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Historia 9576 — capítulo 1
Abro los ojos. Me encuentro tumbado en mi cama verde con dosel negro, mis colores preferidos.
No sé que hacer, ¿Me quedo y me hago el enfermo? O ¿Me levanto y me aguanto al ver a Potter y Weasley celebrar la de ayer?
- ¡Draco! – Alguien me llama -.
Me levanto, he optado por la primera opción, aunque me cueste.
- ¿Qué? – Pregunto, con voz cansina -.
Entra Crabbe a la habitación.
-
Jane me ha dicho que te espera en la sala común para ir juntos a clase – me lo dice con picardía, será imbécil -.
-
Vale, Crabbe – digo con fastidio -.
Me voy al cuarto de baño, me lavo la cara, cojo el peine y moldeo mi bonita cabellera rubia. Me visto, cojo mi mochila y bajo los escalones, Jane me está esperando, bellísima, como siempre.
- ¿Cómo amaneciste, dulce dragón? – Me salta al cuello y me da un beso en la mejilla -.
Odio cuando hace eso.
- Mal – digo rotundamente -, vamos, tengo hambre.
Me coge del brazo, como si no tuviera suficiente peso... Pero, por ser ella, lo paso.
-
He estado pensando – me aguanto las ganas de contestarle con un: “ ¡Ah! ¿Pero tu piensas?” y me callo a escucharla -, y aun no se a que prueba someterte.
-
¿Qué?
¿De que me habla ésta ahora?.
- ¿Ya no te acuerdas? – Me mira a los ojos, que bonita es: Tiene el pelo negro, largo hasta la cintura, unos ojos de color gris que brillan siempre que me miran, la piel muy blanca, más que la mía, y unos labios tan y tan apetecibles... Tan y tan carnosos... Me dan ganas de besarlos - ¡La apuesta!
¡Oh, no, lo que faltaba! No me acordaba... Ella apostó por Potter (lo que me fastidió bastante) y yo por mi, claro está, ¡Va y perdemos el partido!
-
¡Pero si yo cogí la Snitch!
-
Sí, sí, pero tu equipo no ganó – estúpido Goyle, si supiera apuntar bien... -, y ahora no sé a cual humillación someterte – me lo dice riendo maliciosamente... ¡Me encanta!
Pienso... ¡Tengo que salir de esta! O, si no salgo de ella sin humillarme, por lo menos...
- Tengo que ganar algo a cambio – se me queda mirando como si le hablara en chino -, si me someto a tu prueba, y la cumplo – me paro -, tendrás que acostarte conmigo.
Se ha quedado pasmada, creo que no se lo esperaba... ¡Ahora ríe! Definitivamente, está loca.
- De acuerdo - ¡Bien! – Pero entonces la humillación será mayor.
¡PUM!
Me encuentro tendido en el suelo, ¿Qué ha pasado? Miro a Jane, ella no me devuelve la mirada, si no que mira con odio hacia otro lado. Miro yo también.
- ¡Weasley, mira por donde vas! ¡Encima de pobretona, ciega! – Le grito -.
Me levanto.
No me contesta, que raro, sigue recogiendo sus cosas, un tanto nerviosa. Todos los alumnos de alrededor nos miran.
-
¿Y encima de ciega, sorda? – Suelto una carcajada, los mas sonora que me permiten los pulmones -.
-
¡Pide perdón, estúpida! – Le espeta Jane -.
-
Perdón – dice con una voz débil -.
No me lo puedo creer, ¡Una Weasley pidiéndome perdón!
- ¿Qué has dicho? – Me pongo delante de ella, que sigue recogiendo libros -.
Me fijo bien, está llorando.
Ahora se levanta.
- ¡Que perdón! – Grita -, ¡Qué me olvides! ¡MUÉRETE! – Me dice con rabia -.
¿Quién se ha creído que es, para hablarme así?.
Se va, tan pancha. Miro al suelo, se le a caído un colgante. Me lo quedo.
-
Ya sé cual será tu prueba – me anuncia Jane, mientras seguimos andando -.
-
¿Cuál? – Pregunto con indiferencia -.
-
Tendrás que salir con la Weasley – me dice riendo -.
Me paro en seco.
- ¡Y una mierda! – Le espeto yo -.
Me vuelve a coger del brazo, esta vez me niego y hago un gesto brusco para que me suelte.
