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Lemmon parade: Ron and Hermione's love stories — capítulo 7
El aeropuerto de Milán recibe todos los días miles y miles de pasajeros que vienen o van, a cada minuto del día. Hermione Granger iba pensando en esto, cuando recogía sus maletas, y revisaba el pasaporte para entrar a la salida de la terminal. Estaba nerviosa, pensando en que no vería a su prima, con toda la gente que habría allí. 'Tranquila, este aeropuerto no es más grande que el de Heathrow... ánimo, Hermione!'
Con las maletas en su carrito, recorría las pistas y las salas, buscando a su prima. Ya debería estar allí, pues su avión había llegado con retraso. Se estaba desesperando, cuando unos gritos la sobresaltaron. Se giró asustada, viendo cómo algunos se reían al ver su cara sonrojada. Y allí, al fondo y corriendo como una loca, su prima Ginevra, con los brazos abiertos en dirección a su prima.
-Cugina!
-Ehm... Ginevra...
-Oh, per favore, llámame Ginny. Come va? Tutto bene?
-Sí, gracias
-Siento haber olvidado el inglés, ma normalmente no lo practicano molto
-No te preocupes. Más o menos entiendo todo...
-Perfetto! Allora, presto! Mia madre nos espera
Un poco confusa aún, Hermione siguió a su prima, que había perdido lo poco que sabía de inglés. Subieron a un taxi, y fueron todo el camino hablando. En realidad, la que hablaba era Ginny, que intentaba moderar su italiano y equiparar algunas palabras al inglés. Pero en el fondo, a Hermione le encantaba escuchar a su prima hablar su idioma paterno. El padre de Hermione y el de Ginny, eran italianos. El padre de la castaña, hablaba normalmente en su casa en italiano, pero la chica había nacido en Londres, igual que Ginny. Los padres de la pelirroja habían decidido mudarse al país de su padre, y Hermione se quedó con su familia allí, en Londres. Hacía algunos años que no se veían, pero Ginny solía ir a Londres a casa de los Granger, y los Granger iban alguna vez por la Toscana, pero siempre sin la chica y esa vez, Hermione tuvo la oportunidad de conocer Italia ella sola.
Ambas chicas estaban realmente contentas de verse de nuevo. Hermione estaba aún un poco cohibida, pero enseguida entabló confianza de nuevo con su prima. Llegaron finalmente a la casa de Ginevra. Allí en la puerta, su tía Molly las esperaba para darle un fuerte abrazo a su sobrina. Aún recordaba esos pequeños asfixiamentos involuntarios de su tía, que daba con tanto cariño.
-Hola cariño! Cómo estás? Todo bien? El vuelo? Ginny, *per favore, prende le borse de Hermione e portarli nella sua stanza, amore...*Vamos querida, supongo que tendrás hambre...
Su prima subió a llevar las maletas, mientras su tía la llevaba a la cocina para darle un aperitivo de bienvenida. Empezaron a hablar sobre sus cosas, recordando momentos de la infancia, y sobre el futuro que tenían pensado.
-Y bueno, cugina, cosa stai studiando?
-Pues... terminé de estudiar hace un año, y estoy trabajando en una tienda de moda
-Eso está muy bien, sobrina. Y cuántos años tienes ya? Veintitrés?
-Sí. Uno más que Ginny, creo
-Ecco! E... como estás de fidanzati?
-Disculpa?
-Esto... novios. Sí, creo que se dice novios, no mama?
-Ah... pues... bueno, la verdad es que no estoy con nadie. Me reservo para ese chico especial, ya sabéis... es que soy una chica muy seria para esas cosas y...
-Ok, allora non hai ancora un ragazzo. Poi andiamo in partito senza problemi jajaja
-Perdona Ginny, no entendí...
-Nada, Hermione... tu prima, que solo piensa en salir de fiesta, en chicos y en Potter
-Potter? Quién es Potter?
-Es su novio. O eso creo...
