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Historia 99103 — capítulo 59

Previamente en "Hermione, la usurpadora y Astoria, la malparida": Astoria le hace una cesarea a Hermione e intenta crear un horrocrux, pero es detenida por Hermione y Rose. Astoria logra escaparse con Isabella Helena. Con Rolf Scamander muerto, Hermione decide salir a buscar a Astoria. En su camino se encuentra con George Weasley y descubre que Astoria mató a Percy para robarle la varita. Entonces:

Capítulo 59: Un rayo sobre el acantilado

Hermione no podía creer lo que había hecho Astoria. Había matado a sangre fría a Percy. Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas que no pudo contener.

-Lo mató ella -dijo George con impotencia -Astoria aprovecho un descuido de Percy y le robó la varita para luego matarlo con avada kedavra. Se acaba de ir con tu hija en aquella decisión -dijo George señalando hacia la costa.  

-George, siento lo de tu hermano -dijo Hermione sosteniendo la mano de George. Unos quejidos sobrehumanos los hizo volver a la realidad. Unos inferis se acercaron peligrosamente a ellos.

Los magos resucitados con magia oscura se acercaron a George y a Hermione.

-Hermione, busca a tu hija y a Astoria. Yo trataré de acabar con estos inferis. No puedo dejar el cuerpo de mi hermano aquí.

-Está bien,  cuídate.

-¡Vete Hermione! -gritó George- Astoria se fue hacia la costa y tiene la varita de Percy. Puede ser capaz de cualquier cosa.

Hermione se fue corriente y antes de  perderse detrás de unos árboles dirigió una última mirada a George que trataba de mantener alejados a los inferis de él y del cuerpo de Percy.

Hermione confió en que su amigo esté bien y continuó su camino entre los árboles hasta que notó que estos aparecían con menos frecuencia y se escuchaba el ruido de las olas producidas por la violenta tormenta que azotaba el bosque. Hermione atravesó una zona arenosa y fangosa que producía que se hunda en ese terreno. Para ir más cómoda se sacó parte de la ropa que la molestaba por el peso del agua.

Llegó a la costa y empezó a buscar con desesperación cualquier rastro de Astoria.

Un rayo que no era un relámpago llamó la atención de Hermione. Se arrojó y lo esquivó a tiempo.

-¡ASTORIA! -Gritó Hermione corriéndose el pelo mojado de la cara- ¡devuélveme a mi hija!

Astoria apareció detrás de una roca con el bebe en un brazo y apuntando a Hermione con su mano libre.

-¡No te acerques Hermione! O cometeré una locura.

-Astoria has llegado demasiado lejos, devuélveme a mi hija y terminemos con esto -imploró Hermione.

-¡No!. Ya no hay vuelta atrás. No sabes el esfuerzo que hice para organizarme mi ejército. Tuve que aprender a resucitar a los muertos con magia oscura y aprender a dominarlos. También tuve que realizarle un imperius a la familia Weasley y poder manejarlos a todos. No sabes lo difícil que es eso.

-Reconozco que es todo un logro -dijo Hermione en un intento por tranquilizar a Astoria- pero arruinarás tu vida si no te entregas ahora. Se que tuviste una dura infancia y no tuviste la culpa de lo que te pasó…

-no te conté mi vida para que me tengas lástima -interrumpió Astoria- lo hice para que sepas la verdadera historia. Porque hago lo que hago y como llegué a ser lo que soy ahora. Yo solo quería ser feliz. Quería tener una familia perfecta, pero todo se cayó a pedazos cuando murió mi padre. Y luego de lo que pasé con mi padrastro me prometí a mi misma que no dejaría que ningún hombre me domine. Pero cuando tuve la oportunidad de ser feliz con Thomas tú lo arruinaste todo. Reconozco que yo tuve la mayor parte de la culpa de todo en este enredo. Me equivoqué al extorsionarte para que te hagas pasar por mí. De ahí en adelante todo fue culpa mía. Pero yo solo quería ser feliz. Y cuando vi arruinada la oportunidad de ser feliz con Thomas decidí que ni tu ni nadie sea feliz. Por eso planee todo esto por meses. Me interrumpiste al último momento de crear el horrocrux en tu hija, pero ahora nada me detendrá.

