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Nueva Era — capítulo 41

Hola a tod@s!, espero que estén muy bien, siento mucho el retraso, en realidad pensaba actualizar hace un par de semanas, pero justo cuando lo terminé de escribir, hice gala de mi absoluta estupidez y en vez de guardar el documento, lo eliminé, ¡si!, ¡lo eliminé!, ¡así de idiota soy!, y ya se pueden imaginar el desastre…, tuve que volver a reescribirlo de cero y sin acordarme de más de la mitad de lo que había puesto en el original…, así que me ha quedado un poco extraño…, y no era exactamente lo que quería plasmar en este capítulo…, pero bueno…, no he podido hacer otra cosa, y tampoco quería tardar mucho mas en actualizar, así que disculpen si no es lo que esperaban y intentaré hacerlo mejor en el siguiente,

Cuídense y l@s veo en los comentarios****J

Una serie de extraños sucesos comenzaron a darse en la mansión,

primero fue la comida, a pesar de que siempre era la más fresca y de la mejor calidad,

a pesar de que la preparasen siempre con esmero y con todos los cuidados, algo extraño pasaba, una vez que salía de las cocinas y tocaba la mesa del gran comedor, instantáneamente y sin que nadie lo pudiera evitar, se pudría.

Al principio solo pasó en las cenas, pero pronto comenzó a ocurrir con todas las comidas, incluso a la hora del té, era una circunstancia bastante extraña, todos los alimentos se empezaban apudrir en cuanto tocaban las mesas del castillo,

los cocineros, temerosos de perder sus empleos, intentaron averiguar en vano, qué hechizo o maldición causaba ese desastre, pero lo único que lograron averiguar, fue que en las cocinas también estaba empezando a pasar, y con mayor rapidez,

La comida de pudría directamente en las ollas y cacerolas, incluso antes de terminar de hacerse.

Lo siguiente fue que por cada rincón de la mansión se sintiera un hedor repugnante,

era un olor nauseabundo y penetrante, no podía eliminarse con nada, la limpieza no influía en lo más mínimo, ni las esencias ni los inciensos surtieron efecto, pero curiosamente, el mal olor se acentuaba más en el exterior, nadie lograba explicarse qué pasaba.

Una mañana, fueron despertados todos los habitantes de Malfoy Manor, por las exclamaciones y quejidos de disgustos y malos presagios de las doncellas más viejas de la mansión, Narcissa y Astoria corrieron hechas unas energúmenas a reprenderlas, pero cuando llegaron hasta ellas, se quedaron boquiabiertas, como hacían todos los presentes y como les indicaron, miraron a través de la ventana, fue una visión de lo mas retorcida.

Hasta donde alcanzaban a ver, todo el césped de los jardines estaba cubierto por un gran número de animales muertos, en su gran mayoría eran pájaros y ardillas, pero también habían conejos, ratones y pequeños topos, los estanques también estaban llenos de peces y ranas que flotaban en el agua putrefacta e infectaba, ya sin vida.

Era atroz.

La iluminación de toda la finca comenzó a fallar, la luz se iba muy a menudo, demasiado a menudo, y algunas zonas del castillo se afectaron mucho, se volvieron ruinosas ocasionando innumerables desperfectos.

Unos días después, el hijo de Daphne, que se encontraba de vacaciones en el castillo junto a sus padres, enfermó gravemente, aparte de los médicos de la familia Greengras y de los médicos de cabecera de los Malfoy, también visitaron al niño, algunos medimagos de San Mungo especializados en pediatría, pero nadie supo decir a ciencia cierta qué tenía ni cómo se podía curar, al final decidieron internarlo en el área infantil del hospital, era lo único que les quedaba por hacer.

Lucius se puso en marcha y llevó a cavo todo lo que había planeado, después de echar a Draco de las oficinas sin pagarle un solo galeón, cortó de raíz cualquier fuente de suministro de oro que su hijo pudiera tener, empezó por sus cámaras de Gringotts,

solo hizo falta una orden suya para que dejaran de estar a su nombre y no las pudiera tocar, luego bloqueó todas sus tarjetas y dio la orden de que no le concedieran ningún tipo de crédito o préstamo.

Hizo lo mismo con sus cuentas y cámaras tesoreras del extranjero, y le restringió el acceso a todas las propiedades y objetos de valor que poseía, en la mansión dictaminó que no se le dejase entrar bajo ningún concepto y bloqueó la red flu del castillo a su persona y a la de Hermione.

En cuanto terminó, se sentó tranquilamente en su despacho, con una buena copa de Brandy de cerezas, y escribió un buen puñado de cartas que repartiría con las lechuzas de urgencia por todo el mundo mágico, estas estaban destinadas a los comercios y en general a todos los ámbitos laborales, en ellas especificaba que nadie, absolutamente nadie, de ninguna manera ni en ninguna circunstancia le diera trabajo a Draco o hiciera algún tipo de trato o pacto con él, estaba seguro de que nadie se atrevería a contradecirlo o a ignorar sus indicaciones, ya que él, teniendo el poder que tenía, era muy capaz de desmantelar cualquier empresa o negocio, le sería relativamente fácil, y no dudaría en hacerlo sin importarle las consecuencias que aquello acarreara, o a quien podía llegar a perjudicar.

Estaba claro que la mayoría de las personas preferirían ahorrarse esa clase de problemas, y más si tendrían que tratar luego con Lucius Malfoy, nadie ayudaría a Draco, sería un hecho.

