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Historia 9576 — capítulo 5

¿Y si Draco también recibió la carta?

¿Por qué estaba de esa forma?

Alguien me coge por el brazo y me empuja hacia una aula. Es Harry – sí, ya le llamo por su nombre -.

  • ¿Qué haces?

  • ¿Qué te pasa?

  • Nada.

  • Dice Hermione, que te vio en los baños, llorando...

  • ¿Esa estúpida me espía?

Me mira, con odio. Me da igual.

  • No es estúpida.

  • Lo que tu digas.

  • A veces creo que esto es un error – suspira -, ¿Tu que crees?

  • Que lo es – digo rotundamente -.

No sé si Draco la recibió, pero yo si, a final de este curso, o quizás antes, me voy a unir a los mortífagos, y no quiero encariñarme, aun más, con Harry, le quiero olvidar.

Harry no dice nada.

  • ¿No te esperabas que te digiera esto, verdad? – Niega con la cabeza -, voy a adivinar... Granger te dijo que me dijeses eso para ver que respondía yo – asiente -, deberías dejar de fiarte de esa...

  • Hermione dice que...

  • ¿No sabes opinar por tu mismo, Potter? – Le corto -.

Hay una pausa.

  • No te entiendo Jane.

  • Yo no te entiendo a ti, ¿Cómo me puedes querer? ¿Sabes como me llamo?

  • Jane Lane – me contesta, orgulloso -.

  • Jane Lane Black.

Me mira, alzando las dos cejas.

  • O sea, que eres familiar de Sirius...

  • Exacto. Ahora piensa – le digo, sarcásticamente -, ¿Quién puede ser mi madre? – Abre la boca para decir algo, pero le corto -, y NO, no soy hermana de Draco.

  • Entonces, Bellatrix es...

  • Mi madre, sí, por desgracia. La que mato a tu padrino.

Creo que fue una oración equivocada, me mira con ojos llorosos.

  • Pero, yo te quiero, sea quien sea tu madre.

  • ¿Y también me querrás cuando a finales de curso me una a ellos?

Me mira, esta atónito por la noticia.

  • ¿A quien?

Creo que no quiere comprender.

  • Seré mortífaga, Harry – al ver que no dice nada, continuo -, el Señor Tenebroso me quiere a su lado.

  • No es verdad – dice rotundamente -.

  • Vamos, Harry, sabes que sí.

  • ¿Tu, quieres ser una de ellos?

  • La verdad es que no - ¿Pero que estoy diciendo? -.

  • Pues habla con Snape, o mejor, con Dumbledore.

  • Tu no lo entiendes, Harry.

Cojo la mochila y me voy. Tengo ganas de llorar, pero no puedo ir a los baños, se ve que la cucaracha esa me espía.

----------*

30 de Noviembre:

Fénix, ¡No sé que le pasa a todo el mundo! Draco no se deja ver, Jane me mira con más odio que nunca, Harry va como sonámbulo por todos sitios y me encuentro a Nessa llorando en cada esquina.

¿Qué pasa? ¡Me estoy asustando!

Mañana hablaré con Draco, con Nessa y con Harry, quiero ayudarlos.

En cuanto a mí, estoy enamorada de Draco Malfoy, no se como lo hizo, pero me enamoró.

----------*

Suena el despertador. Hoy tampoco iré a clase, ¿Para qué? Los estudios no me sirven para nada ahora.

  • Draco, el profesor Snape quiere verte.

Me visto, él es mi única esperanza.

Snape no está solo, tiene al lado a Jane, pero una Jane diferente, se la ve cansada, harta, creo que está igual que yo.

  • Bien, los tres iremos a hablar con Dumbledore – nos anuncia Snape -.

  • No – dice Jane, rotundamente -.

  • ¿Cómo dice?

  • ¿Usted cree que el Señor Tenebroso no se enterará? Claro que lo hará, él lo sabe todo.

Se echa a llorar.

  • Entonces, ¿Qué pretende hacer?

  • Nada, esperar, que nos vengan a buscar, y que sea lo que Dios quiera.

Snape la mira fijamente.

  • Quizás, haya una mínima esperanza... quizás – lo dice en voz baja, como si estuviera avergonzada de decir lo que va a decir -, quizás Potter le pueda vencer.

  • ¡¿Pero, como puedes decir eso?! – Salto yo -, ¡El Señor Tenebroso nunca se dejará vencer por alguien como Potter!

  • Tranquilizase Malfoy.

  • Prefiero no hacer nada, prefiero esperar a que me vengan a buscar, como tu dijiste, antes de confiar en Potter – la miro a ella, que sigue llorando -, no te llenes de estúpidas esperanzas, él nunca le podrá vencer, y lo sabes.

  • Tendrías que confiar un poco en él – me dice Snape, a regañadientes -.

  • ¿Cómo voy a tener confianza en él? Desde pequeño me enseñaron a odiarlo. En primero intenté ganarme su amistad, pero él se negó. ¡Le odio! Y odio que tu – miro a Jane de nuevo -, tengas esperanzas en él.

Ella llora con más intensidad. Lo está pasando fatal. Me agacho. La beso. No sé que pensará Snape, pero me da igual, no la puedo dejar así.

  • Anda, vamos a hablar con Dumbledore – le digo, tranquilamente -.

  • Sí.

Nos dirigimos todos hacia el despacho de Dumbledore. Espero que sea lo mejor.