Astoria y Hermione se apuntaron mutuamente. Ambas estaban cansadas. Hermione acababa de dar a luz y no estaba repuesta del todo. Astoria por su parte estaba embarazada de casi seis meses y eso le traía también algunas dificultades. Sin embargo tenía la ventaja de que usaba a la beba como escudo.

-Astoria, tienes la oportunidad de redimirte, no como Voldemort.

-¿Qué tiene que ver él con esto? -preguntó Astoria confundida por la salida de Hermione.

-se que eres una Gaunt y pariente de Voldemort. Ambos descienden de Slytherin. No dejes que la maldad de los Slytherin se apodere de tu alma.

-¡Basta! Tuve la posibilidad de leer su diario personal de hechizos prohibidos y te mostraré algo de su poder.

-¡Expecto patronus!

De la varita de Astoria salió un tigre plateado enorme.

Hermione no sabía que planeaba Astoria, pero hizo lo mismo e invocó su patronus.

-¿Qué planeas hacer con un patronus? -preguntó Hermione.

-Una pequeña modificación que inventó mi ancestro, el gran Salazar -dijo Astoria con una sonrisa triunfal. A continuación pronunció un hechizo que Hermione no oyó por el sonido de un trueno.

Unas esferas de luces violetas empezaron a crecer alrededor del tigre y comenzaron a orbitar a toda velocidad alrededor del tigre plateado. Luego, las esferas impactaron fuertemente contra el tigre cual meteoritos produciendo ruidos similares a los truenos. En menos de un segundo el tigre plateado se convirtió en un enorme tigre violeta. Parecía estar cubierto de un fuego de ese color y para sorpresa de Hermione, largó un rugido desde lo más profundo de su pecho que provocó que las rodillas de Hermione casi cedieran.

El nuevo patronus saltó sobre el patronus de Hermione con las fauces abiertas y lo atravesó produciendo que el patronus desapareciera como una voluta de humo.

Hermione notó que el patronus dejaba unas huellas impresionantes en el suelo y se dio cuenta que ese extraño patronus era sólido y peligroso.

Astoria aprovechó para escapar y Hermione quedó sola frente a esa bestia hecha de magia. El tigre era ágil y azotaba su cola intensamente. Ningún hechizo parecía hacer efecto frente a este tigre de llamas moradas.

Hermione corrió alrededor del felino mientras esquivaba sus ataques. La arena húmeda dificultaba su andar y Hermione tropezaba con frecuencia. Mientras se reponía, un relámpago iluminó la costa y pudo ver como Astoria se escapaba con su hija. Intentó seguirla pero el patronus era más peligroso que un dragón.

Varias personas surgieron de la espesura del bosque y llegaron hasta allí. Varios de ellos empezaron a atacar al tigre sin producirle mayor daño.

-¡No funcionará, es una especie de patronus pero más poderoso! -gritó Hermione para hacerse oír entre los truenos y el embate de las olas del lago.

-¡Hermione! ¿Dónde está Astoria? -gritó Harry.

-Se fue hacia aquella colina -señaló Hermione.

-Eso es un acantilado. Tenemos que llegar cuanto antes -intervino Ron.

El trío dorado dejó a los demás que se encarguen del tigre violeta. El resto de sus amigos, entre ellos los Weasley y los profesores, habían invocado sus patronus, pero el tigre tenía el tamaño de un elefante y embestía a los otros animales sin consideración. Los patronus plateados estaban inquietos y parecían temer al tigre, pero rodeaban cada vez más al felino con la esperanza de que su magia blanca opacara la magia negra del felino.

-Hermione, ¿estás bien? -preguntó Harry- tu muñeca está sangrando.

-Me corté con un frasco en la cabaña, parece que no cicatriza con rapidez, pero no sangra mucho.

Iban colina arriba luchando contra la lluvia que los golpeaba en la cara. El viento tampoco ayudaba a facilitarles la tarea. Estaban con la ropa mojada y llena de barro y sus pies se hundían en el lodo. Cuando subieron bastante encontraron que el suelo estaba más duro y supieron que estaban subiendo por el acantilado de piedra.

