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Mi estrella — capítulo 7
Luego de caminar por unos minutos sin rumbo alguno, y dentro de un "Comercio central"; Bella seguía sacando conclusiones absurdas en general… pero un poco lógicas para ella. Se había olvidado por completo de que Sirius la seguía. Éste la miraba continuamente, como intentando leerle el rostro, sin conseguir ninguna información.
—Bueno, ya. —dijo Sirius de repente, deteniéndose frente a ella. — ¿Qué te sucede? ¿Por qué no dices nada? ¿Qué pasó allí? No entiendo nada.
Ella lo miro fijamente a los ojos por unos segundos.
—No lo se… no se que sucedió. Yo… tampoco entiendo nada. —contestó.
<Lo tengo en frente… Sus ojos… su rostro… su voz. Lo escucho.>
— ¿Cuánto sabes?
— Mucho…
—Bien… —musito desviando la mirada y suspirando— no se quien eres, o qué eres pero… ¿entiendes que esto pone en peligro mi mundo?
—No, no lo hace. Porque hasta hace un momento en que los libros existían, todo aquel que lo leía pensaba que era un mundo ficticio. Siempre estuvo a salvo. Ningún mago lo leería.
— ¡¿Qué libro?!— exclamo un desesperado Sirius.
— ¡Los libros que te dije!
—El único libro que vi esta en blanco
—Pero antes no lo estaba… Espera…— menciono de repente observando los ojos grises, que al parecer no le creían— ¿Crees que te miento?
—No… Solo que… ¡¡Por un demonio!! ¡No se quién eres, si una muggle loca o una bruja desquiciada!
La expresión de Bella no era para nada buena. Fruncía los labios y su mirada contenía ira. Interiormente intentaba contar hacia atrás para no hacer una locura y matarlo ahí mismo; aunque, a la vez, no lo haría con esos ojos grises.
— ¡¿Y cómo explicas lo que sé?!— exclamó ella.
—Alguien te pudo haber contado de nuestro mundo…
—Pregúntame— siguió ella decidida, y aun conteniendo la ira.
—Bien… — finalizó Sirius, que… en realidad no le parecía una buena idea, pero la expresión de la chica era simplemente… fatal. Cuando estaba por preguntar Bella lo interrumpió.
—Hogwarts fue fundado por Godric Gryffindor, Salazar Slytherin, Helga Hufflepuff, y Rowena Ravenclaw; de ahí las casas de Hogwarts. Todos los alumnos son seleccionados para estas por el sombrero seleccionador. En Gryffindor están los valientes, en Slytherin los astutos, en Ravenclaw los inteligentes, y en Hufflepuff los perseverantes y leales. Tú fuiste a Gryffindor, pero toda tu familia fue a Slytherin. El paradero del castillo Hogwarts es desconocido; y si un muggles llegara ahí vería ruinas, y un cartel de "cuidado".
Sirius abrió sus ojos como platos, sorprendido.
—Todos lo saben— alcanzo a decir él. —Hay muchos libros sobre eso.
Bella suspiro y continúo.
—Harry nació en el valle de Godric; sus papas son James y Lily Potter. Él es un sangre pura, y ella una hija de muggles. Tú y James son mejores amigos. Y en la escuela formaban parte de los merodeadores, que eran cuatro: James es Cornamenta; Remus es Lunático; Peter, Colagusano; y tú, Canuto. Los apodos vienen de que son animagos ilegales. James se convierte en un alce, tu en un perro y Peter en una rata; y se convirtieron para acompañar a Remus en sus noches de Luna llena porque es un hombre lobo. James tiene una capa de invisibilidad, e hicieron el mapa del merodeador que tiene todos los lugares y pasadizos del castillo, que son siete.
—E… eso es… es conocido…— dijo Sirius titubeante y sorprendido, porque en realidad no era muy conocido que digamos… NADA conocido…
—No para alguien no mágico. Pero… si aun no me crees… — agregó ella con suficiencia. Se acerco al oído del ojigris y susurro: —tu apodo en la Orden es… hocicos. — Se separó rápidamente. — ¿Ahora me crees?
Bien, ahora si que el ojigris estaba a punto del colapso. Era gracioso ver su expresión, tenía sus ojos bien abiertos, con las pupilas dilatadas, su corazón latía y le sudaban las palmas; sin mencionar que daba la impresión de que en cualquier momento tendría un tic en el ojo.
Asintió a la pregunta de Bella mirando a la nada.
La Orden… ¿Qué pasaría con la Orden? Si esto llegaba a oídos de Quien-ustedes-saben estarían fritos. Todo el arduo trabajo y las vidas perdidas para nada. Había que hacer algo, pero ya. Esto no podía volar por los aires, y si Bella era quien lo sabia… Tendría que hacer algo con ella.
—Oye…—musito de repente Bella, preocupada por la expresión de Sirius. Éste no la escucho. —Sirius. — llamó exaltando al aludido. Cuando él la miro, ella comenzó a hablar. —No tienes de qué preocuparte. Como ya dije, se suponía que solo era una ficción, nadie lo sabía en realidad. Pero… —terminó pensativa.
Luego de unos segundos en que nadie hablaba.
