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Lemmon parade: Ron and Hermione's love stories — capítulo 6

Ron esperaba pacientemente. Sabía que cuanto más nervioso se pusiera, peor sería para todos. Pero no podía evitarlo. No quería sonar enfermizo, pero había evitado esa situación durante mucho tiempo... pero eso se terminaría esa noche.

               Ese diecinueve de septiembre sería especial. Era el cumple de Hermione, y lo celebrarían juntos, después de muchos intentos. Los padres de Hermione habían preparado una fiesta, de la que ella, aunque agradecida, no deseaba asistir. La noche anterior había hablado con Ron por teléfono, intentando solucionar el problema.

-Es que no me apetece aguantar esas tonterías, Ron...

-Hermione, cariño... sabes que tus padres lo hacen con todo el cariño del mundo

-Lo sé, y se lo agradezco... pero tengo veintiún años, mañana cumplo veintidós. Creo que es hora de yo celebre mis cumpleaños a mi manera, no?

-Supongo...

-Es que... no quiero tener que aguantar a mi tía Jessica y a la insoportable de mi prima...

-Escúchame: y si te acompaño, y después de la fiesta, vamos al Nido?

-Al Nido? Pero ya está terminado?

-Qué? El Nido? No, no sé de qué me hablas...

-Oh Dios! El Nido está terminado!

-Ehm... bueno... esto... iba a ser una sorpresa...

-Oh Dios mío, Ron! Te amo, te amo, te amo! Ya está terminado? De verdad??

-Sí. Pero no podrás verlo hasta mañana...

-No sé si aguantaré

-Te prepararé una sorpresa, vale?

-Vale... oh, espera un segundo... Ron, me tengo que ir. Mis padres me reclaman para... preguntarme de qué quiero la tarta

-Jajaja ánimo, cariño

-Te quiero Ron

-Y yo a ti. Buenas noches...

-Buenas noches

               El Nido. Su Nido. La casa que habían comenzado a construir hacía un año y medio. Su hogar. Por fin estaba terminado. Y ese sería su regalo para Hermione. Pero a Ron no le preocupaba llevar a Hermione al Nido. Le preocupaba no poder controlarse. Y es que, desde que salían juntos, hacía ya casi seis años, Ron intentaba controlarse, no dejarse llevar por lo que sentía. Nunca había hablado con Hermione sobre sus 'necesidades', pero tampoco creía que ella fuese a tomarlo muy bien. Por eso, cada vez que notaba que los besos, los abrazos y las caricias lo llevaban muy lejos, intentaba poner freno, o al menos, esperaba que Hermione lo hiciese. Pero ese día, presentía que ocurriría: podría confesarle a la chica que amaba, lo que le sucedía, dejaría caer esa carga tan pesada y quizás, ella le comprendería. Pero esa noche, le ofrecería una sorpresa que les cambiaría la vida.

               El día diecinueve, por la mañana, Ron se despertó muy temprano, y comenzó a mover algunas de sus cosas al Nido. Tanto sus hermanos como su madre, le ayudaron a llevarlas, y a empezar a completar su nuevo hogar. Mientras su madre se ocupaba de ordenar la cocina y el baño, él se reservó su dormitorio y el gran salón. Molly, al terminar su trabajo, decidió irse de nuevo a La Madriguera. Para Ron, era muy importante que todo estuviera perfecto: era la sorpresa de Hermione, y tenía que ser perfecto... como ella. Preparó la cama del dormitorio, puso en una mesa las fotos que tenía con ella, puso floreros, estanterías, libros, mantas, cortinas, ropa... dejando sitio para el espacio de la castaña. Al bajar al salón, continuó preparando la estancia: puso manteles, cojines en los sofás que habían llegado días atrás, velas en la mesa de cristal, más fotos en el alféizar de la hermosa chimenea de piedra, más floreros, algunos cuadros, condecoraciones de la chica... todo, para crear su hogar. Un hogar, que habían empezado juntos, con mucho cariño, esfuerzo e ilusión. Su hogar, que ya estaba listo para vivir: pintado, decorado y amueblado. Y desde hacía semanas, era la sorpresa que Ron le había preparado a su castaña, pero también, tenía otra en mente...

               Aunque le quedaría mucho trabajo, a lo largo de toda su vida junto a Hermione, parecía que la casa ya estaba un poco más completa. Dejó su trabajo, y se fue a su ahora nuevo dormitorio, para arreglarse y asistir al hogar de los Granger. Llegó al vecindario, donde distinguió la casa, con algunos globitos en la entrada y se veía desde el ventanal a sus suegros de pie, abrazando a algunos invitados. Tocó el timbre, y Jean Granger le abrió la puerta.

-Ronald, querido!

