Se Me Olvida Olvidarte — capítulo 13
Me desperté en una camilla dura con un hombre al lado, quien miraba unos papeles. En el techo había focos fluorescentes que me hacían daño a la vista. Tenía que acostumbrarme a la claridad. El se dio cuenta que estaba ya despierta al verme con los ojos abiertos. No me había movido, no podía y no quería, me sentía mal, no se explicar como.
_Ey, eh, sssshhhh tranquila- dijo al momento, inclinándose sobre mi, acariciándome.
Me quedé callada, mirándole. Asustada. No sabía que hacer ni que decir.
_¿te duele algo? ¿que te pasa cariño?
Uy, ¿y esas comodidades? ¿quien le había dado permiso para tratarme así? que fuera mi padre, no significaba nada. Había que comprobar si era verdad. Aunque un dolor en el lado derecho del abdomen me decía que si.
_No me pasa nada, estoy bien, gracias.
Intenté levantarme pero no pude, me sentía como una viejecita. El me ayudó a volverme a tumbar.
_No lo intentes. Espera un rato a levantarte, ¿porqué tanta prisa?
_No me gusta este sitio, hace frío.
Me pasó una mano por mis brazos descubiertos. ¿Cuando me había quitado yo la sudadera?
El lo había echo, pero ¿para qué?
_Tu sudadera está ahí- dijo señalando la silla. _Tranquila, tienes frío, estás helada. Me puso una sábana de hospital por encima que me calmó un poco el frío.
_¿Mejor?
Asentí. Tenía miedo, y confusión, pero tendría que esperar para hablar con el de eso. ¿Y Ana? oh, estaba en una reunión, y no se había enterado de nada. ¿O si? al fin y al cabo esos papeles eran suyos.
_¿que miras?- le dije en tono seco, señalando los papeles que hojeaba en sus manos. Sentado en un taburete negro de cuero, al lado mio.
_¿Esto?-dijo alzando los papeles y las carpetas. _Es lo que me has traído, lo estoy mirando a fondo. Creía que había desaparecido.
_Y yo. Lo encontré en las cosas de Ana. ¿Que tiene que ver ella con esto?
_Ella fue quien llevó nuestro caso. El de los tres. Era amiga de mamá. Le pedí que te cuidara ella. No quería que estuvieras con nadie raro que yo no conociera.
_Es verdad. Respecto a eso: ¿como esque estás aqui? vivo, quiero decir. Cuando tuvimos el accidente yo te vi sangrar mucho y morir delante mio.
_Si, bueno, no morí. Me hicieron un transplante de pulmones y en tres meses estuve bien del todo. Pero me destrozó tu mirada, tus sentimientos. Pues fui a verte al hospital donde estuviste ingresada al igual que mama.
Asentí triste, ahora ya me había sentado en la camilla, con mas fuerza.
_Mamá murió a los pocos dias de estar en el hospital.
_Si, lo se, la vi. Tuve que reconocer su cadáver.
Me estremecí. Y el lo notó, se acercó un poco mas a mi, dejando los papeles a un lado.
_¿Por qué no viniste a por mi? lo pasé muy mal ¿sabes?
_Si, me lo imagino. Tu psiquiatra, el que te visitaba todos los días, me dio copias de sus informes sobre ti. Pero no podía aparecer así como así, sería un trauma para todos.
Empecé una nueva vida. Me mudé aquí, a California. Donde empecé a estudiar la carrera de medicina, ya sabes que siempre había querido estudiarla. Y ya me ves, ejerciendo de doctor en este prestigioso centro, u hospital, como quieras llamarlo.
Asentí. _Vaya. Eso si que es cambiar de vida.
_¿Y tu? ¿que haces aquí? cuando vi tu nombre en la lista de pacientes del doctor Muñoz, quien se ha jubilado, decidí que ya era hora de encontrarnos. Pero no te lo has tomado muy bien por lo que veo.
_Tienes que entenderlo, fue un golpe muy trágico, en todos los sentidos. No puedes aparecer en mi vida ahora, de repente, como si nada.
Aflojé un poco el tono y continué _Ahora vivo aquí, en California, desde hace casi cinco años. Nunca pensé que viviría aquí. En una casa, de Ana, con mayordomo, bastante grande. Es increíble. Voy al instituto, al último curso, tengo 17 años, por si se te había olvidado.
Sonrió. _Ya veo, tu vida, al fin y al cabo, no ha sido tan mala.
Negué con la cabeza. Me quité la sábana que me había dado y me puse mi sudadera.
_¿que haces, Paula?
_Me voy, es tarde, Ana ya habrá llegado, o estará a punto, y se preocupará o asustará si no estoy en casa. Es muy protectora, a pesar de mi edad - dije con sorna.
_Espera. Me cambio y te llevo.
_¿conduces? ¿todavía te acuerdas?
_Si. Pero es algo diferente.
_¿Ah si? ¿porqué?
_Porque no es un coche, si no una moto- me dijo mientras se marchaba a lo que parecía un cambiador, con su bolsa de ropa.