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Un mortifago no tan diferente a mi. — capítulo 10

El ruido era ensordecedor, se desató cuando los presentes se enteraron de que había la posibilidad de que un mortifago saliera libre esa misma mañana. Hermione ocultaba todo su nerviosismo con inteligencia mientras esperaba a que los alegatos terminaran mientras Draco buscaba un poco de calma interna. Parecía que había sido una eternidad la que había transcurrido de la última vez que se había encontrado en un cuarto con tanta gente. Su cabeza comenzaba a dolerle, sus ojos se sentían cansados por la luz tan fuerte que rodeaba el ambiente y además, por extraño que pareciera se sentía acalorado. Tal vez era todo resultado de ser juzgado por tantas miradas a la vez, le resultaba obvio que iban perdiendo esa batalla y se sorprendía de ver que la castaña era la única que no parecía darse por vencida.

Luna estaba presente, sentada en una banca aparte cercana a la de Grenger. Y aunque miraba en dirección al rubio, este sabía que la chica estaba demasiado lejana como para si quiera prestar atención. Un punto de envidia apareció en su estomago por tal habilidad; no eran los únicos, estaban también Nott que sin duda había cambiado mucho desde la escuela, ni siquiera volteaba a verle lo que no le sorprendió. Pansy ¿por qué, de todas las personas, debía estar ella ahí? Tal parecía que Hermione se había movido para conseguir que las personas le ayudaran en su cruzada para la libertad del chico, eso le conmovió hasta el alma en muchos sentidos.

Los murmullos continuaban y no necesitaban ser comprendidos totalmente. El tono y los rostros que los escupían le decían que todos eran negativas hacía su persona. La castaña miraba hacia Kingsley esperando a que este le diera el permiso de hablar; su cabello recogido de la mejor forma posible le hacía ver más preparada. Seguía siendo la chica sencilla y directa de siempre, pensó el joven Slytherin mientras la miró ponerse de pie. Aclaró su garganta en espera de que ella hablase y sintió pena por los que fueron juzgados por su mirada, él sabía la pena que podía causar aquella experiencia.

Resultaba imponente, ser la chica que ayudó a destruir los horrocrux de Voldemost influía en más de uno en la habitación circular, pero no lo admitirían en voz alta tan fácilmente. Las miradas de Hermione y Draco se encontraron lo que pareció ser un momento eterno, ella decidía internamente porque de todas las personas en el mundo había decidido preocuparse por ese chico en especial, estaba segura al menos de no arrepentirse de su decisión. Avanzó entonces para quedar más cerca de la jaula que lo contenía.

—Creo, señores y señoras del consejo, que están olvidándose de lo importante de esta reunión. Perdiondes en las quejas que ya no tienen fundamento o que ya han sido alegadas con anterioridad. - Señaló al rubio con la palma hacia arriba y todos sus dedos extendidos, porque señalas a alguien con el índice era desconsiderado- no sé trata de recordarle lo que ya hizo, sino lo que puede hacer. Ya nos prestó su ayuda y en ella encontramos maneras de explicarle a las nuevas generaciones porque no seguir su ejemplo de vida. La vida de un adolescente errado, claro está.

—¿Así es como defines a un exmortifago, joven Grenger?- inquirió un hombre entre el público y ella se giró para verle directamente.-

—Sí, señor. Así es como defino a Draco Malfoy. Tomó malas decisiones pero hizo lo mejor que pudo. Como todos tuvo que enfrentarse a la guerra mágica.

—Nadie le obligó a hacer lo que hizo ¿por qué debemos entrometernos en los resultados? - sonaba reacio a no entender.-

—Porque podemos mejorar su situación

Solo quedaba el silencio, las miradas encontradas de Draco y Hermione, y la desesperación creciente entre los oyentes que de pronto tanta calma les incomodaba demasiado como para respetarlas; Luna parecía haber olvidado donde se encontraba, su mirada estaba fija en el bombín de una de las brujas presentes, se preguntaba si podría agregarle rábanos para que fuera más seguro aunque consideraba que el color era más que suficiente para ahuyentar las malas situaciones. Escuchó entonces la voz apremiante del asistente del ministro y un segundo más tarde su nombre susurrado por su amiga Gryffindor, finalmente decidió regresar al momento que creía era el importante.

