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Historia 9756 — capítulo 18

Entrenamiento

-Señor Snape ¿quiere que el insignificante Yutzy le sirva una taza de té?

-si eres capaz de hacerlo…-el elfo hizo una especie de gruñido e hizo aparecer una tetera y una taza, la cual sirvió con dificultad, la carroza se movía mucho derramando parte del contenido.

-tenga-se la dio con gran equilibrio, acababan de pasar un tipo de bache, Severus la tomó y bebió de ella percibiendo un ingrediente más aparte del té el cual era dulce, pero que no pudo identificar

-¿qué tenía esto?

-oh! sólo un ingrediente secreto de la familia Yang señor-el elfo se veía nervioso, pero Severus no le dio importancia, siguió bebiendo.

Pasaron varias horas y aún no llegaban a su destino, así que Severus decidió tomar una siesta soñando con Samantha y su padre dándole una gran bienvenida, ella lo miraba seductoramente con una sonrisa maquiavélica, una sonrisa que nunca antes había visto, Severus sintió un leve escalofrío mientras caminaba por una vereda que lo llevaba frente a la familia, el aire era denso y empezaba a hacer neblina, Severus miró hacia abajo y pudo ver que el camino era escamoso, finalmente quedó frente a la chica la cual le esperaba con los brazos abiertos.

-Bienvenido-le siseó al oído-estás en casa-Severus empujó a la chica de sí por que se había enroscado en el como una serpiente, hasta pudo sentir como su legua larga siseaba en su oreja. Estaba enroscado, no había escapatoria, hacia todo lo posible por safarse pero era inútil, poco a poco la imagen de la joven se fue transformando en la de una serpiente, con el rostro y voz del innombrable. Severus no escuchaba su propia voz, a pesar de gritar con todas sus fuerzas, no había sonido alguno más que el eco de la risa del tenebroso que le decía-hemos llegado señor Snape-la gran serpiente tomó su tobillo con su cola jugueteándolo en el aire entre varias serpientes que lanzaban mordidas hacia él-hemos llegado señor…-repitió con insistencia, y después lo soltó…

-aaaaaaaa!-gimió Severus con sudor frío en su frente

-¿Señor está bien?

-Dobby…. ¿que…?

-Señor hemos llegado-repitió el elfo señalando una gran mansión de un estilo gótico, cosa que no se esperaba ya que el creyó que tendría un estilo más oriental. Aún así el jardín no lo decepcionó, estaba lleno de árboles de cerezos, los pétalos de las flores flotaban alrededor de la carroza como dando la bienvenida, el camino tenía empedrado de un dragón como lo había visto en el libro, esto le hizo dar un leve escalofrío ya que recordó la vereda con escamas de su sueño… ¿y si era una señal?

-Bien señor, aquí es donde bajamos-indicó el anciano elfo, Severus fue el primero en bajar admirado por el lugar, no era tan lúgubre como su casa, ni tan refinada como la de los Malfoy, este lugar tenía un toque más familiar.

La puerta principal era muy grande, como si un gigante viviera ahí, parecía ser de caoba tallada a mano, también había figuras de Dragones de cinco garras talladas, Severus recordó que ese era el símbolo de esa familia.

-Pase señor, Dobby y Yutzy se encargarán por lo mientras en meter el equipaje-Severus asintió con la cabeza y se dispuso a entrar con paso lento, estaba muy inquieto, la puerta se abrió dejando ver una estancia más tétrica de lo que por fuera aparentaba, cada pieza que lo componía era tallados en madera caoba de dragones y frases chinas, no había cuadros colgados, como si nadie viviera en ese lugar, se adentró un poco más hasta llegar a una puerta que le llamó la atención por ser la única negra del lugar.

-Pasa está abierto-una voz masculina que conocía le invitó a entrar, Severus no dijo nada pero decidió obedecer, de pronto una luz blanca lo cegó, dificultándole ver después.

-¿qué es esto?-se atrevió a preguntar

-no te preocupes tu vista se aclarará en unos segundos, eso pasa siempre la primera vez que entras a la sala de entrenamiento

-¿sala de entrenamiento?