Con la varita desenfundada llegaron hasta arriba y acorralaron a Astoria. Ésta apuntó su varita a la beba y los tres se detuvieron.

-Ni un paso más -dijo amenazadoramente Astoria- o la mataré.

-No lo harás -dijo Hermione -quieres convertirla en un horrocrux tuyo para vengarte de mí.

-Ya no tendré otra oportunidad. Aléjense o la mato.

Los tres bajaron lentamente la varita con impotencia. Astoria disfrutó brevemente este momento de poder.

-¡Avada kedavra!

El hechizo sorprendió a todos pero Harry fue más rápido y se tiró sobre Hermione. El hechizo pasó cerca de ambos y cayeron sobre una roca saliente provocando que Harry se cortara la cabeza. La sangre comenzó emanar coloreando el agua de lluvia del suelo color rojo sangriento. Harry quedó inconsciente y Astoria volvió a atacar.

Esta vez Ron se interpuso entre Hermione y un cruciatus de Astoria. Ron gritó de dolor y cayó sin fuerzas.

Hermione se preparó para defenderse del próximo ataque de Astoria. La mujer estaba de espaldas al acantilado y retrocedía imprudentemente. Esto asustó a Hermione, pero no quería que ella malinterprete sus intenciones y no dijo nada.

-Parece que este es el fin -dijo calmadamente Astoria.

-Astoria, por favor -imploró Hermione- no dejes que las malas acciones de los demás en tu infancia afecten a quien eres. Tú puedes cambiar. No elijas el camino de la venganza.

Por un momento Hermione creyó ver un rastro de dolor y arrepentimiento en los ojos de Astoria, pero esa impresión se desvaneció  al instante cuando Astoria lanzó una maldición asesina.

El rayó verde brotó de la punta de la varita de Astoria. Mortal y certero. Tan infalible que podría haber jurado que Astoria había apuntado al centro de su corazón.

Hermione pensó si todo terminaría así. Con Astoria venciendo. Se lamentó de no poder hacer más por Isabella Helena. Esperaba que Astoria no matara a Ron para que sus hijos no se queden huérfanos.

El haz de luz aumentó su tamaño hasta que iluminó todo su campo de visión. Lo último que vio Hermione fue ese horroroso y maldito tono verde. Cerró los ojos y aun así sentía el poder de esa luz quemándole los ojos.

Luego, sintió un impacto en su abdomen que la proyectó hacia atrás. El ruido de varias piedras golpeando contra el suelo y el dolor en su abdomen le hizo caer en cuenta que había sobrevivido. Buscando una causa para su supervivencia, vio a unos metros a Draco que con su varita hacia levitar una roca.

Hermione comprendió que Draco había arrojado una piedra enorme entre ella y el hechizo asesino salvándole la vida. Astoria sorprendida miró primero a Draco y luego detrás de él. A lo lejos divisó varias luces blancas que se iban apagando una a una. No vio ninguna luz violeta y comprendió que los demás habían derrotado a su patronus y venían hacia acá. Al primero que vio fue al profesor Flitwick que sorprendentemente venía flotando en el aire sin ayuda de escoba u otro elemento mas que su varita.

Sintió temor porque sabía que pronto estaría rodeada y no podía huir de allí.

-Se terminó, Astoria- dijo Hermione.

Draco se acercó a auxiliar a Harry mientras Ron intentaba incorporarse. Levantó su varita pensando en tomar alguna medida desesperada cuando la noche se hizo de repente de día y todo se veía con absoluta claridad. Astoria pudo ver la extensión del bosque como si fuese mediodía. Las personas que se acercaban a ella parecían congeladas en el lugar, también sorprendidas por la repentina claridad que casi creyeron que la noche se había hecho día de un segundo para el otro, y además vio por el rabillo del ojo el inmenso castillo que se alzaba en la pequeña isla que tenía el lago.

La razón de la claridad era un rayo había caído a pocos metros de distancia. Luego del susto inicial de todos los que comenzaban a subir por el acantilado, un suceso alarmó a todos.