—Señorita Lovegood ¿necesita que le repitamos la pregunta?- dijo Kingsley apoyado sobre su escritorio, aun con la sonrisa paciente en los labios. Draco mentalmente si la rubia siempre había sido así de distraída o era un resultado de su estancia con la familia Malfoy, solo de pensar en aquella posibilidad una parte de él pareció querer encogerse lo suficiente para escapar de aquella culpa.- 

—Sería lo más conveniente señor ministro - la voz de la chica sonaba cantarina incluso cuando hablaba con seriedad- me temo no le he escuchado.

—Le preguntaba cómo definiría usted al señor Draco Malfoy.- Luna lo miró nada más terminaron de preguntarle.

Por increíble que le pareciera a Draco no se sintió incomodo con aquella mirada, por el contrario encontró cierto calor en el gesto de la joven. Se obligó entonces a sostener con paciencia los ojos hacía ella esperando por su respuesta, lo que dijera podía hundirlo más de lo que parecía ya estaba hundido.

—Oportuno.- susurró al fin. Varias exclamaciones se escucharon, algunas de poca comprensión.-

—¿Cree posible que pueda explicarnos un poco más su respuesta?- preguntó una de las brujas más ancianas del lugar.- me temo, no queda clara para la mayoría.

—Puedo explicarme, pero entonces deberán escuchar con atención.- los ojos siempre alegres parecieron oscurecerse, tal vez los recuerdos o simplemente el hecho de sentirse de nuevo aprisionada solo por hablar de ello.- verán, cuando me llevaron lejos de mi padre, fue su casa el lugar donde me mantuvieron cautiva. Al principio, cuando estaba sola las torturas eran más… planeadas.-

Hermione se removió incomoda y el ojo gris no tuvo que preguntarse porque. Ella mejor que nadie tal vez entendía eso de " torturas planeadas", otra cosa por la que sin duda sentía debía perdón mas no había encontrado el momento oportuno para hacerlo, simplemente nunca parecía caer en conversación; Luna se tomó su momento a solas en medio de tantas miradas curiosas, se mantuvo en silencio hasta que sintió su voz segura nuevamente.

—Pero Malfoy siempre fue el oportuno de la situación. Al principio pensé que era algo como una coincidencia. Llamaba a Lestrange cuando yo sentía que ya no podría resistir más, entraba en la celda cuando los carroñeros parecían terminar de convencerse de acabar conmigo… pero también aparecía en ese momento de la noche donde el hambre no dejaba dormir o el frío era demasiado fuerte. El oportunamente siempre estaba ahí.

— ¿cree entonces que era para ayudarle? - Kingsley escuchaba con atención y aun así se mostraba con un gesto imparcial.-

—No puedo asegurarlo. Lo cierto es que nunca dijo nada, jamás volteó a verme o si quiera me tocó para hacérmelo saber.  Pero si sé que las cosas hubiera sido peor si Malfoy no hubiera estado ahí. Puede preguntarle a Ollivanders, él lo creía también. Una vez incluso dejó un poco de poción para curar nuestros golpes… bueno, al menos creo que fue Draco.

Se puso de pie y camino hacía la jaula que contenía al chico mirándolo con una leve sonrisa. Ahora que lo tenía tan cerca podría satisfacer su curiosidad y tal vez sentirse mejor con aquellos recuerdos, sabiendo que sin duda había existido una persona en ese lugar que había hecho lo correcto. Pero para Draco fue como un acto de guerra, estaba tan acostumbrado a ser acusado que ver  a la chica tan próxima le hizo arrinconarse, lo que fue mala idea porque una de las contenciones hizo efecto haciéndole sentir una punzada que le recorrió la espalda entera y le regresó a su posición inicial.

— ¿no eran coincidencias verdad? - Preguntó esperanzada- ¿fuiste tú quien dejó todas esas cosas para nosotros?-

—Yo…- parecía que no había hablado en siglos. Su garganta parecía temblorosa y desértica.- el elfo lo hizo.

—No, un elfo de los Black no hubiera actuado sin una orden directa, me imaginó que de igual forma el nuevo elfo de la casa Malfoy seguiría aquel concepto.- intervino una Hermione con un ceño notoriamente fruncido. Era bien sabido por todos que era la principal defensora de los derechos de los elfos domésticos.- conocimos a Kreacher, incluso aunque odiaba a Sirius tenía que obedecerlo…aunque sé que también regresó a con Bellatrix.