Al otro día, invitó a almorzar a un lujoso restaurante, a todos los padres de los amigos y conocidos de su hijo, incluidos, los padres de Blaise, los de Theodore, y los de Pansy, les contó que su hijo y su nuera estaban en malos pasos, les dijo que estaba terriblemente preocupado por ellos, que se sentía profundamente deprimido con la ausencia de los jóvenes en el castillo, y deseaba fervientemente poder tenerlos de nuevo junto a él, ya que los amaba con todo su corazón y sufría sabiéndolos en malas compañías y alejados de la familia,

él, como progenitor responsable, solo quería que aprendieran una lección y que regresaran a la mansión lo antes posible,por lo que les pidió encarecidamente el gran favor, de que no les dieran refugio en sus casas ni les ayudaran económicamente,y así se verían obligados a rectificar en sus malas andanzas y volverían al buen camino.

El almuerzo le fue bastante provechoso, ya que todos sus invitados le dieron la razón y accedieron de muy buen talante a su petición, para Lucius solo era cuestión de tiempo que los tuviera de regreso en la mansión con la cabeza agachada y el rabo entre las piernas, suplicándole que los dejara volver, estaba deseando que aquello ocurriera, y entonces, los tendría a su entero dominio y bajo unas nuevas condiciones.

Ginny no se había sentido mejor, las nauseas eran persistentes, y había empezado a vomitar casi todo lo que se comía, Molly puso el grito en el cielo cuando se enteró de que se había quedado embarazada tan joven, pero no pudo estar muy enfadada con ellos, Harry saldría muy pronto de San Mungo y seguiría necesitando cuidados cuando llegase a casa, y Ginny no tenía muy buen aspecto, había empalidecido demasiado, se veía ojerosa y demacrada, y había perdido peso visiblemente.

Durante el tiempo restante que le quedaba a Harry de convalecencia, Molly se llevó a su hija a la madriguera para poder cuidarla, en parte, a Ginebra le vendría bien estar unos días en otro ambiente, y rodeada de las atenciones de su familia, Harry seguía un poco hostil con ella, y en su conciencia seguía rondando el constante recordatorio de que Hermione había perdido a James por su culpa, aquello empezó a atormentarla a todas horas, hasta el aire se le estaba haciendo irrespirable, el peso de la culpa la estaba hundiendo.

Para su sorpresa unos días después de su llegada a la madriguera, Harry fue a por ella, toda la familia celebró con una cena su recuperación y salida del hospital, y se quedó una semana entera con ellos.

De camino a la casa, Harry se mostró muy atento con ella, estaba más cordial y conversador que de costumbre, ella enseguida notó su buen ánimo, y el interés por cómo estaba llevando sus primeras semanas de embarazo, también le dijo que la acompañaría a su primer control en cuanto se hubieran acomodado de nuevo.

Si algo tenía claro Harry, era que fuera de quien fuera, jamás se desentendería de ninguno de sus hijos, James ya no estaba, y hubiera dado su vida por la suya sin dudarlo, pero desgraciadamente ya no podía cambiar aquella circunstancia.

Todavía tenía la responsabilidad de un hijo, era cierto que no lo había deseado, sin embargo ya estaba ahí, ya existía, no lo podía rechazar, tendría que cuidarlo y amarlo de todas formas, ese era su deber.

Las noches se habían vuelto muy agitadas, él había intentado acercarse a ella y poner de su parte para que la relación volviese a ser lo que había sido, era consciente de que estaba más sensible y más irritable a causa de su estado, y de que lo necesitaba, los dos tenían que hacer un esfuerzo para que su matrimonio funcionara, al fin y al cavo seguía enamorado de ella, pensaba que ya era tiempo de arreglar las cosas y dejar atrás los conflictos.

No obstante, le extrañaba un poco su actitud, Ginny parecía curiosamente distraída y poco sociable con él, seguía con su rutina de siempre, pero ya no le prestaba tantísima atención y se había retraído un poco, incluso podía jurar que estaba pasando por momentos de depresión.

Harry empezó a preocuparse y a sentirse mal, quizá había sido demasiado duro con ella, por lo que decidió dar el primer paso para hacer las paces con ella, sin embargo no obtuvo el resultado deseado, Ginny aceptaba de buena gana su acercamiento y su nuevo trato con ella, él seguía viéndola decaída y ensimismada, como encerrada en sus tristes pensamientos. Algunas noches, metidos en la cama, él la había abrazado y había empezado a besarla y a tocarla, pero ella, había sido incapaz de corresponderlo y le había contestado todas las veces con un - ahora no por favor, estoy cansada -y él paraba en seco tragándose el fracaso, y se preguntaba cada vez más inquieto, qué era lo que le estaba pasando a su mujer.

Después de eso llegaron las pesadillas, Ginebra las tenía cada noche, se despertaba sobresaltada, sudorosa y con la temperatura corporal abrasándola, no podía contener el llanto, se encerraba en el baño y abría el grifo del agua para que él no la escuchara derrumbarse, para que no la descubriera llorando amargamente por James.

La sombra de lo que había hecho la acechaba constantemente, no se lo podía quitar de la cabeza, ella sabía que no había participado directamente en la muerte de esa criatura, ella no había envenenado a Hermione, pero había desencadenado el proceso, y eso la estaba reconcomiendo, porque si ella no se hubiera metido en lo que no debía, quizá, solo quizá, ese niño que no había tenido la culpa de existir, aún estaría vivo.