-eso dije-Severus poco a poco recuperó la vista, alcanzando a ver al señor Yang sentado de espaldas a él en un suelo de madera roída al igual que sus paredes, parecía como si se fuera a caer en cualquier momento-muy viejo ¿cierto?, pero es el lugar más tranquilo que hay en toda la casa-dijo el hombre notando la manera tan discriminatoria que veía Snape al lugar, el señor Yang se levantó suavemente girándose hacia Snape, se notaba muy calmado.

-Ehm...disculpe señor y ¿Samantha?-el señor Yang sonrió levemente

-no se encuentra, y creo no se aparecerá por aquí hasta antes del regreso a Hogwarts

-pero…la carta…-Severus estaba confundido, ¿Por qué lo invitó si ella no tenía pensado estar?

-se lo que piensas, estás un poco confundido ¿cierto?-declaró el hombre-…supongo querrás una explicación

-pues eso supongo-dijo Snape con sarcasmo

-sentémonos-indicó el oriental

-¿en el suelo?

-no hay otro lugar donde podamos hacerlo ¿o sí?-Severus con asco obedeció, lo que fuera con tal que le explicaran

-¿y bien? ¿Que se traman?-Li Yang sonrió levemente mirando al joven con interés

-Si supongo que lo lograrás-declaró de nuevo en hombre

-¿de qué demonios habla?

-creo que podrás lograr la Occlumency

-¿qué?

-si, Occlumency…es...

-si, si se lo que es pero ¿que tiene que ver con esto?

-mucho-le respondió casi en susurro un extraño brillo apareció en sus ojos-verás, Severus iré al grano, yo envié la carta en nombre de Samantha

-¿Por qué…?

-déjame terminar….lo hice por que sólo de esa manera podré…mmm ayudar a mi hija-el hombre parecía pensar bien lo que debía decir, Severus frunció el ceño esperando que terminara de explicarle mejor, por que aún no entendía como era que le ayudaría-verás Severus, no puedo dejar que algo malo te pase…sólo así le ayudaré a ella-lo dijo como si quisiera convencerse más a sí mismo que a su invitado, Severus hizo una sonrisa socarrona

-a claro y quiere hacer su buena acción del día ¿no?

-Severus estoy hablando en serio

-y yo también, ¿acaso es una trampa?

-no

-¿entonces? Ese cuento de que quiere ayudar a Samantha enseñándome “Occlumency”-hizo un entrecomillas con sus dedos-no se la cree ni un elfo

-quizá no esté dispuesto a decirte toda la verdad

-¿ahora a que se refiere?-preguntó aburrido sobándose la cien, este hombre iba a provocarle una terrible migraña

-Severus, sólo intento…hacerte ver ciertas cosas, pero sólo lo lograrás si aprendes Occlumency, será una gran arma para protegerte de aquellos que quieran dañarte

-¿cómo quien?-ambos se quedaron callados un rato Severus le penetraba con la mirada esperando alguna respuesta mientras el señor Yang se perdía en la inmensidad del piso

-¿quieres aprender si o no? No puedo pasarme todas las vacaciones tratando de proponerte una explicación para que tu aceptes-Severus dio un bufido cansado, algo sabía que no quería decirle, como fuera sería muy interesante aprender la Occlumency, tal ves algún día le sería útil.

-¿Por qué no?, sólo mientras no me denuncie con el Ministerio

-¿por qué habría de hacerlo?-el señor Yang hizo una cara inocente

-sabe lo que soy-dijo Severus con voz dura

-en realidad…no tiene importancia-Severus alzó sus cejas.

-debe estar loco

-no, sólo quiero sacar a la presa de la caverna-el hombre le guiñó el ojo

-bueno, bueno ya déjelo así y no empiece con sus proverbios por favor, que me dan nauseas

-si tu lo dices-en lo más mínimo se vio ofendido, pero de pronto puso cara dura

-sólo tenemos poco tiempo para todo lo que tengo pensado hacer contigo, así que empezaremos en un par de horas, en este lugar-el señor Yang se levantó encaminándose hacia la puerta

-¿tan pronto?

