Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Lemmon parade: Ron and Hermione's love stories · de

Lemmon parade: Ron and Hermione's love stories — capítulo 13

Caminaba lentamente bajo el Sol de Londres. Con su modesto sombrero y su libro, se dirigía hacia su parque favorito a leer el libro que había comenzado el día anterior. Era verano, el tiempo era inmejorable, y adoraba quedarse un sábado cualquiera sentada en aquél banco del parque, junto al pequeño estanco y el puesto de bebidas.

                Hermione era una chica sencilla, su vida era tranquila y pacífica. Su gran pasión era leer, novelas y cualquier tipo de historias que consiguiesen transportarla a otro país. En sus manos, el libro de 'Frankenstein', el cual empezaba a gustarle más y más. Caminaba observando las hojas de los árboles, totalmente encantada con el perfume del aire veraniego. Al divisar su banco favorito, se acomodó, y comenzó a leer. Tras unos minutos, estaba totalmente enfrascada en su lectura, leyendo y devorando las palabras. Tan solo pestañeaba de vez en cuando, y levantaba la vista del libro para observar que frente a ella, un enorme árbol daba sombra y daba comienzo al agua del lago.

                Hermione siguió leyendo durante bastante rato hasta que algo la desconcentró. Empezó a escuchar una mezcla de risas, llanto y unos gritos de protesta. Alarmada, pues eran voces infantiles, se levantó del banco, dejando allí su libro y su sombrero. Empezó a buscar de donde provenían los sonidos, hasta que vio, a lo lejos, detrás de uno de los grandes árboles, a una pequeña pelirroja llorando, que tendría sobre unos cinco años, y un grupo de niños de ocho, riéndose y tirándole del pelo. Empezó a correr, furiosa. Se acercó a los niños, y a dos de ellos, los que estaban tirándole del pelo a la pequeña pelirroja, los agarró por las orejas fuertemente. Cuando los apartó, cogió en brazos a la pobre criatura, que aún lloraba y que se abrazó a ella sin pensarlo.

-Pero se puede saber qué clase de mini mafiosos sois vosotros?? Acaso vuestros padres nunca os han dicho que no se puede pegar a alguien más pequeño que vosotros!? Donde están vuestros padres??

                Los muchachos, enrojecieron al instante. No se atrevían a mirar a la enfadada Hermione, que acariciaba la espalda de la pequeña. Esperó unos minutos a que alguno de ellos dijese algo, pero al no obtener respuesta, decidió asustarlos.

-Está bien. Venís conmigo, e iremos al cuartel de policía a que busquen a vuestros padr…

-NO!

                Los tres niños gritaron al mismo tiempo, realmente asustados. Hermione sonrió en su interior. Empezó a caminar detrás de los niños, que se dirigían hacia el otro extremo del parque, donde había un grupo de adultos conversando. Al ver llegar a los niños, se levantaron.

-Que ocurre aquí? Niños?

-Disculpe, señora. Son los padres de estos críos?

-Sí. Quién es usted?

-Me llamo Hermione Granger. Estaba al otro lado del parque, cuando vi que estos niños estaban metiéndose con esta niña

-Pero… como? Tiene pruebas?? Mi niño es un chico muy bueno, y no creo que…

-Señora, le estoy diciendo que les he visto tirándole del pelo a la pequeña de muy mala manera!

                La señora, insultada, no dijo nada más y se llevó a los niños. Hermione, muerta del asco con esa madre tan irresponsable, se fue con la pelirroja aún en sus brazos. Se sentó en uno de los bancos más cercanos, y sentó a la pequeña en sus rodillas.

-Hey, pequeña… ya pasó todo. No te preocupes, esos niños no te harán daño…

                A pesar de su sonrisa, la pequeña parecía aún asustada de la mujer que acababa de ayudarla.

-Cielo, no te preocupes. Solo quiero ayudarte… cómo te llamas?

-Ro… Rosie…

-Rosie. Qué bonito nombre! Donde están tus papás?

-No sé…

-Vaya… pues será mejor que los busquemos, o estarán preocupados por ti

                La niña dejó de hipar, y sonrió al ver que Hermione no le infringiría ningún daño. Le dio su mano, y ambas comenzaron a caminar por el inmenso parque, en busca de los padres de la pequeña. Hermione le hizo algunas preguntas a Rosie, como cuál era el color de pelo de su papá, o el color de la ropa de su mamá. Pasaron algunos minutos, hasta que la chica divisó a varios pelirrojos a lo lejos, distanciados unos de otros. Se acercó con la pequeña a uno que estaba de espaldas.

-Disculpe… es usted el padre de esta niña?

                El hombre se giró, y miró a los ojos a Hermione. Inmediatamente miró al suelo, y una sonrisa se dibujó en su cara.

-Ron! Ron!! Está aquí, la encontré!!

                La pequeña gritó contenta al ser cogida en brazos del muchacho.

-Tío Fred!

-Rosie! Estábamos tan preocupados! Estás bien?

-Sí…

-Disculpe, señorita… soy Fred Weasley

-Hermione Granger

-Usted encontró a mi sobrina?

-Sí

-Donde estaba?

