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"Te amo Lily" "Pero no debes Malfoy" — capítulo 11
"The passage of time"
"El deseo es un testigo de lo que nos falta…
…de lo que no somos y deseamos ser"
Por Lily Luna Potter:
Nuestras risas resonaban por los largos pasillos del colegio, su mano aferrada a la mía con fuerza, trasmitiéndome esa seguridad propia de él, esa seguridad que tanto amaba.
-¿Lo perdimos?-Preguntó agitado, mirando a su alrededor.
Yo me limite a asentir, mirando con una sonrisa pícara delineada en mis labios el gran tapiz que se extendía frente a mis ojos, ese tapiz del que había oído hablar tantas veces, pero que nunca había sido capaz de localizar.
-¿Lily?-Sonaba extrañado, y de seguro lo estaba tomando en cuenta que yo me hallaba caminando de un lado para el otro de la pared con los ojos cerrados, apretando con fuerza mis puños.
A la tercera vuelta abrí los ojos, contemplando maravillada la gran puerta que se había abierto frente a mis ojos. Me giré para dedicarle una sonrisa triunfal a mi novio, pero no pude evitar soltar una carcajada al verlo con el rostro desencajado por la sorpresa, al parecer Albus nunca le había hablado de la sala de los menesteres.
-¡Malfoy!-Se sintió a lo lejos, un rugido feroz y fuertes pasos acercándose apresuradamente.
-¡Vamos!-Grité tomando a Scorpius de la mano y jalándolo al interior del cuarto, cerré la puerta a nuestras espaldas y le sonreí.
-¿Qué es esto?-Preguntó extrañado, mirando cada lugar del cuarto que estaba compuesto por un gran sillón blanco, una pequeña biblioteca y un ventanal por el que se veía un gran parque cubierto de nieve.
-La sala de los menesteres-Respondí con una sonrisa pícara, él me miró con una ceja alzada, sin comprender.
Tomé aire dramáticamente y me acerqué a él con lentitud, jugando con los extremos del buzo que llevaba puesto, de su buzo.
-Veamos, Malfoy-Comencé con un tono juguetón, acomodándole el cuello del buzo, acariciando su fría piel con mis manos en el transcurso-¿Nunca oíste hablar de la sala de menesteres?-Pregunté, a centímetros de sus labios.
Me miró de lado, acariciando mi cintura con uno de sus dedos, sabiendo a la perfección lo que pretendía.
-Al parecer no, Potter-Susurró en mi oído logrando que todos mis bellos se erizaran.
-Es curioso…siendo tu padre uno de los más conocedores de ella-Seguí, ignorando el calor que empezaba a inundarnos.
-¿Mi padre?-Preguntó, esta vez se notaba la verdadera curiosidad en su voz.
-Tu padre, fue uno de los primeros en notar las curiosas características de esta sala, y según lo que se la utilizo por un largo tiempo-Explique, rozando mi dedo índice con su barbilla.
-¿Y cómo sabes eso, Potter?-Indagó, volviendo a seguir mi juego.
-Se muchas cosas, Malfoy. Viví toda mi vida rodada de historias sobre Hogwarts-
Sonreí con suficiencia, ahora pasando mis dedos por sus labios pálidos, tan pálidos como él, por esos labios que me volvían loca.
-Pero todavía te queda mucho por aprender-Susurró en mi oído, acariciando mi cintura con sus manos, contuve la respiración mientras enrollaba mis brazos en su cuello-Te amo, Potter-
Nuestras miradas se cruzaban, trasmitiendo mucho más de lo que podíamos expresar con palabras, demostrándonos que a pesar de todo y todos lo nuestro era verdadero, que no era un simple amor de niños, demostrando que ese amor que sentíamos era completamente puro.
-Y yo a vos, Malfoy-Susurré con los ojos cerrados, a centímetros de sus labios.
Solté una pequeña risita mientras él rozaba sus labios con los míos.
-¿Pasa algo?-Preguntó, en apenas un susurro, sin apartarse un milímetro.
-Parece…irónico-Solté en el mismo tono, aún con los ojos cerrados-Que una Potter y un Malfoy se amen así, después de todo lo que sucedió con nuestras familias, después del odio de nuestros padres-Complete.
-Las cosas cambian, Ly-Dijo él-Quizás este amor sea la puerta a la unión de las familias, ¿no?-
Sonreí, jugando con sus dorados cabellos.
-Sería algo legendario-Susurré casi contra sus labios.
-Nuestro amor es legendario ya de por si-
Tomó mi barbilla entre sus fuertes manos y me acercó más, acariciando delicadamente mis labios con los suyos. Sus manos aferradas a mi cintura, mis brazos enredados en su cuello jugando con sus cabellos.
