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Malfoy ¡deja de mirarme! — capítulo 1
Para Granger la vida había sido menos complicada desde derrocar a Voldemort. Las puertas en diferentes trabajos se le abrían "por arte de magia" con solo escribir su nombre en un currículo. ¡¿Quién no quería a la Gran Hermione Granger en su compañía?!
El problema radicaba que ella era una leona. Una Gyffindor que estaba acostumbrada a luchar por sus intereses… y poco a poco. Su vida fue perdiendo sentido.
Su vida con Ron poco a poco se volvió monótona y la ruptura de enlace fue ineludible. No se odiaban… quizás seguía existiendo esa llama de amor entre los dos, pero ya nada pasaba. En casa, Hermione llegaba enojada por cualquier excusa, y Ron no era de los que miraban el suelo mientras le gritaban… por tanto cada pelea era peor que la anterior.
Totalmente diferente a Draco Malfoy. Teniendo un oscuro pasado como mortifago todo se le cerraba en las narices. Pero el ostentoso Malfoy sabía como manejar los números sin necesidad de supervisores. Abrio su propia compañía, allí verificaban inversiones seguras, donde incluso tenía tratos con Muggle's . Había que decirlo, el ex - hurón se había vuelto bastante humilde en los últimos años de su vida.
Asistía a las fiestas de sociedad… pero prefería la paz de su departamento en medio de la cuidad.
Su compromiso con Astoria, fue cancelado después de dos meses, no porque él no la quisiera, Draco había sido criado con la idea de casarse con alguien que no amara solo para mantener la línea sanguínea. Pero ella había resultado embarazada de otro tipo, y su padre, Lucius Malfoy, rompió el contrato.
No la amaba, no sintió la pérdida, pero Astoria no era una mala mujer en el fondo… sin embargo, con el paso de los años, y la muerte temprana de sus padres en un accidente, quedó solo en el mundo.
Siendo la ultima rama genealógica de aquella dinastía tan exclusiva en la que fue criado.
Aún así, y con todas las diferencias en sus estilos de vidas. Se hicieron monótonas. ¡claro! Eso cambio cuando Granger corporation, necesito la ayuda de aquella renombrada empresa.
Sentada en la sala de juntas, con su vaporoso vestido sobre la rodilla, el cabello tan bien arreglado como los últimos años de su vida, maquillada sutilmente y rodeada de ancestrales inversionistas fue sorprendida con la entrada de cuatro abogados y corredor de ventas y nada más y nada menos que el jefe de la nueva compañía: "Insurance risks"
Hubiera sido un honor para la castaña que el famoso empresario asistiera a la junta. Ya que en el mundo que los rodeaba, lo llamaban "el padre de las finanzas"
Vestía un terno azul marino, una corbata del mismo color, zapatos oscuros… su camisa, simplemente no era blanca, aunque no alcanzaba a ser crema.
Aún así, Hermione sintió que su corazón se comprimía al reconocer esos ojos grises, que ahora, por primera vez notaba un destello azul que jamás había visto.
Él la miró sorprendido. ¿Ella era "la belleza" de la que hablaban sus socios? No se podía negar que los años no le habían sentado nada de mal. Aún así… seguía siendo Granger. La ratona de biblioteca que se había casado con Weasley.