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Historia 9576 — capítulo 2
Son las 7 de la mañana, amanece un nuevo día. No puedo dormir. Tengo una idea, escribiré en el diario que me regaló Nessa.
Me levanto sigilosamente, para que ella no se despierte. Cojo el pequeño libro, de color escarlata, me siento en la mesa y abro una pequeña lamparilla. ¿Cómo puedo empezar?
no, eso está muy visto. Ya sé, le pondré nombre... Se llamará...
¡Toc!, ¡Toc!
Miro la ventana, una pequeña lechuza gris, da golpes, con el pico, en la venta. Me levanto y la abro. Me deja en la mano un pergamino y se vuelve volando.
Desenvuelvo el pergamino. Esta escrito con muy buena caligrafía, con tinta verde:
¿Cómo amaneciste, princesa?
No hay remitente, ¿Quién habrá sido?
-
¿Ginny?
-
¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
-
¡Tranquila!
Me giro, es Nessa, ¡Qué susto me dio!
-
Perdón, es que me asustaste... – respiro con dificultad -.
-
Ya vi, ya vi, pero – me dice en voz cansina y los ojos medio cerrados -, ¿Qué haces despierta a las 7 de la mañana?
-
No podía dormir...
Mira la mesilla.
- Veo que pretendías escribir en el diario.
Asiento.
- ¿Qué pasa aquí?
Las demás chicas también se despertaron.
Nos disculpamos.
Nessa me propone de ir a desayunar, y, al terminar, ir a dar un paseo al lado del lago.
Acepto. Nos duchamos, nos vestimos y bajamos a desayunar.
No hay ningún ruido, somos las únicas que estamos en el Gran Comedor. Nunca estuve aquí tan temprano. Las bandejas están llenas de comida intacta, y Dumbledore no está.
Nos sentamos, pero ya no estamos solas, alguien entra.
Jane Lane, una chica de Slytherin, muy bonita, pero con cara de pocos amigos, entra estrepitosamente, haciéndose notar. Cliff Croft, un chico también de Slytherin, la sigue.
- ¡Jane, escúchame, no lo puedes querer a él!
Nunca pensé que los Slytherin tuvieran sentimientos.
- ¡Yo no le quiero!
La chica nos mira con odio, sin disimularlo.
-
¡Buenos días! – Saluda Nessa -.
-
¡Calla, sangre sucia!
Nessa se levanta.
-
¡Vamos, intentaba ser simpática! – Le dice el chico -.
-
¿Ahora defiendes a los asquerosos y humildes sangre sucia? – Sus ojos desprenden más odio incluso que los de Malfoy, y en su voz, se denota malicia y orgullo, una mezcla poco buena -.
Nessa la apunta con la varita, está muy enojada. La cojo del brazo e intento detenerla.
Jane se ríe.
-
¿Qué aras, idiota?
-
¡Jane, déjalas!
Me giro. ¡Es Malfoy!
Nessa está aun más desconcertada que yo.
Lane se acerca a Malfoy, dejando a Croft atrás.
- Aré lo que me dé la gana, Malfoy – lo dice con rabia -.
De repente, le da una bofetada en toda la cara. Malfoy no se defiende, simplemente, contesta tranquilamente:
- Te equivocaste eligiendo, Jane.
Juraría, que a Lane se le está deslizando una lágrima por la mejilla.
- ¿Cómo te tengo que decir, Malfoy, que quien me gusta, eres tu?
Y se va. Croft la sigue.
¿Qué embrollos se llevan los Slytherin?
Malfoy se acerca.
-
Puedes bajar la varita, esto...
-
Nessa Tassartir.
-
Eso.
Se gira y me mira.
- ¿Cómo amaneciste, princesa?
¡¿QUÉ?!
- ¿Cómo dijiste?
Él ríe, y se va del Gran Comedor.
¿Fue él quien me envió esa lechuza matinal? No, no puede ser Ginny, ¡Él es Malfoy!
Ya empieza a entrar gente.
Sigo aturdida por todo lo sucedido.
----------*
Estoy preocupado por Jane, no puede ser que esté enamorada del “cara rajada”, seguro que Pansy se lo invento todo. Tendré que hablar con ella.
