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Malfoy ¡deja de mirarme! — capítulo 14
Ok, estos eran dos capítulos que en una sabia decisión elegí unirlos... Krasni, tu respuesta...
El poder de los papeles
Según algunos científicos, el amor de padre es un amor condicional, ligado a las relaciones futuras que un hombre tendrá con su hijo. Esta fielmente relacionado a las expectativas, deberes, obligaciones y talentos que tenga un niño. Algunas veces, el padre deposita cierta esperanza que su hijo cumpla aquello que él, como hombre, jamás logró. En ese sentido… un padre puede estar muy orgulloso de su hijo o considerarlo una carga innecesaria.
El amor materno es incondicional. Sin notar cambios físicos visibles, una madre ama a su hijo por sobre todas las cosas. Es capaz de dar la vida por alguien que no conoce, capaz de existir en un lugar donde no es acogida… ella por su hijo lo da todo y más aún. No importa como se desenvuelva en el mundo que le toco vivir, ella siempre lo amará e intentará guiarlo por el sendero apropiado a su juicio.
Por eso Hermione, al escuchar a Ron superó en un segundo las ansias de caer al suelo y dejar que las lagrimas inundaran el edificio completo. Por fuera, su rostro era una cara sin emociones, un témpano de hielo impactando con un barco, perdiendo la mitad de su superficie pero siguiendo estático…. Interiormente, se sentía como una niña pequeña a la que le había quitado su objeto más preciado. El resto del mundo dejó de tener importancia, la habitación quedó en negro… la castaña se veía a su misma en un gran abismo, la risa de su pequeña hija se escuchaba al fondo de algún lugar…. Ella la buscaba. Necesitaba abrasarla y saber que estaba segura, pero no podía. Las risas se alejaban y se trasformaban en un grito ahogado. ¡Mami, mami me llevan! Le gritaba la pequeña en su cabeza. Ninguna madre era capaz de soportar aquello.
-no puedes… no puedes hacer eso Ronald- dijo la castaña después de unas inhalaciones
-¿puedo?- dijo el pelirrojo pensativo- espera un momento, si puedo- sentenció de modo avasallador.
Hermione se sintió tan indefensa e inocente bajo aquella fria mirada. La castaña sabía de negocios, sabía negociar… sabía cómo cambiar un calcetín usad por unas acciones primordiales en alguna compañía. Era capaz de minimizar tanto al oponente, que hazta el enemigo dudaba de sus capacidades, pero su mente quedó en blanco. Sus habilidades se perdieron en su conciencia mientras aguantaba las lágrimas.
Aquellos ojos azules que un día la enamoraron ahora la miraba con desprecio.
-eso no puede ser…. Debe haber alguna ley… ¡la ley! No puedes quitarle una hija a su madre.
-¿me harías el honor?- le dijo a Ron a un abogado a sus espaldas. Este se acercó al escritorio y sacó la tercera carpeta. Removió los primeros papeles.
-según la constitución, una madre tiene mayores capacidades para criar a una hija en caso de separación de sus padres- Hermione sonrió mientras su alma volvía a su cuerpo- Sin embargo- dicho esto, la castaña sintió que su espíritu y su cuerpo completo perdían fuerzas- si alguno de los dos forma una nueva familia, este será el más adecuando para criar al retoño. Un niño necesita unión… y una familia es lo primordial.
-y adivina quien se ha casado hace dos días por el civil Hermione- Fue la irónica frase de Ron, mostrando la argolla de oro en su dedo anular.
En aquel momento, ella no pudo más. Sus rodillas impactaron el suelo y las lágrimas comenzaron a caer. Era demasiada información que asumir de un momento a otro. Dos abogados del pelirrojo se apresuraron a levantarla. El primero, de apariencia joven, fue detenido por el pelirrojo fríamente. Sin embargo, el mayor de ambos no tomó en cuenta la orden de su jefe y la ayudo. Acomodando el menudo cuerpo de Hermione sobre la silla. Se volteó y le paso un vaso de agua… uno que ella no fue capa de sostener sin que cayera.