-como dije, sólo tenemos poco tiempo-antes de salir el señor Yang se detuvo al marco de la puerta-y Severus, tengo mis razones para que ella no se entere, así que por favor no le digas nada

-se refiere a…

-ya sabes a quien-no le dejó terminar, saliendo del cuarto Severus le siguió poco después un tanto pensativo ¿qué es lo que se traía entre manos?

En esas dos horas Severus tomó un refrigerio, guardó sus cosas en un cuarto que se le había asignado y recorrió algunos pasillos que le llamaron la atención por su lúgubre arte chino. Había cuadros en la planta alta sobre familiares que se la pasaban hablando en su lengua natal, era como si dijeran maleficios a sus oídos.

-Ahora, lo primero que hay que hacer es concentrarse, recuerda cada hechizo de protección, de desarme que se te ocurra, para que así protejas tu mente.

-eso no es complicado-dijo Severus de manera arrogante-he leído sobre la Occlumency y creo que podré con ella

-no te confíes muchacho, la Occlumency no es tan fácil como parece.

-cómo diga-Severus respiró hondo y rápidamente pensó en cada hechizo de desarme que se le ocurrió

-perfecto ahora yo usaré la Legymency para entrar a tu mente, ¡Legilimens!-Severus no estaba preparado para la sensación que estaba a punto de experimentar, todo el cuarto le dio vueltas, hasta el punto que desapareció, imagen sobre imagen pasaba por su mente, primero el accidente con sus padres, luego su abuelo golpeando a una de sus “amiguitas”, después él acostado en una cama aburrido, una golpiza con su abuelo, Misty dándole una poción curativa, de nuevo sus padres atacados por los hombres lobo…

-BASTAAAAAAA-Severus calló al suelo como un bulto pesado, llorando como un niño pequeño

-te dije que no era tan fácil como en teoría-Li se veía sereno no había ninguna expresión en su rostro- muchacho debes evitar recordar, todas tus emociones debes sacarlas, no debes sentir, no me debes dejar entrar a tus miedos, eso es un arma mortal en contra tuya, debes ser un témpano de hielo, debes impedirme entrar antes que lo haga, muéstrame lo que no es importante para ti, lo que te es indiferente, algo que puedas compartir con cualquiera-Severus se levantó mientras le temblaban las rodillas, estaba más pálido de lo normal, su estómago se le revolvía, realmente sintió estar de nuevo en ese bosque…

-lo intentaré-dijo pesadamente

-perfecto, recuerda que debes disciplinar a tu mente, ¡ahí va de nuevo! ¡Legilimens!-Severus intentó usar un expelliarmus pero el hechizo rebotó directamente en su cabeza, más flasheos sobre su vida pasaban frente a sus ojos, era Misty tirada sin vida, una lechuza que le llevaba una carta, Lucius riendo con él, Samantha y Lily entrando en la vagoneta, Florence sentándose a su lado en una clase, Severus y Florence citándose detrás del invernadero…

-¡Tambalee!-Severus despertó de nuevo, sintió que caía hacia atrás así que se detuvo con sus brazos para amortiguar su caída

-No lo estás intentando, ¿o es que acaso querías presumirme tus…aventurillas?-preguntó un tanto burlón Li, Severus se puso rojo de vergüenza.

-¿Usted vió…?

-no completo, por eso tuve que detenerte, no quiero saber tanto de ti ¿sabes?-Severus se sintió decepcionado de sí mismo no era posible que no lo lograra-ey! Chico ¡aquí!-le tronó los dedos, Severus se había quedado viendo al espacio-¿es bueno vaciar la mente pero no tanto, debes disciplinarte más de lo que creí…pero aún así creo que tienes las aptitudes necesarias para lograrlo

-uy si se me notó desde el primer intento-dijo Severus de manera sarcástica

-en serio, tu mirada está hecha para ello, según sé es de familia-Severus lo miró consternado

-¿cómo…?

