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"Te amo Lily" "Pero no debes Malfoy" — capítulo 8
**[Escuchar:**http://www.youtube.com/watch?v=rdSKbILsezY]
"Some decisions*…**"*
"El más difícil no es el primer beso,
sino el último"
Por Lily Luna Potter:
Me revolví entre las sabanas, dejando que estas acariciaran mi cuerpo aún desnudo delicadamente, sentí las comisuras de mis labios curvarse en una casi imperceptible sonrisa. Tanteé a mi lado pero no había nada, ningún cuerpo cálido, ninguna respiración agitada contra mi cuello, ninguna mano sobre mi cintura. Abrí los ojos lentamente, sabiendo que iba a doler ver ese espacio vacío a mi lado. Efectivamente allí no había nadie, suspiré volviendo a cerrar mis ojos, volviendo a recordar su piel rosando con la mía, sus manos acariciando mi cuerpo. Otro suspiro escapó de mis labios y sonreí casi imperceptiblemente.
Abrí los ojos nuevamente, volviendo a la realidad, a esa realidad que no quería aceptar pero que tarde o temprano debía hacerlo. Todavía me negaba a creer que él fuera a tener un hijo con una mujer que no era yo.
Me incorporé en la cama, enrollando la sábana en mi aún desnudo cuerpo, miré alrededor, todo permanecía en su perfecto desorden a excepción de mis prendas del día anterior que se hallaban esparcidas por el lugar. Miré hacia el costado donde él debería dormir y para mi sorpresa hallé un sobre rojo colocado sobre la mesita de noche, pude distinguir mi nombre escrito con su diminuta y prolija letra. Estiré el brazo hasta tomarlo en mi mano, , decía, lo giré entre mis manos indecisa de si abrirlo o no.
Respiré hondo, tomando coraje, acaricié el frío papel con las yemas de mis dedos. Lo observé temerosa, él nunca dejaba cartas. Cerré los ojos y comencé a rasgar el papel lentamente, retrasando el momento de leer esas palabras que sabía dolerían. Saque la carta y la tanteé aún con los ojos cerrados, pergamino, estaba escrito sobre pergamino con tinta.
Abrí los ojos lentamente y la observé sin detenerme en las palabras, mirando su pequeña y prolija letra, llena de curvas y casi inteligible. Respiré profundamente y comencé a leer las palabras.
Ly:
Mi amor, no sabes cuanto me cuesta escribir todo esto, cuanto me costó tomar esta decisión. Una vez me dijeron que las decisiones marcan a las personas y esta decisión que hoy tuve que tomar va a marcar nuestras vidas. Sé que estas imaginando de que se trata, y sé que pensas lo mismo.
No quiero hacerlo, quiero quedarme para siempre a tu lado, quiero despertarme con tu sonrisa todos los días, sentir tu perfume sobre mi piel, hacerte mía todas las noches. Toda una vida, toda esa vida que tanto planificamos y terminaron por arrebatarnos en un simple momento.
Si, Lily, estas pensando bien, te amo con cada parte de mí ser pero no puedo dejar a mi hijo. Te pido que me entiendas, que no me odies.
Las lagrimas rodaban por mi rostro sin control, el pecho se me cerraba de dolor, desde el comienzo supe que era lo que estaba allí escrito pero verlo con mis propios ojos era diferente. Tomé aire y continué leyendo, sin poder controlar las lágrimas que rodaban por mis ojos.
Esta es la decisión más difícil de mi vida, una decisión que me vi forzado a tomar, no se como voy a hacer para vivir sin vos, sin tus besos, tus caricias, tu perfume…
Pero tengo que hacerlo por mi hijo, tengo que ser fuerte por ese niño o niña que merece un padre.
Te amo, te amo con cada parte de mí ser y no te pido que me esperes, no te pido que sigas a mi lado. Solo te pido que no me odies, que me comprendas y con eso me conformo.
Siempre tuyo, Ly, solo tuyo mi amor.