-Hola, señora Granger

-Oh, por favor, te he dicho mil veces que me llames Jean... o suegra, como prefieras jaja

               La señora era amable, sin duda. Pero Ron aún conservaba el miedo de meter la pata de llamarla suegra de manera inconsciente delante del señor Granger, y ganarse un mal de ojo de por vida. Entró al salón, donde vio a Hermione sentada en el sofá. Enseguida se levantó y se tiró a los brazos del pelirrojo, plantándole un beso, que ni él ni el resto de invitados se esperaba. Ron quería separarse de ella, pero Hermione intensificaba el beso. Ron quería responderle de manera aún más apasionada, pero quería y sabía que tenía que controlarse... una vez más. Cuando escucharon toser al señor Granger, la castaña se soltó, y miró a su padre.

-Ah! Hola papá... mira, Ron ya ha llegado

-Sí... ya veo...

               El pobre pelirrojo, ni entendía qué le pasaba a Hermione, ni sabía cómo tomarse aquella actitud tan dispar de sus suegros. Por el resto, los otros invitados habían sido muy amables con él. Eran familiares Granger, que aún no conocían a Ron o solo lo habían visto en alguna ocasión especial. Le preguntaban miles de cosas, pero todas, relacionadas de alguna manera con Hermione. Él solo podía responder, diciendo que Hermione era la mujer de su vida, que a pesar de sus discusiones, la amaba por sobre todas las cosas, y que su vida sería un agujero vacío sin ella. Al escuchar esto, Hermione se empeñó en besarle apasionadamente de nuevo. Ron ya estaba totalmente confundido. Acaso Hermione podía leerle la mente y sabía que querría hablar con ella sobre... 'ese tema'?

               Al terminar la mini-fiesta, los invitados se fueron, pero los chicos se quedaron. Tenían que hablar con los padres de ella, y decirles que finalmente, el Nido estaba listo para albergar a sus ocupantes.

-Mamá, papá... ayer hablé con Ron y... bueno, recordáis el Nido?

-Es la casa que comenzasteis a construir, no?

-Sí, mamá... pues ya está lista

-De verdad?

-Así es, señora Granger. Esta mañana estuve con mis hermanos y mi madre, arreglando todo. Ya está lista para vivir en ella

-Pero eso es fantástico, chicos! Vuestra propia casa, al fin!

               Jean los abrazó, efusivamente. Pero Robert Granger les seguía mirando. Muy serio.

-Así que... te vas a llevar a mi hija, Ron?

-Señor, yo no...

-Papá!! Ron no me va a llevar a ningún sitio. Me voy yo. A mi casa. Nuestra casa

               El hombre suspiró, al ver la cara de enfado de su hija.

-Ves Jean? Te dije que no le gustaría la fiesta, tiene veintidós años... te dije que querrían pasar el día ellos juntos...

-Ay, pero es mi niñita, tenía que hacerle una fiesta! Su última fiesta de cumpleaños!

               Ron miró a su novia, sorprendido. Los Granger empezaron una conversación que a Hermione hizo sonreír. Los interrumpió para despedirse, y tras coger algunas cosas para llevar al Nido, se fueron. Por el camino, Hermione le contaba lo pomposa que era su madre, y que la idea de la fiesta, había sido de su progenitora, no de su padre. Al llegar a su nueva casa, se emocionó. Ron observaba sus ojitos acristalarse de la emoción. Al entrar, y ver toda la casa, simplemente empezó a reírse, a saltar y a gritar de alegría. Cuando estuvo plena visualmente, se acercó a Ron, que estaba encendiendo la chimenea. Saltó sobre él, besándole de nuevo, románticamente. Pero se fue encendiendo, como las llamas de la chimenea. Hermione intentaba abrir la chaqueta de Ron y quitársela. El chico se dejó, hasta cierto punto, mientras la cordura resistía en él. Y a pesar de gozar enormemente de la iniciativa de su novia, necesitaba resolver sus dudas. De una vez por todas.

-Hermione... Hermy... para, para...

-Qué pasa Ron?

               El chico suspiró, sentándose en el sofá, con las manos revolviendo su pelo. Ella se sentó a su lado, intentando saber qué le ocurría.

-Hermione, cariño... yo... sabes que te quiero... y nunca te haría daño... pero últimamente, y desde hace algún tiempo... ah... esto es difícil...

-Sabes que puedes confiar en mí...

-Lo sé... por eso... quiero decirte, que desde hace un tiempo, quiero... 'avanzar', ya sabes... y estoy intentando controlar mis impulsos, pero con... 'muestras de cariño inusuales' como las de hoy... yo... no puedo...

-Ron, cariño, lo siento mucho... es que... creo que... a mí me pasa lo mismo...

-Yo no quiero forzarte a nad... qué? Espera, cómo dijiste?

-Sí, Ron... es que... llevamos juntos casi seis años, y ya somos grandes... y bueno, es cierto que he notado una cierta... ansiedad por ti... pensando cosas y... bueno, supongo que ya sabrás...