Una tarde, cuando preparaba en la cocina una merienda, mientras Harry hacía una siesta en el sofá con un catálogo de cunas sobre su pecho, se armó de valor y tomó una decisión, ya no lo aguantaba más, tenía que hacer algo o se volvería loca, necesitaba quitarse ese peso de encima que la estaba oprimiendo.

Se acercó al salón despacio, llevando la bandeja con cuidado, para que no se le derramara el té y no se le cayeran las pastas, lo acomodó todo en la mesa de centro y le sirvió una taza a Harry, luego se sentó a su lado y acarició con suavidad su cabello para despertarlo, Harry gimoteó roncamente y se estiró como un gato, desperezándose, bostezó y la miró sonriente,

  • ¿he dormido mucho? - preguntó sentándose y cogiendo un par de galletas,

  • solo una hora, Harry, no olvides tomarte ahora… -

  • si, las medicinas - respondió saboreando las ricas pastas de chocolate y avellanas - mmm, están buenísimas, has heredado la mano de tu madre para la cocina ¿eh? - Ginny sonrió con algo de nostalgia evitando su mirada,

  • me alegro de que te gusten - Harry abrió el catálogo infantil por la mitad y se lo mostró,

  • ¿Qué te parece esta cuna? - le indicó señalándole una de madera blanca, con mantillas y un dosel amarillo,

  • Es preciosa… - susurró con un hilo de voz - Harry…, yo… - suspiró derrotada,

  • ¿estás bien?, Ginny, ¿te sientes bien? -

  • Si… -

  • ¿es el bebé? - preguntó con preocupación,

  • Tranquilo, está bien, es solo que…, tengo que contarte algo - Harry asintió y se acomodó en el sofá prestándole su completa atención - Harry…, yo tuve la culpa de que Hermione perdiera a su hijo - Harry meneó negativamente la cabeza,

  • No sabes lo que estás diciendo -

  • Harry -

  • No mi amor…, tu no tuviste la culpa - le dijo acariciando su espalda y atrayéndola hacia él para abrazarla - no quiero ni que lo pienses… - le dijo sujetando su cara para mirarla fijamente - Ginny…, he sido demasiado duro contigo…, ¿sabes que te amo verdad?, no quiero que lo olvides nunca, siempre te amaré, eres la mujer de mi vida… - ella no pudo evitar que se le llenaran los ojos de lágrimas - sé que nos hemos estado comportando como unos críos, la boda tan rápido, y…, la noticia de tu embarazo me abrumaron un poco, bueno…, yo diría que bastante, pero quiero que sepas que no pienso dejarte sola, este bebé es tan tuyo como mío y voy a ocuparme de él, desde este preciso momento hasta el día de mi muerte, lo haremos bien -

  • Harry… -

  • No Ginny…, no princesa…, tu no tuviste nada que ver con la perdida de James…, no eres un monstruo, solo hay un monstruo en toda esta historia, y ese es Draco Malfoy, ¡el mató a mi hijo!, ¡maldito sea él y su sangre! - masculló con rabia, pero se extrañó de ver a Ginebra llorando - cielo…, ¿qué te ocurre?, llevas unos días… -

  • Necesito que me escuches - respondió ella, secándose los ojos, el asintió y se quedó en silencio - Harry, cuando supe que ella estaba embarazada de ti…, me invadieron los celos y la envidia…, la odié, os odié a los dos, y deseé que desapareciera, deseé con todas mis fuerzas que no hubiera ocurrido -

  • Nena…, eso no quiere decir que… -

  • Déjame terminar por favor - lo interrumpió - me sentí tan humillada…, me sentí traicionada, y…, y actué totalmente fuera de mí, sin detenerme a pensar en lo que hacía - se quedó un momento callada y luego prosiguió - Harry, yo le envié una nota a Malfoy en la que le decía que Hermione estaba embarazada de ti, le dije que ella le estaba engañando contigo…, y que no presumiera lo que no tenía…, yo hice que él la descubriera, le mandé un asqueroso pergamino anónimo, y después ella…, perdió al niño, yo lo comencé todo - terminó de decir rompiendo a llorar.

Harry se había quedado sin palabras, no se lo podía creer, pero ahora todo encajaba mas, podía imaginarse como habían sucedido los hechos, podía imaginarse a Ginny enviando a la lechuza, luego a Draco recibiendo el anónimo, y por supuesto su reacción devastadora y encolerizada, Harry pensó que seguramente Draco habría atacado a Hermione, loco de furia y ella habría quedado inconsciente, por eso no recordaba mucho de lo que había pasado, solo le había dicho que cuando despertó, el medimago le había dicho que había perdido al niño.