La tía de Hermione miró a su hija, entre enfadada y divertida. Las tres mujeres se rieron un rato, hasta que Percy hizo su aparición. El hermano mayor de Ginny saludó a su prima, con un abrazo y un intento de inglés, mejor que el de su hermana. Hablaron un rato sobre lo que era de sus vidas, y el joven enseguida se marchó. Hermione estaba a punto de preguntar por el padre de su prima, pero recordó que había fallecido unos años antes, cuando sus padres habían viajado por última vez a Italia para el funeral y por eso no habían vuelto más de vacaciones por allí. Ahora, solo estaban Molly, Percy y Ginny. Su primo, parecía que seguía siendo tan estricto como siempre, y le iba muy bien, como director en una multinacional italiana de periódicos. Ya se hacía tarde, y se fueron a la cama temprano, ya que Hermione aún estaba algo cansada del vuelo. Al día siguiente, su prima había preparado un pequeño tour por el barrio, enseñándole donde había crecido y llevándola al centro. Tendrían que aprovechar el tiempo al máximo, ya que la castaña solo se quedaría cinco días.
La mañana siguiente, amanecieron temprano, y se fueron. Ginny le enseñaba las calles donde había jugado de niña, en el barrio de Trastevere, casas de amigos y vecinos con los que compartía buena relación, hasta llegar a una casa en lo alto de la barriada, con un gran balcón y unas dimensiones que sobrevolaban las demás. Hermione quedó extrañada de semejante diferencia, pero su prima decidió llevarla lejos.
-De quién era esa casa, Ginny?
-Ehm... mejor vamos... tomar un café, si?
Las dos caminaron hasta llegar al pueblo. Allí, en una terraza de una cafetería, pidieron de beber, y comenzaron a hablar.
-Bueno, cugina... quella casa era de los Weasley
-Los Weasley?
-Sono una familia inglesa de italianos. La nonna de los Weasley era italiana, y se casó con un inglese...
-Nonna es abuela, no?
-Ecco. Ora sono le piu importante familia del barrio. Son todo uomini
-Son todo hombres?
-Ahá. Sono cinque uomini, más el padre, perché la madre murió cuando il último figlio é nato
-Cuando nació el último chico?
-Exacto
-Y los conoces?
-Por suposto. Ma... es mejor que tú non li conosci...
-Porqué no puedo conocerles?
-Perché... sono peligroso
-Peligroso?
La pelirroja se acercó a su prima, para contarle como si fuera una confidencia.
-Antes de andare con Potter... ho andato con uno de ellos. Son los insegnanti della seduzione
-Maestros de la seducción?
-Non te rías, cugina... poden fari molti daño
-Si tú lo dices... además, no creo que vayamos a verlos, no?
-Ehm... esto*... in giorni*, hay un partito... ehm... fiesta. In questo barrio. Y pensaba... que che potremmo andare
-Ah... está bien
Su prima sonrió, y continuaron el paseo. Durante toda la tarde, Hermione pensaba en los misteriosos Weasley y su fama de seductores. Los italianos tenían esa fama encima, pero si su prima decía que eran los maestros, entonces sería mejor alejarse de ellos. Y en principio, ese era el plan de la castaña. Pero al llegar la noche, pasando de nuevo por delante de aquella casa, en lo alto del balcón, vio una cabellera pelirroja, con un vaso en la mano y un cigarro en la otra. Miraba las estrellas, y no se veía su rostro. De pronto, miró al suelo, donde estaban las chicas. Saludó, y Ginny devolvió el saludo. Estaban alejándose cuando el chico empezó a gritar.
-Ginevra! Que chi sei stato lí?
-Nessuno Weasley. Una amica que ha un paio de lunghi giorni
-Bene... verrá a la festa?
-Non lo so. Ma forse si
-Non dico questo! Sarò in attesa di ti vedere con il tuoi vestito corto, ed i scarpe con taloni
-Non voglio finire la festa nel tuo letto
-Vero? Come l'ultima volta, giusto?
