← Lemmon parade: Ron and Hermione's love stories · de
Lemmon parade: Ron and Hermione's love stories — capítulo 14
Ambas amigas disfrutaban del Sol del verano. Sentadas en sus sillas, con los ojos cerrados y sonriendo, se balanceaban lentamente en sus tumbonas. Las dos, una de siete y otra de ocho meses, veían como sus maridos cuidaban y jugaban con el pequeño James.
Ginny Potter y Hermione Weasley disfrutaban del verano plácidamente en La Madriguera. Las tardes eran agradables, con calor y ligeras brisas de aire fresco. Hermione agradecía mucho las invitaciones de Molly durante esos meses, ya que su madre, Jane Granger, había muerto hacía tan solo tres meses. Y cuando la tristeza la embargaba, Ron la animaba, y juntos iban a La Madriguera. Allí estaban, descasando, con el pequeño James, de un año y medio. Molly había preparado zumo de limón dulce y sándwiches para refrescar a su familia.
-Aquí tenéis, chicos. Limonada y sándwiches de pavo y queso
-Muchas gracias, mamá
-Ay, mis niños… Está todo bien?
-Muy bien. Mami, podrías llevarte a James? Parece que empieza a dormirse…
-Claro, cariño. Ven, Jamie… ven con la abuela Molly a tomarnos una siesta…
La señora Weasley cogió a su nieto de los brazos de su padre, y se adentró en la casa. Así, los cuatro adultos quedaron disfrutando del buen tiempo que el mes de Julio les brindaba. Ron y Hermione, serían padres primerizos. Serían padres en Septiembre, con suerte, sobre el día diecinueve, el cumpleaños de Hermione. Tendrían a su princesa, Rose, casi al mismo tiempo que los Potter tendrían al pequeño Albus. Todos hablaban emocionados por la llegada de sus pequeños, imaginándose cómo cambiarían sus vidas desde entonces. Un grito a lo lejos los desvió de su conversación. Cookie, la lechuza de Harry, la cual había sido nombrada así por sus sobrinos, llegaba planeando.
-Cookie? Esa no es Cookie?
-Trae una carta… habrá pasado algo?
El pájaro se acercó a su dueño, entregándole el sobre. Se marchó tras recibir un trozo de sándwich de su dueña.
-Es una carta… de Hagrid!
-Hagrid? Nuestro Hagrid? Hagrid te mandó una carta??
-Si Ron… veo que lo entendiste jaja
-Y qué pone?
Potter se dispuso a leer tras abrir el sobre, y echarle una ojeada, viendo las faltas de ortografía ya de lejos.
"Querido Harri:
Te escrivo, porque quería abisarte de que el año que viene aremos limpieza en el colejio. Me gustaría que vinieses con Ginni, Ron y Hermion a coger algunos recuerdos que encontré. Espero que estéis todos vien y felicitarte por tu cumpleaños que será pronto. Con hamor, tu amigo Hagrid"
-Vaya!
-Qué?
-Ha mejorado mucho sus faltas ortográficas
-Ortográficas? Eso son faltas ORCOgraficas…
-Ron, no seas malo!
-Y bien…? Qué ocurre?
-Dice que limpiarán el colegio y quiere que vayamos a ayudar
-Los cuatro?
-Los cuatro
-Limpieza en Hogwarts? Querrán limpiar la Sala de los Menesteres?
-Estás loco Ron? Lleva acumulando basura desde hace siglos… no conseguiríamos limpiarlo en todo el verano…
-Cierto… y cuando hay que ir?
