desde su mas tierna infancia, solo era cuestión de tiempo que volviera al castillo con el rabo entre las piernas, y entonces tendría que obedecerlo sin rechistar, estaba completamente seguro de tener a Draco entre sus garras.
Lo primero era cortarle el suministro de oro, bloquearía todas sus cámaras tesoreras, sus cuentas en Gringotts y en todos los bancos del extranjero, no podría acceder a ninguna de sus propiedades, y le impediría la entrada a la mansión hasta que aceptase los nuevos términos del acuerdo al que pretendía llegar con él.
Lo siguiente serían sus amigos y conocidos, pero aquello era muy fácil, unas simples lechuzas urgentes, y todo el mundo mágico le daría la espalda, nadie podría ayudarlo, Lucius se ocuparía de que no recibiera ni dinero ni nada que tuviera algún valor, por parte de nadie, el era un hombre muy poderoso y podía lograrlo fácilmente, nadie se atrevería a cuestionarlo, pues supuestamente, solo se trataba de corregir a su hijo, tenía muy claro que sus amigos mas cercanos intentarían echarle una mano, pero para eso él conocía muy bien a sus padres y tenía negocios con ellos, una sencilla y trivial conversación sobre una posible ruptura de los lazos comerciales, y todo arreglado.
Luego se aseguraría de que absolutamente nadie, le diera bajo ninguna circunstancia, ningún otro trabajo a Draco, si tenía que valerse de amenazas o de cierres e inspecciones del ministerio, no tendría problema en hacerlo, de hecho iba a serle increíblemente fácil, llevarlo a cavo, era una persona carente de escrúpulos, por lo que ninguno de aquellos métodos lo incomodarían,
Por último, y si no daba el resultado esperado, cosa que dudaba, le quitaría el apellido y lo desheredaría, eso si que sería eficaz para traerlo de vuelta, sin el apellido Malfoy, Draco perdía todos sus privilegios, no sería nadie en la sociedad, no sería reconocido, no volvería a tener ni por asomo, la vida a la que estaba acostumbrado.
Muy pronto se quedaría sin dinero y sin una forma de mantenerse él y de mantenerla a ella, pronto se vería acorralado y sin manera de salir del hueco en el que pensaba dejarlo, no tendrían ni para comprar comida, ¿Qué harían entonces?, ¿Cómo se las arreglarían si nadie los ayudaba?, Lucius lo tenía muy claro, muy pronto volverían a la mansión, con la cabeza agachada, y suplicando ser acogidos, solo era cuestión de tiempo.
Draco salió del que era su despacho y Lucius se quedó en el, pensativo y sonriente, estaba satisfecho con su nuevo plan, sabía que iba a ganarle a su hijo esa partida, el único inconveniente que veía, podía ser la actitud negativa de Narcissa con respecto a su método, pero tampoco le representaría un mayor problema, ya se encargaría de ella si oponía resistencia.