← Historia 98878 · de
Historia 98878 — capítulo 18
-
Alex sabes que - le murmuré con mis labios aun pegados en su dulce boca -. Quisiera ser un vampiro igual que tú.
-
Qué dices - replicó él retirándose de mi.
-
Soy tú compañera y tú me haz hecho sentir amada, mi tía nunca me a dado amor y cariño y no creo que me lo vaya a dar nunca. Alex quiero formar parte de ti, ser una vampiro y casarnos para ser una sola carne por toda la eternidad.
-
Es muy hermoso lo que me dices mi amor. Pero te amo demasiado más que a mi mismo y no creo que convertirte en vampiro en estos momentos, sea lo más apropiado para ti mi princesa.
-
Y según tú, cuando seria el momento apropiado - que se creía él, que soy una niñita tonta que no se cuidarme o que podría ocasionar algo malo.
-
Clarisa por favor compréndeme te amo, te amo demasiado más de lo que llegué amar a mi querida esposa ya muerta, deberías pensarlo por qué ser un vampiro no es un trabajo fácil.
-
Claro comprendo - murmuré bajando la cabeza, si Alexander no desea convertirme creo que Arturo si lo hará total eso será lo mejor para mí.
Alexander levanto mi mentón y clavo su hermosa mirada en la mía y luego me dio un delicado beso en los labios.
-
No te enojes conmigo mi niña, no lo hago por hacerte un mal - dijo él acariciándome el cabello con los dedos.
-
No lo haces por hacerme un bien - susurré hipócritamente.
-
Si por eso mismo lo hago por tú bien, aún eres muy joven.
-
¡Eres un idiota como que muy joven, que rayos te pasa Alexander! Joven sería si tuviera cinco o seis años, si no te haz dado cuenta soy una mujer que desea estar contigo.
-
Sabes por qué mejor no tumbamos el tema, ya estas muy arisca no vaya a ser y me brinques encima - respondió él en una carcajada.
-
Eres un ignorante - repliqué.
-
Bueno cariño, creo que la ignorante aquí eres tú, te comportas como una niña pequeñina haciendo sus berrinches cuando no hacen lo que ella desea.
-
Llévame a mi casa ahora mismo - le grite.
Alexander habla:
Guau enserio que está tremenda, Alexander aguántate no te rías.
-
Claro mi doncella como usted pida, ahora mismo la llevo a su castillo - le murmuré.
-
Deja de estar relajando me tienes harta Alexander - grito ella.
-
Enserio que raro, hace un momento no te tenia harta, es más querías hasta ser un vampiro - y exploté en risa y recibí una bofetada en el rostro.
-
Maldito - replicó ella.
-
Tranquilízate cariño no es bueno que me maltrates - le susurré, vaya si que hoy estaba incontrolable.
-
Te amo - me grito y comenzó a llorar.
-
Yo también te amo, mi cielo - me acerqué y la ábrase fuerte contra mí -. No llores mi pequeña.
Bueno aquí les dejo otro capítulo de mi historia espero y les guste.