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Cuando todo cobra sentido — capítulo 30

No quería escuchar nada de lo que me querían decir. Quería salir de allí corriendo y no parar hasta sentirme verdaderamente cansada. Pero, lamentablemente, con ellos (y mas con Damon) no se podía razonar. Sería lo que ellos quisieran si, o si.

_Ever...para ya o te haras daño.

_NO! vosotros me hareis daño si no me soltais. ¡Quiero irme de aqui! estoy en mi derecho!

_Ya...pero ¿a donde vas a ir? esta es tu casa y nosotros...

Le interrumpí _y vosotros unos imbéciles- dije quebrándoseme la voz y mirando al suelo...no quería llorar. Ahora mismo necesitaba un hombro en el que llorar y un lugar donde sentirme cálida, querida y arropada. Y ese no era el sitio ni las personas, al menos ya no...

_Ever...- dijo Stefan mientras me ponía una mano en los cabellos. _Tranquila, mi amor, no te haremos nada, ¡lo sabes! somos tus hermanos, tranquila. Ven.

Stefan era mi debilidad y yo ya no podía evitarlo mas, aunque no quisiera otra parte de mi se moría porque Stefan me abrazara y me mimara. Y no me retení, me lancé a sus brazos abiertos a mi.

Mientras yo lloraba flojito por miedo a Damon, que no hacia ruido, ellos hablaban de algo inaudible para mis oidos.

Al cabo de unos minutos Stefan y yo nos separamos pero no del todo, solo me acerque a Damon un poco mas y este, al cruzar nuestras miradas, empezó:

_Ever. Yo...nosotros, en realidad, lo sentimos mucho, no se que nos pasó la otra noche. No eramos nosotros, Katherine nos confunde. No quisimos decirte esas cosas tan feas, no debíamos de haberlas ni si quiera pensado. Con lo que te queremos, pequeña!!

Yo sonreí y abrí mucho los ojos. Damon, cuando quería, podía ser encantador.

Sonreí mas, ya no estaba triste, hize ademán de abrazarle pero pensé que a el no le iba eso y no le gustaría, por lo que me oprimí. Pero Damon me abrió los brazos y yo me lancé a ellos.

En realidad, yo amaba estar donde estaba, en un sillon magnifico, en aquella casa magnifica, calentita, junto al fuego con mis hermanos. No había cosa mejor. Cuando Damon paró de abrazarme y fue a servirse esa cosa que siempre bebe que creo que se llama Bourbon o algo así Stefan me miró mientras yo, con cara inocente y tan pequeña me sorbía los mocos y me limpiaba las mejillas rositas de lágrimas el me puso una manta que Damon terminó por enrollarme cuando se volvió a sentar a mi lado. Yo, simplemente, crucé las piernas y apoyé la cabeza en el costado de Stefan, mirando a Damon mientras Stefan me acariciaba la carita.