-Podríamos ir en unos días
-Eso sería fantástico
Los cuatro adultos sonrieron. Volverían a Hogwarts: su hogar, su campo de batalla, su pasado, su principio, y en unos años, su futuro de nuevo. Días después, tal y como habían acordado, viajaron hasta el colegio de magia en el coche volador de los Weasley. Tras el desastre de su segundo año, Harry y Ron consiguieron, años más tarde, dos nuevos coches para Arthur y para el matrimonio Weasley-Granger. El largo viaje les hizo aterrizar en el campo de Quidditch, siendo aún de día, pero acercándose la noche. El Sol aún permanecía en el cielo, cuando el semi-gigante les recibió a las puertas del campo. Su sonrisa era inmensa, al igual que la de los cuatro adultos. El guarda bosques se veía bastante envejecido desde la última vez que se habían visto, en el bautizo del pequeño James Potter. Su sonrisa se agrandó aún más al ver que las noticias que había recibido eran ciertas: sus pequeñas convertidas en futuras mamás.
-Hagrid!
-Harry! Ron! Hermione! Ginny! Qué alegría veros!
-Y nosotros!
-Donde está el pequeño Jamie?
-Se quedó en La Madriguera… sería capaz de tirar abajo el castillo él solito jaja
-Un Potter-Weasley, sin duda
Hagrid abrazó a los muchachos, y con muchísimo cuidado, a las chicas también. Se le cayeron algunas lágrimas, que enternecieron a ambas mujeres. Dentro del castillo, McGonagall, Madame Hootch, la señora Pomfrey, la profesora Sprout y Horace Slughorn les esperaban, ya que ellos también ayudarían a limpiar y llevarse los recuerdos que deseasen.
-Weasley! Qué le has hecho a mi campo de Quidditch??
-Lo siento madame Hootch! Prometo arreglar cualquier desperfecto…
-Eso espero muchacho… aunque seas un héroe, para mi serás siempre Weasley, el destroza-campos
-Señorita Granger! Veo que le va fenomenal! Enhorabuena!
-Gracias, señor Slughorn
-Llámeme Horace, por favor…
-Aún sigue dando clase?
-Este será mi último año
-Vaya… me habría encantado que nuestra pequeña Rosie tuviese clase con usted… pero eso sería mucho pedir, no? Jajaja
-Será una niña? Una pequeña Hermione! Y tú Potter? Una niña también?
-No. Nosotros tendremos otro niño…
-Otro niño?
-Sí… ya tenemos a James, de un año…
-Oh… James Potter
-James Sirius Potter…
La imagen de James, Lily, Sirius, Remus, Tonks, Fred y todos los demás hizo a todos sonreír con nostalgia. Pero Hermione sintió el recuerdo de su madre clavándole una espina. Comenzó a llorar, y guiados por McGonagall, ella y Ron fueron hasta las habitaciones para que la futura mamá descansase. Ambos subieron a la sala común, allí donde habían pasado tantos momentos juntos. Ver esa sala restaurada tras la guerra, hizo sonreír a la castaña. Ron la abrazó por la espalda, apoyando su cabeza en el hombro de su mujer.
-Te acuerdas Hermy?
-Si…
-Quien te iba a decir esa noche, cuando me comparaste con una cucharilla de té, que acabaríamos así?
-Uff… casada con Ron Weasley, auror, co-propietario de Sortilegios Weasley y el mejor marido del mundo… nunca podría imaginarme nada mejor…
La chica se giró, besando suavemente a su marido. Ambos sentían como una bomba de chispas explotando en su interior cada vez que recordaban sus momentos juntos, lo que hacía que su pequeña rosa diese suaves patadas en el vientre de su madre, para alegría de ambos. Sin que se diesen cuenta, Ginny y Harry se les unieron. Todos comprobaron que Hermione se encontraba mejor, aún con los ojos húmedos.
-Qué recuerdos, eh?
-Si… toda nuestra infancia…
-Y la de nuestros hijos… sigue todo como siempre
-Reparo… siempre funciona…
-No seas animal, Ron!! Es un castillo, no una de las lámparas que le rompes a mamá!
-Oye Ginny… es el pequeño Albus que te pone así, o eres tú la que se pone más insoportable cada mes que pasa?
Hermione sonrió al ver las peleas de su marido y cuñada. Pero se sentía cansada, por lo que optó dirigirse a su antigua habitación. Subió las escaleras hacia los dormitorios, y entró al lugar correspondiente a su antigua cama. Avanzó mirando las paredes, los cuadros que habían estado allí mientras ella era una estudiante, aún permanecían colgados, sonriéndole. Se acercaba a su cama, cuando una nube semi transparente se le cruzó.