Harry se tapó los ojos e intentó respirar profundamente, necesitaba asimilar lo que Ginebra acababa de confesarle,

  • Harry…, yo… -

-Ginny…, pero…, ¡Merlín!, no puede ser…, ¿me estás hablando en serio?, ¿lo que acabas de decirme es verdad? -

  • Si -

  • ¡por Dios Ginebra! - gritó poniéndose en pie, muy alterado - ¿¡tienes idea de lo que has hecho!?, ¡no me lo puedo creer!, ¡no, esta no eres tú!, ¡tu no eres así!, ¡tu no harías jamás una cosa así! -

  • Cálmate por favor… -

  • ¡no!, ¡no me pidas que me calme!, ¡por Dios!, ¡ocasionaste que mi hijo muriera!-

  • Lo siento… - se lamentó ella, sollozando,

  • ¿¡que lo sientes!?, ¡no lo creo!, ¡has hecho hasta lo imposible para salirte con la tuya!, ¡no has parado hasta quitar a mi hijo y a Hermione de en medio! -

  • ¡no! -

  • ¡SI!, ¡SI GINEBRA!, ¿¡COMO HAS PODIDO!?, ¿¡COMO HAS PODIDO HACERME ESO!?, ¡MI HIJO ERA LO MAS SAGRADO QUE TENÍA!, ¡Y TU HAS SIDO TAN VIL Y TAN RASTRERA QUE TE VALISTE DE UN INTERMEDIARIO PERFECTO PARA ELIMINARLO! -

  • No Harry…, yo no quería que el niño muriera…, te lo juro… -

  • ¡NO ME JURES NADA!, ¡NO TE CREO NADA!, ¡NO SE CON QUIEN ME HE CASADO!, ¡YA NO SE QUIEN ERES!, ¡YA NO TE RECONOZCO!, ¡NO ERES LA MISMA DE LA QUE YO ME ENAMORÉ!, ¡HAS CAMBIADO!, ¡TE HAS CONVERTIDO EN UNA ARPÍA! -

  • Harry lo siento…, lo siento muchísimo - él estaba tan irascible y tan furioso que le apetecía abofetearla, estaba seguro de que no se iba a poder controlar y le levantaría la mano, lo mejor que podía hacer para calmarse un poco y no dañarla era marcharse, así que salió de su casa hecho un energúmeno, dando un fuerte portazo.

Ginny se pasó toda la tarde llorando y desahogándose, tuvo un fuerte dolor de cabeza que la hizo tener que tumbarse, pero por fin le había dicho a Harry la verdad, la angustia que sentía causada por el secreto que guardaba, empezaba a mermar, había hecho lo que tenía que hacer, ahora solo le quedaba esperar, sabía que desde ese momento en adelante tendría que actuar de mejor manera, tenía que empezar a ser mucho más responsable, se lo debía a su hijo.

Harry no volvió en toda la noche ni en toda la mañana siguiente, fue hacia las siete de la tarde cuando regresó a la casa que había comprado para él y para la familia que crearía con Ginebra, la encontró envuelta en una manta en el sofá, viendo un programa de televisión muggle, en cuanto entró se puso en pie, se la veía nerviosa y muy preocupada, Harry adoró ese gesto de ella, y le hubiera encantado que las cosas hubieran sido diferentes, porque a pesar de todo, todavía la amaba, y la seguiría amando.

  • ¿estás bien? - preguntó ella, acercándose a él, con la manta rodeando sus hombros - ayer no te tomaste las medicinas…, los medimagos fueron muy específicos con tu tratamiento… -

-estoy bien - respondió él, restándole importancia a ese hecho,

  • te traeré un zumo de calabaza para que te tomes las píldoras y para que no te sepa tan mal la poción regenerativa - le comentó yendo a la cocina,

  • Ginebra…, tenemos que hablar - le dijo seriamente, ella lo miró un momento mientras terminaba de llenar un vaso con el zumo de calabaza y ponía en un plato un sándwich de queso fundido,

  • Claro - respondió ella, con tranquilidad - hablaremos…, pero debes tomar tus medicinas, y seguro que no has comido nada… ¿verdad? -

  • Eso da igual, quiero que hablemos ahora, es importante - ella asintió con el plato y el vaso en las manos, dirigiéndose al salón, Harry fue detrás de ella y se sentaron los dos en el sofá, después de medicarse y de dar un sorbo al zumo, él empezó a hablar,

  • Ginebra, yo…, me alegro de que te hayas sincerado conmigo, te lo agradezco…, pero…, lo que has hecho… - suspiró intentando encontrar las palabras - lo que has hecho es algo que no puedo olvidar, puede que tu intención principal no fuera hacerle daño a James…, pero se lo hiciste, se lo hiciste y ahora está muerto, no podemos cambiar ese hecho - Ginny asintió dándole la razón y mordiéndose el labio por los nervios - después de esto, las cosas nuca van a volver a ser como antes -

  • Harry…, perdóname por favor… - susurró, suplicándole,

  • No puedo, lo he intentado…, pero no puedo, es demasiado -

  • Harry… -

  • Quiero el divorcio - ella lo miró sobresaltada y con la boca abierta,

  • ¿Qué…?, no Harry…, no…, tenemos que luchar por lo nuestro, Harry vamos a tener un bebé…, no puedes dejarme sola, ¡me dijiste que no me dejarías sola!, me dijiste que me amabas… -

