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Historia 99023 — capítulo 2
Este capítulo estará dedicado a aquellas personas que comentaron el primer capítulo, les estoy muy agradecida, cada comentario me llevó a las palabras que contiene este capítulo. ¡Espero que les guste! :)
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Al día siguiente Hermione despertó con su pelo enmarañado, característico de ella. Al despertar, se encontró con una figura rubia frente a ella peinandose en el espejo ya con su uniforme puesto.
—Buenos días, Hermione —saludó Luna, cordialmente.
—Buenos días, Luna —devolvió el saludo Hermione.
Hermione se despertó del todo y fue a prepararse para su primer día de colegio. Se peinó, se vistió con su uniforme, y una vez higienizada, tomó a su amiga del brazo y ambas bajaron hacia el Gran Salón para encontrarse con sus amigos.
Para su mala suerte, los cuatro tenían asignaturas distintas. Hermione tenía Defensa contra las Artes Oscuras con un nuevo profesor; Luna tenía Transformaciones; Neville tenía Herbología y Dean tenía Runas Antiguas.
Los cuatro desayunaron juntos y luego quedaron en verse en la hora libre que tenían luego de su primera asignatura en su sala común.
Hermione terminó de desayunar, y emprendió camino hacia el salón de Defensa contra las Artes Oscuras, quien como era de costumbre, fue una de las primeras en pisar el salón. Seguido de ella, entraron los tres Slytherin, quienes de esos tres, uno era amigo de la castaña, Theodore Nott. Quien le informó a sus amigos que se iría a sentar con su amiga, ya que ésta estaba sola, dejando a un Draco y a un Blaise atónitos.
—Hola —saludó Theodore a Hermione con una sonrisa.
—Hola, Theo. Que agradable sorpresa, no creí que te sentarías conmigo.
—¿Por qué no? Eres mi amiga.
—Lo sé —Hermione le sonrió y antes de responderle había entrado su nuevo profesor.
—Buenos días, ¿han de estar todos los alumnos de esta clase? —al no recibir respuesta de algún alumno, supuso que sí—. Bien, entonces me presentaré. Mi nombre es Daniel Switcher, y seré su nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Al ser el primer día, sólo les explicaré muy brevemente los hechizos que desarrollaremos este año, y luego practicaremos algunos hechizos que vieron el año pasado que influirán en los nuevos de este año.
No es que ni a Hermione ni a Theodore no les importara la asignatura, pero mientras el profesor Switcher explicaba cada hechizo, Hermione y Theodore hablaban de sus vidas, y recordaban viejos tiempos.
Claro que cuando el profesor pidió parejas de a dos para practicar los viejos hechizos que influirían en los nuevos de éste séptimo año, los dos dejaron de hablar y se pusieron a practicar.
Pero ninguno de los dos se había percatado de una cosa. Draco tampoco le prestó atención al nuevo profesor mientras explicaba la parte teórica del nuevo año que se avecinaba. Él estaba enfocado en como, disimuladamente, hablaban Hermione y Theodoro.
Draco empezó a pensar. ¿Cómo es que Granger puede tener a todos los amigos que quisiera? Ella siempre está rodeada de amigos, que la quieren de verdad. En ese momento, Draco sintió... ¿envidia? Podría ser. Cuando la clase finalizó, Hermione y Theodoro salieron juntos del salón.
—Fue grandioso hablar contigo como antes, Theo. No es lo mismo por carta que personalmente —admitió la castaña y Theo rió por su comentario.
—¿Viste? Debes aceptar que cuando un Nott, y especialmente si soy yo —Hermione rió—, tiene razón ¡es porque tiene razón! —los dos rieron.
—De verdad echaba de menos esto —Hermione abrazó a Theo.
—¿Te gustaría que nos juntaramos con Luna luego de nuestras asignaturas? —Hermione se despegó del abrazo y lo miró.
—¿Hablas en serio? —preguntó atónita.
—Por supuesto que sí.
—¡Sería grandioso, Theo! Nos fascinará.
—Genial, las veré luego entonces. Las esperaré en el lago negro antes de la cena, ¿está bien?
—Perfecto. ¡Hasta entonces, Theo! —lo abrazó por última vez y se fue.
Luego de esa mini conversación entre Hermione y Theodore, Draco y Blaise salieron del salón mirando a un contentísimo Theodore.
—¿Pasó algo con Granger que tienes esa cara de idiota? —dijo en tono algo burlón Draco.
—Es solo una amiga, Draco.
—Lástima que sea una sangre sucia —dijo más que nada para si mismo que para sus amigos.
—¿Qué dijiste, Draco?
—¿Qué dije?
—Dijiste sangre sucia, ¿hablabas de Hermione?
—Por supuesto que no, idiotas —dijo Draco algo enojado adelantando su paso, dejando atrás a Blaise y Theo.
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—¡Luna! ¡Luna! —entró gritando Hermione por toda la sala común de Gryffindor.
—¡Aquí, Hermione! —gritó la rubia haciendo que Hermione volteara hacia ella con una gran sonrisa—. ¿Por qué tanta felicidad? ¿Draco te besó?
—¡Cállate, Luna! ¿Qué cosas dices? No, no. Algo mejor y real; al finalizar la tanda escolar, ¡Theo nos esperará en el lago negro! —dijo con mucho entusiasmo Hermione.