-Oh! Disculpe, mi Lady… espero no haberla molest…
-Sir Nicholas?
-Disculpe? Nos conocemos?
-Sir Nicholas! Soy yo! Hermione Weas… Granger!
-Granger? La señorita Granger!? Qué alegría!
La mujer sonrió al ver al fantasma de la casa Gryffindor. Éste, a su vez, se veía transparentemente sorprendido.
-Vaya… han pasado muchos años…
-Sí… aunque para mí no han sido tantos jaja
-Cierto, Sir Nicholas jaja
-Me alegro mucho de verla! Que ha sido de su vida? Escuché algunas noticias del señor Potter, y algunas suyas… y por lo que veo, eran ciertas: le va muy bien
El fantasma sonrió, y Hermione acarició su enorme panza. Habían pasado algunos años, era cierto…
-Pues… voy a ser mamá
-Supongo que se habrá casado, no?
-Claro
-Y quien es el afortunado?
-Ron Weasley
-Oh! El joven Weasley… un gran muchacho. Al final el profesor Dumbledore tuvo razón jaja
-Sir Nicholas!
Mientras Hermione enrojecía ligeramente, Ginny entró sonriente en la habitación, acompañada por Harry y Ron. Éstos sonrieron al ver al fantasma que tan divertidamente se les había presentado en su primer banquete en Hogwarts, en su primer año.
-Potter! Supongo que usted es el 'responsable' de esto…
El caballero translúcido sonrió señalando con la mirada la barriga de Ginny. Todos sonrieron. Apreciaban al fantasma, y sus divertidos modales… excepto su explicación de porqué le llamaban 'Casi decapitado'.
-Pues si… culpable jaja
-Veo que os ha ido muy bien a todos después de Hogwarts…
Ron sonrió, pero sentía como un cubo de piedras atravesando su garganta. No todo había ido bien… Harry notó la tensión de su amigo, y decidió interceder.
-Ehm… Chicas, estáis cansadas? Sir Nicholas, qué le parece si mañana nos muestra el colegio? Hace tiempo que no… merodeamos por aquí…
-Será un placer, señor Potter
Así, despidieron al amable fantasma. Hermione miró las camas, buscando la que había sido suya y que tenía un corazón marcado en una de las patas, cuando había cursado sola el séptimo año sin los chicos. Tras observar el suelo unos minutos, Ginny señaló a una, al cabecero.
-Herms… creo que encontré tu cama…
Cubierta de bandas con mensajes de alumnas que habían estado en esa habitación en los últimos años, su cama tenía sobre el cabecero una placa. "Aquí estuvo Hermione Jean Granger, heroína del mundo mágico y antigua estudiante de Hogwarts de la casa Gryffindor. El mundo mágico y el colegio agradecen tu colaboración por un mundo mejor". La castaña sonrió.
-En mi cama también hay una!
Ginny sonrió satisfecha. Comprobó que la habían nombrado parte del Trío de Plata, con Neville y Luna. Unos segundos, y se escucharon los gritos de Ron, que al parecer, tenía una placa parecida, igual que Harry. Las chicas rieron, y tras charlar un rato, se durmieron. Hermione fue la primera, y Ginny la tapó con las mantas. Su mejor amiga estaba triste y ella lo sabía. Iban a ser unos meses duros para ella, y Ginny lo sabía bien.
La semana siguiente, el caballeroso poltergeist la despertó alegremente. Ésta, se encontraba mejor. Se levantó, miró por la ventana, y cogió una chaqueta. Bajó hasta el Gran comedor, donde sus antiguos profesores desayunaban acompañados de los demás. Ron, al verla llegar, se levantó y besó a su mujer.
-Como estás princesa?
-Mejor… me encuentro mejor
Cogidos de la mano, se sentaron a disfrutar todos juntos el desayuno. Los profesores recordaban los buenos momentos que habían vivido con ellos, y les contaban cómo les había ido desde entonces.
