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Historia 99103 — capítulo 60

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Un capítulo cada cinco días.

Viste a Hermione hacer de usurpadora, enamorarse de Draco, divorciarse de Ron, embarazarse, ser secuestrada por Astoria, dar a luz y ver morir a su enemiga.

Viste a Astoria volverse cada vez más sádica y malvada, matar  a muchas personas para lograr su objetivo, quedar embaraza, intentar crear un horrocrux en Isabella Helena y morir.

Todo esto en un año de la vida de nuestras protagonistas.

Ahora, el capítulo final de esta historia.

Capítulo 60: Final 1: Aquellos seres queridos que ya no están - Final 2: cicatriz

Final 1: Aquellos seres queridos que ya no están

Una luz cegadora le interrumpió su sueño reparador. Tenía todo su cuerpo dolorido. Entreabrió los ojos y vio que la ventana que estaba en frente suyo estaba abierta. El viento estival hacía bailar las blancas cortinas y expandía la fragancia de las decenas de flores que había en la habitación.

Hermione respiró ese aroma floral ecléctico y sintió que estaba en medio de un campo colmado de flores silvestres. Un movimiento a su izquierda le llamó la atención. Al girarse se encontró con su hija en una pequeña cuna durmiendo plácidamente. Se incorporó de la cama haciendo un pequeño esfuerzo. Acababa de dar a luz hacía horas y tuvo una dura noche con la desequilibrada de Astoria y desastres climáticos. Su herida en la muñeca había cerrado, pero le quedó una cicatriz en forma de medialuna.

Sujetó a la pequeña entre sus brazos y la miró con cariño. En ese momento Draco entró en la habitación del hospital.

-¿Cómo te sientes? -preguntó acercándose a Hermione y a su hija.

-Estoy bien, gracias. ¿Cómo están los demás?

-Mi padre se está recuperando. Tuvo una batalla en el bosque con un boggart y quedó muy malherido. Por suerte Teddy Lupin lo encontró y lo trajo a San Mungo. Harry sufrió un profundo corte en la cabeza, pero ya está recuperado y no le quedará otra cicatriz.

Hermione se alegró por ellos, pero de pronto se acordó de la muerte de Percy y de Rolf Scamander y se entristeció.

-A las seis de la tarde  será el funeral de Rolf Scamander y Percy. Lo harán al mismo tiempo -explicó Draco adivinando lo que estaba pensando Hermione.

-¿Podemos ir? -preguntó Hermione.

-Por supuesto, el médico dice que te recuperaste muy rápido. Tenemos que prepararnos si queremos llegar a tiempo.

-¿Por qué? ¿Qué hora es? -preguntó Hermione buscando algún reloj.   

-Son casi las cuatro de la tarde. Dormiste casi doce horas seguidas.

Ella se levantó de la cama y fue hacia el baño de la habitación a asearse un poco. La cicatriz que le había provocado Astoria en su vientre casi no se veía. Se debía al rápido actuar de su hija y a los sanadores de San Mungo. Se arregló el cabello lo más que pudo. Por suerte Rose no había heredado su revoltoso cabello. Salió del baño y se encontró con Draco sosteniendo a la pequeña y la escena la cautivó.

-¿Estás lista?

Hermione se limitó a asentir. Se puso un vestido negro que Ginny le había dejado esa mañana en un perchero. Draco también llevaba puesto un atuendo negro. Solo la pequeña no estaba de luto. Llevaba una manta blanca que la envolvía. Parecía dormitar y bostezar cada pocos minutos.

Hermione tomó la mano de él y se  trasportaron los tres hasta aparecer en un pequeño prado rodeado de pequeñas colinas. La beba se sobresaltó un poco por el viaje, pero enseguida se tranquilizó y siguió durmiendo.

-¿Dónde estamos? Pensé que apareceríamos en el cementerio donde enterraron a tu madre o en el cementerio de El valle de Gryffindor.

