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Cuando todo cobra sentido — capítulo 11

Mi padre, mi hermano y Damon y Stefan acabaron a las dos horas. En las que yo paseé cerca y exploré la que había sido mi casa por dos años, y siempre lo sería.

A las tres entramos a comer al comedor. Era raro, ya que Stefan y Damon no comían, eran vampiros, sin embargo hacían un esfuerzo, raro pero agradecible, creo.

Me senté al lado de mi hermano, enfrente Stefan, a su lado Damon, y al lado de Damon y mi hermano, mi padre. La sirivienta (no sabía que tenían, seguro que la habían obligado) sirvió la sopa de pescado y de segundo.. BISTEC!!! con lo que yo odiaba la carne, seguro que lo habían  hecho a propósito. Cuando la chica me lo sirvió puse cara sorprendida, casi me dolió. Quería morirme, vomitar y chillar, pero mi padre me advirtió antes de nada: _Adelante, Ever, come.

_No. Me niego.- dije cruzando los brazos.

_¿como? eso no se hace, venga Ever, come, no montes un escándalo.

_No montaré nada, pero no pienso comer, no, ni hablar.

Stefan y Damon me miraban, ellos sabían mi vegetarianismo, como me hacían eso!

_Creo que Matilda se olvidó de que eres vegetariana, aunque no se cómo, se lo dijimos- Stefan siempre tan cariñoso y atento conmigo, no había cambiado, o si..

_No pasa nada, Stefan, Ever se lo comerá todo sin rechistar, verdad?- dijo mi padre rojo de furia. Pero me daba igual, mis principios por delante.

_No.

Me levanté de la silla dispuesta a irme cuando mi padre me siguió y me agarró por el brazo.

_Ever, espera, ¿donde te crees que vas, niña?

Me hacía daño y me daba miedo.

_Sueltame, me haces daño.

Grité intentado deshaciarme de el. Pero no podía, ni respirar.

Damon se levantó y Matilda recogió mi plato.

_Suéltela, señor Salvatore, vuelva a la mesa, yo me encargo de ella.

Mi padre estaba quieto, quietísimo. Me soltó y yo puse cara de alivio, pero antes de girarse sobre sus talones me dio una bofetada, con la que sentí odio, resentimiento, dolor y ganas de llorar.

Damon me cogió en brazos, a su manera, y me llevó arriba, a su habitación magnifica.

Quería estar sola, y el lo sabía, por eso me llevaba allí, y así. Además le venía bien para hablar conmigo, algo que temía profundamente.