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Historia 9576 — capítulo 4

¡Fénix!

Sí, este puede ser un buen nombre para mi diario...

Cojo una pluma y empiezo a escribir:

23 de Noviembre.

Estimado Fénix:

Últimamente ocurren cosas muy extrañas.

En primer lugar, Nessa, mi mejor amiga, se muestra desconfiada conmigo, y creo que me evita. El otro día, en clase de Transformaciones, McGonagall nos puso como tarea un trabajo muy largo que podíamos hacer individualmente o en parejas. Yo, como de costumbre, le pregunto a Nessa si quiere hacerlo conmigo y ¡Ella me dice que prefiere hacerlo sola! Cuando normalmente me contesta con un: . Estoy preocupada, no la quiero perder.

Otro suceso extraño es el de Draco Malfoy, está muy simpático conmigo, para mi cumpleaños, me regaló un brazalete, y cada vez que me ve por los pasillos me saluda. ¿A que se debe ese cambio?

No sé que siento por Harry, últimamente, cuando lo veo, no siento ese cosquilleo en mi barriga. La verdad, es que ahora lo siento por otra persona, por alguien que me cuesta comprender que me empiece a gustar, lo siento por: Draco Malfoy.

----------*

¡Jane, concéntrate! – Me regaño - ¡Tienes que terminar esto para mañana...!

Levanto la cabeza.

¡Oh, Dios! ¡Potter está entrando, y va solo!

Se dirige hacia aquí, ¡Me voy a morir!

Se sienta enfrente de mí:

  • ¿Po-podemos ha-hablar? – Me pregunta tartamudeando -.

¡Está nervioso!

  • ¿Qué quieres, Potter? – Intento mostrar indiferencia -.

  • Es sobre Malfoy

¿Qué me va a dar, consejos amorosos? ¡Esto no es lo que me esperaba!

  • ¿Qué le pasa? Está igual de lindo que siempre – sonrío pícaramente -.

  • No me fijé en eso – dice con fastidio -.

¿Estará celoso?

  • Vamos a otra parte – me propone -, por favor - ¡Me lo ruega! -.

Me levanto, él me sigue, me dirijo hacia una aula vacía, la cierro cuando él ya a pasado.

  • ¿Y bien? – Pregunto -.

  • ¿Qué quiere conseguir Malfoy yendo detrás de Ginny?

  • ¿Quién es Ginny?

Me mira sorprendido.

  • Ginebra Weasley – me aclara -.

  • ¡Ah!, la pelirroja...

  • Si – está impaciente -.

  • ¿Y a ti que te importa?

  • Pues...

  • La quieres – aventuro yo -.

Me duele tener que preguntarle una cosa así. Me gustaría que ahora me digiera que a quien quiere es a mí, pero eso es imposible.

Pero, como digo siempre: ¡Soñar es bonito!

  • ¡No! – Me dice enojado -.

Odio cuando los chicos mienten a cerca de sus sentimientos.

  • Entonces no te lo diré.

Me dirijo hacia la puerta, él me toma la mano. Yo hago un movimiento brusco para que me suelte, pero él la coge con fuerza.

  • ¡Suéltame! – Le ordeno yo -.

  • No, hasta que me respondas.

Le miro a los ojos. No le confesaré la verdad.

  • Se comporta muy bien con ella, pero después: ¡Te besa a ti! – Lo dice con ira -.

  • Quizás la quiere a ella, pero me para que no se note – esto le dolerá -.

Pero, ahora que lo dice, yo también noto como Draco mira a la Weasley, como habla de ella... ¿No se estará enamorando, verdad?

  • ¿Y a ti eso no te importa?

Me paro a pensar. La verdad es que yo estoy haciendo lo mismo con él, así que no me importa.

  • No.

  • Los Slytherins sois despreciables – está enojado, no le gusta la idea de que Malfoy la quiera a ella -.

  • Mira Potter, tu nunca entenderás nuestros sentimientos – me acercó a él -, Draco no puede manchar su nombre, admitiendo que quiere a una Weasley.

Y yo tampoco puedo manchar el mío, diciendo que quiero a Potter. Simplemente, siendo quienes son mis padres, me matarían.

  • Si la quiere de verdad, lo haría.

  • No – aseguro -, su padre, preferiría verlo muerto.

Potter me mira, con esos ojos verdes penetrantes. ¡Me parece que me voy a desmayar!

  • ¿Cómo sabes eso?

  • Por que, desgraciadamente, estoy en su misma situación.

Esta confirmado: ¡Le amo!

  • ¿Y, a quien quieres tu? – Me pregunta tímidamente -.

  • ¿Qué son esas confianzas?

Se acerca a mí.