-Los Weasley y Luna acordaron enterrarlos aquí. Es un pequeño cementerio donde descansan los Weasley, los Lovegood y los Diggory. Las tres familias mágicas viven en esta región desde hace siglos y decidieron construir este cementerio para sus familiares hace mucho tiempo.

Los tres empezaron a caminar por una colina. Al llegar a la cima se encontraron con una pequeña multitud que se empezaban a sentar en unas simples sillas negras. Varias personas se acercaron a saludar brevemente a Hermione y a la pequeña. Una vez que todos se sentaron un mago apareció y empezó a hablar sobre la valentía de aquellos dos hombres que dieron su vida para salvar a sus amigos. Molly lloraba desconsoladamente la muerte de su hijo. Arthur y los demás hijos la apoyaban en ese duro momento que ninguna madre querría vivir, y menos dos veces. Molly siempre fue muy sensible y desde la muerte de Fred se preocupó aun más por sus hijos.

Hermione recorrió con la vista a todos los que se acercaron a despedir a Percy y a Rolf Scamander. Hagrid, que tenía cerca de noventa años estaba allí. Todavía era guardabosques de Hogwarts y no pensaba retirarse. Lloraba la muerte de ambos hombres, en especial de  Rolf Scamander, ya que los unía la pasión por las criaturas peligrosas. Su hermano Grawp estaba a su lado y en un intento de consolarlo le dio unos golpecitos en la cabeza, pero a diferencia del funeral de Dumbledore donde la silla de Hagrid se hundió unos centímetros, el asiento de Hagrid se rompió y cayó hacia atrás rodando colina abajo. Grawp en su desesperación corrió a rescatarlo provocando sismos en la colina.

Varias personas rieron ante este hecho hasta que vieron que Hagrid no reaccionaba y corrieron a socorrerlo. Por suerte no sufrió heridas graves y el funeral se reanudó.

Luna estaba acompañada de sus mellizos que lloraban la muerte de su padre. A Hermione le partió el alma ver esa escena y se prometió estar al lado de su amiga siempre que la necesite.

Harry llevaba una venda en la cabeza. Estaba muy apenado al igual que Ginny y sus hijos James, Albus y Lily.

Ron se encontraba al lado de Hermione y delante de ellos dos y Draco estaban Rose, Scorpius y Hugo.  

Rose y Scorpius tendrían que aprender a convivir como hermanastros ahora que tenían una hermanita en común.

-Oye, Herms -susurró Draco- ¿no crees que la crispación entre Rose y Scorpius se debe a algo más aparte de la historia de nuestra juventud?

-¿A que te refieres? -preguntó Hermione en voz baja.

-No se, creo que pasa algo entre tu hija y el mío.

-Son solo peleas de niños Draco. Son muy chicos para tener esos sentimientos -dijo Hermione, que luego de descubrir a Lily mirando a Scorpius de vez en cuando agregó:

-O quizás no -dijo con una pequeña sonrisa.

-¿Qué dijiste? -preguntó Draco que había vuelto a prestar atención a lo que sucedía en el frente.

El mago que presidía el funeral tocó con su varita los sepulcros blancos y ambos ardieron en una luz blanca. Al  terminar el fenómeno se habían convertida en dos hermosas lápidas ornamentadas de mármol. Varias personas se acercaron a rendir su último adiós a Percy y a Scamander.

Luego de dejar ramo de flores en cada tumba, Draco y Hermione se alejaron un poco para charlar con algunas personas.

La directora McGonagall, y los cuatro jefes de casa, Sprout, Flitwick, Longottom y Nott se despidieron ya que tenían que preparar todo para el inicio de clases de mañana.

George se había apartado del grupo y estaba solo en frente de una tumba a varios metros de las de Percy y Rolf Scamander. Se arrodilló en frente de la tumba y dejó un ramo de flores. Unas lágrimas brotaron de sus ojos y descendieron por sus mejillas. Las nubes del cielo se abrieron y dejó pasar los últimos rayos del sol antes de su puesta. Una larga sombra se acercó detrás suyo y George descubrió que Harry y Teddy estaban a su lado.

