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Mi estrella — capítulo 8
Subi muy rapido... no? xDD esque este capi me encantaaa!!! y creo q te va a encatar Nallee!!! o eso espero :3 Sin mas... el capi!!
Al salir del edificio, se dirigieron hacia una plaza cercana. Tomaron asiento en las banquetas y quedaron en silencio por unos momentos, sin siquiera mirarse. Hasta que Bella habló.
—Bien. A mi entender… nadie sabe nada del mundo mágico. No creo que nadie sepa nada. Y estoy segura que todo lo que sé no es una simple psicopatía mía, todo eso de los libros… no se dónde quedó, pero que paso, pasó. De eso estoy segura.
Sirius asintió suspirando. Aun había algo que no calaba con todo esto. Aparte de que todo lo acontecido quitaba la normal seguridad del ojigris, el punto fundamental de todo era… ¿Por qué ella tenia todo ese conocimiento? ¿Por qué, si nadie recordaba, ella si lo hacia? Y por sobre todo… lo mas normal y seguro que podía hacer era borrarle la memoria y desaparecer, pero… ¿Por qué había algo que no lo dejaba hacerlo? Esa extraña sensación en la boca de su estomago que molestaba, y le impedía hacer eso que tendría que haber echo hace un tiempo, cuando supo que su amiga Ali no sabia nada de nada.
Ya lo había intentado varias veces pero… cada vez que lo hacia, el momento lo obligaba a fijarse en sus ojos castaños, y… no podía. Simplemente no podía.
Esa chica era... algo loca y un poco rebelde (lo cual no estaba nada mal), pero era divertida, graciosa, amable, se podía entablar una buena conversación y se ganaba la confianza de alguien, honestamente; sin hablar de su singular belleza. No es algo común de ver en una chica de veinte años, pero es por ese algo que… la hacia distinta, y que no se sabia qué es, pero es. Es un poco complicado para Sirius encontrar una personita tan agradable como linda, y en un alto porcentaje. Y si de belleza hablamos… ya varias veces el pobre se había quedado observándola por largos ratos, en los que el mundo se partiría y él ni se molestaría en atender; y en esas largas observaciones, cada vez se preguntaba mas el por qué ella le llamaba tanto la atención, por qué no le podía quitar los ojos de encima. Era la primera vez que algo así le sucedía pero… no se sentía tan mal como él pensó. Y… al finalizar cada profunda observación, no se sentía tan avergonzado como suele pasar, porque Bella no se percataba de esas miradas tan directas.
—Mmm… ¿No vas a decir nada?— preguntó Bella, dudosa de si su acompañante se encontraba bien.
—Ahh… Ehh… Bueno, yo… No se qué decir. — contestó Sirius. La castaña asintió levemente en respuesta.
Se encontraban en una situación incomoda, porque ninguno sabia qué decir. Cuál seria la respuesta de Sirius si no encontraba algo coherente para decir, pensando en si hacer lo correcto o no; y cuál seria la respuesta de Bella si pensaba, mas bien, creía que él le borraría la memoria y no lo volvería a ver, ni a él ni a sus libros favoritos…
Era una perspectiva triste para ambos.
< ¿Opto por ser directa o no? Se supone que me tendría que… Bueno, mejor no pienso en eso, duele mas de lo que parece…>
< ¡Vamos Black! ¿Qué te sucede? Solo tengo que… hacer un simple hechizo. No, pero no puedo… ¿Y si me arriesgo a…?>
[http://www.youtube.com/watch?v=tF5r68dz9kg] Don't you remember - Adele
—Oye, Sirius… Ya no soporto más la incertidumbre… ¿Qué harás?
— ¿De qué hablas?
—Hablo de… de lo que… —Bella suspiro, intentando tragar el nudo de su garganta. — ¿Me vas a borrar la memoria?
El ojigris pudo notar perfectamente la tristeza que los ojos castaños emitían, fue una dura punzada en su pecho. Luego de unos momentos de indecisión, en los que Bella bajó la mirada al suelo, él respondió.
