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Te encontré, te perdí, y te volví a encontrar. — capítulo 1
Una bufanda, una simple y estúpida bufanda ¿Cómo se le ocurría ir por una estúpida bufanda cuando tenía y podría conseguir mil más? Bueno no cualquier bufanda pero igual… De verdad se pasaba de estúpido. Ya no tenia cinco años para andar corriendo tras una bufanda por mas frío que hiciera, solo se la pediría a alguna de las estúpidas que le perseguían por todo Hogwarts y así tenia. ¡Pero no! ¡Tenia que ir tras una bufanda!
—¡Tanta queja e igual estoy siguiendo una bufanda! —Murmuró con fastidio.
Frente al lago negro y congelado.
Se hallaba una chica de cabellos castaños recogidos en dos coletas bajas, de ojos avellanas quien leía un libro más pesado que ella. Al estar sentada en la nieve habia usado un hechizo contra el frío.
—¿Mmm...? ¿Qué es eso? —Preguntó antes de que una bufanda color verde y rojo, estaba un poco gastada y mal cocida —No puede ser —Murmuró La castaña al ver la bufanda y apartando el libro dejándolo en el piso tomo la bufanda y la apretó a su pecho con ahínco, sus manos temblaban imperceptiblemente, su respiración se aceleraba con el pasar de los segundo.
—¡Eh Sangre sucia! —Escucho voz del huron mimado.
—Apréndete algo más, albino… —Dijo mientras escondía la bufanda entre sus ropas. Tomando el libro siguió su camino.
—Cierra la boca, ¿Haz visto una bufanda roja y verde por aquí? —pregunto mirando a todos lados con preocupación que no se notaba en su forma de pararse como el rey del mundo, ni en su fría expresión, pero si en su voz y sus ojos. Ella se paro y lo miro largamente.
—Y si te dijera que se donde esta ¿Qué recibiría a cambio, Malfoy? —El albino dirigió su vista de golpe a la leona. Con una mirada de sorpresa se paso los brazos por los ojos y parpadeo varias veces, hasta se metió los dedos en las orejas para ver si no los tenia sucios.
—¿Me ha preguntado que recibiría a cambio? —Pensó el príncipe de las serpientes conmocionado. — ¿Qué? —fue lo único que atino a decir.
—Okay, ya te volviste sordo. —Dijo con fastidio y tomando con más firmeza su libro — ¿Qué que obtendría a cambio?
El Slythering parecía ido, mirando a la nada con melancolía y con un suave susurro dijo: —Nada. —la leona se sorprendió pero igual contesto.
—Esta por allá —Señalo el lago —La vi caer al lago, no me preguntes porque fue que traspaso el hielo, talvez algún animal pasó por allí…
El menor de los Malfoy salio corriendo quitándose su abrigo, los zapatos y con un pequeño bombarda rompió el hielo y entro en el agua.
—Malfoy, Malfoy ¿Qué haces? —la leona estaba sorprendida ¿Qué demonios estaba haciendo? —¡Malfoy! —lo vio salir a respirar y volver a sumergirse, tiro el libro a un lado y corrió al hueco que habia hecho el joven. Cuando el volvió a salir ella lo tomo de los brazos —¿Qué crees que haces?
—Tengo que hallarla… —Murmuró, tratando de liberarse del agarre de la joven. —¡Tengo que hallarla! ¡Déjame! —la empujo y volvió a sumergirse.
—¿Qué rayos hice? —se pregunto y cuando el rubio volvió a emerger lo tomo de las muñecas y lo jalo, pero no calculo y este cayó sobre ella. El estaba frío, estaba ¡Helado! —¡Maldita sea Malfoy, párate! —pero no se paraba, lo empujo y vio que se estaba poniendo azul. Lo empujo como pudo a un lado y empezó a vestirlo, le puso su abrigo, tomó sus zapatos y encogiendo el libro que llevaba, guardándolo en sus ropas junto a la bufanda se dirigió al castillo con el rubio. ¡Suerte que eran vacaciones de navidad y no habia casi gente en el castillo! Camino con el medio cargándolo y llego frente a la pared de la sala de menesteres —Un lugar calido, un lugar calido donde descansar —y con este pensamiento apareció una puerta grande, la tomó con una mano y la abrió adentrándose en ella.
Vio un lugar bastante grande, casi como la sala común, con las paredes de madera y una chimenea bastante amplia, como si de una cabaña en la Alaska se tratara. Había una cama en el medio unas butacas frente a la chimenea y una pequeña repisa con libros. Camino hasta la cama y coloco al rubio allí, le quito las medias y con dificultad la camisa mojada, las coloco frente a la chimenea para que se secaran y tapo al rubio con las sabanas y cobijas de la cama. Lo dejo allí y se fue a sentar frente al fuego de la chimenea.