Los besos se sucedieron, eran besos lentos que nos permitían explorar la boca del otro con calma.
Mis manos se deslizaron por su cuerpo hasta tomar su buzo y jalarlo hacia arriba, quitándoselo, me movía con seguridad a pesar de ser la primera que vez que hacía algo así.
Acaricié su cuello lentamente mientras él deslizaba sus manos por mis piernas cubiertas por unos jeans oscuros y ajustados que las marcaban a la perfección.
-¿Estas segura de esto?-Me preguntó en un susurro casi inaudible, podía ver el amor que sus ojos expresaban-No tenemos por qué apurarnos-Agregó clavando sus ojos grises en los chocolates míos.
-Si hay algo en el mundo que quiero es ser completamente tuya, Scorpius-Respondí, segura de mis palabras, segura de lo que quería.
Él sonrió antes de volver a besarme con ternura y una cuota de pasión que nunca antes habíamos experimentado.
Sus manos se deslizaron por mi cuerpo hasta quitarme el buzo, comenzó a darme pequeños besos en el cuello, besos tímidos y delicados.
Sentía mis piernas temblar, estar tan cerca, sus besos, sus caricias, todo me ponía los pelos de punta. Pero ya había tomado una decisión y estaba segura no me equivocaría.
Aumenté los besos, dejando de lado mis nervios. Deslice mis manos por su torso bien marcado, acariciando su blanca piel con mis manos, saboreando el sentir su piel contra la mía.
La ropa fue cediendo de apoco, con lentitud, entre besos suaves y torpes caricias, entre risas nerviosas.
Me apoyó sobre la cama con delicadeza, como si de una muñeca de porcelana se tratara. Me besó en el cuello con dulzura, subiendo entre besos hasta mi boca dónde depositó un beso intenso, ansiado, demostrando todo lo que sentía, y le correspondí de la misma forma, pidiendo que siguiera.
Acaricié su espalda desnuda con mis manos, saboreando su piel lisa y suave, tan fría como el hielo pero que en ese momento parecía quemar.
De pronto él se separó y me miró a los ojos fijo, sin necesidad de palabras supe lo que su pregunta silenciosa decía, lo acerqué por el cuello, besándolo con profundidad.
Él se acomodó sobre mi cuerpo con paciencia, temiendo que cualquier movimiento inadecuado pudiera lastimarme.
Sentí como de apoco se introducía en mi, con cuidado, haciendo todo lo posible para que no me doliera. Me aferré más a su cuerpo, sintiendo como lentamente algo en mi interior cedía, sentí dolor y quise gritar, pero me contuve, intensificando el beso que compartíamos.
Más besos, más caricias, lo sentía moverse en mi interior con cuidado, temiendo excederse. Pero el dolor ya se había ido dejando paso a una pasión que nunca pensé podría sentir, dejándome disfrutar de tenerlo así de cerca, como si fuéramos solo uno.
Las sábanas se pegaban a mi cuerpo, me removí incómoda, buscando un cuerpo tibio a mi lado, unos brazos fuertes que me sujetaran por la cintura…pero allí no había nadie, como cada mañana.
Abrí los ojos con fuerza, sobresaltada, saliendo de ese bonito recuerdo que me había llegado entre sueños, el recuerdo de esos días en que éramos felices, esos días en que podíamos planear un futuro junto.
Solté un suspiro, me volteé para hallar a mi lado una rosa roja sobre la cama, una media sonrisa se delineó en mis labios, a pesar de todo, esos pequeños detalles suyos siempre eran capaces de sacarme una sonrisa. Cada mañana era igual, despertaba agitada, con los recuerdos a flor de piel, rogando despertar a su lado, entre sus brazos, como me había dormido, pero cada mañana solo hallaba una rosa roja, sin falta, como un recordatorio de que a pesar de todo seguía a mi lado, de que a pesar de todo todavía me amaba.
Tomé asiento sobre la cama, los cabellos enmarañados, vestida solo con mi ropa interior, oliendo a su fragancia. Sonreí apenas recordando la noche anterior, recordando los besos fugaces, las caricias ansiadas, nuestros cuerpos reconociéndose una y otra vez, como los dos amantes que éramos.
Amantes, esa palabra no había dejado de dar vueltas por mi cabeza desde que comprendí lo que nuestros actos significaban, él era un hombre casado y yo…yo era su amante. A pesar de todos sus reproches, a pesar de que su matrimonio había sido obligado…a pesar de todo las cosas no cambiaban, a pesar de todo yo solo era su amante y eso, quisiese o no, dolía, ¡Y por Merlín que dolía!