-Yo también extraño a Fred -dijo Harry- no habrá alguien más cómico y alegre que él. Recuerdo la vez que quiso regalarme un inodoro. No debió morir aquel día, fue uno de los más tristes.

-Yo no conocí a tu hermano George -dijo Teddy- Y al igual que Harry tampoco tengo uno, pero por lo escuché de Fred fue un hermano grandioso. Me hubiera gustado tener un hermano como él.

-Gracias chicos -dijo George limpiándose los ojos.

Harry hizo aparecer un ramo de flores y lo dejó en una tumba que estaba a unos pasos de la de Fred.

-Yo creo que tuve muchos hermanos en mi vida, y a pesar de que no hayamos compartido mucho, los breves momentos que pasamos con ellos nos marcan de por vida.

Teddy y George se acercaron a Harry.

-¿Quién era Cedric Diggory? -preguntó Teddy inclinándose para leer el nombre en la tumba.

-Fue una gran persona. Compitió conmigo en el torneo de los tres magos y Voldemort lo mató el día de su regreso. Fue una de las primeras víctimas de la Segunda Guerra Mágica.

-Por suerte estamos en época de paz y no volveremos a ver una guerra así -dijo George.

-Nunca se sabe -contestó Harry- el mal nunca muere del todo y la Tercera Guerra puede estar a la vuelta de la esquina.

George asintió y Teddy se alegró de vivir en una época de paz y tolerancia.

-Este lugar es muy hermoso -dijo Harry- me hubiera gustado enterrar a Sirius aquí. Lamentablemente nunca pudimos recuperar el cuerpo de mi padrino.

-Ya sé donde enterrar a mi padrino el día que muera -bromeó Teddy.

Harry puso los ojos en blanco.

-Pensando mejor, Sirius estaría mejor al lado de mi padre y del tuyo, Teddy.

-El cementerio de El valle de Gryffindor tampoco está  mal -reconoció Teddy.

-No creo que Harry tenga que planificar su funeral -dijo Goerge.

-¿Por qué? -preguntó Teddy.

-Porque es el niño que sobrevivió y nos sobrevivirá a todos. Es un reflector de avadas kedavras.

-Muy gracioso George -dijo Harry intentando sonar serio y no reírse.

Harry se retiró lentamente pensando en todas las personas que influyeron en su vida. Su padre, James Potter, que fue el primero en dar su vida para protegerlo. Su padrino, Sirius Black, que fue como su segundo padre y a quien recordaba siempre. A Remus Lupis, un miembro importante de los merodeadores y que le dejo a un gran mago a su cargo, su ahijado. A Peter Pettygrew, a quien con el tiempo pudo perdonar por sus pecados. A Fred Weasley, una gran persona y hermano de su mejor amigo. Y a Cedric Weasley, el primer inocente que murió antes sus ojos.

Sin saber como y porque estás seis personas rondaban los pensamientos de Harry, y antes de irse, les dedicó un minuto de silencio, por esos seres queridos que ya no están. 

A lo lejos, Hermione y Draco conversaban a solas mientras los sus hijos y los de Harry se reunían Dios sabe a qué.

-Herms, estas últimas semanas pasaron vertiginosamente y muchas cosas han cambiado. Lo que no ha cambiado es lo que siento por ti. Te amo.

-Draco, te dije al final del juicio que no sabía qué hacer de mi vida. Ahora que todo pasó todo está claro. Yo también te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo.

Draco se acercó aun más y la besó apasionadamente.

-Entonces, ¿te casarías conmigo? -pidió Draco sacando un anillo de diamante amarillo.

Hermione sonrió maravillada por la sorpresa.

-¡Por supuesto! Acepto.