Scorpius Malfoy
Apreté el papel contra mi pecho, sintiendo el perfume que emanaba, su perfume.
Me dejé caer, caer en ese vacío nuevamente y lloré, lloré hasta quedarme sin lágrimas, lloré todo ese dolor que invadía mi pecho aunque nunca podría llorar lo suficiente como para detenerlo, para curar esa herida.
Doblé la carta cuidadosamente y la guardé en una pequeña cajita donde guardaba todo lo relacionado con él, cerré la cajita con un hechizo, enterrando en ella todo lo relacionado con él.
Yo también había tomado una decisión, ya no habría más Scorpius Malfoy en mi vida, por más que doliera, ese sería nuestro final.
[Dejar de escuchar]
Caminaba por las calles de Londres tranquilamente, disfrutando el aire que corría a mí alrededor, ese aire tan particular que mi ciudad preferida desprendía siempre.
Había quedado con Paz para encontrarnos en Starbucks para tomar algo y hablar un poco, o mejor dicho ella había exigido verme diciendo que estaba a punto de tirar la puerta de mi casa abajo; ella y sus locuras.
Entré al lugar y el cálido aire me invadió instantáneamente, el aroma a café inundó mis fosas nasales, ese exquisito aroma. Me quité las gafas de sol de los ojos y comencé a buscar a mi amiga, su cabellera marrón oscura completamente lisa sobresalió de la multitud, sentada en un alejado rincón con la vista clavada en un grueso libro, típico de ella. Caminé hacia el lugar y tomé asiento en la silla enfrente a la suya aunque ella seguía sin inmutarse, la observé divertida, como transmitía cada expresión con su rostro, demostrando todo lo que pasaba en la historia.
Carraspeé apenas, luego de observarla por unos minutos, frunció levemente el entrecejo y levantó la vista desorientada, seguramente molesta con quien osaba interrumpir su lectura pero demasiado abstraída del mundo como para reaccionar inmediatamente.
-¡Lily!-Gritó apenas sus ojos se posaron en mí, le sonreí.
-¡Pasi!-Dije en respuesta, besando su mejilla.
-¡¿Dónde te habías metido?!-Exigió con el tono de una madre que reta a su hija, puse los ojos en blanco sintiendo como mi corazón se partía en mil pedazos…con tan solo esa oración había conseguido traerlo a mi mente. Respiré hondo y mantuve mi sonrisa, lo más real que pude.
-Es algo…largo-Solté jugando con mis dedos, ella alzó una ceja y cuando se disponía a hablar para mi buena suerte apareció la mesera lista para escuchar nuestros pedidos.
Le sonreí amablemente y no siquiera miré la carta, tenía muy en claro lo que quería.
-Un chocolate caliente con un muffin de manzana-Dije, si había algo que me encantaba eso era definitivamente el chocolate caliente de Starbucks que era, sin ninguna duda, el más rico del mundo.
-Un mocha de chocolate blanco con una porción de pan de banana con nueces-Dijo Paz, mirado de reojo la carta, ella como yo tenía sus preferidos y entre ellos la mayoría eran de chocolate blanco.
Apenas la chica se fue sentí los ojos verdes olivos de mi amiga clavados en mi, disimuladamente abrí mi bolso y comencé a rebuscar entre las cosas, mala idea, muy mala. Si tendré suerte que lo primero que veo es nada más ni nada menos que una foto en la que salíamos Sc…él y yo muy abrazados y…felices. Desvié la mirada inmediatamente, encontrándome con los ojos de mi amiga, esperando tranquilamente pero con la duda grabada en ellos.
-Supongo…-Comenzó, jugando con la tapa del libro entre sus manos-No debo hacer preguntas, ¿cierto?-Completó mirándome a los ojos.
Solté un suspiro y asentí mirándola agradecida, ya habría tiempo para hablar, es ese momento solo quería una charla de amigas, sin pensar en él.
-¿Cómo van las cosas con Al?-Pregunté, solo por decir algo, era tan raro que existieran esos silencios incomodos entre nosotras.