-En el otro lado del parque. Yo estaba leyendo, y escuché unos gritos, y vi que unos niños la estaban pegando y…

-Pegando? Le estaban pegando a mi hija??

                Hermione desvió su mirada hacia el hombre que apareció detrás de Fred, acompañado de otras personas. Rose inclinó sus bracitos hacia su padre, que la acogió en sus brazos.

-Rose! Mi vida! Estás bien? No te pasó nada?

-No papi… la chica me ayudó…

-Es eso cierto?

-Esto… si. Bueno, yo escuché a alguien llorando, y cuando vi que le tiraban del pelo los dos niñatos, pues los cogí de las orejas y los aparté. Los traje hasta aquí y se los lleve a sus padres…

-Vaya… muchísimas gracias

-No hay de qué

-Soy Ron Weasley

-Hermione Granger

                Ambos adultos se dieron la mano con una sonrisa. Tras esto, el pelirrojo aceptó acompañar a Hermione a dar una vuelta con la pequeña, y sus hermanos Fred, George, Ginny y su novio Harry,  les acompañarían luego. La castaña había recordado que había olvidado sus cosas en el banco del parque. Caminando hacia allí, Ron le contaba que la madre de Rose había fallecido hacía unos dos años, de una enfermedad terminal. Él estaba criando solo a la pequeña con ayuda de sus hermanos que estaban en el parque con él, y con algunos amigos. El corazón de Hermione se ablandó completamente: un hombre tan sacrificado por su hija, cariñoso y guapo. La pequeña Rose caminaba de la mano de su padre, viendo a lo lejos los pájaros, los árboles y las flores. Los dos adultos caminaban sonriendo, y hablando de varios temas. Se estaban acercando al banco, ya seguidos de los demás Weasley, cuando alguien les cruzó el paso.

-Como se atreve a pegarle a mis hijos!?

-Dis… disculpe??

                La agria, irresponsable e insoportable señora de antes, había seguido a Hermione, para reclamarle que le 'pegase' a sus hijos.

-Disculpe, pero yo no…

-Mis hijos me han dicho que usted les pegó!

-Señora, no creo que la señorita Granger haya pegado a sus hijos

-Está llamándonos mentirosos??

                La señora se hizo la indignada, ocultando a sus hijos detrás de su falda. Ron cogió a Rosie, la cual le tiraba de la camisa para que la alzara en sus brazos, asustada. Los gemelos, Ginny y Harry se acercaron a ellos, para ver qué ocurría.

-Señora, yo no le pegué a esos niños…

-Mis hijos no dicen lo mismo

-Yo solo los separé de la niña, a la cual estaban tirando del pelo como animales…

                La señora siguió escupiendo estupideces. Y entonces, la siempre dulce y pacífica Hermione, sentía cómo su sangre hervía. Ron empezó a discutir con la señora, igual que sus hermanos. Finalmente, la señora cometió un error…

-No creo que esta señora haya visto nada…

-BASTA! Escúcheme bien señora: YO he visto como sus pequeños monstruitos pegaban a la pobre Rosie. En vez de venir aquí a decirme si les he pegado o no, porqué no se preocupa en no ser una grosera irresponsable y maleducada frente a sus hijos, y se emplea en darle un buen ejemplo como el señor Weasley hace con su hija!? Y por cierto… es SEÑORITA, para usted!

                Todos se quedaron blancos ante la furiosa Hermione. Obviamente, solo ella sabía que cabrear a Hermione Granger era difícil. La señora, intentó rebatirla después de unos minutos. Pero Hermione hizo el además de lanzarse a por ella. Ron y los gemelos la sujetaron por los hombros, y la señora, sin decir nada más, huyó despavorida. Los Weasley se rieron ante esto, y aplaudieron a la respuesta de Granger.

-Vaya! Eso sí que fue una gran respuesta!

-Jaja gracias… aunque no me suelo enfadar así…

                La pequeña Rosie, agarró su mano, y empezó a saltar contenta. Hermione había defendido a la pequeña. Sinceramente, esa pequeña pelirroja se hacía querer, realmente.

-Muchas gracias Hermione

-No hay de qué…

-De verdad, gracias por… bueno, estar allí cuando mi hija lo necesitaba, y por… bueno, ayudarla aún sin conocerla

-Fue un placer

                Por un segundo, ambos enrojecieron. Sus ojos conectaron de una manera muy dulce. Hasta que…

-Hermione! Tu libro no está!

-Cómo??

                La castaña se giró hacia la pequeña Rose. Señalaba con su dedito hacia el banco, donde ni el sombrero ni su libro estaban. Ella se acercó, y empezó a buscar por todos lados.

-Vaya… lo siento mucho, Hermione

-Me encantaba ese libro… y el sombrero!

-Bueno, no te preocupes… mi papá te comprará otros, verdad papi?

                La pequeña miró con ojos esperanzadores a su padre, que asintió enérgicamente. Hermione sonrió. Al fin y al cabo, acababa de conocer a dos personas realmente encantadoras, y pronto vería recompensada su buena acción. Pues al terminar la tarde, Ronald Weasley le pidió su número de teléfono y la invitó a visitar a la pequeña. 'Sin duda, no hay nada mejor que ser una buena persona'.