El suelo se movió violentamente y varios se tambalearon. Hermione y Astoria se miraron con miedo. El rayo había alcanzado la base del acantilado y este se había vuelto inestable. El embate de las olas sobre su base hacia que la cima se inclinará hacia el lago. Varias rocas sueltas rodaron ante la mirada atónita de Hermione y cayeron por el precipicio. Se encontró manteniendo el equilibrio para no caer.

La beba ya no estaba durmiendo y ahora lloraba con fuerza.

-Tienes razón -dijo Astoria- se terminó.

Y dio un paso atrás desapareciendo de la vista de Hermione. Está lanzó un grito de inmenso dolor y se tiró detrás de Astoria.

Hermione creyó sentir que caía lentamente aunque sabía que en segundos impactaría contra las rocas agudas y peligrosas que asomaban por las aguas negras y profundas del lago.

Astoria había soltado a la beba en su caída libre y el pequeño bulto estaba a la merced de las leyes de la física y las inclemencias climáticas. El rostro de Astoria estaba sereno y tranquilo. Hermione pensaba que Astoria estaba viendo correr su vida en su mente. Era algo que supuestamente pasaba antes de morir.

Hermione intentó bloquear los recuerdos de su propia vida y se concentró en alcanzar al pequeño bulto. Tenía que sobrevivir. Tenía que salvar a su hija. Con sus últimas fuerzas se transformó en su forma animaga y ya convertida en águila juntó sus alas para caer en picada y alcanzar a su hija. Cuando estuvo a la altura de la beba, la tomó de la manta que la envolvía lo más suavemente que pudo con sus garras. A continuación batió sus alas fuertemente y logró ascender un poco y no estrellarse contra el mar. Astoria cayó a pocos metros y milagrosamente no chocó contra ninguna roca, pero Hermione no la vio emerger del agua.

Hermione no pudo levantar vuelo y antes de tocar agua se transformó en humano. Tomó fuertemente a su hija y la elevó sobre sus hombros para que no se ahogue. Vio algunas luces en la costa, pero la altura de las olas le impedía en ciertos momentos ver algo más que agua. Intentó localizar algún signo de Astoria pero no encontró nada. Su varita se había perdido entre tanto movimiento y estaba a la merced de las olas. De pronto, un crujido ensordecedor cubrió la costa. Alzó la vista y vio como una inmensa columna de piedra se hacía cada vez más grande. Entonces Hermione lo supo: el acantilado había cedido y ahora se empezaba a caer sobre el lago y sobre ella.

Mientras, allá arriba, todos veían con temor la trágica escena y la heroica actuación de Hermione. Alguien detuvo el sangrado de Harry, pero había perdido mucha sangre. La tierra bajo sus pies se movió violentamente hacia abajo y varios de los presentes corrieron para no caer con la mole de piedra. James, Scorpius, Rose y Albus se retiraron con los Weasley. Draco y Ron se quedaron a ayudar a bajar Harry, pero el acantilado se inclinó rápidamente y los tres cayeron como un tobogán hasta la punta del precipicio. Draco se sujetó con una mano a una saliente y con la otra mano sujetó el cuerpo inconsciente de Harry. Ron chocó contra una piedra e intentó tenderle una mano a Draco para socorrerlo.

-¡Parece que todo se salió de control!- gritó ron para hacerse oír entre los ruidos de las olas y los truenos.

-Has algo bueno Weasley e invoca alguna escoba. Varias personas han venido en ellas y deben estar en algún lugar del bosque.

Ron le hizo caso y cuando gritó "accio escobas" en menos de un minuto aparecieron dos escobas. Ron se subió a una de ellas y voló hasta situarse a la altura de los otros dos y tomó a Harry. Luego le dio la otra escoba a Draco.

-¿Están bien los tres? -preguntó la voz de aguda del profesor de Flitwick que había vuelto en su ayuda.

-Estamos bien profesor, ¿pero cómo está volando sin escoba?

 -Soy profesor de encantamientos, Ron, esto no es nada.

Finalmente el acantilado cedió y comenzó a caer hacia el lago.

-¡Hermione y mi hija deben estar por ahí abajo, será aplastada! -gritó Draco.

-déjenmelo a mi -dijo Flitwick con seguridad- ¡Wingardium Leviosa!

