← Cuando todo cobra sentido · de
Cuando todo cobra sentido — capítulo 12
Damon me sentó en su cama, en el borde. Me puso un paño frío en la cabeza, pues tenía algo de fiebre, luego me tumbó en ella y me hizo una coleta...Se tumbó a mi lado, y nos quedamos ahí, en silencio, esperando a no se que. Supongo que a que Stefan terminara de comer con mi padre y mi hermano y estos se marcharan.
Al cabo de una hora y pico la puerta se abrió, seguro que Damon oía todo lo que sucedía debido a su oido de vampiro. Stefan entró y rápido como un rayo se sentó al borde la cama, me miró y me intentó incorporar. Damon se levantó por el lado opuesto y llevó a Stefan al baño de la habitación, para hablar tranquilamente sin que los oyera yo.
_¿que haces aquí si se puede saber, eh, Stefan?
_Damon, aunque te cueste admitirlo, yo he cambiado, puedo cuidar de Ever como antes. Mucho mejor que tu.
_Ja, me parto, eso lo veremos.
Tosí y los dos se giraron.
_¿como está?
_No se, no ha dicho ni echo nada, le he puesto un paño frío para que le baje la fiebre.
_¿tiene fiebre?
_Si. Pero no creo que sea por la ostia que la han dado.
_¿ah no? y entonces ¿por qué es?
_No se. Listo, dilo tu
_Habrá que preguntárselo.
Los dos vinieron hacia mi, hacia la cama, y se sentaron uno a cada lado: Damon en la cama, a mi derecha, y Stefan en el borde de la cama, a mi izquierda.
Abrí los ojos, me incorporé un poco y les contemplé.
_¿que pasa? ¿que queréis?
_¿Como te encuentras?- dijo Stefan mientras me quitaba el paño y me tomaba el mismo la temperatura con su piel.
_Estas ardiendo. ¿Te duele la cara? ¿la cabeza?
Negué. _No, yo se de que son los dolores, ya me ha pasado, no es por la ostia.
Stefan sonrió mientras que Damon me puso una mano en la espalda, acariciándomela.
_¿Y entonces porqué es?
_No importa.
_Oh, si, claro que importa, venga, di.
_Esque... vereis...
_Ever, no tenemos toda la vida.
Arqueé una ceja_ ¿ah no? pero si sois imortales dije burlona.
_Ever...- Stefan se ponía serio.
_Vaaale. Pero no os va a gustar, os lo he advertido.
_Vale, lo superaremos dijo Damon soriendo. Que tonto.
Apoyé la espalda y la cabeza en el cabecero de la cama, suspiré hondo y les miré.
Veremos cómo reaccionaban. Bien no, eso seguro.