  • No voy a dejarte sola, pero ya no hay un lo nuestro, ya no quiero estar contigo, quiero el divorcio Ginebra, y no pienses que me voy a olvidar de mi hijo, estaré pendiente de ti y de él durante todo el embarazo, estaré a tu disposición para lo que necesites, pero nos vamos a divorciar, no pienso cambiar de opinión así que ahórrate los ruegos, estoy decidido a hacerlo cuanto antes, ahora es un poco tarde y muy precipitado, pero mañana mismo te llevaré a casa de tus padres, vivirás con ellos mientras salen los papeles, la verdad es que ya no te quiero ver más aquí…, y con tu familia estarás bien, estoy completamente seguro de que te cuidaran, por otra parte te acompañaré a todas las revisiones y citas ginecológicas que tengas, y también estaré contigo en el parto, pero quiero dejarte algo muy claro y en lo que no pienso ceder, me cueste lo que me cueste, quiero la custodia completa de mi hijo, la voy a pedir y la quiero desde el mismo momento en el que nazca, no quiero que te ocupes de su crianza, no eres una buena persona, has cambiado, en otras circunstancias no me habría importado conformarme con verlo los fines de semana y en las vacaciones, pero sé que no vas a ser una buena madre, y no puedo permitirte que le hagas daño a mi hijo de ninguna manera, no estás capacitada para ocuparte de él, o de ella…, te dejaré verlo con regularidad, pero vivirá conmigo, y yo tomaré las decisiones que le conciernan -

-pero es mi hijo… - susurró con un nudo en la garganta,

  • ¡me da igual!, no sé qué clase de persona eres ahora, no puedo fiarme de ti, no te entregaré el privilegio de educar a mi hijo, te repito que podrás verlo un par de veces por semana, no soy un ogro, sabrá perfectamente que tu eres su madre -

  • Entonces… -

  • Entonces, ahora tienes que entender que nuestro matrimonio se acabó, y que te quedan unos mese de autonomía completa con el bebé, te aconsejo que aproveches ese tiempo, y también te aconsejo que vallas haciendo las maletas, y que recojas todas tus pertenencias, mañana por la tarde te llevaré a la madriguera- Ginny se quedó un momento pensativa, digiriendo lo que su marido acababa de decirle,

  • ¿Ya no me quieres…?, ¿este es mi castigo? - le preguntó mirándolo fijamente,

  • Esto es solo lo que tú misma te has buscado - respondió lo mas indiferente que pudo, Ginny se levantó del sofá con una pesadez extrema y un abatimiento terrible, se había convencido de lo mejor era aceptar con valentía su castigo y cumplirlo, y a lo mejor de esa manera, lograría recuperar la paz que había perdido, y que se limpiara su conciencia,

  • Iré a…, recoger mis cosas - le comentó desapareciendo de su vista.

Para Harry, aquel también fue un momento muy doloroso, sobre todo porque la seguía queriendo mucho, pero se había dado cuenta de que pasaría mucho tiempo, antes de que fuera capaz de plantearse perdonarla, él no quería hacerle daño, y menos quería que su hijo sufriera, viendo que el matrimonio de sus padres estaba lleno de veneno y heridas abiertas, sería traumático para él, ver que su padre pagaba con su madre, todos sus enfados, Harry sabía que lo mejor era divorciarse de ella lo más rápido posible, después de lo que le había confesado, no podía amarla sin clavarse a sí mismo un cuchillo.

Astoria y sus padres se hallaban almorzando en un elegante restaurante junto a Narcissa, como venían haciendo desde que la comida empezara a pudrirse en la mansión,

sus padres y Narcissa estaban hablando sobre el descaro de Draco y Hermione al haberse marchado del castillo sin decirle nada a nadie, y en ese momento se puso a pensar en lo torpe que estaba siendo, ya que había dado a luz, al arma más eficaz para retener a Draco a su lado, el hecho de que huyera no significaba que había dejado de ser el padre de su hija, y menos que ya no tenía una responsabilidad con ella, por lo que mientras tomaban un delicioso postre, comenzó a maquinar una brillante idea.

Al llegar al castillo, subió a su habitación y se quedó un momento contemplando a su pequeña beldad, dormida profundamente en la ostentosa cuna,

  • Pandora…, tú has sido creada por una razón muy específica, Draco tiene que ser mío…, ¡no será feliz con otra que no sea yo! - chilló en un berrinche, despertando a la niña, que clavó sus insondables ojos esmeralda, en los suyos - solo tú puedes traer a tu padre de vuelta…, hija mía…, haz honor a tu nombre y siembra de tormentos su existencia…, tu harás que regrese junto a mí, es hora de que cumplas con tu deber…, pues para eso has nacido -

Astoria cogió en brazos a su hija y la acomodó con delicadeza en su nuevo y suntuoso capazo, preparó en su bolso varias prendas de ropa, mantillas, algunos biberones y todas las cosas que necesitaba, luego salió dela mansión, y se metió en su carísimo carruaje de palo de rosas, con Pandora.

Cuando llegó a su destino, le ordenó al cochero que esperase hasta que ella volviese, pues no pensaba tardar mucho, caminó varios metros con Pandora metida, en el capazo en una mano, y llevando el bolso de la niña colgando del hombro, tocó el timbre que había junto al portón de madera de la extraña casa y esperó.

Hermione estaba muy entretenida y concentrada, intentando que Draco aprendiera uno de los hechizos de orden para el salón, era muy sencillo, pero había que tener cuidado con la pronunciación, o en vez de ordenar, se desordenaría todo, mucho más de lo que estaba,

Lo primero que hizo ella, indicarle la forma correcta de sujetar la varita, y luego le hizo repetir después de ella, las palabras correctas.