-Accurato. Persone madure imparare dai propi errori
-Pensi que sono un errore?
-Forse...
-Ce vediamo alla festa
-Ciao, Weasley
-Ginevra! Prenditi cura della tua amica, o le faccio vedere la città ... il mio modo, chiaro
El pelirrojo, con una sonrisa torcida encantadora, sonrió a Ginny, le guiñó un ojo a la sonrojada Hermione y las chicas se fueron. Hermione, riéndose por lo que acababa de pasar, ya que había entendido casi toda la conversación, habló con su prima.
-Oh Dios... estaba ligando contigo?
-No. Estaba negozziando para verte nella festa
-Ah si?
-Estas in problemi, cugina. Eres el prossimo scopo de Ron Weasley
Sin saber muy bien la magnificencia que eso conllevaba, Hermione volvió a casa con una sonrisa en su cara. Para qué mentir? Lo poco que le había visto y ya le encantaba el chico: su voz seductora, su pose de vaso y cigarro, su sonrisa retorcida... sería cierto que podría hacerle daño? Sabría Ginny algo que no quería contarle? En los siguientes dos días, Hermione interrogó a su prima, que intentaba esquivar el tema. Al final, terminó confesando. La pelirroja había estado con el muchacho hacía ya un tiempo. Ron había tonteado con ella hasta que Ginny comenzó a pensar que realmente le quería. Fue entonces cuando el pelirrojo la dejó, así sin más. Por eso, quería evitar que su prima pasase lo mismo, aunque... se iría en dos días, no?
Esa noche, sería la fiesta en el barrio: todo preparado con miles de luces, y la colaboración de todos para crear un ambiente muy alegre. Las chicas se prepararon, y salieron a la plaza donde todos cantarían y celebrarían el patronato. Estaban realmente espectaculares, y una panda de pelirrojos que ojeaban, no pasaron el dato.
Ginny le indicaba disimuladamente a su prima, quiénes eran los Weasley. Los cinco juntos, alrededor de la barra libre, con poses aparentemente casuales y seductoras, los cinco hermanos que bebían y observaban con una sonrisa pícara a las chicas que allí acudían.
-Aquél es Bill, el mayor. Poi, é Charlie. Quello sono i gemelli Fred y George. Por ultimo... Ron
La pelirroja suspiró, al igual que su prima. Cosa que el menor de lo Weasley no pasó desapercibido. Se acercó a ellas, y les regaló dos besos a cada una. Hermione, inconscientemente, quedó prendada con el aroma del muchacho.
-Benvenuta, Hermione
-Ehm... Grazie, Ron
-Aún no estás muy bien con el italiano?
-No mucho... pero entiendo bastante bien
-Ah si?
-Sí... como que te gusta ver a Ginevra en vestido corto y tacones jajaja
-Ecco. Pero no solo a Ginevra...
El chico llevó su mirada al suelo y repasó a la castaña. Sonrió descaradamente al subir por las largas piernas de la chica, la cual, sin evitarlo, se sintió alagada en cierta manera. Su prima la miraba para llamarle la atención, de que no cayese en el juego que Ron, pero poco podía hacer ahora por su prima. El muchacho las invitó a la mesa de sus hermanos. Ginny ya los conocía a todos, pero ellos esperaban ver a Hermione más de cerca. Bill y Charlie, los más corteses, la saludaron con un beso en la mano. Los gemelos, ya estaban más interesados en ella, y la saludaron con dos besos en las mejillas. La chica empezaba a sonrojarse, pero al ofrecerle unas cuantas bebidas, empezó a soltarse un poco más. Ginny, que al principio estaba un poco preocupada, al ver a Hermione contenta y cómoda con los chicos, fue a bailar con Harry. Los gemelos, buscaron a alguna chica para bailar, al igual que Bill y Charlie. Sentados en la mesa, Ron y Hermione, que evitaban sus miradas, y bebían, mirando el cielo estrellado. Empezó a sonar de pronto una canción, que a ambos les encantaba. (com/watch?v=7vJBrm2yGRE&ob=av2e)
Ron sacó a bailar a la chica. Con su vestido vaporoso, daban vueltas, pasándolo realmente bien. El chico aprovechaba para sujetar bien a la chica, acercándose a su cuello, dándole más vueltas, que la chica disfrutaba, al estar con el pelirrojo.