Me gustaría gritarle: ¡TE QUIERO A TI!

Me coge el brazo. Está muy cerca de mí. Demasiado.

----------*

  • Oye Draco – Jane últimamente está en las nubes -, ¿Por qué te molestaba tanto pensar que me gustaba Potter?

  • Creo que te mereces algo mejor, Jane – la miro mientras andamos -.

  • ¿Alguien como tu, quizás?

¿Qué le pasa? ¿Dónde quiere llegar con estas preguntas?

  • Sí, alguien como yo.

  • ¿Eso significa que me quieres?

  • Jane, ¿Qué te pasa?

  • Contéstame – ahora parece impaciente -.

  • Ya te dije que sí.

Me paro, la cojo por la cintura y la beso, dulcemente, quizás así se calma.

  • ¡Eh, Malfoy! ¡Monta estos numeritos en privado!

Weasley me saca de mis casillas, pero no me inmuto.

Jane está disgustada, triste, apática.

¿Qué le pasa?

  • Jane, me estas asustando.

La cojo por los brazos y la sacudo, no bruscamente, pero que se de cuenta de que estoy preocupado por ella.

  • Tengo que confesarte algo, me estoy enamorando de...

  • Malfoy, suelte inmediatamente a Lane – dice una voz fría detrás de mí: Snape -.

La suelto.

  • ¿Esta usted bien, Lane?

  • Sí profesor.

¡Y de repente se va corriendo!

  • Malfoy, no se que le habrá echo, pero esta usted castigado.

  • Sí, profesor.

Yo sé que le pasa, mi padre era su mejor amigo, siempre pensó que Voldemort le había echado la maldición “imperius”, como a él mismo, pero, ahora que mi padre volvió con el Señor Tenebroso, Snape se dio cuenta que no era así, y lo paga conmigo.

No lo aguanto más, ¡Odio mi vida!

Ahora que lo pienso, Jane... Jane está enamorada de alguien, alguien que no soy yo...

Me siento en la mesa del Gran Comedor, al lado de Crabbe y de Goyle. Me empiezan a explicar sus tonterías. No escucho, me ponen nervioso.

Llega el correo, una lechuza, gris, aterriza delante de mí. ¡Es la lechuza de mamá!

Le quito el pergamino a la ave de un arañazo, y está se va volando, decepcionada, pero me da igual.

Desenvuelvo el pergamino, y, sí, sin ninguna duda, es la preciosa letra de mi madre:

Querido hijo:

Te extraño mucho, sobretodo ahora que tu padre tampoco está.

Me envía lechuzas, pero, no es lo mismo, no tengo a nadie que me haga compañía.

Te envío esta lechuza para avisarte: el Señor Tenebroso le pidió a tu padre que te unieras a ellos. Las lechuzas de tu padre me lo confirman, dice que necesitan a más mortífagos, y, que, según el Señor Tenebroso, tu serías muy bueno. Yo le ruego que no te envíe con ellos hasta que termines Hogwarts, pero él dice que, en estos momentos, Hogwarts da igual, que de poco servirán los estudios... Lo que voy a decirte, quizás te asombre pero: no quiero que te unas a ellos. No quiero perderte. Por eso, tienes que enseñarle está nota a Severus. Él te ayudará, estoy segura. Hazme caso por favor hijo, si me quedo sin ti, no tendré nada.

Te quiere mucho:

Narcisa Malfoy.

Está desesperada. Lo noto. No le puedo contar esto a Snape, no puedo...

  • ¿Draco estas bien?

Es Pansy.

  • Olvídame.

Me levanto. Me voy.

----------*

Definitivamente, a Nessa le pasa algo conmigo.

Me la acabo de encontrar, voy a saludarla y ella se aleja, dejándome sola.

¿Qué le pasa? ¿Qué le he hecho yo?

¡Oh, no, es Draco!

Sale del Gran Comedor, pero... pero... ¡Santo cielo, esta llorando!

Se tropieza con Snape.

  • ¡Malfoy, estoy harto de usted! ¡El castigo será...! – Se calla, creo que lo vio llorar -.

Snape lo mira, Malfoy tiene la cara bajada, intenta no llorar.

  • ¿Qué le pasa? – Pregunta Snape, con voz fría, aunque se nota que esta preocupado -.

  • Yo no soy como mi padre – dice Malfoy, con voz temblorosa, entregándole un pergamino a Snape -.

Este lo lee. Cuando termina mira a Malfoy y... ¡Lo abraza! ¡No me puedo creer lo que estoy viendo!

  • Pelirroja, ¿Qué le pasa a Draco?

Lane que tiene los ojos hinchados, está detrás de mí, mirando la escena.

  • No lo sé.