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Percy y Annabeth — capítulo 2
La nieve cubria casi toda la ciudad y eso impedía un poco el movimiento por las atestadas calles de Nueva York. Pero a Percy no le importaba cuanto tiempo tardaban. Estaba sentado junto a ella y le tomaba la mano. Estaban sentados en el asiento trasero, luego de recoger a Annabeth. Se dirigían a recoger a su madre para ir a comer a un restaurante, todos celebraban la llegada de Annabeth.
Sally entro al unto quejándose del frio y saludo muy cariñosa a Annabeth. Sonrio al ver sus manos entrelazadas y las sonrisas que tenían. Luego de felicitar a su madre por el embarazo Annabeth le dijo a Percy en el oído:
-Se nota que está embarazada.
-Solo tiene unas semanas. No tiene pancita aun.- dijo el confundido.
-No me refería a eso. Tiene un brillo bastante especial en sus ojos. Un brillo que jamás había estado ahí antes.
-No lo había notado.
-Eso es porque eres un chico, no notan esa clase de cosas.
-Eso me dolió. Yo me fijo muy bien en mi madre.- dijo él un poco molesto.
-Hash Percy, lo sé... pero hay cosas que los hombres no pueden ver. Sin importar que sean tan lindos como tú.
-No puedo enojarme contigo.- dijo Percy sonriendo.
-Lo sé.- ella también sonreía.
Llegaron a un lindo restaurante, sabía que era el favorito de Paul y de su madre pero él nunca había estado ahí. Era muy bonito y elegante. Tenía espacios muy abiertos y verdes a Groover le hubiera encantado. Tomaron asiento en una mesa para cuatro cerca de una fuente de agua, decorada con la forma de las olas. Tenía algo que hacía a Percy sentirse nostálgico.
-Y bien, querida. ¿Cómo va todo en la construcción?
-Genial. Todo va muy bien. Estamos avanzando a una velocidad increíble. Y a veces tengo visitas interesantes.
-¿Cómo quien?- pregunto Paul.
-Mi madre, tu padre Percy fue hace unos días. También va Apolo y millones de veces he visto a Hermes.
-¿Mi padre?- Percy sentía curiosidad.
-Si, fue hace unos dos días. Dijo que todo estaba bien por ahí. que se alegraba de ver que todo lucia increíble. Que Tyson no podía esperar para verte. Y que felicitaba a todos por el bebe.
-¿Enserio?- dijo Paul sin poder creerlo.
-Si.
-Qué bueno que lo viste. Y ¿Qué te dijo tu madre?- Percy sonreía, su padre lo sorprendía todo el tiempo. Cuando se conoció a Paul se porto muy distante, pero el parecer entendía lo feliz que estaban todos por el bebe.
-Lo usual. Que me aleje de ti. Ah… y que se sentía orgullosa de mi trabajo.
-No le harás caso. ¿Verdad?- Percy no se sorprendía del comentario de la diosa.
-Lo estaba considerando.- dijo Annabeth sonriendo maliciosamente.- Percy es obvio que no lo hare. No importa lo que ella piense, yo soy feliz.- sonrió amorosamente.
-Gracias a los dioses.- Percy sonrió también.
-¿Cuándo llega Tyson?- dijo Annabeth cambiando de tema. No hablaba mucho de su madre.
-Pasado mañana. No puede esperar para verte.
-Yo también lo he extrañado.
-Percy hoy estuvo distraído en clase.- dijo Paul. Percy no veía el punto de hacer ese comentario.
-¿Por qué?- pregunto su madre molesta.
-Estábamos estudiando los dioses. Y creo que su mente estaba en otro lugar, cerca de la hija de la diosa de la Sabiduría. Cuando alguien menciono a Atenea los ojos de Percy se iluminaron y volvió su atención a la clase.- su madre y Paul rieron. Annabeth y Percy se pusieron rojos como tomates. Annabeth también soltó una risita nerviosa y miro a Percy, el también comenzó a reír.
-Pero qué bueno que los tenemos presentes ahora.
-Si, mama.
Luego de comer un delicioso almuerzo, aunque no era tan bueno como los del campamento, fueron al apartamento de Percy. Annabeth se quedaría en el cuarto de invitados y Tyson se acomodaría en su cuarto.
Luego de que Annabeth arreglo sus cosas decidieron ir a caminar para hablar un poco. Se dirigieron a Central Park, estaban caminando cuan do Annabeth dijo:
-Esto me recuerda a Groover.
-Si, tiene un aire de sátiro.
-Es verdad. Claro que también esto me recuerda a la batalla.
-A mí también. Hay veces en las que me sorprendo recordando lo sucedido.
-Extraño a Silena. Aunque a veces discutíamos, me hace falta.
-Ella está con Charlie ahora. Merecían estar juntos, ambos son héroes.
-Lo sé. - hubo un silencio incomodo. Hasta que Annabeth continuo hablando.- trato de no pensar en eso, pero vuelve a mi mente sin importar cuánto me esfuerce por evitarlo.
-Y… ¿Piensas en Luke?
-No mucho, pero si lo recuerdo. Sería imposible olvidarlo después de todo lo que lo conocí, a veces viene a mi mente su recuerdo.
-Ehhh….- Percy no esperaba esta respuesta, todavía sentía algo de celos cuando ella hablaba de Luke.
-Percy no te pongas celoso. El es algo de mi pasado. Tú eres mi presente y mi futuro.- le tomo la mano. Esperaba que eso calme a su novio. Y lo logro. Él le apretó la mano suavemente y la miro.
-Sé que no lo amabas, pero es que él era… tu lo mirabas de una forma especial. Tiene algo que…- Percy no pudo seguir hablando porque Annabeth lo callo con un beso.
-Sesos de alga quiero que entiendas algo. Yo recuerdo a Luke porque lo conocí mucho tiempo, pero al que quiero es a ti. Y tú eres mucho mejor que él. Por mucho.- Percy sonrió y siguió caminando tomando la mano de Annabeth con seguridad. Se sentía mucho mejor después de escucharla, ella pensaba que él era mejor. Recordó algo que no le había dicho todavía, algo que había ocurrido tiempo atrás.
- Te tengo que confesar algo.
-¿Qué sucede?- lucia preocupada.
-Nunca te lo mencione porque pensé que te molestarías.
-¿Qué hiciste?- ahora si lucia molesta.
-No es nada malo. Pero hace algunos años, cuando buscábamos a Artemisa y a ti con Thalía y Zoe, yo conocí a Afrodita. Y hablamos sobre mis razones para escapar del campamento e ir a buscarte.
-¿Qué te dijo?
-Dijo que mi razón para estar en la misión era lo que sentía por ti. Y que no me importaba tanto que Artemisa estuviera en peligro, lo que me preocupaba era tu seguridad. Y tenía razón.
-Oh Percy.- le lanzo los brazos al cuello y lo abrazo con fuerza.- como pensase que eso me molestaría. Es verdad que no es una de mis diosas favoritas, pero que ella te haya hablado es algo importante. Debiste habérmelo dicho antes.
-Estaba asustado, no sabía cómo reaccionaria. Pero me alegra que estés feliz.
Annabeth sonrió y continuaron su caminata por el parque, tomados de las manos. Hablaron de muchas cosas, de la escuela, de los momentos que habían vivido juntos, ella le comento sus planes con la construcción; Percy últimamente le prestaba atención a todo lo que decía, las conversaciones de arquitectura ya no le aburrían, simplemente le contentaba ver el brillo en los ojos de Annabeth cuando hablaba sobre sus planes arquitectónicos.