-Pues nuestro pequeño Teddy empezará pronto en Hogwarts
-Cuántos años tiene ya?
-Nueve
-Vaya… ya es un hombrecito
-Si… le faltan dos años
-Y es… es como su padre…?
-No. Es como su madre. Le encanta mirarse al espejo y cambiar de forma y de color
-Oh… eso está muy bien. Y… sabe algo de Remus y Dora?
-Pues… hemos pensado en contarle todo cuando entre a Hogwarts
-Buena elección, Potter. Aunque vosotros seréis para él sus padres siempre
-Y estamos muy orgullosos de ello, McGonagall
La anciana profesora sonrió al matrimonio Potter. Ron y Hermione también habían criado al pequeño Teddy tras la guerra. La anciana Andrómeda lo había cuidado hasta sus tres años, cuando enfermó y fue internada en San Mungo. Tras el desayuno, Sir Nicholas los acompañó, mostrándoles el colegio. Visitaron todas las aulas, los pasillos, los despachos, visitaron los baños (donde Myrtle aprovechó para molestar a Ginny al saber que era la señora Potter…) hasta llegar a una estatua en el pasillo de la tercera planta. La estatua, con una sonrisa grabada del gemelo perdido, tenía una placa. "En honor a Fred Weasley: héroe caído de Hogwarts, que perdió su vida en la batalla. En su memoria, y la de todos sus compañeros perdidos".
Hermione sujetó la mano de Ron, igual que Harry sujetó la de Ginny. Sir Nicholas sonrió melancólicamente, suspirando.
-Era un gran muchacho. Él y su hermano… tenían un gran corazón… espero que George esté bien…
-Si… le echamos de menos
-Lo siento mucho… no debería haberos traído por este pasil…
-No se preocupe. Nos alegramos de ver que se le recuerda…
-Peeves no ha vuelto a ser el mismo desde que lo supo… ahora se dedica a buscar el fantasma de Fred. Cree que está en el castillo escondido en algún lado…
Todos suspiraron. Recordaron la fría sonrisa de Fred cuando había muerto en la Guerra. Continuaron caminando hasta la hora de la comida. Después de un pequeño banquete, empezaron con la limpieza del Castillo. Rescataron antiguos libros, objetos que eran de los chicos y otros compañeros de escuela… A su vez, Slughorn y los profesores contaban historias y anécdotas sobre las cosas que encontraban. Eran un día espléndido, y Hermione decidió retirarse un rato, ya que el cansancio volvía en ella. Salió por los terrenos de Hogwarts, sintiendo el calor suave y la brisa. Fue caminando hasta la cabaña de Hagrid, recordando su aventura con el giratiempo, cuando salvaron a Buckbeack, a Sirius, descubrieron el secreto de Fluffy y le había pegado a Malfoy. Miró hacia el interior del Bosque. Ahora ya no asustaba tanto, sabiendo los secretos que escondía, y que el mundo era un lugar más seguro desde hacía unos años. Dio unos pasos, hasta que una voz la detuvo…
-Herms!
-Ah… hola Ronnie
-Que haces aquí?
-Venía a dar una vuelta…
-Al bosque prohibido??
-Si… me apetece entrar…
-Pero y si…?
-Y si qué?
-Y si te pasa algo?
-Lo dices por los centauros?
-Entre otras cosas…
-No me pasará nada. Los centauros son libres gracias a mi, así que no me harán nada…
-Y las arañ…?
-No te preocupes. Aragog ya no está… y sus crías abandonaron el Bosque tras la Batalla… Además, entre árboles, el aire se respira mejor…
-Está bien, está bien! Pero te acompañaré
-Bien…
-Espérame un momento y llamo a mi hermana y Harry…
Hermione sonrió, y esperó a su pelirrojo marido. Miró de nuevo al interior del bosque y respiró. Le gustaba el olor del bosque. Miró cómo sus amigos regresaban y caminaron hacia el interior. Harry contaba cómo había tenido que adentrarse allí, hacia tantos años, a morir. Ginny sujetaba su brazo, sintiendo un gran alivio de que aquellos años habían pasado.