Vuelvo a andar, a paso decidido hacia el Gran Comedor, dejándola a ella atrás.
- ¡O sea, te ves incapaz! ¡Lo sabía!
¿Pero que se habrá creído esta niñata?
-
No te voy a conceder todo lo que se te antoje, mal criada – le suelto, lentamente, para que le duela más -.
-
Pues te quedaste sin acostarte conmigo – como si eso fuera la fin del mundo -.
-
Hay chicas que pagarían por acostarse conmigo, lo que pasa – entramos en el Gran Comedor -, es que me había antojado contigo, nada más.
Nos sentamos, ella a mi lado. No le presto atención mientras me habla.
Miro a la Weasley, esta sentada al lado de Potter ¡Odio a Potter! Ahora él me mira, se ríe, habla de algo con el Weasley y me vuelven a mirar. ¡No me lo creo, se están riendo de mí! ¡Odio que se rían de mí! Me vengare como que me llamo Draco Malfoy... ¿Cómo puedo...?
-
¿Draco, me escuchas?
-
Lo aré – digo decididamente -.
-
¿Qué?
-
Saldré con la pelirroja.
-
¿Y ese cambio de actitud?
-
Potter la quiere, así me vengare de él.
Me levanto, me da igual lo que piense la gente. No permitiré que Potter se ría más de mí. Estoy detrás de ella. Potter se me queda mirando.
- ¿Algún problema, Malfoy? –.
El chico Weasley es, también, un insoportable.
No le digo nada, yo con quien quiero halar es con su hermana.
- Niña, se te a caído esto – le tiendo el medallón -.
Lo mira, ahora me mira a mí, lo coge y se gira. ¡Esperaba por lo menos una sonrisa!
----------*
Odio ésta estúpida cadena que me regalo Percy...
-
Te sentó muy bien la derrota, Malfoy – dice mi hermano -.
-
Sí, bueno... Pero creo, que más bien le sentó a Potter, que yo viera la snitch antes... – Malfoy lo dice maliciosamente -.
No quiero que se pelen, no ahora, no hoy... Nadie se dio cuenta...
Harry se levanta. Estoy harta de él, de sus estúpidas esperanzas que después se convierten en llanto por mi parte. Estoy harta de que me trate como a una niña pequeña, y de que solo me dirija la palabra porque soy la hermana de su mejor amigo. ¡Tanto que yo Lo he querido!
-
Cállate Malfoy – está enojado -.
-
¿Quién me lo manda, un cara rajada? – Lo dice riéndose -.
Ron también se levanta, se pone la mano en el bolsillo, creo que sacará la varita.
Yo sigo comiendo.
-
Va chicos... Ya vasta por favor – Hermione coge a mi hermano por el brazo -.
-
Granger – dice en voz queda Malfoy -, quería hacerte una pregunta.
Hermione asiente cansinamente, creo que lo hace para dar ejemplo a Harry y Ron.
Harry la mira, después a Ron y seguidamente a Malfoy, esta vez con odio.
-
Ahora que el Señor Tenebroso volvió – sus labios forman, ligeramente, una débil sonrisa torcida -, ¿No tienes miedo?
-
¿Por qué tendría que tenerlo?
-
Siempre pensé que eras la más lista de los tres, pero si no deduces ni eso... – suspira sarcásticamente -, primero, terminarán con los sangra sucia – la sonrisa se vuelve completa -, después, con los sangre mestiza – mira a Harry -, y seguidamente mataran a los sangre limpia que no valgan para nada – mira a Ron -.
-
¡¿Pero quien te has creído que eres?! ¡Estúpido engreído de mierda! –.
Ahora Ron, si saca la varita, como yo me suponía.
- Espera, espera Ron – dice Harry tranquilamente -.
Se coloca cara a cara con Malfoy. Esto si que no me lo esperaba...
- ¿Cómo sabes tu eso, Malfoy? – Ahora es Harry quien esboza, en su cara, una pequeña sonrisa -, ¿Te lo dijo tu querido papa?
Malfoy ya no sonríe, esta bastante enojado, por no decir muchísimo.
- Por lo menos tengo un padre que me cuente cosas ¡Ja!
Aquí se paso.
Acabo de comprobar que Malfoy es más rápido que Harry, sacó la varita justo antes. Pero no le apunta al corazón, como está haciendo Harry con él, si no que le apunta a la cicatriz.
