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Historia 9576 — capítulo 3
Suerte de Crabbe.
Si no llega a ser por él, pierdo todo el respeto de Malfoy.
¡Asquerosa Parkinson! ¡Me las va a pagar!
Pero, ¿qué hay de malo en antojarse con Potter?
¡Está bueno, y es un héroe, cualquiera puede tener fantasías con él!
Llego tarde a Cuidado de Criaturas Mágicas.
No tengo ganas de ir, pero... allí está Potter.
Abro la puerta principal, los veo desde aquí, todos en circulo y el “semigigante” en medio.
Ya llegué, me siento al lado de Draco, que me mira fijamente.
- ¡Señorita Lane! ¡5 puntos menos para Slytherin! – Cómo lo odio -, y ahora, ¿Por qué llegó usted tarde?
¿Y yo que le digo? ¿Qué me estuve debatiendo, en mi habitación, como matar a la asquerosa de Parkinson?
- Tuve una visita inesperada mientras venia hacia aquí – se me queda mirando con perplejidad, no entiende -, ya sabe profesor, una vez al mes... – digo con indiferencia -.
Todos ríen, ¿Qué tiene de gracioso eso?
Draco me coge por la cintura disimuladamente.
Le aparto la mano.
-
En ese caso, subiré 10 puntos a Slytherin – se sonroja -, no tuve que hacerle pasar vergüenza.
-
No la pasé, si la gente es tan ignorante como para no entender que la vida de las chicas es más difícil que la de los chicos, no me importa – esbozo una sonrisa. Creo que he hablado tan rápido que no me entendió -.
-
Hum... – lo que me suponía, no entendió -, Bueno continuemos, los “sangracientos” son unos animales pequeños que...
-
Jane – me susurra Malfoy -.
-
Jane – me susurra Malfoy -.
-
¿Qué? – Digo con fastidio -.
-
Estuvo muy bonito lo que dijiste en la sala común.
Le miro, ¡Se está burlando, el muy cabrón!
Si supiera que lo dije para disimular, que a quien quiero yo es a... ¿Potter? – Suspiro -, estoy echa un lío.
- Yo también te quiero.
Me giro, ¿Qué dice?
-
No te burles de mi Malfoy, ya estoy harta.
-
No me burlo.
Se acerca a mi y... ¡Me da un beso!
Toda la clase nos mira, incluso Hagrid.
-
¿Qué haces?
-
¡POR FAVOR! ¡ESTAMOS EN MEDIO DE UNA CLASE!
Pero nadie presta atención al profesor.
Miro de reojo, ¡Potter me está mirando!
-
Besarte.
-
¡De eso me di cuenta, patán!
Ríe.
- ¡Estúpido insensible! ¿Cómo me pudiste hacer algo así? ¡TE ODIO, MALFOY!
Parkinson se levanta, y se va.
- ¡SEÑORITA PARKINSON, VUELVA AQUÍ IMEDIATAMENTE!
Pero ella, como si oyera llover.
Draco me sigue mirando.
¡Vaya escena!
Potter me sigue mirando, ¡Qué vergüenza!
----------*
¡Vaya día llevo, todo me sale mal!
Entro en el Gran Comedor dispuesta a cenar, pero...
¡Mierda! ¡Me descuide el estuche en clase de pociones!
Giro sobre mis talones, y me dirijo hacia allí.
Abro la puerta, el profesor Snape no está, me dirijo hacia mi sitio. Aquí está.
Se abre la puerta sonoramente. Me giro, si es Snape me mata. Pero no, no es Snape, si no que es Malfoy.
Voy hacia la puerta, ya tengo lo que quiero, no hago nada aquí.
- ¡Espera, Weasley!
Me giro. No quiero discutir con Malfoy ahora.
-
¿Qué?
-
Ten.
Me ofrece otra vez ese estúpido medallón. ¡Que pesado!
-
Se te volvió a perder.
-
No lo perdí, lo arrojé.
-
¿Por qué? – Me pregunta incrédulo -.
-
¡Porque tu lo tocaste!
Malfoy no dice nada. Quizás me pasé.
- Entonces, ¿Me permites que me lo quede?
¿Qué? ¿Para que querrá, él, mi medallón?
-
Haz lo que se te antoje.
