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Cuando todo cobra sentido — capítulo 10
Fui al Grill para avisar a Matt de que no podría quedar porque mi padre era ¿retrasado? pero no estaba aun, por lo que le dejé una nota misteriosa, que esperaba que supiera resolver.
Me encaminé a casa de Damon y Stefan donde ordenaríamos y cojeríamos del trastero lo que fuera que mi padre quisiera. Luego comeríamos con ellos. ¿El que? ¿bolsas de sangre?
No me apetecía verles, ni que me vieran ni supieran cómo estaba. Sin ellos mucho mejor, y sobre todo con lo que sucedió, aquello que marcaría mi vida. Sin duda.
Llegué pronto, todo lo pronto que pude andar en mi "estado". En la entrada había cajas y cosas llenas de polvo, había algunas que reconocía, ya que había vivido aquí, con ellos, mis hermanos, dos años.
Me acerqué mas a la enorme y única puerta de la gigante casa imponente. En ese momento, salía Dave, mi hermano, de la casa con unas cajas.
_Hola, ya estás aquí, por fin, no aguanto a papa..
_Jaja, ¿y yo si?
_No, pero contigo no me cae a mi toda la bronca.
_Oh, claro, me cae a mi casi toda, mucho mejor, ayudando a tu hermana.
_Jaja, va, no te enfades Ever, ven.
Me cogió de la mano y me dio un beso en lamejilla mientras avanzábamos al "sótano", si mi padre supiera de lo que de verdad servía eso seguro que no se metía ahí.
_¿donde están Damon y Stefan?- pregunté curiosa, mirando por todos lados.
_Están en el garaje- me dijo mi hermano al oído. Nos acercábamos a padre.
_Oh, Ever ya estás aquí, genial. Coje esto, llévalo a fuera.
Me dio una caja que pesaba un mucho/bastante/demasiado. Mi (sarcasmo) increíble fuerza y mi "estado" no me ayudó mucho. Cuando llegué a la entrada, donde estaban el resto de las cosas no podía con mi alma, me intenté sentar en el borde del muro pero al no poder me apoyé a una viga de madera que hacía un toldo estupendo en verano.
Respiraba con dificultad, tenía los ojos llorosos y no sentía la espalda cuando oí pisadas, ni me giré, ¿para qué? fuera quien fuera si quería algo de mi se acercaría.
_¿Ever? ¿eres tu?- sonó una voz conocida a mi espalda. Me quedé rígida y poco a poco me intenté dar la vuelta, aunque seguía pálida, seguro.
_¿quien ere... -no pude terminar la frase, allí, delante mio tenía a Stefan y Damon, mis hermanos, sanos y salvos, como les recordaba, sin un rasguño, con todo lo que yo había y aquello me había cambiado...
Me estremecí, no dije nada.
_¿estás bien?- Stefan me hablaba, Damon no decía nada, solo me miraba.
_¿que, que queréis?- dije hundiendo los hombros... Me daba miedo.
_Nada. ¿Qué haces aquí?
_¿y vosotros?
_Es nuestra casa...en cambio, tu desapareciste.
_Si bueno...eso es, una larga historia.
_Pues cuenta. Tenemos tiempo.
_NO, ¿que dices? si tengo que ayudar a mi padre- dije mientras me sentía mejor y me incorporaba para irme.
Pero ellos eran mas listos y mas vampiros, por lo que no me dejaron salir. Al tocarme Damon sentí un cosquilleo que me hizo estremecerme y que el se asustara y se apartara de mi.
_Ya, pero tu padre puede hacerlo solo.
_No, el es mayor, a ver si se va a tropezar...
_Deja, deja...
No me dejaban pasar, y justo cuando Stefan se iba a inclinar para obligarme, supongo, mi padre apareció con Dave y mas cajas.
_Hombre, hola chicos, ¿ya conocéis a mi hija Ever?
_Si, señor. Es muy guapa.
_Y lista Damon, y lista, pero es una lástima que no nos pueda ayudar.
_¿no? ¿porqué no?
_Porque se hizo un avería en el cuerpo que le está destrozando, ¿no es así, Ever?
_Si, papá, pero no les aburras y haced ya lo que tengáis que hacer, que se nos echa el tiempo encima...
_Uy, si, es verdad, gracias hija. Vamos chicos. Tu quedate aquí, eh, no te muevas.
_Aun que quisiera no llegaría muy lejos...