A Draco le había salido a la primera, la estancia se ordenaba sola, y en completa armonía, nada que ver con el incidente de la cocina, se le veía satisfecho y casi emocionado,

  • ¿así que esto es lo que hacen las doncellas en la mansión? - preguntó Draco con curiosidad,

-bueno…, más o menos, ten en cuenta que los espacios allí son mucho mayores y seguro que también los hechizos de orden y limpieza que utilizan son mucho más elaborados, seguro que tienen mucho más trabajo -

  • esto es fácil - dijo animado - ¿Qué más cosas podemos hacer?, ¿porqué no me enseñas a hacer algo de comer? -

  • mmm…, ¿estás seguro? - respondió poco convencida -

  • sí, claro, si tu sabes hacerlo.., creo que yo también debería aprender -

  • está bien…, ¿Qué te apetece hacer? -

  • no se… - contestó dubitativo, recordado la vez que intentó preparar unos espaguetis,

  • bueno ya casi son las seis, ¿Qué te parece si empezamos por preparar el té? -

  • genial - en ese momento escucharon un extraño sonido, que no identificaron hasta pasados unos minutos cuando volvieron a oírlo,

  • Draco…, ¿no será ese el timbre de la puerta? -

  • ¿el qué? -

  • Así es como suenan los timbres de las casas muggles, alguien está llamando - se miraron los dos con extrañeza y se dirigieron a abrir la puerta,

  • No hay nadie… - comentó Draco sin explicarse qué pasaba,

  • ¡claro!, la puerta de fuera, están llamando al portón del jardín - atravesaron los dos juntos el jardín y Draco, con un toque de su varita, hizo que se abriera.

Ante ellos y para su gran asombro, apareció nada más y nada menos que Astoria,

  • valla…, ya era hora de que abrierais, ¿porqué no tenéis habilitada la red flu? -

-As…, ¿Astoria?, ¿¡pero qué diablos haces tú aquí!? - preguntó Draco, con malestar,

  • ¿no nos vas a invitar a pasar? - preguntó con ironía empujándolos a ambos para poder entrar - Hermione y Draco se quedaron plantados junto al portón de madera sin poder reaccionar, mientras ella recorría llena de curiosidad, el jardín principal y trasero de la casa, luego la vieron dirigirse hacia la puerta principal, y fue cuando Draco salió de su letargo y decidió averiguar qué la traía hasta allí,

  • Astoria, ¿¡me quieres explicar qué haces aquí!? -

  • ¡así que esto es una casa de estilo muggle…!, ¡valla…!, que extraña es… - contestó embobada, observando el salón, y mirando pasmada toda la estancia, con la boca abierta - ¿¡que es eso!? - preguntó señalando con el dedo -

  • Es un televisor -contestó Hermione

  • ¿un qué? -

  • ¡Astoria!, ¿¡que haces aquí!? - preguntó Draco, nuevamente, empezando a exasperarse, ella al fin se dignó a mirarlo y a contestarle -

  • Como ves…, he tenido la amabilidad de venir a traerte a tu hija - entonces Draco y Hermione, se fijaron en la niña,

  • ¿¡que!?, ¿¡a qué te refieres!? - contestó Draco irritado,

  • Pues me refiero…, querido Draco…, a que Pandora es también tu hija, ¡no me la he hecho yo solita con el dedo!, no te creas que porque ya no estés en el castillo te vas a poder deshacer de ella, tú tienes tantas obligaciones con ella como yo -

  • ¡no puedes traerla aquí! -

  • ¿porqué no? -

  • Pues porque…, ¡porque aquí no vivo yo solo!, también está Hermione -

  • Hermione…, ¿te molesta la hija de Draco? - ella miró a la niña y luego miró a Draco,

  • En absoluto…, escuchad…, esto es cosa de ustedes dos, me iré arriba un rato, para que podáis solucionarlo - comentó con tranquilidad, mientras los dejaba solos,

  • No…, Hermione…, quédate - le imploró Draco,

  • ¿hay otra planta?, ¡interesante…!, ¡así que no vivís en una ratonera…!, ¿Qué más secretos hay en este…, esta…, casa? - preguntó Astoria intrigada,

  • ¡no sé para qué narices has tenido que traerla, podría haberla ido a ver a la mansión! - masculló Draco,

  • No me hagas reír Draco…, jamás te le has acercado desde el momento en el que le pusiste el nombre…, nunca te has interesado por nada que tenga que ver con ella, ¡ni siquiera te has dignado a preguntar por su salud! -

  • ¡llévatela!, aquí no hay nadie que pueda ocuparse de ella -

  • No será para tanto Draco…, vendré a recogerla el domingo por la tarde…, solo quiero que pase contigo algo de tiempo, deberías agradecérmelo, no todas las mujeres en mi misma situación dejarían que sus hijos convivieran con las amantes de sus padres -

  • ¡Hermione es mi esposa!, haz el favor de llevarte a la niña, no la quiero aquí, además nadie podrá ocuparse de ella, yo tengo que buscar empleo y Hermione no tiene porqué cuidarla -

  • Pueden hacerlo las criadas, solo será este fin de semana, su niñera vendrá a recogerla el domingo por la tarde -

  • Aquí no hay servidumbre -

  • ¿¡que no hay servidumbre!? - preguntó horrorizada, abriendo los ojos desmesuradamente y tapándose la boca con una mano,

  • ¿no se supone que le están dando el pecho?, esto no te va a funcionar Astoria, esta niña necesita estar con su nodriza, y yo no pienso dejarla entrar aquí -