-¿cómo lo sé?, en realidad no importa, sólo basta decir que tu padre y yo nos conocimos por un lapso de tiempo muy corto, en el cual ambos aprendimos a usar esta poderosa arma

-¿quién les enseñó?

-Dumbledore

-¡¡ ¿QUÉ?!!-Severus no pudo evitar sorprenderse, el mundo si que era pequeño-¿y por qué?

-bueno-dio el hombre un suspiró vencido probablemente le diría algo-, no soy quien para contarlo ¿verdad?, peeero resulta que tu padre y yo éramos algo así como mmm rivales escolares cuando llegué por primera vez de china a medidos de mi séptimo año, tu padre y yo dominábamos la Legymenccy, así que ambos nos retábamos el uno al otro para ver quien era mejor en esta área, cómo ninguno sabía de la Occlumency sólo nos delatábamos el uno al otro así que a veces sacábamos ciertas cosas a relucir, Albus se dio cuenta por su puesto, y nos enseñó la Occlumency para evitarnos más bochornos

-un momento ¿el director sabe?

-oh claro, es un experto, ¿nunca has tenido esa sensación como que sabe lo que hiciste?-Severus ahora entendía el por qué Albus llegaba a mirarlo sospechosamente, él mismo se habría delatado en algo

-si, en muchas ocasiones, de hecho sentí lo mismo cuando lo vi a usted en el expreso-dijo Severus suspicaz

-¿será por que lo usé?-le contestó indiferente

-sólo que sea por eso-siguió Severus de la misma manera-¿por qué?

-no sé, algo de ti me atrajo la atención, y supe lo que tenías.

-¿y supuestamente qué tengo?-de nuevo un silencio incómodo inundó el lugar

-mejor sigamos con esto

-¡no momento! ¿Por qué siempre me corta cuando quiero saber sobre…?

-lo sabrás a su debido momento, y eso será cuando tu mismo lo descubras-Severus hizo una mueca y prefirió dejar las cosas así, sólo le quedaba confiar en la palabra de ese hombre.

-sólo una cosa más, ¿por qué me ayuda si mi padre y usted no se llevaban bien?

-una cosa muy diferente es que fuéramos rivales y otra que no nos lleváramos bien-contestó firmemente, Severus se le quedó mirando un poco dudoso así que le completó-sólo nos gustaba competir en la escuela, después de eso no nos volvimos a ver, pero nunca tuvimos rencores, estoy seguro que si nos hubiéramos conocido mejor hubiéramos sido buenos amigos. Cuando supuso que Severus estuvo conforme con esa respuesta reanudaron el entrenamiento.

La primera semana fue muy pesada para Severus, a cada momento se le insistía en practicar el Occlumency el señor Yang no era muy duro con el pero si era algo estricto con el horario, Severus había mejorado demasiado, al menos ya podía resistirse mejor a la Legimenccy después de unos pocos flasheos, procurando dejar sólo ver niñerías o discusiones que solía tener con la gente, esto dejaba muy satisfecho al señor Yang.

-Severus quiero darte esto-durante la cena el oriental le extendió un objeto cubierto por un trapo viejo, Severus frunció en ceño tomando el objeto con dificultad, estaba pesado, supuso que era un par de libros por su forma, lo desenvolvió confirmando lo que había pensado, era un par de libros, uno , el más grande, era verde aceitunado con un símbolo del Yin y el Yan escrito totalmente en chino y el otro un poco más pequeño pero más ancho, era azul marino con unas estrellitas alrededor del título de la pasta, que decía.”Aprende el antiguo idioma del chino oriental en tan sólo seis meses”

-ehm ¿y esto es para…?

-te enseñaré un poco de mi idioma natal, el libro azul te ayudará en eso…obviamente no aprenderás en unos seis meses con esa bobería, pero te ayudará a traducir algunas cosas que no llegues a entender, el verde tiene información sobre objetos chinos mágicos, muchos de ellos son tan importantes que deben ser resguardados para que nadie los toque, o bien intente duplicarlo

-aja…. ¿y eso qué?

