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Historia 9756 — capítulo 17
Mortífagos
Una semana pasó volando en la mansión de los Malfoy, ahora Severus vivía con ellos siendo ahora la responsabilidad de la señora Malfoy y de Lucius, quien obviamente ahora era el señor de la casa, en si se la pasaban bien a pesar del veneno que de vez en cuando Lucius escupía adrede, pero por suerte a Severus no le importaba y bien le respondía de igual manera si era necesario, su insistencia con respecto a Samantha era menor cada día pero aún así seguía persistiendo en el asunto, simplemente Severus no sabía que hacer al respecto, estaba harto de sus insistencias, pero a la vez también estaba preocupado y confundido no quería que algo le pasara, pero tampoco quería meterla en un embrollo en el cual él apenas tenía conocimiento, un embrollo como el que tendría esa misma noche.
-¡¡aaa!!-se quejó el moreno sujetando su antebrazo izquierdo, regando sobre la mesa el contenido de su vaso mientras cenaba con los Malfoy,
-¿Te pasa algo querido?-preguntó Aura la madre de Lucius con un tono fingido de preocupación mirando al chico indiferente, por alguna razón Severus no era de su agrado.
-no le pasa nada mamá-intervino Lucius-sólo que no está acostumbrado a las llamadas-rápidamente Lucius se levantó de la mesa limpiando delicadamente sus labios-Vamos Severus no podemos hacerlo esperar-Severus se levantó de su silla inmediatamente para seguir a Lucius hasta su recámara, había olvidado por completo la manera en que su señor les llamaba, se sentía nervioso por lo que fuera a pasar o lo que harían en las juntas, prácticamente nunca había asistido a una.
-¿para que nos llamara?-preguntó Severus más para sí que para su amigo
-tal vez para una tarea cotidiana-le dijo mientras le extendía una capucha negra y una máscara- bien tu uniforme tómalo y póntelo-apresuró Lucius al moreno mientras el hacía lo mismo, Severus obedeció notando que en su antebrazo izquierdo se notaba la marca del tenebroso.
-¿pero qué es lo que en realidad hacen?
-que más da, sólo se que será divertido-sonrió de manera macabra antes de ponerse su máscara-ven, por el momento yo te guiaré pero después espero aprendas la manera y el lugar en donde te deberás aparecer cuando sean las juntas, creo el profesor Rosier ya te ha hablado un poco de eso
-si algo, no hemos tenido la oportunidad de tener clases particulares, Dumbeldore ha estado muy suspicaz últimamente
-tendrás que tener más cautela con eso-otra punzada hizo retorcer a los dos jóvenes mortífagos-es hora, ven sujétate de mí-Severus se sentía incómodo cuando le pedían eso, era como si lo trataran como a un inútil, pero ni hablar tenía que hacerlo ya que aún no sabía bien el procedimiento de la desaparición, con un rápido movimiento de varita Lucius y Severus fueron transportados hasta una casa vieja que pareciera estar abandonada desde hace muchos años.
-Bienvenidos mis leales súbditos…
-genial, llegamos a tiempo-dijo a lo bajo Lucius tomando su lugar entre sus compañeros al igual que Snape que sólo imitaba los pasos de Lucius
-…hoy es la noche en el que haremos saber a los sangres sucias que se han refugiado en Faronplace, que no son aceptados en nuestra selectiva comunidad de sangre limpia-los gritos eufóricos de los mortífagos se hicieron notar en el lugar, el innombrable levantó la mano para que silenciaran
-mi señor, tengo una pregunta sobre el ataque-se atrevió a interrumpir un mortífago que estaba colocado hasta la esquina de la sala-¿cómo atacaremos sin ser notados por los aurores que están alrededor? Se es bien sabido que el Faronplace tiene la vigilancia más grande que antes se haya visto-el tenebroso sonrió malévolamente entrecruzando los dedos
-yo no me preocuparía por eso -siseó el innombrable, todos quedaron interrogantes por la manera tan confiada en que el tenebroso lo había dicho, dé pronto un temblor tras otro se hizo notar en toda la casa –por cierto he de decirles que nuestra comunidad ha aumentado, ya que los gigantes se han unido a nuestra causa-hubo gran asombro entre los mortífagos ya que era sabido que esas “bestias estúpidas” como algunos les decían, no hacían colaboraciones con nadie, después de eso los aplausos entusiastas retumbaron en la humilde morada.