Draco  y Ron sufrieron un escalofrío al sentir el increíble poder que emanó de la varita de Flitwick, como si hubiera disparado un rayo láser. Esa fuerza solo surgía de un mago muy poderoso, y sin saber porque Draco y Ron pensaron instantáneamente en Dumbledore.

El increíble rayo que iluminaba el cielo como una estela de un cometa temblaba violentamente con una fuerza inconmensurable. El acantilado ahora caía más lentamente pero no flotaba en el aire. El profesor Flitwick usaba todas sus fuerzas para sostener el acantilado, pero él era arrastrado lentamente con la mole.

Flitwick estaba colorado y tensaba todos sus músculos para sostener en el aire el acantilado. Con los dos brazos sostenía la varita y halaba de ella al tiempo que intentaba flotar más alto para elevar la carga.

Draco y Ron se acercaron al profesor y lo sostuvieron para ayudarlo a mantener el acantilado. 

La varita empezó a calentarse y las manos del viejo se empezaron a enrojecer por el calor. La punta de la varita se agrietó y una pequeña hendidura atravesó toda la madera hasta que finalmente ésta se rompió en mil pedazos. El profesor cayó inconsciente pero Draco lo detuvo y lo subió a su escoba.

Hermione había nadado todo lo que pudo para no ser aplastada. Cuando cayó la mole un enorme tsunami se elevó por los cielos y amenazó con tragarse a Hermione y su hija. El oleaje transportó varios metros a Hermione hacia el centro del lago. Cuando pensó que las olas la tragarían y moriría varias personas en escobas la rodearon y Draco la levantó. Hermione dejó que McGonagall tomará a la beba y se sujetó a la cintura de Draco.

-¿Hay rastros de Astoria? -preguntó Hermione con cansancio.

-Si sobrevivió a la caída el acantilado debió aplastarla -dijo alguien que Hermione no pudo reconocer.

-Lo siento por ella. En verdad quería salvarla. A ella y a su hijito que llevaba en su vientre.

-Descansa ahora -le dijo Ron-vamos a San Mungo a que te revisen a ti, a la beba y a Harry.

-¿Hay algún problema? -preguntó Hermione alarmada e intentando mantenerse despierta.

-Todo está bien, excepto por Percy y Scamander murieron -dijo la profesora Sprout- y Teddy me mandó un patronus diciendo que Lucius se encuentra en el hospital. Su estado es grave.

Hermione oyó como Molly Weasley lloraba en silencio por la muerte de su hijo y se sintió muy culpable por involucrarlos a todos.

La lluvia había cesado y una nube se corrió dejando pasar la luz de la luna llena. El agua que había quedado suspendida en el aire por la lluvia y por la caída del acantilado era atravesada por esa luz formando un arcoíris blanco, algo poco usual. Hermione miró maravillada este acontecimiento y su vista se dirigió hacía más allá del lago.

-¿Estamos en Hogwarts? -preguntó casi dormida.

-Las luces que vez a lo lejos pertenece a un antiguo castillo. El ruido de la tormenta debió despertar a sus ocupantes- explicó McGonagall.

Pero Hermione ya estaba dormida, y ella y su familia y amigos volaban ahora hacia el horizonte. Ya era la madrugada del 30 de agosto, y las clases comenzarían mañana.

CONTINUARÁ...

En el ultimo capítulo, Hermione se recupera en el hospital y asiste a una emotiva ceremonia. No te pierdas el desenlace de esta atrapante historia!!

Capítulo 60: Final 1: Aquellos seres queridos que ya no están - Final 2: cicatriz

Buenos días a todos!!  Espero que les halla gustado este penúltimo capitulo. En el ultimo capitulo pondré dos finales. El primero es para los que no tienen ganas de leer la secuela. El segundo sirve de prologo para la secuela.

Así que si no quieren leer la secuela no lean el final 2. Para los que les interesa la secuela, el nuevo fic se llama "Harry Potter versus Los Merodeadores" y ya pueden agregarla a favoritos.

La próxima semana me pondré emotiva despidiéndome de ustedes, así que los dejo.

No olviden comentar que les pareció el capítulo!!!