Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Malfoy ¡deja de mirarme! · de

Malfoy ¡deja de mirarme! — capítulo 13

El sol golpeó su cara el tiempo suficiente para sacarla de sus felices sueños. Al abrir sus avellanos ojos, intentó moverse, aunque sin conseguirlo del todo. Un peso sobre su estomago limitaba cualquier movimiento deseado.

Fue el segundo, en que las imágenes se vinieron a su cabeza como un balde de agua fría. La ventana, las estrellas, sus estúpidos pensamientos del rubio… y finalmente la aparición de Draco a media noche.

Se giró sobre su puesto, sin que el brazo del rubio saliera de su lugar. Los ojos de la castaña se quedaron, sin su permiso, fijos en el rostro del blondo.

Se veía tan apacible, tan tranquilo e infantil. Como si las preocupaciones no llegaran a su inconsciencia… como si nada fuera capaz de turbarlo. La mano izquierda de Hermione viajó el largo tramo de las colchas a la cara tersa de su acompañante. La electricidad que recorrió su cuerpo desde la yema de sus dedos hasta la punta de sus pies.

Era extraño y casi imposible sentirse así de nuevo. Ella había olvidado aquella electricidad casi mágica.

Draco sintió, en algún lugar de su inconsciencia, que le acariciaban la mejilla… y supo inmediatamente de quien se trataba. La noche anterior estaba un poco ebrio, pero no era del todo inconciente de sus actos. Quizás… o probablemente el alcohol lo hiciera impulsivo, arriesgado y tanto idiota… pero jamás olvidadizo. Recordaba cada detalle, cada sonrisa y cada palabra de la noche anterior. Sobretodo después de la primera vez en la noche que tuvo relaciones con su jefa. Era por aquel motivo, que fingió seguir dormido al escuchar el suspiro de su compañera.

-¿Qué estoy haciendo?- se preguntó Hermione, al darse cuenta que sonreía por acariciar la mejilla de Draco. Con un rápido y audaz movimiento se levantó de la cama casi asustada. Esto no estaba bien. Por el ángulo que se le mirara, no estaba bien.

Draco comenzó a tomar sus cosas cuando escuchó la puerta cerrarse y el agua correr. Los calzoncillos, pantalones, camisa, zapatos… estaba poniéndose la chaqueta cuando Hermione salió del cuarto de baño con una bata alrededor de su cuerpo, absolutamente empapada…

-me faltó sacar algo- se explico la castaña… como si fuera ella la que estuviera en una casa ajena y escapando sin ser vista.

-claro- dijo el blondo intentando enfocar su mirada en la cara de Hermione y no en la V que se formaba en su pecho.

Ambos eran o suficientemente inteligentes para no mencionar lo de la noche anterior. Tanto por la "vergüenza" de Draco por sus alocados actos para hacerle saber que ella le pertenecía. Como por la alocada idea de Hermione en no recriminar sus palabras. Por alguna incomprensible razón para ambos, prefirieron el perfecto silencio de la habitación, que la posible asquerosa conversación que definitivamente deberían tener.

-adios- fue la susurrante palabra del rubio, acercándose a Hermione. Era educación… solo educación, era lo que se decía así mismo mientras iba acercando sus labios a los de Hermione. No por algo personal… sino por coherencia a todo lo que habían echo en horas pasadas. Por suerte, la castaña tenía un poco más de sentido moral y resguardo. Ya que cuando los labios de Draco iban a chocar con los suyos, ella simplemente giró su cara. Depositando el ósculo en la mejilla. Próximo a la boca… pero no en la boca, se dijo a modo de remiendo.

Al salir, tuvieron la suerte suficiente para que la pequeña Rosie no se topara con Draco. Ya tenía suficiente con el problema económico de la empresa, el papel que mando su abogado sobre algo que poco entendía del divorcio, la difícil "relación" que llevaba con Draco… como para sumar las preguntas constantes y difíciles de responder de su hija.

Se pasó el fin de emana pensando si era correcto o no todo lo que dijo su "socio". Draco podía ser un inversionista asombroso y un jefe de finanzas espectacular. Según las estadísticas, "sus consejos"  habían salvado empresas de caídas horribles y las había llevado en gloria y majestad a la cima nuevamente. Pero eso no era lo que atormentaba su cerebro.  Hermione quizás se hubiera transformado un una mujer fría, pero no era idiota. Y mucho  menos olvidadiza. Sabía… y se basó en toda una lista buscando por internet, a la serie de "novias" que habían pasado por la boca y cama del rubio.

Y aunque, a escondidas y evitando hacerlo, se regocijaba por ser la única que conocía al pequeño Scorpius, sabía que eso no podía ser bueno. Sin embargo, no importaba cuantas veces se lo dijera a si misma… no era capaz de tomar el maldito teléfono, marcar los números que tenía en su memoria y decirle al rubio que el affaire se había acabado.

-¿conozco a su hijo, no? Eso me debe hacer especial en algún sentido- le dijo a la bola de pelos que Rosie tenía como mascota, mientras escuchaba su constate ronroneo.