Despertar cada mañana sabiendo que él había pasado la noche con otra, sabiendo que él besaba a otra…sabiendo que iba a tener un hijo con otra. Todo dolía, como si cada despertar fura una pesadilla…una pesadilla que cada vez que despertaba deseaba terminara.
Sacudí la cabeza queriendo alejar esos pensamientos, pero sabiendo que sería imposible hacerlo.
Con un leve suspiro resignado me puse en pie y tomando la bata color rosa que descansaba sobre la silla que se hallaba en un rincón de la habitación me encaminé hacia la cocina.
Observé el reloj color rojo que había en la pared, ocho y veinte de la mañana marcaba, tomé la caja de jugo de naranja de la heladera, puse unas tostadas en la tostadora y tomé asiento con el pequeño banco que había junto a la barra, dejando que el dulce líquido bajara por mi garganta lentamente. Desvié mi mirada hacia el reloj una vez más, dándole un vistazo de reojo al teléfono celular que descansaba sobre la mesita del living, dónde había quedado la noche anterior.
Ocho y treinta, ni bien el reloj marcó la hora me volví hacia el teléfono que acaba de emitir un pitido, sonreí casi maliciosamente mientras me ponía en pie y lo tomaba entre mis manos, pulsé el botón verde y esperé paciente, como cada mañana.
-Buenos días-Saludó la voz al otro lado.
-Buenos días-Respondí sin apenas inmutarme, fingiendo que escuchar su voz no me producía absolutamente nada.
-¿Hoy tenes práctica de quidditch?-Preguntó casi en un susurro.
-Aja-Dije con el mismo tono.
-¿Pasa algo?-Indagó y por su tono de voz supe que mi indiferencia lo único que le causaba era diversión.
-Empiezo a aburrirme de las rosas-Respondí y él soltó una pequeña risita.
-Prometo sorprenderte-
Bufé y al parecer él lo notó ya que soltó otra risa pero esta vez más intensa.
-¿A las ocho te parece?-Preguntó al final-Llevó helado de chocolate…-Agregó como quién no quiere la cosa.
-¡Eso es chantaje, Malfoy!-Protesté, riendo por lo bajo-Y no soy tu juguete sexual-Agregué casi en un susurro, medio en broma medio de verdad.
-Sabes todo lo que significas para mi-Susurró con seriedad, dando a entender que ya no era un juego.
-A las ocho, y quiero helado-Dije antes de cortar el teléfono.
Una sonrisa se formó en mis labios mientras me encaminaba hacia la ducha, quizás fuera su amante, quizás lo que hacíamos no estaba bien, quizás ese solo sería otro monótono día…
Pero esa noche la pasaríamos juntos, y eso era lo único que importaba.
Por Scorpius Hyperion Malfoy:
Acostada sobre la cama con largas sábanas blancas, con sus cabellos como el fuego a su alrededor, los ojos cerrados y los brazos sobre el lugar dónde debería estar mi cuerpo. Así yacía ella, sumergida en el mundo de sus sueños, ajena a la batalla que se libraba en mi interior
Solté un suspiro y me incliné sobre su cuerpo depositando un pequeño beso en su frente. Me aparté una vez más mientras todo mi ser me pedía a gritos que me quedara, que lo dejara todo, que solo fuéramos ella y yo…juntos por siempre.
Pero si estaba seguro de algo era que ya no podría vivir sin mi hijo, sin ese pequeño ser que crecía en el vientre de la mujer equivocada pero que al fin y al cabo era mi hijo, y por el cual iba a hacer hasta lo imposible por proteger.
Tomé mi varita de la mesa de luz y con un pequeño movimiento de esta hice aparecer una rosa roja sobre la cama, con una pequeña sonrisa curvada en los labios observé a mi pelirroja dormir tranquilamente, como el ángel que era.
-Te amo, Lily-Susurré antes de darme media vuelta y desaparecer en mi lugar…listo para afrontar las nuevas quejas, los nuevos reclamos, que me esperaban en mi casa.
Sentí la sensación ya tan conocida de ser comprimido y luego estirado como por una máquina. Mis pies tocaron el suelo y abrí los ojos para encontrarme con el living de mi apartamento tal cual lo había dejado.
Soltando un suspiro de alivio al notar que Zara no estaba allí me di la vuelta dispuesto a tomar un baño y salir cuanto antes hacia el ministerio, aunque todavía faltaran más de tres horas para el comienzo de mi turno.