-Hermione, te encuentras bien?
La castaña comenzaba a tambalearse muy ligeramente. Se apoyó en un árbol y se detuvo unos segundos.
-Si… si, estoy bien… seguid, yo os alcanzo ahora…
-No, no te vamos a dejar aquí sola…
-En serio, estoy bien… solo unos pasos y ya estoy ahí…
-Está bien…
(http://www.youtube.com/watch?v=QcZhLkMxylY) Harry, Ron y Ginny se alejaron lentamente, mirando hacia atrás para ver a Hermione. Ésta seguía apoyada en el árbol. De pronto, miró al suelo, lejos, un pequeño destello de un rayo de luz que entraba entre las hojas. Avanzó despacio, y se agachó como pudo en el suelo. Revolvió las hojas del suelo, y en su mano sujetó una pequeña piedra oscura y brillante. La examinó detenidamente, hasta que su corazón se detuvo por unos segundos...
-RON! HARRY! GIN! Venid aquí!!
Gritando, escuchó los pasos de su marido corriendo hacia ella, seguido por los demás. Al verla de rodillas en el suelo, se puso histérico.
-Hermione?? Es la hora?? Aún faltan meses! Que te pasa?? Estás bien??
-Harry… re… reconoces esto?
Se puso de pie lentamente, y con la mano abierta, le mostró a su amigo la piedra que tenía en su interior el símbolo de las Reliquias de la Muerte.
-Oh Dios mío…
-Que es, Harry?
-Es… es la piedra…
-Que piedra?
-La piedra de la Resurrección, Ronald…
Los dos pelirrojos miraron incrédulos a Hermione y Harry. El pelinegro sonreía. Pero Hermione estaba algo confusa… y asustada.
-Sabéis lo que significa esto?
-No…
Harry miró a los tres. Hermione aún sostenía la piedra en su mano. Harry suspiró.
-Estáis listos para regresar al pasado?
-Al pasado? Harry, esto no es un giratiempo…
-Lo sé, Ginny… pero tendrá el mismo efecto…
-Cómo?
-Hermione, cierra tu mano suavemente. Ron, Ginny, cerrad las vuestras sobre la suya. Cerrad los ojos, respirad… y todo irá bien
Los tres asintieron, siguiendo sus órdenes. Al ver que estaban listos, Harry hizo lo mismo. Tras unos segundos, volvió a hablar.
-Chicos… abrid los ojos…
Los cuatro abrieron los ojos al mismo tiempo. Tardaron unos segundos en reaccionar… y en volver a respirar. Lily Potter, James Potter, Sirius Black, Fred Weasley, Remus Lupin, Dora Tonks, Jane Granger y Dobby. Los cuatro comenzaron a llorar, pero Harry estaba menos emocionado, pues ya había tenido ese privilegio años atrás. Los ocho aparecidos sonreían ampliamente.
-Mamá…
-Hermy… mi vida…
-Mamá… estás aquí! Oh Dios mío…
-Siempre estaré contigo amor…
-Han sido unos meses… y han sido horribles…
Hermione sintió sus piernas flaquear, pero resistió.
-Woaw… Vaya Harry! Has hecho un buen trabajo! Mi hermana se ve muy bien con esa enorme barriga…!
-Fred! Freddie…
-Oh… no llores Ginny… Ron, estás más guapo de lo que recuerdo… veo que al final Georgie me debe diez galeones
-Te echamos de menos Fred… mucho
-Lo sé… sé que has ayudado mucho a George, y te lo agradezco, pequeño Ronnie
Ginny abrazó a su hermano mientras intentaba contener las lágrimas, mirando al sonriente espíritu de Fred. Ron secó sus lágrimas sonriendo al ver de nuevo a su hermano después de todo.