—Yo… no lo sé.
Bella, ante esta respuesta, alzó la mirada. Se notaba el rastro de una lágrima por su mejilla, y los ojos vidriosos.
— ¿Por qué?—alcanzó a decir, con una débil voz.
< ¿Cómo que por qué? ¿Qué pregunta es esa? Porque… porque… Es simple, Sirius. Porque…>
Mientras la cabeza de Sirius se debatía en esa simple pregunta, su corazón latía cada vez con mayor fuerza; sin querer su respiración se aceleró, y no supo qué contestar. Simplemente la miró a los ojos. Una simple mirada, que era más compleja de lo que parecía… Porque, al verla comprendió.
Esa chica… ella era… Ella. La chica de sus sueños, la que todas las noches en Hogwarts soñaba, que al despertar la buscaba con la mirada. Mientras que sus amigos pensaban que había tenido un mal sueño, en realidad era que el ángel de sus sueños desaparecía, y la desesperación comenzaba a nublarlo, sin saber a dónde se iba ella.
No sabia dónde se encontraba, o por qué estaba ahí. Pero no le importaba. Sabía que ella, nuevamente estaría allí. Aquella que no sabia su nombre, o de dónde provenía, pero era mas hermosa que todo lo imaginable, tan dulce y preciosa como siempre la había visto, cada noche. Su ángel personal. Su amada.
Sin falta, todas las noches la encontraba, donde sea que sus sueños lo lleven; ya sea en un prado, o una playa, o una ciudad. Ella siempre estaba allí, gracias al cielo. Con sus preciosos rizos cayendo alrededor de su bello rostro; con aquellos ojos castaños, que lo alumbraban y le regalaban paz; con sus rosados labios, que delineaban la mas hermosa de todas las sonrisas. Se sentía bien, siempre, cada noche, mientras ella estaba a su lado.
No importaba el daño que recibía de su familia por ser quien era; ella siempre lo tranquilizaba. No importaba cuánto cueste la carrera de su vida; ella siempre lo alentaba a seguir. No importaba el temor a perder a sus amigos o su propia vida por la causa, ella siempre estaba allí para decirle que todo iría bien. Siempre.
Y esta noche se encontraba en un gran espacio verde, lleno de pastizales, y con montañas alrededor. Desde donde se encontraba se veía una magnifica vista, pero era principalmente porque ella estaba ahí, en medio de todo. Recostada en el césped, observándolo sólo a él. Su mirada era tan hermosa… pero hoy parecía un poco triste. Sirius escuchaba cómo ella le hablaba, y sonreía, pero su mirada triste no se iba, con lo cual Sirius se abatía aun más.
—¡¡Agr!! ¡¿Por qué no puedo ir a abrazarla?! No se encuentra bien… Tengo que ir con ella.
En eso escuchó su dulce susurro llegando hasta él, como si estuviera a su lado…
—Quiero estar a tu lado…
—Yo también, mi ángel. Es lo que mas deseo…
Sirius comenzó a presenciar cómo su "magia accidental" salía de él sin poder evitarlo. Una brisa comenzó a levantarse, rozándola, y atrayendo hacia él su perfume. Ella le sonreía con dulzura. Pero de un momento a otra, cerró sus castaños ojos; y Sirius aprovechó la oportunidad para regalarle una flor, una hermosa flor de color violeta y con forma de estrella, que creció de la nada, y que apareció en el regazo de la joven gracias a la brisa.
Ella lo miró, y sonrió aun mas, agradeciéndole.
—Mi estrella…—susurró nuevamente, para luego quedarse dormida.
Sirius sintió cómo lo negro lo envolvía. Temió con todo su ser el tener que irse y dejarla allí. Pero, pronto comprendió que no estaba despertando. Cuando todo se aclaró, sintió el pasto bajo sus pies descalzos, y el aire fresco en su espalda descubierta.