-Allora... tienes novio, Hermione?
-Jaja pues no, no tengo fidanzato...
-Cómo que no? Una donnatan bella non puede estar sin unragazzo
-Muy amable, pero los chicos no me quieren. Siempre estoy estudiando o trabajando, asi que no tengo tiempo para nessuno que no sea yo
-Ah sí? Queste inglese sono stronzi del cazzo
-No... no entendí esto... último...
El muchacho agarró la cintura de la chica para seguir bailando. Hermione se dejaba llevar por lo que su subconsciente le obligaba gracias a la bebida, y pasó sus brazos rodeando el cuello del chico. Ron estaba un poco ensimismado con los labios de la chica, que eran los mejores que había visto... y los que quería probar con más ganas. La chica, con ojos dulces y confusos, se acercaba muy lentamente al pelirrojo.
-Dije... dije que... son... unos imbéciles... del carajo...
-Ahá...
Las neuronas de Ronald lo pararon a tiempo, despertándolo cuando todos aplaudían con el final de la canción. Por primera vez, deseaba besar a la chica y no lo había hecho. Recordó que mejor la llevaría a otro sitio. A su casa. Agarró a la chica de la mano, y se la llevó de allí. Pasaron velozmente junto a Ginny y a Potter, los cuales le preguntaban a donde iban. El pelirrojo solo pudo decir que le enseñaría la mejor parte del barrio, pero Ginny ya sabía a qué se refería. De todos modos, su prima era una chica responsable, no? Sabría qué hacer. Hermione empezó a reírse ella sola, ante la sorpresa del pelirrojo. Caminaron por las estrechas calles del barrio, hasta subir a su casa. Al llegar a la puerta, Hermione se apoyó en la pared, intentando aguantar la risa.
-Ocurre algo, Hermione?
-Es que... jajaja me encantó la cara de Ginevra... jajaja pobrecita, a saber lo que pensará...
Ron, alarmado con esto último, se acercó a ella. Estaban muy muy cerca. Ya no había espacio para nada más que ellos.
-Ginevra... te contó... algo de mí?
-Bueno... puede que sí, puede que no...
-Segura?
Ahí se miraron unos segundos, donde en realidad Hermione no sabía que pasaría. El pelirrojo, con toda su furia y sus ganas, besó a la chica, con unas ganas arraigadas. La chica respondió con más entusiasmo aún. Ron sujetó a la chica por las piernas, llevándola en el aire. No perdieron tiempo y entraron a la gran casa Weasley. Estaba vacía, todos estaban en la fiesta, por lo que el menor, aprovechó la ocasión. La llevó hasta su habitación, pero Hermione iba mirando los lugares de la casa. En el salón, al lado de las escaleras que subían a los dormitorios, observó fugazmente un cuadro, donde aparecían los cuatros hermanos y los padres de Ron. Su madre, era realmente hermosa, con el cabello recogido y castaño. Hasta le recordaba a alguien... Sintió un deje de tristeza al verlo, pero enseguida regresó al ardiente pelirrojo que casi se comía a la chica entre besos. Pasaron a su habitación, donde el chico intentaba concentrarse. En su interior, una parte le decía que adelante, que no se detuviese, que la chica lo estaba deseando. Pero por otra parte, no quería hacerlo, no así, no tan rápido. Pero porqué? Él era un conquistador, no se preocupaba realmente en lo que las chicas sintiesen... Hermione ya se había sacado el vestido. 'De verdad? Hermione Granger tan suelta y tan liberal?' Pensaba la castaña. Él estaba sin camisa y ya poco más aguantaba, y por un segundo, se detuvo a mirar a Hermione. Una de las tintineantes luces de la fiesta se reflejó en su rostro, y Ron tuvo la peor y al mismo tiempo, mejor visión de su vida...