—Además, yo estuve ahí mucho tiempo y no vi más que un solo elfo. Dobby, el que me sacó de ese sótano.- Luna estaba empeñada en hacerle admitir que lo había hecho a propósito todo el tiempo.-

—Señor Malfoy ¿qué gana usted con mentir al respecto?- Kingsley miró a Hermione esperando que ella entendiera aquella técnica empleada por el chico. Era más que obvio que no buscaba ser exonerado tan fácilmente, aún peleaba con la idea pero el único que comprendía porque era el mismo Draco. -

—No gano nada, señor ministro y tampoco miento. Sí, bajé en algunas ocasiones e intervine en algunas de las ideas de mi tía. Pero no fui oportuno, tampoco dejé esa poción, nunca tuve tanta intención de ayudar. Y si soy completamente honesto no estoy en intenciones de mentir ahora, menos cuando ella ha venido hasta acá para ayudarme aunque la mantuve cautiva.- todo mentiras, pero demasiado convincentes para ser refutadas.

Luna volvió a su asiento con los hombros ligeramente hundidos pero cuando se sentó de frente al rubio había recobrado su jovialidad. Draco sabía que aún le escuchaban y si era hora de hablar, la aprovecharía. Aunque por dentro siguiera aterrado de lo que estaba haciendo.

—hice las cosas que tuve que hacer y no me arrepiento de ello, porque de nada serviría arrepentirse ahora. Soy consciente que más de uno acá me asegura como un monstro pero siempre me aseguré de no cruzar una línea de la cual no pudiera regresar. - miró a Hermione en la última parte y ella pareció querer entender aquella mirada- no puedo negarlo, fue por salvar lo que conocía como mi estilo de vida, mi familia y obviamente para salvarme en el proceso.

—Como un cobarde.- alegó la misma mujer que había pedido una explicación a Luna. -

—¿ Y quién en esta sala no ha sido alguna vez un cobarde?- señalo Draco con la mirada seria y girando en su entorno para mirarlo aunque fuera una vez-  ¿quién no le tuvo miedo a Voldemort en algún punto? Yo enfrenté mi situación como mejor pude y cuando fue el momento decidí que no podía tolerarlo más. Que si iba a vivir así, prefería hacer algo al respecto. Este todo en el libro que se les entregó, las cosas buenas y malas que hice, pero también está la distinción entre lo que soy y lo que jamás llegué a ser.

Respiró para recobrar su compostura. Podía sentir su nuca arder mas no sabía si era por la mirada de Hermione o por todo el centenar de personas mirándole detrás de ella, se inclinaba hacía la castaña en todo sentido. Miró a Kingsley con seguridad y se acercó cuanto pudo a las rejas sin lastimarse.

—Y lo que jamás fui señoras y señores: fue un mortifago. No uno como el que ustedes creían conocer al menos. No disfruté de nada de lo que tuve que hacer y mucho menos atendía al llamado del señor tenebroso con el fervor de sus admiradores. Hice lo que tenía que hacer por mi familia, por seguridad y nada más; ustedes no me hubieran protegido o a mi padre, ustedes hubieran juzgado tal y como lo hacen ahora y como lo hicieron cuando la guerra terminó. No iba a dejar la estabilidad y seguridad de mi familia en sus manos señores del ministerio, porque simplemente no hubiese obtenido respuesta, no antes al menos.

Pero quiero creer que eso ha cambiado, que ahora todos somos mejores personas y que así como yo decidí buscar y ofrecer una segunda oportunidad cuando me resultó posible… ustedes me la permitirán a mí, ya no tengo mucho que perder, así que no puedo apelar por ese lado pero si puedo decirles que quiero hacer las cosas bien en esta ocasión. -

El silencio no tenía emoción en el momento en que nadie objetó a lo que Draco acababa de decir. Parecía que todos a su manera se estaban tomando el tiempo para decidir cómo procesar y decodificar esas palabras; Hermione veía en ese chico frente a ella a un nuevo Draco Malfoy, se sintió por un momento confundida por pensar así. Ofuscada por su nueva idea sobre el rubio agachó la cabeza y se sintió enrojecer. Sin duda debía estarse enfermando pensó mientras se obligaba a mantener la compostura y alzaba la cabeza solo para encontrarse con esos ojos grises que parecían haber cobrado vida durante su tremendo discurso.