-hoy me llevaré a Rosie. Y nadie lo impedirá- dijo Ronald, caminando a la puerta.
-no lo harás- respondió la castaña sin siquiera mirarlo- Rosie se quedara conmigo. No importa lo que hagas… ella se quedará conmigo porque soy su madre.
-y yo su padre
-¿Quién lo dice?- dijo la castaña intentando ocupar algún método de evasión.
-¡Vaya! Miren quien ha sacado las garras. Eso casi me confundiría si no te conociera lo suficiente. Rosie es demasiado parecida a mí para necesitar alguna prueba de ellos. Además, solías tener una moral intachable para siquiera pensar en engañarme. Y digo solías porque está claro que el imbécil de Malfoy no tiene un pasado muy limpio que digamos.
-¡tú lo hiciste Ron! Eso debe contar en algo- dijo la castaña, exaltándose sobre la silla y golpeando el escritorio con ambas palmas.
-si… pero teóricamente no se considera engaño si tienes en cuenta que ahora es mi esposa- Hermione quedó como un hielo. Ella lo amo, lo amo muchísimo… se trataba de su primer amor casándose con la mujer que la engañó. Quizás se tratara de su orgullo herido, pero ella sabía perfectamente que no era solo eso. Si bien no lo amaba ahora, su cariño por él era tan ilimitado como antes…. O bueno, así era antes de las palabras; "Rose esta bajo mi tutela de ahora en adelante"
Le dolía… oh si, claro que le dolía.
-ella me necesita Ron- dijo Granger entre lágrimas. La piedad, era el último recurso que le quedaba.
-quizás- fue la respuesta de Ronald dando nuevamente el paso decisivo para salir-. Aunque… un marido necesita a su mujer para mantener una vida matrimonial. Si yo pude salir adelante sin ti… ella también podrá.
Los abogados salieron de la oficina siguiendo los pasos de Ronald. Dos minutos después llegó Burton y toda su gente. La castaña esta irreconocible, su cara era un papel de porcelana. Sus manos temblaban. no era capaz de hilar dos pensamientos. Los señores hablaban al frente suyo… Thomas intentaba explicarle la situación al viejo Burton, pero ella no escuchaba. Tanto Draco como Paul llegaron a la oficina, mirándose entre si con odio… pero su rivalidad se esfumó cuando la dueña de Granger corporation estaba ausente. Como una nuez vacía…
Algo vibraba sobre la mesa. Posiblemente ella no hubiera contestado de no ser por la palabra "casa" en el indicador de llamadas.
-¡se la llevan señora, se llevan a la pequeña!- le gritaron por el teléfono.
Hermione no necesito más palabras. Su pequeña, no estaba… ella ya no estaba. Tomó las llaves del auto y corrió por el pasillo hasta los ascensores. Descendió por las escaleras cuando el maldito ascensor marcaba los primeros pisos del gran edifico.
Cuando se subió al auto, intentando mantener la respiración, mientras metía la llave en el agujero escuchó como la puerta del copiloto se abría y cerraba fuertemente.
-vamos al ministerio… desde ahí podemos hacer algo- fue la indicación de su rubio pasajero.
Hermione no pensó. No tenía neuronas funcionales en este momento. Pero algo tenía claro, no tenía sentido ir a la casa… no mientras esta no poseyera la risa tintineando de su hija llenando cada rincón.
Al llegar al gran y poderoso edificio su corazón se comprimió. ¿Qué hacía ahí? Ella debía estar buscando a Ronald por cielo, mar y tierra para que le devolviera a su pequeña. Era posible que se hubieran dirigido a la madriguera. Y la pregunta olvía a su cabeza ¿Qué hacía allí?
Draco la miró… y como si sus mentes estuvieran conectadas él la apaciguó.
-todo estará bien Hermione. Vamos a conseguir un permiso. Solicitar algún juicio. La comadreja no puede llevarse a Rose así como así.
Extrañamente, Hermione Granger, la mujer que hace años no confiaba en nadie, sintió que las palabras de su rubio socio calmaban su cabeza. Él la envolvió en sus brazos mientras las lágrimas mojaban su blanca camisa.