Se sentó al lado de ella sonriendo y observándola profundamente, para luego acariciar su rostro con cariño. Sintió su piel fría; tomó la suave mano de la joven, y notó el frío de sus dedos. Sin pensarlo dos veces, la tomó en brazos, acercándola más hacia él para darle calor, y se condujo hacia la casa que estaba justo detrás de ellos. Abrió la puerta y se dirigió por un pasillo hasta la única habitación que estaba abierta. La recostó en la cama y la arropó con cuidado; tomó la flor que aun permanecía en su mano y la colocó en la mesa de luz.
Se veía tan dulce y delicada que temía dejarla ahí, sola. Pero algo le decía que estaría bien.
Con tristeza sintió como el sueño caía sobre él, tirándolo hacia otro plano. Alcanzó a besar su mejilla, para luego desaparecer en una nueva negrura. Inquieto, comenzó a sentir las sabanas alrededor de su cuerpo. Abrió los ojos con pesar y se encontró enredado con las sabanas.
—Sirius, Sirius. ¿Estás bien? Ya despertaste, amigo. ¿Otra vez una pesadilla?
—No, Cornamenta, no son pesadillas. La pesadilla es despertarme. —contestó él con desgana, cubriéndose la cara con su almohada.
James rió un poco.
—Lo se, para mi también es difícil. — dijo el azabache. Lo que James no entendía era que la pesadilla no era por levantarse temprano, sino por perder a su ángel…
Sirius la observaba profundamente. Su expresión era de puro asombro. Contenía emoción, sorpresa, alivio. Estaba contento… no, estaba mucho más que feliz y agradecido por tenerla ahí, con él. Y a la vez no entendía… Cómo pudo olvidarse de ella, que durante todos estos años estuvo acompañándolo… exceptuando los años que estuvo fuera de Hogwarts, donde cada vez la veía menos, y provocaba angustia en el ojigris; hasta que un día ya no la volvió a ver.
No podía mantener su vista alejada de ella. Era… hermosa. Simplemente hermosa. Como siempre.
—Sirius… ¿Estás bien?— preguntó ella con preocupación en su voz, y sin sacar la tristeza de sus ojos.
<Su voz… su dulce voz, otra vez>
—No… Estaría mejor si… no tuvieras esa mirada triste. —dijo él, sin quitarle la mirada de sus ojos castaños.
— ¿Y cómo no quieres que este triste si…?— empezó ella, pero se detuvo de golpe. No quería por nada del mundo que borraran su memoria y perderlo a él junto a toda esa magia, pero… si era por el bien de su mundo favorito, lo haría. Y no debía culparlo, él no tenia culpa de nada; solo estaba haciendo lo mejor para su mundo.
— ¿Si…?— la alentó él.
—Si… —agregó ella dudando. Tragó y continuó. —si voy a olvidar todo de… la saga y eso.
—Mmm… ¿No ibas a decir otra cosa? —correspondió él, mirándola suspicazmente.
—No, nada. —mintió Bella. Por poco se le confiesa; pero no podía, no lo permitiría.
—Dime.
—No.
—Por favor…
—Que no. Es… una perdida de tiempo. —contestó, un poco mas disgustada.
—No lo es. Dime.
—No… Pero, antes de que sigas… No me respondiste.
— ¿No te respondí? ¿Qué no respondí?
— ¿Por qué no lo sabes?
Sirius la miró confundido; pero ella seguía inmutable, con su preocupación y tristeza.
— ¿Por qué no se qué?
Bella suspiró cansinamente, mirando hacia un costado.
— ¿Por qué no sabes si me vas a… borrar la memoria?— cada vez que pronunciaba "borrar la memoria" el nudo de su garganta aumentaba; miró los ojos grises nuevamente deseando con todo su ser que no lo haga.
—Porque… yo… —pero no pudo continuar porque una gruesa lluvia calló sobre ellos empapándolos completos en solo segundos.
— ¡Demonios!— exclamó ella. —Que día tan horrible. —continuo refunfuñando hacia el cielo, mientras Sirius reía por la expresión infantil que tenia en el rostro.
Sirius la tomó de la mano, conduciéndola hacia un lugar seguro de la lluvia.
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