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Cuando todo cobra sentido — capítulo 13

Cuando acabé de contarles todo lo que me había pasado desde que desperté en el hospital la primera vez hasta ahora, me quedé callada, observándoles, tenía la boca seca de tanto hablar.

Ellos me miraban y se miraban. Yo no podía mas con ese silencio.

_Bueno...¿alguien va a decir algo, o me voy?

_Lo siento- musitó Damon.

_¿por qué?- dije yo con indiferencia, aunque sabía lo que quería decir.

_Todo lo que te pasa, por nuestra culpa. Si no hubiésemos provocado a Klaus estarías viva.

_Estoy viva ahora.-dije en bajo, pero ellos lo oyeron, claro.

_Me refiero a en mejor estado. Estás rota. _Si, pero ya me he acostumbrado, ha pasado tanto tiempo...

Dejé que las palabras resonaran en sus cabezas. Stefan me miraba, no se con qué expresión. Era impasible. De repente se abalanzó sobre mi y me abrazó, y yo a el, soltando, así, todas las lágrimas que deseaba sacar a relucir desde hacía horas. Stefan se dio cuenta al instante en que empecé a sollozar. Después de liberarme de su abrazo me acunó contra su pecho como lo había hecho siempre. Para el yo era su niña, su tesoro, su cosita bonita. Era su hermana. Para Damon también, pues cuando Stefan había pertenecido al "lado oscuro" y se había aliado con Klaus, el me había cuidado, no como Stefan pero bastaba. Damon era el hermano mayor, como el padre, el nos protegía y a veces cuidaba.

_Ever...- dijo Stefan volviendo a mirarme de nuevo a la cara. _Debías de habernoslo contado antes, somos tus hermanos, no pasa nada, ¿vale?

Asentí, quería llorar otra vez y Stefan me abrazó de nuevo mientras Damon fue a velocidad de vampiro a la cocina, a por un vaso de agua, para mi.

En lo que Damon venía Stefan me arropó con las sábanas de la cama de Damon y me limpió la cara de churretones. Damon volvió y se sentó a mi lado, me dio el vaso y me obligó a beber, ayudándome, sin soltar el vaso si quiera, por temor a que pudiera derramarseme.

Era tarde, las seis. Padre estaría preocupado y Stefan tenía que ir a ver a Elena ¿Habían vuelto? No se. Damon me acompañó a casa y se marchó cuando abrí la puerta y entré. Padre estaba en el salón, me miró pero no dijo nada. Subí a mi habitación despacito. Mi hermano estaba en la suya, con su guitarra, componiendo. Toca en un grupo, mola ¿verdad? aunque todavía le falta práctica.

Me tumbé en la cama mirando por la ventana la noche invernal que se avecinaba. Contemplando los árboles, las luces, los pájaros y buhos que ululaban.