Sacándose su tunica y de ella la bufanda, mirando la bufanda de colores navideños miró al rubio —¿Por qué es tan importante para ti? —Preguntó mirando al rubio que se empezó a retorcer entre sueños.
—Lo siento, perdonadme ¡Perdón! —Gritó el rubio sobresaltando a la castaña, quien se levanto con bufanda en mano y se sentó junto al rubio, cuando iba a poner su mano en su frente noto lo caliente que estaba.
—Tiene fiebre —pensó preocupada. Y salió de la sala hacia la enfermería dejando en el piso la bufanda. Luego de que la señora Pomfrey la revisara y de varias excusas pobres pudo salir de la enfermería con una poción para bajar la fiebre. Cuando llego al lado del rubio el seguía delirando, trato de hacerlo beber la poción pero no lo conseguía —¡Por merlín! —Murmuró sonrojada y tomo un sorbo de la poción se subió al rubio y le dio de beber la poción desde sus labios a los del rubio.
—Toma —Dijo una niña de ojos avellana y cabellos castaños y alborotados. Le entregaba un paquete mal envuelto a un niño rubio de ojos azul casi gris.
—¿Para… Mi? —Preguntó sorprendido y la niña solo asintió sonrojada, con una pequeña sonrisa. El cogió el paquete con sorpresa y las manos temblando.
—Lo envolví yo misma —Dijo sonrojada, con sus manitas tras la espalda.
—Gra-gracias —Respondió sonrojado y se sentó en el suelo, abriendo el regalo desesperadamente. Frente a el estaba una bufanda mal cocida de color verde, la alzo y se sorprendió de ver que la otra mitad era roja, miró a la niña —¿Qué?
—Me quede sin más hilo —Respondió roja como un tomate. Cuando el la abrió más se quedo viendo a la niña otra vez —Y me entusiasme —Respondió otra vez a la pregunta silenciosa de su amigo. La bufanda era dos veces su tamaño actual. La niña sonrojada se arrodillo en el suelo y tomó la bufanda colocándosela a un sonrojado rubio, pero aun después de tres vueltas le quedaba bastante grande.
—Yo-yo también te-tengo algo para ti —Dijo el niño y saco del bolsillo derecho de su pantalón una cajita verde del tamaño de su manita —Toma —La niña lo tomo sonrojada y la abrió, dentro había un anillo pequeño de color oro y escarlata.
—Pero… No, esto es mucho —el pequeño primero se sintió mal cuando dijo que no, pero cuando hablo que no lo aceptaría por ser caro sonrío y tomo la mano izquierda de la niña y le puso el anillo en el dedo anular.
—No importa, esto es para que me recuerdes —Dijo con su carita mirando al suelo. Ella le levanto la cara.
—Yo siempre, siempre te recordaré, en una navidad te encontré y en otra te perdí, pero espero que en otra navidad, te vuelva a encontrar —Se levanto pues escucho a sus padres llamarla —Te quiero y siempre te querré, mi ser alado.
—Jean… —la pequeña se dio vuelta —Prometo que te encontrare y… ¡Te haré mi esposa! —la pequeña de siete años se sonrojo y sonrío alegremente.
—Si —asintió y se dio vuelta para seguir su camino.
—¡Jean! —Gritó un rubio sentándose en la cama con la respiración acelerada.
—¿Qué? —una Hermione le miraba con cara de "¿Qué quieres? ¿Estas bien?".
—¿Eh? —el rubio se paso una mano por la cara y luego la miro acusadoramente —¡Me quieres violar!
La castaña que tomaba un té casi lo escupe y se cae al suelo. Miro al rubio con sorpresa y luego se largo a reír.
—Buena esa, hurón —Respondió con una sonrisa. —Disculpa que te hiciera saltar al lago —se disculpo tristemente mirando la chimenea.
—¿Cómo llegue aquí, Granger? —Pregunto el rubio cogiendo sus ropas.
—Te traje —Respondió sin más. Y antes de que el rubio volviera a preguntar dijo: —Esa bufanda, es importante para ti. No lo supe hasta que relacione…
—¿Qué? —Hermione le sirvió una taza de té y se la ofreció, el la tomo; tenia frío aun.
—Tuviste fiebre. Ya es 25 de diciembre ¿Sabes? —Preguntó sin esperar respuesta —En navidad yo encontré a una persona que llegue a querer y fue justo un año después que la perdí —Dijo antes de tomar un sorbo de té.
—Eso… Eso me recuerda… A, ella. Pero no puede ser, porque sino, yo… —Pensó el rubio.
—Malfoy —Ella se volteo y con una sonrisa dijo: —Me quede sin más hilo.