-¿A dónde vas, Scorpius?-Me llamó una chillona voz por detrás.
Cerré los ojos con fuerza, al parecer ese día no podría escapar.
-Hola-Saludé forzadamente, volteándome para hallarla parada en el medio del lugar con sus brazos cruzados en jarra y una ceja alzada.
-¿Dónde estuviste?-Preguntó rechinando los dientes y enarcando aún más la ceja.
-Trabajando-Respondí sin inmutarme, ella bufó notablemente molesta.
-¡¿Crees que soy estúpida?!-Chilló con fuerza mientras su rostro se tornaba de un color rojo.
-Tal vez…-Murmuré en un susurro, pero al parecer ella me oyó ya que su rostro se tornó aún más rojo.
-¡Se que estuviste con la estúpida de Potter!-Gritó a todo pulmón, le hubiera lanzado varios maleficios si no estuviera embarazada.
-Primero-Dije, tajante-No vulvas a insultarla y segundo, me da igual que sepas o no lo que hago-
Ella frunció los labios y me arrojó un almohadón con fuerza, para luego acercarse con paso decidido.
-Mira, Malfoy, en cuánto vuelvas a tratarme así, tu querido hijo va a dejar de existir-Murmuró con voz siniestra, la observé sin poder creer que tanta maldad pudiera caber en una sola persona, sin poder creer que no sintiera nada por ese pequeño ser que crecía en su interior.
-No lo harías-Dije con seguridad, aunque por dentro estaba temblando del miedo a lo que podría llegar a hacer-Sabes que lo único que mantiene esto es ese bebé-
Ella rio con maldad, llena de dicha, disfrutando de jugar con mi sufrimiento.
-¿Nunca te dijeron que no existe la separación en el mundo mágico?-Preguntó y sentí que mi sangre se helaba, no sabía eso.
Sonrió, estaba satisfecha una vez más, una vez más había logrado que siguiera donde estaba, a sus pies.
-Hasta mañana, cariño-Murmuró con sarcasmo mientras me daba un casto beso en los labios que ni siquiera me esforcé en corresponder.
Ella subió la escalera, seguramente radiante de felicidad, y yo estaba allí, queriendo gritar, sin poder comprender como había pasado esos ocho meses viviendo en esa pesadilla.
Nombre del capítulo:"El paso del tiempo"
¡Holiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiis!
¿Cómo andan mis lindas lectoras?
Espero que suuuuuuper bien y que les haya gustado este capítulo (:
La verdad, no es de mis preferidos pero...la primera escena me gustó mucho y bueno...
Amo como trata Scorpius a Zara muajaja, eso le pasa por mala... xD
Bueno, les cuento que quedan cuatro capítulos más el epílogo T.T
Eso me da penita :( ¿A ustedes no?¿Me van a extrañar? -
El próximo capítulo llevo muuuuuucho queriendo escribirlo, se que va a ser muuuuuuy interesante... le digo el nombre "The birth"
¿Les dice algo? ....
Bueno, para las lectoras de mis otros fics les pido millones de perdones por demorar tanto, pero es que no tengo inspiración -.-"
O no al menos para todos mis fics, lo cuál me frustra mucho ...
Dejando de lado eso, necesito su ayuda, ¿Se acuerdan que les dije que pensaba escribir un fic sobre Albus Potter y Paz Longbottom?
Bueno, ya lo empecé (Pero no lo subí a Potterfics)
Se va a llamar "The love of Albus Severus Potter"
Y este sería el resumen, me ayudaría muchísimo si me dicen que les parece (:
Acá va:
Paz Longbottom cometió un gran error al enamorarse de su mejor amigo…pero las cosas empeoraron cuando este comenzó a salir con su hermana melliza, Alice Longbottom…
Paz es la mejor amiga de Albus, es una Rewenclaw con todas las letras…siempre se sintió atraída por él y con el paso de los años comprendió que no era una simple atracción.
Alice es una Slytherin intachable, al igual que él…lo ama con locura y no esta dispuesta a dejarlo ir.
Un triángulo que pondrá muchas cosas en peligro…
¿A quién elegirá Albus?
¿Paz o Alice?
Solo lee…y quizás lo averigües…
¿Y? ¿Que les pareció? ¿Lo leerían?
Okeeeeey me voy despidiendo.
Millones de besos, las amoooooooo mucho mucho ^-^
Paz
P.D: ¡Amyyyyyyyyy! (lilypotter15) ¿Te gustó tu escena? - espero que si, pero igual te tengo otra sorpresa ^-^ pero no te lo voy a decir muajaja, es sorpresa, ¿no? xD