  • Jajajajajaj…, esto va a ser de lo más divertido…, ¿en serio no tenéis ni una sola criada?, jajaja…, hay Draco…, no sabes la que te espera…, escucha, aquí en este bolso está todo lo que Pandora necesita, pañales, mantas, algo de ropa para que la cambies, y biberones, su leche está en el tarro grande, tienes que mezclarla con agua, las instrucciones están en la etiqueta, también hay un par de chupetes, y…, casi se me olvida, suele tener cólicos, sobre todo por la noche, querrá que la mezas, eso le servirá también para que se duerma, bueno creo que eso es todo -

  • Astoria…, no, por favor -

  • Jajajajaja -

  • Por favor…, llévatela, no podré cuidarla, te lo aseguro -

  • Hasta el domingo Draco -

  • La llevaré ahora mismo a la mansión -

  • No te dejarán entrar -

  • ¿Qué? -

  • Jajajaja…., ¿es que no lo sabes?, tu padre ha ordenado que se te impida la entrada hasta nuevo aviso -

  • ¡mierda! -

  • Cuida tu lenguaje delante de Pandora, ¿quieres? - dijo agachándose para dar un beso a la niña en la mejilla - me imagino que no tendrás cuna…, por hoy puede dormir en el capazo, pero no es bueno para su espalda, así que compra una mañana, te sugiero que le prepares una habitación solo para ella, porque te la voy a traer todos los fines de semana,

  • Astoria, por favor… -

  • Hasta el domingo Draco - le dijo levantándose, y saliendo de la casa. Draco miróhacia el suelo donde estaba la niña metida en el capazo, y ella le devolvió la mirada,

  • Esto va a ser un auténtico desastre…, ojala no existieras, que distinto sería todo si no existieras-

  • No deberías decir eso Draco - dijo Hermione acercándose por el pasillo,

  • Ya se ha ido la imbécil de su madre…, ¿crees que esta mocosa puede entender lo que decimos? -

  • ¡Draco!, ¡es un bebé!, ¡y es tu hija!, no sé cómo puedes tratarla de esa manera, ¡debería darte vergüenza! -

  • Pues lo que he dicho es la pura verdad, ¡me encantaría que no existiera! -

  • Pero existe, y deberías intentar aceptarla, ella no tiene la culpa de lo que su madre y tú hayáis hecho, y se merece tu respeto y tu cariño -

 No voy a discutir eso contigo Hermione, mi postura es clara en este tema, y no voy a cambiarla - Hermione hizo un gesto negativo con la cabeza y miró a la niña, que no apartaba su vista de Draco,

  • Creo que Astoria tiene razón…, debes prepararle una habitación a tu hija -

  • ¡ja!, ¿¡te has vuelto loca!?, ¡no pienso hacer eso! -

  • Si Astoria piensa traerla todos los fines de semana… -

  • ¡nada de eso!, ¡ni ella ni esta niña entran mas aquí! -

  • Draco…, ¿porqué no haces un esfuerzo?, ¿porqué no tratas de quererla?, te aseguro que en el futuro te vas a arrepentir de la forma tan cruel en la que estás actuando -

  • ¿acaso a ti no te molesta su presencia en tu casa? -

  • No Draco, no me molesta, solo es un bebé - le contestó con la mirada triste y brillante por el recuerdo de su hijo, Draco se acercó a ella y le susurró al oído,

  • Y si lo hago…, ¿Qué me das tú a cambio? - ella le empujó molesta, con el ceño fruncido,

  • No seas insolente, no tendría por qué darte nada por hacer lo que debes, haz lo que quieras Draco, pero piensa que todo lo que tú hagas, también le afecta a tu hija, aunque no quieras - le contestó, dejándolo solo con la niña y yendo a preparar el té.

  • No te quiero en mi vida - dijo Draco a Pandora - pero si a ella le agrada que haga cosas por ti…, y si eso me vaa hacer ganar puntos para volver a tenerla…, lo haré… - terminó de decir encogiéndose de hombros.

Un par de horas después, la niña empezó a llorar de hambre, Hermione se ofreció para ayudarlo a prepararle el biberón, el estaba bastante reacio, pero la niña no dejaba de llorar, y tampoco tenía corazón para dejarla pasar hambre, al final lo preparó Hermione, y estuvo listo enseguida, entonces se lo puso en las manos a Draco y lo empujó levemente hacia la niña,

  • yo…, ¿podrías dárselo tu? -

-no Draco, es hora de que te ocupes de ella -

  • pero…, es que… -

  • por el amor a la magia, Draco…, ¡no te va a morder!, ¡coge a tu hija en brazos y dale de comer!, ¿tanto te cuesta? -

Draco le hizo caso a regañadientes y alzó a la niña del capazo, luego le acercó el biberón a su diminuta boca y prácticamente lo engulló hambrienta, en muy poco tiempo se lo había terminado todo, y parecía que seguía con hambre, así que Hermione le preparó otro, el siguiente se lo dio sin rechistar ni hacer ningún comentario fuera de tono, poco después, Pandora se quedó dormida en sus brazos, y por alguna extraña razón, Draco la odió todavía más, la odió por caer en la trampa de su madre y por verse atrapado en las redes de la niña, él no quería sentir nada por ella, no quería sentir ninguna clase de afecto por la niña que lo había separado de su mujer, pero por muy poquito, no lo estaba logrando.