Hermione se puso el anillo de compromiso y a continuación abrazó a su prometido.

-¿Te imaginaste alguna vez que tu y yo terminaríamos juntos?

-Ni en un millón de años -respondió Hermione.

-¿Cuando quieres casarte? -preguntó él.

-Los chicos empiezan las clases mañana. ¿Qué te parece si lo dejamos para las vacaciones de invierno?

-Me parece perfecto -dijo Draco volviéndola a besar.

Rose, Hugo y Scorpius regresaron con Draco y Hermione.

-¿Vamos a vivir los seis juntos? -preguntó Rose con recelo.

-Solo en las vacaciones de verano, el resto del tiempo estarán en Hogwarts-dijo Draco.

-Y pasaras la mitad de las vacaciones con tu padre -dijo Hermione.

-Esta bien -dijo Rose luego de respirar profundamente- puedo vivir con eso.

-Ya veremos si puedes vivir, pero conmigo -dijo Scorpius- por cierto hay un solo baño en la mansión Malfoy.

Rose puso de cara de espanto y Draco regañó a su hijo con la mirada.

-Dejen las peleas para otro día -pidió Hermione- quisiera descansar por unas horas.

-Me temo que eso no será posible -dijo Hugo.

-¿Por qué? -preguntaron Draco y Hermione.

-Porque mañana es primero de septiembre, ¡y todavía no compramos nuestros útiles y libros en el Callejón Diagon!

Buenas tardes y gracias a todos!! Espero que hayan disfrutado de esta historia tanto como yo. Cuando me propuse escribir una historia no sabía de qué escribir. Hasta que me di cuenta que las historias sobre Hermione y Draco tenían gran aceptación en esta página. Pero había un inconveniente: yo quería que la historia respetará el canón. Por eso la historia empezó a desarrollarse después del epílogo de HP7. Lentamente la historia fue fluyendo hasta llegar a una trama compleja. Y gracias a esta historia pude crear las bases para escribir el fic que tanto deseaba: Harry Potter versus los merodeadores. Esta nueva historia será la secuela de esta historia y al mismo tiempo no lo será. Porque cualquiera que la lea podrá comprender la historia sin necesidad de haber leído previamente La usurpadora y la malparida.

Muchas gracias a todos los que comentaron y me decían que les encantaba la historia, que la historia era atrapante y muchas otras cosas. Aquí termina esta historia. Pero si te interesa saber qué pasó con la Rose y Scorpius ahora que son hermanastros lee el segundo final que está más abajo y luego ve a leer Harry Potter versus los merodeadores que estrena minutos más tarde de que leas esto.

REPITO, SINO QUIEREN LEER LA SECUELA, NO LEAN EL SEGUNDO FINAL. ESTAN ADVERTIDOS.

Sin más que decir, Gracias totales.  

Final 2: cicatriz

4 años después - 30 de agosto de 2022

Era pasado el mediodía de ese 30 de agosto. Su hija cumplía cuatro años y estaba preparando una fiesta con toda su  familia antes de que los más chicos regresen a Hogwarts. Scorpius y Rose comenzaban el sexto año en el Colegio Hogwarts de magia y Hechicería, mientras que su hijo menor empezaba quinto año.

Acababan de almorzar y Hermione había decidido dormir una pequeña siesta antes de la fiesta de esa noche. Ese día se había levantado temprano. Además del cumpleaños de su hija se cumplía cuatro años de la muerte de Percy y Rolf Scamander, y toda la familia habían ido a rendirle homenaje en el cementerio. También era el día de la muerte de Astoria, cosa que le traía amargos recuerdos.

Astoria y Hermione vivieron un año intenso entre el 29 de agosto de 2017 y el 30 de agosto de 2018. Al final terminó con la muerte de la malvada Astoria. Hermione había sobrevivido sin más que una cicatriz en su muñeca en forma de medialuna y una delgada línea prácticamente invisible que tenía en el vientre producto de la cesárea que le provocó Astoria.