Giro a la derecha y bajo por unas escaleras de mármol, ahora voy a la izquierda, a la izquierda otra vez y me encuentro frente mi sala común:
- “Soy una serpiente venenosa” – digo -.
Me encanta esta contraseña.
El muro se abre, me encuentro en una gran estancia, con sofás y una fuente en el medio.
Busco con la mirada a Pansy.
Ya la vi, esta hablando con Crabbe.
Me acerco a ella.
-
¿Puedo hablar contigo, Pansy? – Digo, con indiferencia -.
-
¿De que quieres hablar conmigo, cariño? – Sus brazos rodean mi cuello -.
-
Suéltame y ven.
-
No, no – acerca su cara ante la mía -.
Como haga lo que me temo, le echo una maldición encima.
Le cojo la muñeca, a punto de perder la paciencia, ahora soy yo quien se acerca más a ella, estoy rozando su nariz.
-
Quiero hablar de Jane – digo entre dientes -.
-
Yo no quiero hablar de esa infeliz – lo dice con desprecio hacia ella -.
Tengo que recurrir al chantaje.
- ¿Te acuerdas de las cartas que le desaparecían a Goyle? – la miro maliciosamente -, El otro día entre en tu habitación y encontré algo...
No es verdad, puesto que no puedo subir a su habitación... a ver si se lo traga.
-
¿Y que? – Parece asustada -.
-
Pues que estuve hablando con él, y me dijo que tenia unas ganas, locas – mis labios dibujan una sonrisa -, de pillar al que le roba las cartas, para...
Eso también es mentida.
- Vale – me corta -, vamos a hablar.
Nos sentamos en un sofá en el que no hay nadie. Crabbe nos mira.
-
¿Cómo supiste que Jane quiere a ese... Capullo?
-
Pues, porque dormimos en la misma habitación.
-
¿Qué tiene que ver? – Le pregunto con impaciencia -.
-
Pues que el otro día, mientras soñaba, le nombraba a él – ella esboza una de sus sonrisas, que me pone muy nervioso -, y como lo nombraba...
Me quedo callado. No puede ser.
- ¡Eso es mentira!
Me giro, Jane está detrás. Crabbe se acerca.
-
Sabes que no, Lane – Pansy se levanta -.
-
Mira, Parkinson, lo que te pasa a ti, es que tienes envidia.
-
¿Envidia, yo, de ti? – La mira de arriba a bajo -, ¡Ja!
-
La verdad es que sí – Crabbe, que nos a asombrado a todos por su intervención, habla pausadamente, como si tuviera miedo de decir lo que está a punto de decir -, ayer – Pansy lo mira con odio -, cuando estabais juntos – me mira a mí -, me dijo que se vengaría de Jane – señala a Jane, pero me sigue mirando -, por quererle quitar su... su Dragón – dice a punto de reírse -.
-
¡Parkinson, eres despreciable! – Le espeta Jane -.
-
¿Y por eso dijiste, en medio de toda la sala común, que Jane está enamorada de Potter?
No me lo puedo creer, ¡Será cerda!
-
¡Yo dije la verdad!
-
¡Estúpida! ¿Cómo voy a estar enamorada de Potter? – Me mira a mi -, yo a quien quiero, es a este imbécil, ¡Aunque parece no darse cuenta!
Se va, con paso firme, hacia su habitación.
La sigo.
-
¡Jane, espera!
-
¡MUÉRETE, MALFOY!
Me cierra la puerta en las narices.
¿Por qué todas quieren que me muera?
Crabbe, Goyle y yo nos dirigimos hacia los jardines, donde aremos otra de esas estúpidas clases de Cuidado de Criaturas Mágicas. ¡Las odio!
Todos los gryffindor ya están allí. Miro con todo el odio que puedo a Potter.
¡Crack!
He pisado algo, miro hacia el suelo, y veo algo brillante.
Me agacho y lo recojo.
¿Otra vez ese estúpido colgante de la Weasley?
Entonces recuerdo algo, mi plan. Miro otra vez a Potter.
¡Se va a enterar!