Aquella cosa peluda estaba sobre sus piernas mientras la luz de la pantalla del computador inundaba a sala en que se encontraba. La oscuridad era permanente… e incluso podía tener algunos retoques psicópatas estar buscando información a tan altas horas y en completo camuflaje. 

Aun así, aguantando sus infinitas dudas, Hermione prefirió no llamar al blondo. Ya conversaría con él en la oficina. Ya pensaría en algo… o eso quería creer.

No fue hasta el lunes en medio de la sala de reunión que todo estalló para Hermione. Aquella mañana al despertar no pudo haber imaginado que sería ese día.

-es así, como tu inversión no solo mejorará las acciones de todos los interesados, sino que beneficiará tus empresas en un 38% de ganancias. Granger Corporation no solo brindara seguridad a tus futuros compradores en la nación, sino que te harás de una excelente socia- decía Draco, mientras le entregaba una hoja con la copia de las estadísticas indicadas en su presentación.

Paul, a dos puestos de distancia, veía a Draco y Hermione alternadamente. Las miradas de esos dos expulsaban fuego con o sin intensiones de hacerlo.

La castaña, que se había mantenido mentalmente ausente durante la presentación, no podía quitar su vista de los labios de Draco. Y por razones desconocidas, su pulso se aceleraba cuando decía "Hermione es una excelente…." Lo que fuera. Él podía terminar la oración con un "en la cama" y Granger apenas se daría cuenta. Porque la única imagen que pasaba en su cabeza era la de sus piernas enrolladas en la cintura de Draco mientras él la llevaba a la mismísima gloria.

Ella no se dio cuenta ni con su imaginación, ni con las imágenes de la última noche juntos…. Se dio cuenta cuando reaccionó a la proximidad de Draco a su puesto. Él se acercaba y ella tenía en toda la hoja de estadísticas el nombre del Rubio en diferentes letras.

¿Sus opciones? Tirar el papel al suelo, aceptar que estaba loca… o simplemente, como lo hizo, ponerse sobre el estúpido pape revelador.

-¿Qué opinas Hermione? ¿Concedemos el porcentaje de perdida?- ¿qué? ¿De que rayos estaba hablando? Tampoco es que la mirada penetrante de Draco le ayudara en su intento de concentración.

Buscó ayuda en sus colegas, pero al parecer, todo el mundo había dado su respuesta y esperaban ansiosos la suya. La ayuda vino de un lugar extraño e inesperado.

-Me darás el porcentaje de pérdida bonita. ¿O debo convencerte personalmente?- le dijo el ruso.

-no es de conocimiento selectivo que a Romsky le gusta la jefa- dijo alguien al fondo de la mesa. Causando la risa de todo el mundo, menos de Hermione y Draco, que miraba al ruso con ira y os puños recogidos.

-¿se lo darás?- volvió a preguntar Draco. La diferencia, su tono de voz había pasado de un tranquilo, confiado y sexy consejero… a un celoso intento de amante.

Se sintió salvada por la campana cuando la puerta de la oficina se abrió. Thomas, su asistente, estaba impaciente y nervioso esperando por ella.

-lamento molestar jefa, pero la buscan en su oficina. Es importante- aunque él hubiera considerado que "urgente" era una mejor aplicación del término.

La castaña se levantó de la mesa, intentando olvidar la furiosa mirada de Draco y la caliente de Paul.

-¿Qué pasa?- preguntó llegando al lado del azabache.

-es su ex marido. Esta en la oficina.

-¿Qué es lo "tan" importante?- preguntó ella, caminando a su conocida área de trabajo. Thomas había visto a Ron mas de ¿Cuánto? ¿Cien veces?

-si…. Es que… verá….- el pobre azabache no era capaz de hilar mas de dos palabras a la vez- esta con un montón de abogados. Acabo de llamar a su abogado, el señor Burton, en caso de cualquier plebiscito. Pero…. Es que Ronald no se veía exactamente dispuesto a dialogar.

Dicho esto, la castaña ya estaba lu suficiente asustada cuando abrió ambas puertas de su oficina.

Al otro lado, se hallaba su ex marido y unos 12 abogados. Dos cajas de papeles en todas partes… y  la más importante. El sobre que mantenía el pelirrojo en sus manos con el etiquetado de "juzgado de menores" en la parte principal.

-llama a Burton. Dile que traiga a todos los que tenga. Si él quiere causar miedo, no me va a amedrentar- le dijo la castaña al azabache mientras cerraba las puertas de su oficina y se enfrentaba a las fieras que esperaban por su cabeza. Por unos segundos, se sintió como un pequeño brote de árbol naciente en plena tala forestal.  Pero no importaba nada… si el pelirrojo quería guerra, pues, guerra le iba a dar.


KRASNI;  no alcancé a explicarlo, pero de seguro en el capitulo que viene lo hago. De echo, está muy segura de ello. Finalmente creo que me diste una buen idea. Demasiado paz.... no es propio de mi. sí que traeremos a mi antagonista favorito.