-shhh- le decía, acariciando su espalda. Era posiblemente el primer gesto suave y amistoso que él tenía con ella en publico- todo esta bien- le susurraba al oído, en medio del ministerio, y acariciaba su cabello.
Draco la alejó su cuerpo y puso su mano en el mentón de la castaña, asegurándose que esta lo mirara.
-estoy contigo Hermione. Él no te quitara a tu hija mientras yo pueda evitarlo. Te lo juro… te doy mi palabra.
Ella sin saber que parte de su cuerpo autorizó el movimiento, juntó sus labios con los de Draco. No apasionada o lujuriosamente…. Era compañerismo, ayuda y apoyo. Él estaba justo ahí. Arriesgando cualquier imagen, solo para ayudarla. De pronto, se sintió tan protegida que lo abraso sin importar que medio mundo mágico mirara la escena que presentaba una de las salvadoras de su mundo con un ex mortífago.
-sube al quinto piso, buscaré a alguien que nos ayudara. Te veré allá arriba- dijo Draco, llevándola de la mano a la puerta del ascensor, besando tiernamente su frente y caminando en la dirección opuesta.
La castaña miró las puertas cerca de tres minutos. La paz en su sistema empezaba a acabarse. Necesitaba de la presencia relajante y segura de Draco, la voz masculina del rubio que le dijera que todo iría bien…
De pronto, aplastando su corazón, escuchó las puertas del ascensor abrirse. Ella se subió con la mirada baja. Las risas a su espalda congelaron su corazón.
-gracias hermano por ayudarme con la tutela. No lo hubiera podido hacer sin ti- ¡no podía ser! No aquella voz. No ahora….
-Ron- dijo el otro sujeto en el elevador.
Hermione se dio vuelta lentamente y se encontró con aquellos amigos de infancia que perdió po su interés en surgir. Ronald salió del ascensor sin siquiera prestarle atención. Era como si le gritara en su cara una y otra vez que nada podía hacer contra él. Por otro lado estaba el azabache, que la miraba con un grado de culpa.
-Hermione- dijo Harry, a modo de saludo cuando las puertas se cerraron dejándolos solos.
-tu….tú lo ayudaste- dijo la castaña, atando todos los cabos sueltos.
-yo…- dijo Harry sin excusas- tú no dejabas que él la viera… fue una separación totalmente injusta. Te separaste de él de la noche a la mañana. ¿Qué podíamos hacer? Es para que estén juntos de nuevo Hermy, ¿no lo entiendes?
-¡ÉL ME ENGAÑABA HARRY, POR ESO ME SEPARÉ!
-OH por favor…. Violette esta atrás de Ron hace años. Ela lo perseguía. Él no tuvo la culpa. Ron iba a dejarla
-¿iba a dejarla? ¿Violette? ¿La conocías?- preguntó la castaña sin entender como había sido tan imbécil todos estos años- ¿hace cuanto?- exigió como última petición.
-Hermione, tú lo sabias. ¿para qué haces est…
-no lo sabía. Me entere de la amante de Ron un mes antes deque le pidiera el divorcio. Decidí que no abía vuelta atrás cuando llegue a casa temprano y los vi revolcándose en mi cama, Harry. ¿Por qué no me contaste?
-le debía lealtad- dijo el azabache, como si aquellos fuera la respuesta esperable.
-¿y a mi?- fue la contra-pregunta de la castaña.
-él estaba desesperado. Ron quería que volvieran a ser la pareja de antes. ¡Todos lo queríamos! Que Rosie este con la familia es lo mejor para todos ustedes tendran tiempo para hablar…. Ustedes olieran.
-¿y la nueva esposa de Ron?- preguntó retóricamente Hermione. Esperando que las estúpidas e irracionales expresiones de aquel que ella consideraba "el hermano que jamás tuvo" se fueran por el desague.
-¿Violette? O… ese matrimonio no durara. Todos sabemos eso.