Había ocurrido al menos una hora entre preguntas, quejas y silencios incomodos. Se habían callado solamente para esperar a entender que era el siguiente paso, cada uno de los asistentes dio su comentario. Nott habló de sus años como compañeros, de su facilidad de respetarse entre ellos y como había sido su cambio tras convertirse en mortifago destacando la infelicidad del joven. Pansy por su parte había hablado de la valentía y valerosidad de Draco, sonaba como una adolescente esperanzada y lo confirmaba con las miradas que habían puesto al mismo acusado nervioso. Hermione estaba segura de que con cada palabra que dijo sus oportunidades disminuyeron; La figura emergió, apresurado y con aire desconfiado llamando por completo la atención. Harry Potter estaba  parado en el marco sorprendido por el silencio expectante que le recibió. El más sorprendido fue Draco ¿qué podía buscar ahí? Ya sentía la tierra hasta el cuello y lo último que quería experimentar era ser enterrado por el mismo Potter.

Se veía idéntico a la última vez que se lo había topado durante la batalla. Un niño que intentaba ser un adulto fue lo que pensó mientras lo observó arreglarse la corbata, pero se obligó a corregirse porque lo importante de Potter siempre había estado oculto a la vista. Fue hasta que ambos encontraron miradas que fue capaz de ver el cambio: la guerra, las pérdidas, la madurez. Todo oculto en ese par de ojos claro.

Hermione se giró para encontrarse con su mejor amigo, no había dudado que llegaría pero estaba sumamente aliviada que lo hubiera hecho a tiempo. Se acercó, lo abrazó cortamente para después mirar a su espalda aún esperanzada de ver a Ron entrar tras Harry. Pero ambos sabían que el pelirrojo había dejado clara su postura, de haber asistido habría sido para asegurarse de que Draco jamás viera la luz del día pero eso le costaría demasiado así que simplemente los había dejado ser con lo que él denominada la peor locura que habían cometido.

—No va a venir…- dijo Harry tras seguir su mirada- ya sabes cómo es, pero recapacitará.

—Ya sé cómo es. - aseveró la castaña, fingiendo perfectamente que no le importaba. Ya habría tiempo y lugar para hablar de ello.- lo importante es que tú viniste, a ti te van a escuchar. -

Había duda en las miradas de todos, Pansy no se aguantó la mueca de asco que le causo ver a Potter en la sala; Hermione había gastado cada testigo que había conseguido para Draco y sabía que si Harry no los convencía, nada lo haría. Se hizo un estruendo de inconformidad cuando se anunció que estaba ahí para declararse a favor de la liberación de Malfoy, pocos creían que el niño que sobrevivió pudiera apoyar a un perteneciente a los mortifagos.

—Si tiene algo que decir, entonces lo escucharemos. - declaró el ministro con serenidad que sin aportar más esperó a que este hablara.

Harry miró a Draco preguntándose si hacía lo correcto. No le sorprendió que le mantuviera la mirada, Malfoy no parecía haber cambiado más allá de su aspecto demacrado, su actitud seguía estando ahí, latente ¿hacía bien pretendiendo ayudar a su liberación? Tal vez era una locura, lo sentía de esa forma. Pero Hermione apoyaba esa locura, así no podía ser tan malo.

—Siento haberme perdido parte de esta junta, y no sé si lo han discutido ya o no. Pero creo que antes de que tomen su decidido deben considerar que sin Draco Malfoy hoy no estaríamos aquí, no seríamos los que juzgaran, sino los juzgados. Malfoy pudo inclinar la balanza hacía Voldemort pero no lo hizo. -

Hablaba tranquilo, miraba hacia el ministro pero en más de una ocasión desvió su mirada hacía Malfoy como preguntándole si debía continuar, no sabía leer nada en el gesto del rubio, ya de por si era raro no verle con la mueca de asco que siempre portaba en el colegio.

—¿puedes hablarnos más al respecto? - pidió Hermione al notar que callaba. Se mostraba demasiado seria y profesional.-

Expectativa en la mirada de todos los presentes fue lo que encontró Harry cuando se concedió un par de segundo para pensar en su respuesta. Seguía convenciéndose de que hacía lo correcto, a su vez buscaba las palabras correctas que no generaran más preguntas.

—Nos habían atrapado, acorralados y sin plan de escape en la casa de los Malfoy. Él me vio a los ojos, y supe que me había reconocido, pero cuando se lo preguntaron no me delató… pudo haberlo hecho pero se guardó esa información, nos regaló un poco de tiempo para tratar de salir del lio en el que nos habíamos metidos.

Tan pronto como Hermione quiso cerrar el tema un hombre se levantó, pidió permiso para hablar y cuando le fue concedido para sorpresa de todos alzó el libro que la misma Hermione había trabajado con Draco. Un sabor amargo quedó en su boca, su vista se volvió hacía Draco quien para su sorpresa la miraba también.