-¿Gigantes?-se repitió Severus temeroso, cosa aceptable ya que también era sabido que esas cosas comían carne humana.
-En cuanto les de la señal todos ustedes saldrán a hacer lo que les plazca-agregó con una sonrisa satisfecha en el rostro por ver la manera tan emotiva que sus mortífagos respondían
-¿salir? ¿Estamos en Faronplace?-preguntó el chico a su compañero
-¿tú que crees?-le respondió divertido mientras preparaba su varita, a Severus le latía rápidamente su corazón, no sabía si era por miedo o por la emoción de hacer algo que no era debido
-y antes que nada quiero advertirles que no deben acercarse a ningún gigante, podrían no reconocerlos y comérselos-siguió secamente el tenebroso.
-¡auxiliooooo!-la masacre había iniciado se oían pisadas retumbantes que corrían de un lugar a otro, gritos desesperados, tumulto y explosiones era todo lo que se oía aparte. Los mortífagos esperaban atentos y cautelosos, como gatos en la noche esperando salir para cazar a su presa, después de unos minutos la escandalera se fue haciendo más distante
-¡Ahora!-ordenó el tenebroso abriendo la puerta de entrada para que los mortífagos iniciaran con su misión de ataque.
-Vamos Severus apresúrate que esta noche será una experiencia que nunca olvidarás-jaló Lucius de la manga de Severus como un niño pequeño emocionado, las calles estaban vacías y lejanamente se veían destellos mágicos que chocaban en contra de los gigantes que pisoteaban todo lo que estaba a su paso-ha! Los aurores tendrán mucho trabajo-rió el rubio de manera irónica, mientras derrumbaba la puerta de una casa que parecía de la época colonial, Severus notó que envió un hechizo para desarmar y un rayo verde resplandeció, pero no pudo ver el por que.
-¡POR FAVOR NO NOS HAGAN DAÑO!-gritó una mujer de facha muggle que abrazaba a sus dos pequeños hijos, los cuales no pasaban de los 6 años. Severus entró después de Lucius que apuntaba amenazadoramente con su varita a la pequeña y temerosa familia notando después que había un cuerpo tirado casi enfrente de ellos.
-Escoge Severus ¿a quien matarás a la mujer o a los mocosos?-la mujer chilló apretando con fuerza a sus dos pequeños que aún no caían en cuenta en el peligro en que se encontraban.
-MÁTENME A MI PORFAVOR SEÑOR A ELLOS DÉJELOS ELLOS NO TIENEN LA CULPA-Severus miraba perplejo la escena, sentía todo su cuerpo entumecido por la impresión de tener que matar mujeres y niños.
-oh porfavor-se burló Lucius de la mujer acercándose hasta ella para arrebatar a uno de sus pequeños, la mujer como una fiera se lanzó inútilmente hacia el rubio ya que este con un movimiento de varita la mandó volando, dejando indefensos a sus dos pequeños que miraban a su pobre madre levantarse con esfuerzo-estas porquerías ya llevan tu sucia sangre, no merecen el mismo derecho que gozan los de nuestra clase
-¡¡su clase sólo es la de ser unos asesinos bastardos!!-exclamó la mujer de manera iracunda, Lucius rió y lanzó un crucio al más pequeño de los niños, provocándole un terrible dolor en su pequeña cabeza-NOOOO-gritó la mujer tratando de interponerse, pero otro rayo la paralizo, ahora era Severus el que actuaba, más que nada por inercia, el pequeño lloraba al igual que su hermanito que lo abrazaba tratando de aliviar su dolor-…¿qué quieren? les daré todo lo que me pidan…pero por favor ya no hagan sufrir a mi pequeño, a ninguno, porfavor…yo por sus vidas…-rogó la mujer de manera muy lastimera., Severus sentía que debía ayudarla, era muy cruel todo eso que estaba presenciando, pero si desobedecía…podría sufrir las consecuencias, el había elegido ese camino, y sabía los resultados y percances que esto le traería, pero entonces estaba cegado por la ira…pero ahora que estaba lúcido…no sabía que hacer.