-he pensado en lo que me has dicho - comentó Draco, en voz baja para no despertar a la niña - quizá…, podría prepararle uno de los cuartos de invitados…, la verdad es que estorba allí donde esté…, si tuviese un cuarto…, podría quedarse en él y no molestaría a nadie - Hermione lo miró expectante mientras acomodaba a Pandora en el capazo - mañana iré a por la cuna -

-también necesitará un cambiador y una cómoda o dos para guardar su ropa -

  • no tengo ni idea de qué necesita la habitación de un bebé… -

  • tranquilo…, yo te ayudaré… si quieres… -

  • claro que quiero - se apresuró a contestarle con una sonrisa - ¿me acompañarás mañana? -

  • si…, pero nos tendremos que llevar a la niña…, no hay más remedio - Draco lo pensó un momento,

  • también podría llamar a los decoradores que arreglaron la casa, ellos pueden hacer que nos lo traigan todo, ¿qué opinas? no me apetece nada salir con ella -

  • como quieras - respondió encogiéndose de hombros - ¿y qué te parece si te enseño ahora a hacer algo de cenar? -

  • me parece estupendo, pero antes iré a dejar a Pandora, en uno de los cuartos para invitados, será mejor que no se despierte -

  • Draco, déjala en la habitación más cercana a la nuestra -

  • ¿por qué? -

  • Para que la escuches si llora -

  • Genial… - dijo con desgana, llevándose a la niña.

Los dos se divirtieron haciendo una cena ligera, Hermione iba dándole a Draco todas las indicaciones, y él, con su varita, lo fue hechizando todo con facilidad, le faltaba algo de práctica nada más, pero había resultado mucho más fácil de lo que pensó en un principio, se sintieron satisfechos al comprobar que había salido bastante bien, comieron disfrutando mucho de la cena y al terminar, Draco puso en práctica sus hechizos limpiadores para recoger la cocina y que los platos se lavaran.

  • es increíble la de tiempo que lleva tener arreglada una casa…, no me imagino lo que tendrán que hacer las pobres doncellas en la mansión - comentó Draco mientras subían la escalera,

-si, esas mujeres se pasan el día trabajando…, y descansan muy poco, no sé cuanto será su salario, pero si yo pudiera, se los aumentaría… -

  • no lo había pensado…, pero creo que tienes razón, ¿sabes una cosa?, hasta que no lo he comprobado por mí mismo, no he podido entenderlo, ahora pienso en lo injustos que hemos sido mis padres y yo con toda la servidumbre…, ¡y sobre todo con los elfos domésticos! -

  • bueno…, gracias a Merlín, la esclavitud se acabó para ellos -

se acostaron a dormir y como había predicho Astoria, la niña comenzó a llorar hacia la media noche, Draco no quería levantarse, quiso poner un hechizo silenciador e ignorarla para poder seguir durmiendo, pero Hermione se enfadó y lo obligó a levantarse, estaba irritado y e impaciente por volver a la cama, y se negó en rotundo a cogerla otra vez en brazos y mecerla, movió un poco el capazo, para ver si se calmaba, pero no lo logró, el llanto de la niña, le estaba taladrando la cabeza, y con la poca paciencia que le quedaba, perdida, estalló furioso y le habló,

  • ¡ya me tienes harto!, ¿¡porqué no te callas un rato y me dejas vivir en paz!?, ¡menuda desgracia la mía, teniéndote a ti a mi lado!, ¡no sabes cómo te detesto!, ¡habría dado lo que fuera por no haber dejado embarazada a tu madre!, ¡no has hecho más que causarme problema tras problema!, ¡ojala crezcas rápido para poder enviarte lo más lejos posible a un internado! - Pandora dejó de llorar, y lo observó asustada - lo siento mucho pero no te quiero - le dijo Draco mirándola a sus preciosos ojos cautivadores - nunca te he querido y nunca te voy a querer, esas es la verdad, para mí, eres un error insoportable, siento tener que decírtelo, ¡pero es que ya no puedo más!, nunca seré un buen padre para ti…, y sé que no tienes la culpa de nada…, sé que no me entiendes…, yo solo siento que no pueda ser para ti lo que necesitas, y…, te diré que de mi parte nunca te faltará nada material, siempre te daré lo mejor, y me ocuparé de que recibas una buena educación, pero te advierto que no pienso darte nada mas, desde este mismo momento te aviso que nunca tendrás mi cariño, lo siento pero no cabes en mi corazón, en mi corazón solo cabe ella, se apoderó de él hace mucho tiempo…, cuando era un crío estúpido y malcriado, lo siento mucho Pandora, pero si me obligan a ser tu padre no tendré compasión, en cuanto cumplas los tres años te enviaré a Beauxbatons, y solo volverás a Inglaterra en vacaciones, y entonces me aseguraré de mantenerte alejada de mí -

Draco se dio cuenta de que hacía un buen rato que la niña se había quedado en silencio, se sintió un poco raro ya que ella lo observaba callada y atenta, era tarde y aún no se dormía, pero se encogió de hombros, apagó la luz de la habitación y entornó un poco la puerta.

Pandora seguiría despierta muchas horas después de que su padre la hubiera dejado sola, seguiría despierta y en silencio en mitad de la oscuridad de su nueva habitación, seguiría con su extraña actitud demasiado inapropiada y antinatural para un bebé, seguiría con su expresión reflexiva, y a partir de ese momento, muchas cosas iban a cambiar, muchos destinos ya estarían sellados, en especial…, el suyo propio.