Sirius inquirió nervioso— Pero qué…
—Mis amigas. Habría que averiguar si ellas saben algo. No entiendo cómo es que los libros quedaron en blanco y el hombre de la librería no sabia nada de esto, y yo todavía si lo se. —con esto ultimo, el joven de cabello negro azulado tembló con un escalofrío.
— ¿Qué quieres hacer?
—Vamos a visitar a Ali. — dijo decidida.
Salieron del centro comercial, sin ningún artefacto muggles divertido, en busca de su amiga Ali. Mientras caminaban por la acera, Bella intento telefonear a su amiga, pero le atendía el buzón de voz.
—No contesta; vamos. —mencionó la castaña, y aceleraron el paso.
Llegaron a un edificio, Bella toco el portero, y una voz femenina atendió:
— ¿Si, quién es?
—Ali, soy yo, Bella.
—Sube, Bells.
Se sintió un timbre, y con un empujón la puerta se abrió. Llegaron al 4º piso. Se acercaron al apartamento "A" y Bella tocó la puerta. Se escucho un 'pasa'.
— ¿Estas presentable?— preguntó Bella, ya que allí se encontraba Sirius.
—Si, ¿por?
—Vengo con un amigo— contestó abriendo la puerta.
— ¿Un amigo?— preguntó Ali, con un tono medio picarón.
—Si, un amigo, nada más.
—Mm…—musito su amiga, luego miro a Sirius y susurro a Bella— un amigo muy lindo… ¡Hola! Soy Alelí, pero me dicen Ali.
—Es un placer, soy Sirius. — dijo el ojigris con una media sonrisa. Podría haber echo algo mejor, pero se sentía incomodo con todo lo sucedido.
—El placer es mío. Bien, ¿les puedo invitar una taza de te?
—No, gracias, estamos de paso. Solo vine a preguntarte algo. — menciono la castaña.
—Bueno, pregunta…
—Emm… tienes los libros de HP— preguntó nerviosa.
—Perdón… ¿que?
—Los libros de tu saga favorita.
— ¡Ah, eso! Si, aquí están.
Bella, sonrió y suspiro con esperanza.
Siguió a Ali hasta una pequeña biblioteca.
—Aquí. —musitó, mostrando una serie de libros que Bella no conocía. Anonadada, observó unos libros de tapa azul Francia. Al parecer era una saga policial llamada "Los ojos del Silencio". Mientras tanto Ali seguía hablando. —Me sorprende que preguntes sobre mis libros; tu los conoces, aunque es bueno que te interesen ahora, espero que en parte sea por toda la publicidad que les hice contigo para que los leas; lo que no entiendo es que… ¿por qué te interesan ahora? Bella… ¿me estas escuchando?
Bella no la escuchaba, esos libros eran estúpidos en comparación a SUS libros favoritos. No podía creer esto. Su amiga de toda la vida, la que enloquecía con los libros… no los tenía. Miro a Sirius, con aires preocupados, él le devolvió la mirada con preocupación. Dejo el libro en la biblioteca y volteó hacia su amiga que la miraba interrogante.
—Ali, escúchame— dijo tomándola de los brazos— ¿conoces a Harry Potter? ¿Recuerdas algo de eso?
—Eh… no. ¿Quién es? ¿Alguien de la prepa? ¿Aunque el nombre es bastante raro?
—No, es un personaje, de nuestros libros favoritos.
— ¿Nuestros libros favoritos? ¿Desde cuando tenemos libros favoritos?
— ¡Desde siempre! ¿No lo recuerdas? ¡Ali, vamos! Es lo que nos unió, a las cuatro.
— ¿Bell, te sientes bien?
—Si, solo responde.
—Nosotras nos unimos porque nos entendíamos mejor que nadie en la prepa. Nuestros gustos eran la música, y si… algunos libros: las cuatro odiábamos los libros de estudio. Pero… gustos por libros, no. ¿Y que es eso de Harry Potter?
Bella la soltó… se alejo un poco de ella. Sentía como sus ojos picaban, como si fuera a llorar… cómo es que esto pasó. Todos los buenos recuerdos de la adolescencia… ya no estaban. Todo cambió.
— ¿Bella que te sucede? Necesito que digas algo, me preocupas. —Bella no respondía, así que se dirigió a Sirius— ¿Qué sucedió? ¿Quién eres tú? ¿Le hiciste algo?
—No, no… es solo que… —respondía titubeante el ojigris.
— ¿Desde cuando se conocen?
—Él es un amigo, lo conozco de hace bastante, solo que nunca lo mencione. — Mintió Bella, con una voz débil. — no me sucede nada, no te preocupes. Nos tenemos que ir.
— ¿Cómo que se van? ¿No me vas a decir qué sucedió?— cuestionó una sorprendida Ali.
—No, porque no sucedió nada. No te preocupes, en serio. — Bella se acercó a su amiga, la abrazo y luego se dirigió a la puerta— Luego te llamo. Adiós.
Se fueron, dejando a una anonadada y preocupada Ali.
Holaaa!!! Dios!! como extrañoo!! disculpen la demora, pero estoy sin internet :(
ok, espero que les guste!!!! especialmente a vos Nalle!! amo esta historia :3
oki, besotes y suerte!!