-Sí...

-Pero... yo también tenía miedo... de que me tomases por una cualquiera. No sé... tenía miedo de ir muy rápido...

-Cariño, yo... yo estaba igual

               Ambos se miraron. Durante unos segundos, aguantaron el semblante serio. Porque aquello, era muy serio...

-Jajajajajaja

-Jajajajajaja

-Lo siento, Ron, debería habértelo dicho antes

-Yo lo siento, cielo... yo debería haber sacado el tema...

-Bueno, no importa... ahora ya lo sabemos, no?

-Si...

-Pues... yo he pensado... que como es mi cumpleaños... pues...

-Ni lo digas...

               Ron, con todo el permiso del mundo al fin, se acercó a Hermione, besándola una vez más. Acariciaba su rostro, que tal parecía de porcelana. Ella sonreía, ante el cariño que Ron tenía con ella, el cuidado de no lastimarla. Ella se abrazaba a él, fuertemente. Apoyados en el sofá, rodaron hasta acabar en la alfombra, frente a la chimenea que se encendía más y más y les daba calor... más de lo que ya tenían. Se reían, la verdad es que ese día nunca lo olvidarían, y estrenarían su nueva casa de la mejor manera, o eso pensaba Hermione. Pero Ron quería darle la sorpresa, aunque los besos de su novia le hacían difícil la tarea.

-Herms... cielo... yo...

-Calla...

-Cariño, yo... tengo...

-No importa...

               Después de pelear largo y tendido contra sus instintos, se dejó llevar. Hermione le ayudaba a sacarse su ropa y la propia de ella. Los besos no estaban desatendidos, y ambos disfrutaban de la experiencia. Aunque no sabían... que ni uno ni otro tenían experiencia realmente. Tirados sobre la alfombra, ya sin ropa, Ron alcanzó de nuevo el sofá, cogiendo una manta para tapar a Hermione. Ella agradeció el gesto, dándole un beso en la frente. Ron ya estaba listo, Hermione aún dudaba.

-Estás listo?

-Sí...

-Bien...

-Hermy, si no quieres hacerlo hoy, está bien...

-No, no... vamos, adelante

-Hermione, si en algún momento quieres que pare, tan sólo dilo, está bien?

-No me harás daño

-Lo intentaré...

               Se acercaron de nuevo para besarse. Ron sintió cierto nerviosismo, pero siguió adelante. Hermione, nerviosa, cerró los ojos tratando de relajarse. Sabía que podría dolerle, asi que quiso estar lo más tranquila posible. Después de unos minutos, en los que no sentía nada, empezó a preocuparse. Abrió los ojos y miró a Ron.

-Ron, ocurre algo?

-Es que... yo... no encuentro... la...

-Oh... jajaja déjame que te ayude

               Con un poco de esfuerzo, consiguieron su propósito. Mirándola a los ojos, Ron comenzó a entrar, lentamente, y muy preocupado. Hermione, había cerrado los ojos de nuevo, y apretaba los puños. Él decidió parar, pero ella le pidió... le ordenó a gritos que siguiera. Hermione se agarró a Ron, dejándole marcas en su espalda, pero siguieron adelante. Después de un tiempo, con algunas embestidas del pelirrojo, que francamente disfrutó, decidieron dejarlo, ya que Hermione lo estaba pasando medianamente mal. Ron, se quedó tirado en el suelo, recuperando el aliento, cubierto con la manta, abrazado por la chica. Se sentía culpable, por no haberlo conseguido a la primera, o al menos, no conseguir que Hermione lo pasara bien. Y ella lo notó.

-Ronnie...

-Si?

-No estés apenado... está todo bien

-Es que... se supone que tenía que ser algo... bonito, algo que disfrutáramos los dos...

-Escúchame, lo hemos intentado. No ha funcionado. No importa. Está todo bien, no te preocupes... me encantó el detalle y la sorpresa...

-La verdad... es que esa no era la sorpresa

-Ah no?

               Hermione, se quedó apoyada en sus codos, mirando a Ron. Entonces, cuál sería su regalo?

 -Bueno... es que... iba a preguntarte si querías casarte conmigo... y pensé que... mejor que un anillo de compromiso... sería nuestra casa, no crees?

               Hermione empezó a gritar, abrazándose a Ron y rodando con él por la alfombra. Le cubrió la cara de besos, sonriente y feliz. Él la abrazó fuertemente, con una felicidad en el pecho que había nublado su reciente 'fracaso'.

-Ron... este es sin duda el mejor día de mi vida

-Seguro?

-Completamente... tengo una casa, un prometido... y a partir de ahora, muchas oportunidades para intentarlo de nuevo...

               Ron asintió, sonriendo, y besando a su prometida. Ese diecinueve de septiembre, quedaría en sus memorias. Vaya que si quedaría...