-Bien-Respondió encogiéndose de hombros, sin darle importancia aunque sus ojos brillaron al escuchar el nombre de mi hermano-Como siempre-
Otro silencio incomodo, solo roto por la mesara que llegó con nuestros pedidos. Revolví mi chocolate con la pequeña cuchara y tomé un pequeño sorbo, comprobando que estaba tan delicioso como siempre.
-¿Y que leías?-Pregunté tratando de sacar un tema de conversación, debía admitir que cuando mi amiga caía en su mundo resultaba completamente imposible sacarla de allí.
-Las aventuras de tu padre…-Respondió con un leve sonrojo, puse los ojos en blanco, a pesar de que esos libros eran muy famosos y estaban completamente autorizados por mi padre seguían sin gustarme, aunque en realidad nunca había leído una sola palabra de ellos.
-¿Cuantas veces lo has leído?-Pregunté con tono escéptico.
-Unas…¿Seis veces?-Sonrió y no pude evitar seguirla, estallando las dos en estruendosas carcajadas.
La gente comenzó a observarnos de mala forma, reprochando nuestras estrepitosas risas y como pudimos, dejamos de reír aunque seguíamos tentadas.
-Deberías probar leerlos-Me reprochó un poco más seria.
-¿Aparezco?-Pregunté, con una sonrisa divertida.
-Solo en el epílogo, en el último capítulo del libro siete-Dijo sonriéndome de la misma forma.
-Creo que en algún momento lo intentaré…-Solté con aire rendido.
-Eso es completamente mentira-Reprochó ella poniendo los ojos en blanco.
-Y eso es completamente verdad-
Ambas sonreímos y tomamos un gran sorbo de nuestras bebidas para evitar otra carcajada.
Luego de eso comenzamos a hablar de diferentes cosas, pero sobre todo de nuestro futuro, aunque ni yo toque el tema del viaje a los estados unidos ni ella lo nombró a él. Mi amiga estaba por terminar sus estudios de medimaga con, por supuesto, excelentes notas; mientras que yo esperaba ansiosa la nueva temporada con las Avispas.
Durante el rato que duró nuestra charla pude quitar de mi cabeza a cierto rubio y eso se sintió excelente.
El teléfono celular de Paz comenzó a sonar, interrumpiendo nuestra charla, lo tomó de su bolso y por el brillo que tomaron sus ojos supe que la llamada era de Albus.
-Hola, amor-Dijo, sonriendo casi imperceptiblemente y clavando la mirada en la ventana por donde se vislumbraba la ciudad en todo su esplendor-¡Albus!-Protestó, sonreí divertida, me resultaba extremadamente entretenido cuando ella lo retaba-De acuerdo, ya voy-Me miró con la disculpa grabada en sus ojos y yo le sonreí sin darle importancia, aunque no quería que se fuera-Yo también te amo, besos-
Esas palabras resonaron en mi cabeza*, "Yo también te amo"*, alejé esos pensamientos de mí, no quería recordarlo.
Suspiro sonoramente y llamó a la mesara con una seña.
-Perdón Lila, pero tu hermano dice que no puede cocinarse algo decente-Puso los ojos en blanco y yo reí-¿Puedes creer que quemó lo que le dejé?-Preguntó notablemente molesta.
-Viniendo de Albus, si-Respondí y ambas reímos.
Pagamos la cuenta y salimos de allí tomadas del brazo, como siempre en nuestra época de Hogwarts.
-¿Venís conmigo?-Soltó una vez fuera, la miré agradecida y ambas cerramos los ojos para aparecernos en medio de su bonito apartamento.
Antes de poder abrir los ojos sentí el ruido de un plato estrellarse contra el suelo, provocando un gran estrepito.
-¡Luna!-Chilló la inconfundible voz de mi hermano, quien acababa de romper un plato. Lo miré sin comprender que había pasado pero él se dirigía a mi amiga, que lo miraba burlona. Albus se abalanzó sobre ella y comenzó a hacerle cosquillas mientras esta reía estrepitosamente y trataba de sacárselo de encima. Los observé en silencio, en un completo estado de shock. Los labios de mi hermano se posaron sobre los de ella que le respondió el beso apegándolo más a su cuerpo.