-¿Qué nos estas proponiendo mujer?-rió Lucius con frialdad-¿no sabes que los sangres limpia no deben tener ningún acercamiento con los sangres sucia, eso es asqueroso?-la mujer abrió los ojos como platones ya que después de eso Lucius envió un aveda kadebra al pequeño que ya había dejado el dolor atrás para siempre. La mujer dio un grito ahogado y el otro niño zangoloteaba a su hermanito con desesperación.
-te va Severus, para que vayas practicando, yo sé que lo disfrutarás-obviamente Lucius se había dado cuenta en el estado de su compañero-sólo imagina que estás desquitando todo tu ira hacia los Gryffindors que tanto daño te han hecho-Severus simplemente no podía responder, no quería matar a un niño inocente-si no lo haces tu se lo daré de comer a los gigantes, tu eliges, hay peores formas de morir-insistió Lucius. Más gritos en la calle, un gigante estaba destruyendo una vivienda haciendo reaccionar a Severus
-si no puedo salvarlos, al menos les daré una muerte tranquila-pensó Snape mirando fijamente al pequeño, puso su varita en posición de ataque hacia el niño que temblaba como maraca mirando a Snape temeroso, la madre lloraba y gritaba como loca tratando de safarse del hechizo que la ataba, finalmente sin titubear Severus mandó la maldición imperdonable al infante que calló como un saco pesado al suelo, sus ojos temerosos y húmedos se tornaron fijos y secos en tan sólo unos segundos, la mujer gritó de nuevo llorando por la impotencia de no haber podido ayudar a sus hijos.
-Bien es hora de irnos tenemos que hacer aún muchas visitas-argumentó Lucius
-¿y la mujer?-preguntó sorprendido mirando a una madre desconsolada, pareciera que estaba al borde de la locura
-será más interesante verla otro día, como en st Mungo por el caso de locura y demencia-se burló Lucius-además creo será mejor dejarle un regalito a los gigantes que busquen un poco de comer, sería injusto dejarles sin un aperitivo –y de manera frívola salió de la casa con paso aristocrático, era obvio que disfrutaba su trabajo, Severus miró unos instantes la escena aún sin dar crédito a lo que había hecho
-Máteme…-pidió la mujer con lágrimas en los ojos mirando al espacio-por favor, si aún conserva un poco de piedad dentro de su alma, le ruego que me mate, déjeme estar con mis hijos y mi esposo …ya no me queda nada que perder.
-pero…no puedo…los gigantes…-la mujer hizo un sollozo entre cortado, tenía miedo por la forma en que moriría.
-yo no quiero morir así…libéreme ahora de este dolor…usted me quitó a uno de mis hijos, tiene al menos la obligación de terminar su trabajo conmigo, por favor…hágalo…-Severus dio un suspiro muy pesado, cerrando los puños con fuerza
-entonces que así sea-tomando una postura firme apuntó con su varita hacia la mujer la cual cerró los ojos levemente y en susurro le dijo…
-Gracias…-y una luz verde deslumbró el lugar sosegando el dolor de aquella madre que ahora se reuniría con los seres que amaba. Con pesadez Severus salió de la casa, sentía que todo lo que pasaba a su alrededor iba en cámara lenta, magos y brujas de sangre sucia lanzaban hechizos hacia los mortífagos y viceversa, en una casa de enfrente una niña salió volando desde una ventana cayendo hasta el suelo ya muerta, un grito de horror salió de esa misma casa, crispando a Snape por completo, no podía creer o que pasaba, era tan horroroso. A un par de casas de donde él estaba vio correr a un mortífago de no muy alta estatura que se enfrentaba a dos magos con una gran destreza dejándolos pronto indefensos, por un rato se divirtió con ellos hasta que se cansó y decidió buscar otra víctima, por alguna razón ese mortífago le atrajo la atención, por su manera de moverse…
-Mira lo que me encontré escondida entre la basura-dijo Lucius volviendo a la realidad a Severus, al verlo notó a una adolescente como de 14 años forcejeando en el aire, ya que estaba siendo levitada por la varita de Lucius.