Las puertas del ascensor se abrieron antes que Harry siguiera esparciendo mierda en la cabeza de Granger. Al otro lado de estas, estaba Draco Malfoy acompañado de tres hombres con traje formal y una mujer de apariencia menudo y sumisa.
El rubio vio que Hermione retenía unas lágrimas y se puso en posición de defensa. Entró gradualmente al ascensor al mismo tiempo que ella salía. Ella tocó el peco de Draco al mismo tiempo que él envolvía sus brazos alrededor de la cintura.
-¿¡dejas a Ron por Malfoy!?- exclamó Harry dentro del ascensor, sin creer lo que veían sus ojos- ¿hace cuanto lo engañas?
-hey Potter, tú no sabes una mierda de lo que….- pero Hermione no dejo que Draco hablara por ella. La castaña solo giró sobre sus talones, sin permitir que la mano de Draco cambiara de sitio.
-piensa lo que quieras Potter. Tú ya elegiste bando.
Las puertas se cerraron, separando no solo la mirada esmeralda de Harry con la avellana de Hermione. Las torres metálicas cortaron años de amistad, confienza y travesuras. Destruyeron el lazo emocional que los unía.
Hermione estaba sola… sin hija, sin amigos… ella solo era capaz de mantenerse en pie porque Draco jamás permitiría que rozara siquiera el suelo.
Estuvo ausente cuando entraron a un gran salón. Estuvo pensando en los años de amistad con Harry y Ron cuando Draco y los abogados hablaban de sus derechos de madre y lo mejor para su hija. Estuvo escuchando la voz cariñosa, tierna y apacible de su hija en su cabeza cuando la mujer que ella encontró menuda sacaba garras y uñas, argumentando que la tutela en manos de Hermione había salido tan bien que era imposible mejorarlo.
La castaña estuvo físicamente ahí, pero mentalmente solo se presentó cuando el juez a cargo preguntó cosas más directas. Cuando empezó a cuestionar.
-Señora Weasley- dijo el juez
-Granger- corrigió Draco antes que ella pudiera mover su boca.
-señora Granger, ¿Qué tiene usted que su ex marido no pueda ofrecerle a la pequeña? ¿Necesito recordarle que este tribunal considera el bienestar y equilibrio familiar de un pequeño como primer interés?
¿Qué podía decir? Quizás que tenía las mejores niñeras, el mejor colegio y el gato más molesto que el dinero fuera capaz de comprar para su hija. Sin mencionar el amor incondicional que ella poseía por su pequeña castañita. Fue ahí, cuando Hermione Granger se dio cuenta que no solo había dejado de lado a su marido y amigos en su camino por conseguir la grandeza de su empresa. También había abandonado a su hija. Rosie también fue victima… una y otra vez. De cierta manera, ella no era mejor que Ron. Ni siquiera alcanzaba el nivel de Ron.
-ella también tiene familia señor juez- dijo Draco al contraste con el silencio de Hermione.
-Señor Malfor ¿Qué hace aquí? ¿Qué relación tiene usted con el caso?- dijo el juez, arto de las interrupciones del rubio.
-él solo…- pero la castaña no pudo terminar.
-soy su futuro marido. Nos casaremos la semana entrante. ¿Eso bastará para que Rose vuelva donde corresponde? Un hijo necesita a su madre tanto como una madre necesita a su hijo.
Hermione se quedó mirando al rubio con los ojos tan abiertos como su organismo se lo permitía.
Demonios… iba a casarse… y ella no tenía ni la menor idea.
La voz del rubio inundó su cabeza cuando los grises ojos se toparon con los suyos*. "Él no te quitara a tu hija mientras yo pueda evitarlo"*… ¿tan lejos era capa de llegar para cumplir con su palabra? ¿Para ayudarla? "eres mía Hermione, nos pertenecemos" dijo el rubio en su cabeza nuevamente.
Se dedico a formar una expresión creíble. El juez los miró con poca convicción. Draco entrelazó su mano con la de Hermione y ella hizo algo que jamás pensó aquella mañana que haría. Besó a su futuro marido. Cuando se iban separando, ella se encargo de gritarle con la mirada un profundo "gracias".