—¿En serio? ¡Eso es genial! Aunque me hubiera gustado más la opción que Draco te haya besado.
—¿Jamás te cansas de tus delirios, verdad?
—Soy feliz así —le respondió Luna con tranquilidad absoluta—. Pasearemos juntos como antes, ¿verdad?
—¡Sí! ¿No es asombroso? —dijo riendo—. ¿Me disculparás? Debo ir a la biblioteca con algunos libros de Herbología. La profesora Sprout dijo que debía hacer un ensayo sobre las algas medicinales.
—Pero... Hermione, aún no llegamos a las algas medicinales. Recién hoy veremos las clases de plantas que se deben aplicar para la preparación bien hecha de las madrágoras.
—Lo sé, pero es que si no adelanto trabajo, ¡no tendré tiempo para Runas Antiguas! Sabes cuanto amo esa materia, y quiero dedicarme a ella todo el tiempo que sea necesario —Luna solamente rió.
—Bien, ¿puedo acompañarte? También me gustaría hacerlo, ya que es algo difícil y no entiendo mucho de Herbología.
—¡Por supuesto! Vamos, le he dicho a Madam Pince que iría hoy a visitarla. Dijo que podría tomar todos los libros necesarios. Así que, ¡vamos! —dijo Hermione agarrando de la mano a una muy desprevenida Luna, y corriendo hacia la biblioteca riendo.
Antes de correr hacia la biblioteca, Luna les mandó un Patronus a Dean y Neville indicándoles que ya no se encontraban esperandolos en la sala común de Gryffindor, sino que estarían haciendo tarea de Herbología en la biblioteca.
Mientras tanto, cierto rubio caminaba con prisa quién sabe adónde. Caminaba con paso alterado, dejandolos perdidos a Theodore y Blaise. Al llegar al rumbo que quería, se paró frente a una enorme pared, cerró los ojos y sólo se dejó llevar por un lugar tranquilo y sereno. Una puerta apareció frente a él.
Entró con mucha precaución y tomó una guitarra que tenía cerca. Sí, Draco Malfoy, comenzó a tocar una dulce melodía acompañada por su dulce voz.
'Cause I need to do, is close my eyes and you'll be right by my side. 'Cause I need is you, you're in my mind, everything's gonna be alright. 'Cause a thousand miles wouldn't keep me, from seeing you. A thousand miles wouldn't keep me from seeing you.
So if I only have one day left in my life, I'd make you my wife. I'd take your hand, fly to the warm sand. That would be great. And in my last few hours, I'd find you some flowers.
No podía creer lo que estaba pensando. Al decir las últimas palabras de la última frase, no lo pudo creer. ¿De verdad era tan débil? Después de diesiciete años de tantas inculcaciones sobre el estatus de su sangre, por no decirle "sangre sucia inmunda" a Hermione Granger, ¿le estaba cayendo bien? Es verdad que hace varios años que sentía esta clase de rara atracción hacia ella. Ya que, bueno... la castaña jamás le había guardado rencor, ni siquiera cuando trató de matar a Dumbledore. En fin, estaba pensando en ella. La canción, la cantaba... pero pensando en ella.
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—¿Crées que tardará más?
—No lo sé, dijo que vendría.
El día escolar había finalizado. No más asignaturas que estudiar. Hermione y Luna ya habían terminado el trabajo de Herbología, y estaban sentadas en un arbol de roble al lado del lago negro, esperando a Theodore Nott; quién las había citadoa allí. Las chicas esperaron un rato más, hasta que vieron una figura alta y morena acercarse hacia ellas. Inmediatamente, las dos sonrieron.
—¡Chicas! —saludó Theodore, alegremente sentandose junto a ellas.
—¡Theo! —lo abrazó Hermione.
—Hola, Theo —saludó Luna—. Creímos que no vendrías.
—¿Por qué no iba a venir? —le dijo a Luna mientras le proporcionaba un beso sonoro en la mejilla pálida de la rubia.
—¿Caminamos?
Theodore sólo pudo asentir. Y así fue. Los tres amigos, de nuevo caminaron a lo largo del lago, pararon solamente unos minutos para jugar una carrera de piedras. A decir verdad, las chicas se habían divertido demasiado, al igual que Theodore... pero ya casi anochecía, y era, lamentablemente, la hora de la cena. A la hora de la cena y las chicas se sentaron a cenar.
—Ya lo sé —dijo Hermione lentamente.
—¿Qué sabes? —le preguntó Luna.
—Te gusta Theo, y parece que él gusta de ti —dijo mirando a dicho chico que estaba en la mesa de Slytherin con Blaise.
—Es verdad, me gusta. Pero siempre me ha gustado, Hermione —admitió la castaña—. No soy buena disimulando.
Pero Hermione no la escuchó. Se dio cuenta que en la mesa faltaba alguien: Draco Malfoy. ¿Dónde estaría? ¿Le importaba? ¡Odiaba esta situación! No quería ver lo que su corazón sentía.
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Lo siento, pero debo pedirles una opinión. ¿Creen que Draco y Hermione se están enamorando rápidamente? ¿Creen que debería haber un poquito de más pelea entre ellos? Porque a decir veerdad, creo que estoy siendo demasiado rápida. ¡Por favor necesito su opinión! Gracias a las que comentaron y las que leen ?, de verdad les estoy muy agradecida. ¡Besos a todos!