-Maryn Jotrier-dijo a lo bajo Severus, ella iba en Hogwarts y era un año menor que Severus, sin embargo la conocía por que apenas había entrado en el Quiditch con el puesto de cazadora.
-¡Malditos Asesinos!, ¡No se saldrán con la suya!-logró articular la joven que estaba casi totalmente paralizada por el hechizo
-si, si no sabes cuantas veces lo han dicho-ironizó Lucius riéndose casi en la cara de la joven-está chica será perfecta para el sacrificio de la victoria
-¿sacrificio?-repitió Severus mirando a la joven, nunca antes había estado en un sacrificio, pero como fuera seguro sería escalofriante, Lucius pasó su mano por la mejilla de la chica con una mirada penetrante
-lástima que seas una sangre sucia, nos las hubiéramos pasado muy bien juntos antes de tu lamentable muerte-la chica apretó los ojos frunciendo la cara con asco cuando el rubio la tocó
-¡Púdrete, tú y tus sangres limpias que se irán directamente al infierno!
-Querida ya he estado ahí, y creéme que lo que te depara es peor que eso-un rayo sorpresivo rozó a Lucius el cual rebotó de lleno en Severus lanzándolo a tres metros de distancia-¿Qué dem...?....¡Aurores!-alertó Lucius al ver al menos 8 aurores que lanzaban hechizos a larga distancia desde la terraza de una casa, y otros volaban acercándose con sus escobas, Severus se levantó confundido y notó que cada mortífago empezaba a desaparecer, la caballería de aurores se acercaba, giró y vió a un auror que iba a atacarlo desde la terraza pero él se le adelantó mandándole un desmaium haciéndolo caer.
-retirada-avisó Lucius que se puso a su lado para desaparecer-deberás hacerlo sólo, ya sabes las reglas básicas, deberás aparecer en tu antigua mansión-con un movimiento de varita se desvaneció dejando a la joven a un lado. Más de una vez Severus intentó desaparecer pero aún no tenía mucha práctica como para poder lograrlo, una gran sombra salio detrás de él y la joven que miraba pasmada la escena, un gigante se acercaba a ellos enfadado, por lo visto acababa de despertar de un encantamiento, Severus miró a su alrededor, estaba sólo ningún mortífago a la vista, sólo magos y brujas corriendo como locos esquivando aún a otros gigantes que se acercaban con peligrosidad, los aurores no se percataron que aún quedaba un mortífago cerca así que se dedicaron a enfrentar a los mountros que pisoteaban las viviendas.
El gigante alzó su gran pie con intención de aplastar a los chicos, la joven no pudo reaccionar pero por suerte Severus sí, cargó a la joven esquivando la estridente pisoteada que dejó un agujero en el piso alzando una gran polvareda. Severus aprovechó la situación para esconderse junto con la joven en un sótano que estaba abierto escapando de las fauces del gigante.
Estaba oscuro, la máscara de Severus se estaba colgando en su cuello y la chica zangoloteaba para librarse del aterrado mortífago
-¡suéltame maldito!-Severus la soltó al instante sorprendiendo a la joven que apenas podía distinguir en la oscuridad-¿qué planeas? ¿Por qué me salvaste? ¿Acaso aún deseas llevarme para sacrificar?-gritó la joven y Severus tuvo que tomarla de nuevo tapándole la boca, el gigante estaba caminando a un lado de ellos. Algo debió llamar la atención de ese ser ya que salió corriendo de ahí dejando que Severus diera un suspiro de alivio.- ¿qué te pasa demente?-se soltó de nuevo la chica.
-Hasta luego-fue lo único que contestó el chico girándose sobre sus talones, la joven pensó que algo planeaba y que en cualquier momento la atacaría
-¿cómo sólo así?, no puedo creer tu papelito de héroe gótico, ¿Por qué me salvaste? ¿Qué es lo que quieres?-
-sólo tu silencio-dijo el chico-no le digas a nadie lo que acabo de hacer-la joven no dijo nada estaba perpleja, no podía creer que un mortífago la hubiera salvado-a partir de ahora cada uno se vale por si mismo-diciendo esto se fue casi volando del lugar de manera cautelosa, esperando que nadie lo viera. Llegando a la esquina de la calle hizo otro intento para desaparecer cosa que logró con esfuerzo, se sentía ya sin energías.