Pero las heridas de Hermione eran más del alma que del cuerpo. Siempre tenía pesadillas con Astoria los días que más significado tenían. Justo como hoy.

Hermione se sacó los zapatos, cerró la ventana para que la luz del sol no la moleste y se metió en la cama. Pronto se durmió.

Soñaba con la tormenta de hace cuatro años, cuando Astoria secuestró a su hija. Ella estaba en lo alto del acantilado con Astoria en frente suyo y su hija en brazos. La lluvia caía torrencialmente. De pronto, un rayo cayó cerca suyo y al poco tiempo sintió como el acantilado se inclinaba. Hermione estaba esperando el momento en que Astoria se tirase con su hija. Siempre soñaba con esta parte y sabía lo que pasaría a continuación. Ella se tiraría para rescatar a su hija y cuando la tenía en sus manos, despertaba.

Hermione sentía que si fallaba en el sueño su hija moriría. Pero esta vez sucedió diferente.  El acantilado se inclinó y Hermione se resbaló, mientras Astoria miraba indiferente hacía otro lado. Hermione se asustó por el cambio de historia. En su trayecto, la lluvia cesó y el sol salió y se posó en lo alto del firmamento.

Hermione cayó sobre la arena pero no sintió dolor. Cuando se levantó elevó la cabeza y se encontró con un enorme castillo medieval. Confundida, miró hacia atrás y se sorprendió al reconocer a lo lejos el lugar donde se erigía el acantilado en otro tiempo y que ahora no estaba.

Caminó hasta la entrada del castillo y divisó a una monja ataviada en su túnica que miraba embelesada la majestuosidad del castillo que estaba rodeado por murallas. La  joven monja entró por un enorme portón hacia los terrenos del castillo.   

La madre superiora se encontraba esperando a la monja que seguía Hermione y la saludó con cortesía.

-buenos días, Melanie. Espero que disfrutes tu vida en este convento.

-buenos días, Madre superiora -contestó la monja.

Al parecer la monja era nueva y había sido asignada en ese extraño convento en medio de la isla.

Hermione siguió a las dos monjas en su recorrido por el castillo.

-este será tu hogar de aquí en adelante. No se nos permite salir de este lugar nunca más. Tampoco podemos tener contacto con el exterior por ningún medio. Es un voto que hacemos a Dios. Si quiere puede hacer voto de silencio, pero no es obligatorio. Encontrarás que pocas son las monjas que pueden hablar.

Las dos monjas seguidas por Hermione caminaban por una enorme terraza inundada por la luz del sol. Un grupo de monjas estaban alrededor de una persona y le entregaban regalos. La mujer objeto de tal atención no prestaba la mínima señal de lo que pasaba a su alrededor. Estaba abstraída en su mundo.

-¿Quién es esa mujer? -preguntó la monja a la madre superiora.

-no sabemos su nombre. Llegó aquí hace cuatro años en medio de la tormenta que destruyó el acantilado. La encontramos en la playa de la isla. Suponemos que atravesó nadando el lago y la caída del acantilado la sorprendió. No sabemos los motivos, pero suponemos que se intentó suicidar tirándose de allí arriba. Pero el acantilado se cayó y la ola la debió arrastrar hasta aquí.

-es un milagro que sobreviviera -dijo la monja.

-es verdad, tenía muchos huesos fracturados y estaba embarazada. No sabemos cómo sobrevivió. Lo único que se me ocurre es un milagro. No hay otra explicación.

-¿Qué pasó con el bebé?

-Lo tuvo el 31 de diciembre de ese año. Lamentablemente tuvimos que entregar la criatura en adopción. Su madre no podía hacerse cargo de él y no se podía criar en un lugar aislado como este.

-¿la mujer no habla?

-está en su propio mundo -dijo la madre superiora- su mente está estropeada. Nosotras le pusimos de nombre Milagros.