- ¿Sabes, Potter? Quizás le tendría que ahorrar faena al Señor Tenebroso.
Esto si que no, ¡No lo aguanto!
- ¡Harry baja esa estúpida varita! – Digo con furia, colocándome entre él y Malfoy -.
Todo el Gran Salón nos mira.
-
Pero Ginny...
-
¡No! ¡Ya vasta! ¡Fuisteis vosotros – miro a Ron - quien empezó! ¡Malfoy vino de buenas a devolverme una cosa que se me perdió!
-
¡Eso! – Dice Malfoy, riéndose -.
Me giro.
- ¡Y tu, imbécil, haznos un favor a todos y MUÉRETE de una vez!
Se ríe estrepitosamente.
-
Creo que no te voy a conceder ese favor, Weasley – lo dice tranquilamente -.
-
¡Pues por lo menos, deja de soltar veneno por esa boca de serpiente que tienes!
Cojo la mochila y me voy.
Ya estoy harta de todos!
¿Pero como me puedes hacer esto Harry, Ron y Hermione, sabiendo que es el día de mi cumpleaños? ¡Si fueran buenos amigos, deberían estar felices y no peleándose!
Miró la cadena que me dio Malfoy, y la arrogo con rabia por una pequeña ventana que tengo al lado. Sigo andando a toda prisa. ¡Estúpido Malfoy!
- ¡Ey, Ginny! – Alguien grita detrás de mí -.
Seguro que es Hermione, no quiero hablar con ella. Ando más rápido.
- ¡GINNY!
Sigo andando.
- ¡GINNY!
Pero esa voz no parece la de Hermione. Me giro: ¡Es Nessa!
Voy corriendo hacia ella y la abrazo, con todas mis fuerzas, ella me devuelve el abrazo.
- ¿Qué te pasa, amiga?
Ella tampoco se acuerda...
-
Nada, es que... he empezado el día con mal pie, y necesitaba el apoyo de alguien...
-
Hum... – odio cuando hace eso -, ¿Pues, sabes que?
-
¿Qué?
-
Que te iba a dar esto – se saca de la mochila un paquete -, cuando finalizara el día, pero como veo que llevas mala mañana...
Me lo ofrece.
Yo me lo quedo mirando.
Es la mejor amiga que se puede tener. ¡No se olvidó!
La vuelvo abrazar.
-
No hacía falta...
-
Claro que sí – me mira a los ojos -, ¿Te pensabas que me había olvidado, verdad?
-
Bueno, la verdad es que si... – me sonrojo un poco -.
¿Cómo pude dudar de ella?
Me mira con una pequeña sonrisa.
- Quince años no se cumplen cada día, Ginny.
Abro el paquete. ¡No me lo puedo creer!
-
¿Te gustó?
-
¡Hacía meses que perseguía a mi mamá para que me comprara un diario muggle! ¿Cómo lo supiste?
-
Me contó tu hermano que tu madre no te quería llevar al mundo muggle para comprártelo, así que, como yo fui a París con mis tíos muggles, pues me acordé de eso...
-
Gracias.
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-
¿Por qué te tardaste tanto?
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Ese estúpido de Potter me saca de mis casillas – lo mira con odio -.
Estamos en clase de pociones.
-
¡Malfoy, encima de llegar tarde, lo pillo hablando!
-
Perdone profesor Snape – dice tímidamente -.
No sé que pasa, pero desde que declararon a Lucius Malfoy mortífago, Snape está... ¿Cómo decirlo? Como si Malfoy fuera Potter, por decirlo de alguna manera...
- No vasta con pedir disculpas, Malfoy – nunca vi a Snape tan odioso -, esta tarde le quiero aquí, limpiará toda la clase a lo muggle.
Weasley y Potter se giran y ríen.
-
Sí profesor Snape.
-
Yo también hablé – esto no es propio de una Slytherin, pero por Malfoy, lo que sea -.
-
¡Calle señorita Lane!
Ahora entiendo por que dicen que es injusto, ¡Tan amable que me pareció siempre!
Sigue la clase.
Le miro, que bonito se ve hoy... igual que siempre...
¿Pero que dices Jane? ¡Él pertenece a los leones, y tú a las serpientes, nunca estarán juntos!
¡Cállate! – Le ordeno a esa odiosa voz interior -.
Soñar es bonito... – suspiro -.