Las lágrimas cayeron por mis mejillas sin que lo notara, dejando que la más pura tristeza me invadiera. Había llegado, la más pura y cruel realidad había llegado a mí y de la peor manera posible. No había notado lo doloroso que era todo hasta ese preciso momento, ese momento en que todas las ideas se hicieron claras para mi, solo con verlos así, besándose y felices.
Comprendí que ya no habría un futuro así para nosotros, que no podríamos besarnos sin razón aparente, en el living de nuestra casa, que no habría un nuestra casa. Que ya no habrían hijos, ni perros, ni bellos jardines que regar, no habría discusiones por estupideces, no habría besos furtivos, no habría noches de pasión. Ya no.
Y eso solo tenía una razón, ya no habría un nosotros.
Por Scorpius Hyperion Malfoy:
La observaba dormir, con sus cabellos rojos como el fuego sobre el rostro, sus preciosos labios semi abiertos, su respiración acompasada. Acaricié su mejilla con mis dedos, siguiendo el recorrido de sus interminables pecas. No podía hacerlo, simplemente pensar que la lastimaría me partía el corazón, verla así, tan inocente, tan ajena a todo y saber que yo sería quien rompería todo eso me resultaba intolerable.
Pero yo había tomado una decisión, luego de muchas luchas internas en las que varias ideas salieron a flote - Una de ellas incluía fugarme con Lily - decidí que la mejor de todas era esa, y todo por una simple razón. Aunque sonara irónico, todo era por mi padre, si, no podría tolerar hacer lo mismo que el hizo conmigo por más que ese niño o niña fuera el hijo de una puta barata.
Respiré hondo y tomé un pergamino de la mesita de noche junto con una bella y alargada pluma de color rojo sangre, jugueteé con la pluma entre mis manos, aún algo indeciso, aunque sabía era lo mejor seguía siendo la decisión más dolorosa de mi vida.
Tomé fuerzas de algún lugar y comencé a escribir, las palabras parecían salir solas, sin necesidad de que las pensara mucho.
Conjuré un sobre rojo con mi varita y guardé la carta allí, doblándola cuidadosamente, escribí *"Lily"*en él y lo deposité sobre la mesita soltando un leve suspiro.
Moría de ganas de lanzar el sobre por la ventana y quedarme para siempre con ella, quizás fugarnos algún lejano país de América del Sur. Pero no, yo tenía que cumplir con mi hijo o hija, tenía que cuidar de ese pequeño bebé que ya amaba con todo mi corazón.
Con un dolor terrible en el pecho miré por última vez el rostro de mi pelirroja, quite con suavidad los cabellos de su tersa piel y deposité un pequeño beso en sus labios que permanecían entre abiertos.
-Siempre seré tuyo, Ly-Murmuré acariciando su mejilla mientras me dejaba invadir por el adictivo aroma de su perfume.
Miré la gran puerta de madera antigua, suspiré, había llegado la hora de la verdad, luego de eso ya no habría vuelta atrás.
Con pesar retiré una mano de mi negro abrigo y presioné el botón del timbre de esa casa que conocía tan bien, de esa casa que me había visto crecer, de esa casa a la que juré nunca volver.
La puerta se abrió sobresaltándome, allí frente a mis ojos, estaba tal como lo había imaginado Zara Zabbini con sus grandes ojos marrones muy abiertos debido a la sorpresa.
-¿Puedo pasar?-Pregunté y ella asintió haciéndose a un lado.
Entrar a la casa fue como recibir una fuerte cachetada, como si alguien me gritara que a pesar de todo lo que siempre dije había terminado volviendo.
Suspiré, todo estaba tal cual lo recordaba. Clavé mis ojos en Zara que parecía incómoda y a la vez sorprendida.