Apareció en su mansión justo en su sala de estar, oyó murmullos en el otro cuarto, se acomodó su máscara y se encaminó al bullicio para tomar su lugar entre sus compañeros, pero alguien le jaló la manga y le cuchicheó en el oído
-¿dónde demonios te metiste? El lord ya preguntaba por ti
-Nada, sólo pasó que aún no se desaparecerme bien y a claro también pasó una niñería con un gigante que casi me mata, pero de ahí todo bien, no te preocupes amigo-esto último lo dijo con reproche
-ya no te alebrestes sabes que tuve que dejarte por que no podía llevarte literalmente, no tenía la suficiente energía…
-ya, ya no des explicaciones que ni te las estoy pidiendo-Severus giró su mirada hacia el Lord que acariciaba una serpiente, a su lado estaba el mortífago que había enfrentado a los magos, no había duda lo conocía de alguna parte, este al parecer sabía que lo miraba ya que giró su cabeza hacia Severus, este disimuladamente giró su rostro hacia una esquina de la habitación, de pronto silencio, el Lord había levantado su copa para hablar
-Felicidades mortífagos…han hecho un gran trabajo esta noche, ha sido uno de los ataques más gratificantes que he llegado a presenciar-todos tomaron una copa para brindar, había menos mortífagos que hace rato, pudo notar Severus imitando la situación-¡por nuestra victoria! Y por la erradicación de todos los sangre sucia y los amantes de estos-todos brindaron chocando sus copas.
-¡Por el Lord!-dijo una voz femenina, para sorpresa de Severus esa voz provenía del mortífago que estaba junto al innombrable, era una chica, todos cantillaron con ella.
Para la calma de Severus esa noche no hubo sacrificio alguno, sólo una celebración clandestina que duró hasta las dos de la madrugada, Severus y Lucius se fueron por polvos flu para regresar a la mansión Malfoy.
Al día siguiente Lucius revisó el periódico, frustrado lo hizo añicos ya que no apareció nada del ataque
-esos Idiotas del Ministerio, no podrán encubrirlo por mucho tiempo-siseó el rubio que tenía una resaca de los mil demonios.
Las siguientes semanas Severus no pudo casi dormir, entre recuerdos y pesadillas se levantaba sudando con el recuerdo de la familia que habían matado, era como si sus fantasmas lo persiguieran en sus sueños, castigándolo por no haberles ayudado y aparte quitarles la vida.
Un mes antes de que entrara a clases una carta llegó hasta su casa a través de una lechuza gris, era de Samantha.
Severus te invito a que vengas a mi casa hasta que sea el momento de regresar a clases. Sólo te pido un favor no le digas a Lucius ni a nadie que vienes conmigo, invéntales algo como que quieres estar sólo en tu mansión, o que quieres ir de viaje a algún lugar sin la necesidad de llevar algún acompañante. Una de mis carretas te esperará mañana a las 8 AM en frente de la estación.
Atte. Samantha
-que extraño, ahora no puso su sello de fénix negro.-de hecho lo más extraño para Severus fue la manera en que se comunicaba, como si hubiera cambiado su manera de redactar, sin embargo ahí estaba escrito a puño y letra de ella, ahora lo que le preocupaba era que mentira le diría a Lucius, el planeaba ir.
-¿qué quieres ir sólo a donde?-preguntó Lucius arqueando una ceja
-a París para despejarme un rato, siempre he deseado ir por allá…sólo
-Mm. ya veo, está bien como quieras, después de todo ya estás grandecito para cuidarte sólo-dijo Lucius alzando los hombros-llévate a uno de mis elfos para que te ayude con tus cosas
-ehm no creo que…
-¿sea necesario?...ningún sangre limpia andará de viaje por ahí sin llevar a un elfo doméstico, anda llévate a…mm no sé Dobby, es un elfo torpe pero eficiente-Severus dio un suspiro derrotado lo mejor era no insistir, mejor era eso a que lo interrogara el por que quería irse, por suerte Lucius estaba demasiado ocupado en sus nuevos trabajos del Ministerio como para preocuparse por sus salidas, nunca antes se había sentido tan libre de viajar a donde quisiera.