-
Bien – se lo empieza a colgar -.
Me dirijo otra vez hacia la puerta.
-
Espera, quiero hacerte una pregunta.
-
Pues va, que tengo hambre – le espeto -.
-
¿Por qué ayer llorabas?
Me quedo parada. ¿Es Malfoy?
-
Hum... Bueno... - ¿Y que le digo yo ahora? -.
-
Dime la verdad por favor.
-
¿Por qué tendría que decirte yo la verdad? – Algo trama el chico -.
-
Porque quiero ayudarte. Me di cuenta – se acerca -, que tu no eres como tu hermano.
Lo miro a los ojos.
- Ayer fue mi cumpleaños y solo una persona se acordó - ¿Pero, que estoy haciendo? -.
Me mira, me sonríe. Se saca un brazalete de piel y me lo coloca en mi muñeca.
-
¿Qué haces, Malfoy?
-
Es de piel de dragón – me parece que me estoy sonrojando -, siempre me a traído buena suerte, y quiero que lo tengas tu.
Seguro que no es Malfoy. Sigo sin decir nada, mirando el brazalete.
- Es mi regalo de cumpleaños – sonríe con mas intensidad y se va -.
Me quedo plantada, en medio de la estancia oscura y tenebrosa de las mazmorras.
No me quito la pulsera, ha sido un detalle por su parte que nunca hubiera esperado. Al fin y al cabo, tampoco es tan malo.
Me vuelvo a dirigir al Gran Comedor. Miro primero la mesa de Slytherin, él está hablando con un grupo de chicos. Miro mi mesa, Nessa está con Harry, Ron y Hermione.
Nessa, cuando me ve, me ofrece asiento entre ella y Harry. Me siento.
-
¿Por qué te tardaste? – Me pregunta mi hermano -.
-
¿Y a ti que te importa?
Me mira receloso, pero hago como si nada.
- ¿Qué es eso? – Ahora es Nessa quien me pregunta, señalando con la cabeza la pulsera -.
Todos miran. Yo me la tapo.
- Me resulta familiar – comenta Harry -.
¡Pues claro! ¿Cuántas veces habrá apuntado Malfoy a Harry con el brazo en el que llevaba el brazalete?
- Es un regalo – digo yo, indiferente -.
Nessa me mira, al percatar sus ojos clavados en mi nuca, vuelvo la cabeza y la miro. Ella me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa.
No se porque ha hecho eso...
-
¿De quien? – Pregunta el desconfiado de Ron -.
-
¡Ay, Ron! ¡Eso es privado! – Le riñe Hermione, que me mira el brazalete -.
-
No, no lo es – ahora que he llenado mi plato de comida empiezo a comer -.
Cuando termino de masticar mi trozo de carne, concluyo:
- Me lo regaló Malfoy – digo indiferente -.
A Harry se le cae el tenedor que iba a meterse en la boca, Hermione me mira con cara de pánico y mi hermano abre la boca, que esta toda la llena de comida.
- Ron por favor, cierra la boca – le ruego -.
Esperaba que su reacción fuera así. Pero hay algo raro, Nessa no dijo nada, si no que continua comiendo.
La miro, ella me mira y me dice:
- Malfoy es buen chico.
Lo que hace que mi hermano abra aun más la boca, que Hermione ahora la mire a ella con esa cara de pánico y que Harry clave el puño en la mesa diciendo:
- ¿Pero que decís? ¡Es Malfoy!
Me giro hacia la mesa de Slytherin, ahora él me mira. Me vuelvo a girar, ¡Me pilló mirándolo!
-
¿Y, a que vino el regalo? – Me pregunta Hermione, después d un rato, que intenta hacerse la indiferente, pero se le nota en el tono de voz que no se lo puede creer -.
-
A que ayer, fue mi cumpleaños.
Esa frase hace que todos suelten un grito ahogado, y que Hermione, tímidamente me diga:
-
Perdón, Ginny, no recordé.
-
Malfoy es buen chico, me vio llorar porque nadie se acordaba de mi cumpleaños – digo levantándome, no tengo mas hambre -, y cuando se lo dije, él me regaló algo a lo que le tenía aprecio.
Todos me miran, están horrorizados, sobretodo Harry.
- Así, que en mi presencia, no le insultéis por favor.
Me voy.