-¿Es mi hijo?-Pregunté serio mirándola a los ojos, ella asintió enérgicamente, acariciando su vientre.
Volví a suspirar, ya había hablando con Rose y para mi mala suerte no se podían hacer test de paternidad sin que el bebé corriera peligro, no al menos hasta el nacimiento. Tendría que creerle, aunque no pensaba dejar de hacer la prueba en su debido momento.
-Recoge tus cosas, nos vamos a mi casa-Dije secamente, ella me miró confundida.
-¿A tu…casa?-Preguntó enarcando una ceja, asentí.
-Si es mi hijo lo voy a cuidar-Respondí sin cambiar el tono de mi voz.
-No pienso irme a tu casa, ¿Qué pensarían mis padres?-
La fulminé con la mirada, sabía lo que pretendía, la muy zorra me estaba poniendo a prueba, me estaba haciendo caer en la trampa.
-¿Quieres que me case contigo a pesar de que me repugnas?-Indagué utilizando toda la maldad que me era posible, con una macabra sonrisa en mis labios-¿Sabiendo que amo a otra y que esto solo lo hago porque estas esperando un hijo de mi?-Seguí mirándola de arriba abajo, ella sostuvo mi mirada a pesar de que sus ojos se había inundado de lágrimas.
-O te casas conmigo o te olvidas de tu hijo-Soltó la muy desgraciada, a pesar de que podía ver el dolor en sus ojos mantenía la voz firme y sabía que estaba decidida.
A regañadientes, tuve que aceptar.
-De acuerdo-Dije finalmente, con voz monótona, luchando para no mandar todo a la mierda y salir corriendo tras mi pelirroja.
Ella sonrió victoriosa, como la muy desgraciada que era y subió escaleras arriba.
Tomé un vaso de la pequeña mesa y lo estrellé contra el suelo, dejando que la rabia mezclada con el dolor me inundaran, dejando que las lágrimas corrieran por mi rostro.
Nombre del capítulo:"Algunas decisiones..."
¡¡Hello!!
¿Como andan mis lindas lectoras? ^.^
Yo super bien, disfrutando que tengo fin de semana laaargo :D
Ya se que deben querer matarme por todo lo que demoro pero lamentablemente con las clases no puedo hacer más -.-
¿Que dicen del capítulo?
Ya se que Scorpius es muuy duro con Zara, pero quiero mantener ese espíritu Malfoy y Slytherin que creo tiene. Además ella lo merece.
Lily... oh .... mi pobre pelirroja :(
¿Pensaron que estaba super mega bien cuando se fue a ver con Paz?
Pues no...ella es así...va a tratar de fingir que todo esta bien cuando se esta muriendo... (O así la veo yo)
Por cierto, ¿Les gustó la canción? , últimamente me estoy volviendo adicta a escuchar soundtracks...
¡Antes que me olvide!, ya decidí el final de la historia y todo lo que puedo decirles es que va a haber una muerte ...¿De quien? ¡No les voy a decir! xD soy muuuy mala xD
Y además ya decidí que va a tener 14 capítulos más un epílogo , lo que nos dejaría con 6 capítulos más el epílogo O.o ¡No quiero pensar en eso!
Antes de despedirme tengo una pregunta para hacerles, ¿Que opinan de la pareja Albus/Paz? ¿Les gustaría un fic solo de ellos?. Se me ocurrió la idea y tengo muchas ganas de en un futuro hacerlo ^.^
Besos, Paz
P.D: Perdón por taaan largas notas...pero... ¿Alguien las lee?
P.D2: La ropa de las chicas:
Lily: http://www.polyvore.com/lily_luna_potter/set?id=47287537
Paz: http://www.polyvore.com/paz_luna_longbottom/set?id=47289277
P.D3: lilypotter15 : ¡Me encantó tu idea! y aunque dije que iba a aparecer en este capítulo no me convenció pero va a aparecer, ¡Lo prometo! y por cierto, ¡¡Actualiza tu Lilius que lo amooooo mucho!! :)