-Mama...
-Qué?
-Yo... yo... lo siento, Hermione...
Se alejó de la chica, sentándose al borde de la cama. Se llevó las manos a su rostro, intentando alejar esa imagen de su cabeza. Se parecía... se parecía a ella. Hermione se levantó, poniéndose en la espalda del chico, pasando sus manos por los hombros.
-Lo... lo siento Ron... mejor... mejor me voy...
-No! *Resta... resta con me...*per favore
El muchacho se giró. Cogió la mano de Hermione, y por primera vez, sintió la vulnerabilidad que había hecho sufrir a tantas chicas en tanto tiempo. Hermione solo le abrazó, para sorpresa del chico, quién le devolvió el abrazo. La chica le miró a los ojos. Intentó que no lo hiciera, pero ya era tarde para Ron. Había visto sus lágrimas.
-Sabes qué? Sabía que no podías ser tan descorazonado como dice mi prima...
-Ah... no?
-Claro que no. Sabía que tendrías tu pequeño corazoncito...
-Hermione... puó quedarte a dormire qui... si vuole
-Gracias...
El chico se levantó, pero antes de que se fuera, la chica cogió su mano. Se giró de nuevo, sorprendido.
-Quédate conmigo, Ron...
El chico, por primera vez, durmió con una chica, sin intentar nada. Al día siguiente, Hermione regresó temprano a casa de su prima, y al toparse con Ginny, tuvo que contarle todo lo ocurrido. El resto del día, preparó sus cosas para irse la mañana siguiente. Pensó en Ron, en lo que había pasado, y en lo bonito que había sido. El chico tendría un lugar especial en su memoria, y sabía que intentaría volver pronto a Italia. Aunque Ginny no estaba muy contenta con esa decisión de volver por ver a Ron, aceptó y concordó con su prima de que el pelirrojo era único. Finalmente, el día de la despedida, dijo adiós a su tía y a su primo. Se despidió de la gente que había conocido durante aquellos días, y se fueron a buscar el vuelo. Al irse hacia el aeropuerto, en la terminal, se despidió de su prima. La echaría de menos, sin duda.
Estaba pasando su billete y pasaporte, cuando escuchó una sensual voz detrás de ella. Sonrió, y se giró. Ron Weasley, plantado con unas rosas en sus manos. Tan impresionante como siempre. Ella se apartó del puesto, y se acercó a él.
-Vienes a despedirme, Ron?
-Por suposto, segnorina. No podía dejarte partire senza dire que me has cambiado
-Ah si? Bueno... debo admitir que tú a mi también
-Eso espero
Se acercó, para depositar de nuevo otro beso, muy dulce para ser obra de un Weasley. Hermione sonrió, aceptando las rosas.
-Bueno... debo irme
-Hermione...
-Sí?
-Promete di rittornare...
-Prometo volver, Ron... y tú? Vendrás a visitarme algún día?
-Forse
-Forse...
Con una sonrisa, Hermione subió a la terminal, y Ron se quedó, viéndola marchar. El avión, que en minutos despegó, se perdió por el cielo. Ron, supo entonces, que solo le quedaba hacer una cosa. Se encontró con Ginny a la salida, y la llevó en su coche a casa, y tuvieron una interesante conversación.
Hermione, al regresar a su casa, dejó sus cosas, y tumbada en su cama, sonriendo. De pronto, su teléfono comenzó a sonar. Vio el mensaje, y sonrió aún más. 'Posso solo sperarti di ritornare a verte. Ti amo'
Trastevere - Roma (Italia) (Café donde Ginny conversa con Hermione)
Trastevere - Roma (Italia) (Plaza donde se celebra la fiesta)