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Cuando todo cobra sentido — capítulo 33
Durante los siguientes dias Stefan y Damon estaban de allá para acá, nunca quietos, solo por la noche, para estar conmigo. No querían que les oyera hablar sobre lo que tramaban para atrapar a Klaus y por fin matarle porque no querían que saliera herida de nuevo.
Un día fui a la biblioteca, llovía, así que no tardé mucho como los otros días. Cuando llegué, corriendo. Fui a cambiarme, pero de puntillas y sin hacer ruido, había en la casa un extraño silencio que me ponía los pelos de punta. Miré por los pasillos, sigilosa. Nada. ¿No estaban en casa? Subí a mi habitación (bueno a la nuestra: mia y de Stefan) pero no llegué a entrar. Me paré en la escalera. Damon y Stefan estaban dentro, hablando. La puerta estaba entreabierta así que la alcancé y pegué mi lado izquierdo a la puerta, para oir mejor. Estaban hablando del plan super-secreto :O ahora si que presté la máxima atención, aunque hablaban bastante bajito pero se les entendía:
_No, Damon, no se lo diremos, ni a Ever ni a Elena. No quiero que corran peligro. Sobretodo Ever que es pequeña y dulce y frágil.
_Pero Stefan. Lo que hemos decidido bueno TU HAS DECIDIDO!! porque a mi me parece fatal, es algo que DEBEN saber!!! ¿Que va ha hacer Ever cuando tu no estés, eh?¿Y Elena?
_Tu cuidarás a Ever como ahora haces. A ella le gusta.
_Si, pero sabes que te necesita. Tu sabes hacerla sentir mejor.
_Damon...nadie ha dicho que me vaya a morir o que no vuelva a regresar...solo me voy a entregar a Klaus para que consiga lo que sea que quiera y cuando esté despistado...¡Zas!
_Si, ya, ya, vale, hermanito. Pero algo puede salir mal...
_Damon, no seas gafe, hombre!! no pasará nada. Solo hay que hacerlo sin que se enteren...
Me tapé la boca con una mano para no chillar. Tenía los ojos desorbitados y temblaba. Seguramente por el frío ya que me había quedado ahí quieta, mojada y patidifusa...
Intenté acercarme mas porque ya no conseguía oírles, con tan mala pata que tropecé con el viejo suelo y me estampé contra la puerta que me abría sostenido si no hubiera estado mojada, por lo que resbalé y caí al suelo de la habitación. Damon y Stefan se sobresaltaron y vinieron corriendo:
_¿¿¡¡Ever!!?? ¿que haces aquí, pequeña?- me dijo Stefan mientras me levantaba del suelo.
_¿Eh? ¿yo? nada...que está lloviendo y he venido antes y...- se me quebró la voz y empezé a llorar otra vez. Stefan. Mi hermano, casi mi padre no podía estar pensando en entregarse...No... Pero no dije nada de porqué lloraba. Di una excusa: del frío que tenía que me dolía la cabeza.
_Pues si. Pareces...¡¡mírate!! iré a por toallas para secarla.
_Ok. Date prisa, puede coger una pumonía- dijo Stefan mientras me llevaba a la cama y me sentaba en ella y me quitaba la chaqueta, la primera camiseta, la cinta del pelo, y me dio unos pantalones cortos para que me pusiera en vez de los que llevaba, manchados de barro y de agua.
Damon llegó enseguida con las toallas. Ambos me ayudaron a limpiarme la cara y a secarme.
Cuando Stefan acabó con mi carita, como dice el, me secó el pelo. Pero no sabía, lo hacía mal y me tiraba así que riendo le dije que me dejará a mi. El accedió a regañadientes y luego me obligó a girarme mientras me peinaba. Damon ya había acabado. A continuación me puso una manta por encima y se sentó a mi lado, en la almohada de Stefan, que quitó y puso en mi espalda, para que no me apoyara en el duro cabecero de madera. Stefan estaba pegado a mi, con mis piernas en sus muslos. Cuando acabó de peinarme (mas o menos bien) me abracé a el y me quedé ahi quieta, calentita y protegida mirándoles a ambos.