-ya lo sabrás con el tiempo-le contestó en un respiro

-debo confesarle que cada vez que me dice eso me asusta-Yang no contestó, cambiando su atención a su taza de té

-¿no vas a beber el tuyo?

-¿por qué siempre se bebe té en la noche?

-es una tradición en esta casa

-si ya lo noté-Severus miró su taza sospechosamente-¿al menos me pueden decir que demonios lleva?, su sabor ya no me lo puedo quitar en toda la noche

-es un…

-secreto de la familia, si ya se me su canción, su elfo me lo dice siempre

-a Yutzy, un excelente sirviente, fiel hasta el final-el señor Yang se veía un poco ausente, como si su mente vagara por toda la casa

-¿le sucede algo señor?

-no nada, sólo…recordaba viejos momentos-Severus puso los ojos en blanco, tratando de no darle importancia, terminando su cena se fue a dormir, dejando al oriental sólo con sus pensamientos, en realidad le era muy peculiar este tipo, a veces le era tan inteligente como un delfín y otras tan loco como una mosca encerrada en un frasco, a veces parecía aprisionado por su propia mente, sus múltiples personalidades lo angustiaban, pero lo que a Severus más le angustiaba era sobre las insinuaciones que le hacía, ¿qué era lo que pasaba como para que el Señor Yang tuviera que preocuparse por ayudarle?

Fin de Flash Back

-Albus…¿qué le pasó a …

-no lo sé Poppy y no hay tiempo de explicaciones, él está delirando

-oh por Merlín, a perdido mucha sangre, es un milagro que siga vivo…

-Debe ser por la botella que bebió-el director sacó una botellita verde de su saco-la encontré sobre una mesita adjunta a su cama, creo que alguien la dejó ahí sabiendo su estado-interiormente Albus agradeció esto, aunque sabía bien quien pudo haberla dejado, después de encontrar la botella Albus llevó tan pronto como pudo a Severus con la enfermera Pomfrey, por suerte era muy tarde y nadie estaba despierto a esa hora, la enfermera lo examinó, le puso vendas por todas partes, buscó todos los remedios necesarios para salvarle, por suerte no era algo que ella no pudiera solucionar

-¿se repondrá?

-si Albus no te preocupes, al parecer sólo han sido heridas físicas, es mucho más fácil que tratar con los encantamientos, sólo necesita de reposo y unas cuantas lágrimas de Fénix para estar como antes.

-ni hao cheburirueo-empezó a balbucear el herido en chino, literalmente, bueno, no completamente ya que no podía articular bien lo que decía, pero al menos indicaba que ese idioma era el que hablaba

-No sabía que hablaba chino

-no muchos lo saben-Albus se quedó serio mientras acariciaba la frente de Severus-no es algo que deba recordar con orgullo ¿sabes?

-pero si mi memoria aún no me falla ella hablaba…

-si lo sé-cortó Albus con cierto desdén, muy raro en él-déjame un segundo con él a solas Poppy, por favor.

-Si Albus, no te preocupes, de todos modos iba a ir al tocador, fue muy impresionante todo esto-el director sonrió al igual que la enfermera que cerró tras de sí lentamente la puerta, en ese momento sólo un par de candelabros iluminaban el cuarto semejando un velatorio.

-Hijo era esto lo que querías decirme con tanta urgencia ¿verdad? ¿Ibas a volver a su lado para servirme sin pensar de nuevo en tu vida? ¿Por qué? Después de todo lo que ha pasado, ¿por qué me sigues siendo fiel? ¿Por qué no puedes intentar vivir sin repercusiones?-Severus tosió entre dientes un nombre

-Samantha-Albus puso cara seria, limpiando la sangre que aún tenía en su cara

-¿aún te tortura pensar en ella verdad?, ¿eso es lo que te ha distraído tanto?-dio un suspiro-yo también lo he hecho, no es fácil de olvidar-Albus apretó los puños-se que en gran parte sufres por su causa y la de su padre-hizo una pausa de dolor-…, pero Severus, debes resignarte, seguir, no puedes estar así toda la vida, no más…no más…no se si pueda cargar mi conciencia con más culpabilidad…