Hermione se sorprendió ante este descubrimiento. Sabía que era un sueño, pero había algo de realidad que le inquietaba. Era un sueño pero sentía que de verdad estaba allí.

La madre superiora tomó un vaso con un líquido naranja y se tendió a Astoria. Ésta parecía no notar lo que le ofrecían.

-¿Qué le está dando? -preguntó la monja.

-es una antigua receta que fue transmitida de monja a monja. Milagros está anémica y esta bebida contiene mucho hierro para qué se recupere. Como está hecho de muchas frutas diferentes llamamos a esta bebida sanadora poción multijugo.

Cuando la madre superiora pronunció estas últimas palabras, Hermione creyó ver un cambio en los ojos de Astoria. Era como si por un momento la inteligencia y la lucidez hubieran vuelta. Como si Astoria hubiera comprendido el significado que tenía para ella las palabras  "poción multijugo". Pero Astoria siguió en su mundo y Hermione se convenció de que había sido su imaginación, quizás producido por la luz del sol que le jugó una mala pasada.

-la han visto varios médicos y no creen que se recupere del trauma. Pasará el resto de su vida aquí -dijo la madre superiora.

-pobre mujer -dijo Melanie- por culpa de la tormenta de hace cuatro años quedó así.

-no fue la única consecuencia de la tormenta. Yo desperté de mi sueño eterno.

Hermione se asustó por escuchar una voz con tanto poder y determinación. Se giró para ver quien había dicho eso, pero no vio a nadie. Las monjas no parecieron escuchar nada y siguieron caminando. Cuando Hermione volvió la vista se encontró como Astoria miraba fijamente en su dirección. Por un momento creyó que la veía ella, pero luego vio un fantasma entre ella y Astoria. El fantasma estaba de espalda y  notó que Astoria lo miraba fijamente, como atontada.

-a pesar de que eres la única bruja aquí y por lo tanto la única que puedes verme no puedo comunicarme contigo. Qué lástima que estés dañada.

Hermione notó que el fantasma, que vestía una túnica elegante, era bastante anciano. Tenía un pelo largo plateado y a Hermione se le hacía conocido. Algo en su porte y su figura le resultaba extrañamente familiar. Caminó lentamente para ver si podía ver su rostro. Alcanzó a ver una larga barba plateada cuando despertó repentinamente.

-Hermione, despierta…

La mujer se levantó sobresaltada y confusa.

-¿Draco? ¿Qué pasa?

-estabas soñando y repetías constantemente un nombre.

-¿en serio? No recuerdo que soñaba -dijo Hermione frotándose la muñeca.

-repetías constantemente "Dumbledore, es Dumbledore"

-qué raro. No recuerdo nada de lo que soñé -dijo Hermione extrañada.

-dejémoslo para más tarde. Tu hija está hecha una loca. Todavía no recibió la carta con sus notas en los TIMOS.

-iré a tranquilizar a Rose. Posiblemente saque 12 extraordinarios.

Hermione se levantó y fue a hablar con su hija. Mientras lo hacía, se rascaba la cicatriz que tenía en su muñeca. Esa cicatriz que se había hecho hace cuatro años. Esa cicatriz que Hermione creía que se había hecho con unos frascos de vidrio momentos después de evitar que Astoria creara un horrocrux en su hija.

Lo que Hermione no sabía o no recordaba, era que cuando se abalanzó contra Astoria para detenerla, su brazo hizo contacto con la varita de Astoria que tenía una parte del alma estaba en su punta, provocándole una cicatriz. Una cicatriz que aprovechó parte del alma de Astoria para meterse. Por eso, cada vez que Hermione soñaba con Astoria, su cicatriz le dolía al despertarse, aunque ella no recordará nada del sueño.

Ignorando todo esto, Hermione salió de la habitación para hablar con Rose, mientras se tocaba inconscientemente otra vez su cicatriz.