—Me permitiré citar al joven Malfoy en esta ocasión. - tras su calmado tono de voz se encontraba el deseo sutil de terminar con sus posibilidades. - De haber dicho que  si era él, todo se hubiera venido abajo para nosotros, mi tía Bella se hubiera quedado con la gloria y a nosotros nos hubieran mandado con colagusano. Tras leer esto pregunto, al acusado, al joven Potter, a todos aquí ¿realmente lo hizo por ser una diferencia? Considero que este un acto egoísta que no puede ser usado en su defensa dado que él mismo ha señalado que lo hizo para salvar a su familia.

—Y ¿no es lo que todos hicimos en la guerra? ¿Nuestras acciones no estuvieron guiadas para salvar a nuestros seres queridos? - Hermione tenía una nota de molestia en su voz. No podía creer que ni siquiera con Harry Potter de su lado fueran capaces de dejar sus miedos de lado.-

La mañana había quedado en el olvido, la reunión había durado demasiado y lo que debía ser dicho ya se había escuchado. Kingsley se puso de pie bastando para que todos callaran al instante. Había llegado a la conclusión y nada sería capaz de persuadirlos.

—Veo compañeros míos que opinamos en pro al miedo y en estos tiempos ya no debemos enfocarnos en el miedo, no estamos aquí para temer. Lo que he escuchado hoy, lo que he visto me dice que Draco Malfoy estuvo errado, fue un adolescente descuidado y malcriado pero dentro de su error intentó hacer lo correcto…

La incredulidad nació en el pecho de Draco ¿estaba escuchando correctamente? ¿Había libertad en su futuro? ¿Eso era lo que él quería? ¿Podría cargar con las consecuencias que eso le acarrearían? Su cabeza estaba hecha un lio; Hermione se acercó tanto como pudo a donde Draco, sonreía a discreción. Había peleado contra el ministerio y había ganado. Había un rastro notorio de orgullo y Draco se permitió admirar eso tratando de no perder lo que el ministro decía.

—Daremos por cumplido su castigo, se le pondrá en libertad y se esperará lo mejor de usted. Pero señor Malfoy no crea que será así de simple, hoy irá a su celda, pasará la noche ahí y el día de mañana será su primer día como un hombre absuelto de culpa pero también será el primer día de su periodo de observación, el cual llevaré de la mano por cierto. Cualquier cosa que nos diga que fue una mala idea liberarlo será suficiente para devolverle a la celda de la cual lo hemos sacado. Sin justificaciones, sin terceros juicios.

Este, señoras y señores, no es el un día donde comenzaremos el perdón de los seguidores de Voldemort, Malfoy es un caso único defendido por personas de importancia y sustentado por su trabajo en conjunto con la joven Granger, que como sabemos es un miembro importante del ministerio. Espero no haya decepciones a partir de este día; considero esta de más decirlo, pero aun así lo haré, que no puede aspirar a nada que tenga relación con el ministerio y que espero, por su bien y el de los que lo defendieron, que su actitud sea un ejemplo de perfección.

—Así será, señor.- se comprometió el rubio con un asentimiento de cabeza adicional.-

—Y una cosa más, señorita Granger el periodo de prueba estará a su cargo y la información será tratada directamente conmigo. Dado que usted fue la mayor interesada por abogar la libertad de Malfoy, te consideraremos la principal responsable de los resultados que esta decisión atraiga, por ende y sin ninguna intención de ofenderte o agregar presión, ligaré tu destino en el ministerio a la liberta de Draco Malfoy hasta que yo determine que ha sido tiempo suficiente.

Más de uno aplaudió la rudeza de aquella afirmación, más de uno esperaba que ambos fallaran pero no había persona más preocupada en la sala que Draco. Ahora no solo debía preocuparse de sí mismo…sino por la única persona que había peleado por él por voluntad propia; Hermione se quedó sin habla, miró a Draco y luego a Kingsley sin querer creer lo que escuchaba. Si bien esperaba que fueran estrictos quedar ligada de esa forma le pareció sorpresivo. No sabía cómo reaccionar a la idea de convivir con el rubio más tiempo después de ser liberado, estaba asustada de no sentirse desgraciada por aquel mandato ¿es que acaso le alegraba pasar tiempo con Malfoy? Tal ver era el cansancio pensado por voluntad.

Draco fue guiado a Azkaban, era un hombre libre que pasaría la noche en una celda, la celda que había sido su hogar. Hermione lo vio partir, se dirigía a su última noche en el infierno y se sintió triste por no tener palabra de aliento para compartir con él.