Al día siguiente desde muy temprano salió de la mansión Malfoy escoltado por el elfo de Lucius que miraba por la ventanilla entusiasmado, a Severus le dio la impresión que le agradaba alejarse del lugar, Severus se preguntaba si el elfo sería lo suficientemente fiel a Lucius como para echarlo de cabeza sobre su plan original, tenía que hablar primero con el elfo.
-Dobby-llamo tranquilamente haciendo que el elfo le prestara su atención-¿sabes a donde vamos?
-Dobby sabe señor, Dobby y el señor Snape van a Francia
-¿Dime, que soy yo para ti?-el elfo dudo sobre la pregunta no entendía muy bien lo que quería decir
-pues por ahora el amo suplente del pobre Dobby
-y como tal deberás obedecerme sin vacilar ¿cierto?
-cierto-el elfo estaba entre curioso y asustado
-Dobby te diré algo muy importante y quiero que me prometas que no se lo harás saber a nadie, ni siquiera a tu amo
-Puede confiar en Dobby señor, Dobby es el elfo más confiable-el elfo se entusiasmo en que alguien “superior” a él quisiera confiarle un secreto
-Eso espero, por que si no es así me las pagarás muy caro ¿entendido?-amenazó Severus y el elfo agachó las orejas sumisamente asintiendo con la cabeza-bien, Dobby, no iremos a Francia, iremos a visitar a una amiga mía y ella me pidió que no le dijera a nadie sobre eso.
-oo Dobby entiende…-de pronto el elfo preguntó algo que le salió de impulso-¿la amiga del señor Snape es linda? ¿Es alguien especial para el señor?
-un elfo no debería hacer tantas preguntas-dijo Severus mirando al elfo de reojo, la criatura calló después de eso.
Después de un rato llegaron a la estación, faltaban 5 minutos para las 8 y no había ninguna señal de alguna carreta.
-que extraño, pensé qué ya estaría aquí-la carroza de Lucius se alejó dejando a Severus y al elfo sentado sobre las maletas enfrente de la estación esperando pacientemente la dichosa carreta habían.
Pasaron las 8, 8:15 8:20 y nada, la carreta no aparecía, Severus estaba desesperándose a punto de irse cuando un elfo más viejo se acercó al chico que miraba a todos lados.
-ehm Disculpe Yutzy quería saber si el señor iba a subir a la carreta, Yutzy lo ha esperado por varios minutos-Severus alzó las cejas mirando al elfo con cierta expectación
-¿de qué demonios hablas?-gruñó Severus-llevamos más de 20 minutos esperando a que me vengan a recoger
-y así es señor, Yutzy fue enviado para recogerlo-a Severus se le asomó una vena punzante en la frente
-¿y donde está la mugrosa carreta?-preguntó apretando los dientes
-ahí enfrente señor-señaló el elfo al vacío
-ahí no hay nada
-lo que pasa señor es que es una carreta invisible-Severus pasó su mano sobre su cara casi con la intención de quitarse la piel
-¡YO NO PUEDO VER LA MALDITA CARRETA POR QUE ESTA INVISIBLE! -explotó Severus -¡Y POR QUE NO ME LO DIJISTE RATO!
-por que a Yutzy le indicaron que viniera a recogerlo, no a avisarle que venía a recogerlo-Severus supuso que el elfo ya estaba senil, esa era su única explicación por la idiotez que le había dicho.
-Bueno entonces indícame el camino antes de que cometa un elfocidio-siseó el moreno con dificultad, ahogaba la necesidad de matar al elfo. El viejo elfo le indicó el lugar con mala gana, tronó sus dedos y lo que tal ves sería la puerta se abrió ya abierta se podía ver el interior el cual tenía asientos de satín rojo, el interior tenía un color negro con algunos grabados chinos en las portezuelas.
Cuando Dobby terminó de subir las maletas a la carreta emprendió su camino hacia su destino final, la casa de los Yang.