-Pequeño… hiciste un gran trabajo. Me siento tan orgullosa de ti
-Gracias mamá… os lo debía a todos…
-No seas idiota, chico. Harry, tenía que ser así. Quizás, si no fuese de esta manera… tú no serías tan feliz ahora
Lily, James y Sirius sonreían al pelinegro.
-Tonks… tienes un hijo precioso… tenéis, profesor Lupin
-Veo que sigues como siempre Hermione… déjalo en Remus. Lo de profesor… es cosa del pasado…
-Teddy es… es tan enérgico, tan alegre, tan… tan como tú, Tonks
-Me alegro de que lo hayáis cuidado tanto… siempre hemos estado ahí, cuidándole… pero él necesita a una familia… y vosotros sois lo mejor que tiene
Remus y Tonks estaban abrazados, sonriendo.
-Maestro Weasley… Dobby se alegra de verle de nuevo
-Dobby… sentimos muchísimo que hayas muerto por nuestra culpa…
-Oh! El maestro Weasley no tiene que preocuparse! Dobby ya sabe que la señorita Granger está ayudando a liberar a los elfos de todo el mundo… y eso hace feliz a Dobby
-Eres un enano encantador
-Dobby se alegra de que le agrade a su amigo Weasley
-Eso siempre…
Harry, Ginny, Ron y Hermione, ellos cuatro jamás habían deseado tanto sentir un abrazo de aquellas personas. Se entrelazaron entre ellos, quedando frente a los ocho fantasmas.
-Chicos… habéis ayudado a conseguir un mundo mejor. Aunque no podamos disfrutarlo todos juntos en La Madriguera, sabed que nunca nos iremos de aquí… estaremos con vosotros siempre, cuidándoos y queriéndoos…
Todos sonrieron, con lágrimas. Fred, dio un paso hacia adelante, acercándose a Harry y los demás.
-Quiero pediros, que habléis con George. Decidle que siento mucho no tener un George II… pero que estoy feliz de que mi sobrino se llame como yo…
Regresó a su sitio, y Lily caminó con James y Sirius.
-Harry… nos gustaría que hablases con Petunia. Quiero que sepa que yo también la eché de menos… y aunque no te trataron como debían… sé que habían sido muchos años de rencor contra mi… pero que siempre será mi hermana y que la quiero…
-Yo quiero agradecerte que le hayas puesto nuestros nombres a tu hijo. Nos haces sentir orgullosos… muy orgullosos
Remus y Tonks sonrieron a los chicos.
-Lo estáis haciendo bien. Teddy es un niño feliz, será un gran mago y tiene una gran familia. Le queremos mucho… y siempre le querremos. Pero ahora vosotros sois sus padres, y sabemos que nadie puede hacerlo mejor que vosotros. Muchas gracias…
Por último, Dobby y Jane se acercaron con los demás.
-Hermione… quiero que sepas que sé en lo que has estado pensando… y me gusta el nombre de Rose. No tienes que ponerle el mío. Tan solo espero que sea una niña tan hermosa como tú… te quiero pequeña. Cuida de tu familia
-Dobby quiere agradecer a la amiga de Harry Potter por ayudar a los elfos a ser libres, y ser tratados con dignidad. Dobby está muy feliz sabiendo que ahora todo va bien…
Así, los ocho juntos, se miraron entre ellos. Era hora de irse.
-Estaremos aquí…
-Pase lo que pase…
-Cuidándoos a todos…
-Esperando a recibiros…
-Protegiendo vuestra felicidad…
-Y viendo el futuro a vuestro lado…
-Hasta el final…
-Siempre…
Ginny, Hermione, Ron y Harry se entrelazaron, llorando y sonriendo. La piedra aún estaba en la mano de la castaña. Ésta comenzó a llorar aún más, apoyada sobre el hombro de Ron. No quería decirles adiós de nuevo. Era demasiado duro. Pero sintió a su pequeña moverse suavemente en su interior. Cerró de nuevo la mano, al mismo tiempo que sus ojos, y de pronto, todo había desaparecido. Pero todos ellos estarían siempre allí con ellos. En sus corazones. Hasta el final. Siempre.