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Se Me Olvida Olvidarte — capítulo 18

En cuanto suena la campana que anuncia el final de las clases recojo mis cosas y salgo fuera del edificio principal cuanto antes.

Diviso el parking, hay coches, gente, y un hombre con chupa de cuero y moto. Si, es Alex, se le distingue a la perfección, y si no fuera a si yo si que le distinguiría entre un millón de personas, porque es mi padre, le conozco, le quiero, aunque por ahora todo es muy frío.

_Hola, Paula ¿que tal?- dice dándome un beso en la cabeza.

_Bien, no se, aburrida. ¿Y tu?

_Bien, guay, teniendo un día libre...- sonreí, al igual que el, con sorna. Después me puse el dichoso casco y me monté en la moto.

_¿A donde vamos mi lady?

_Mmmm...¿a Oven Street? ¿sabes donde está?

_Si, claro, tu que te crees...

Sonreí una vez mas y me agarré fuerte a el mientras marchábamos. En la calle a la que nos dirigíamos había un restaurante/bar precioso, me encantaba, aunque nunca había entrado, Ana nunca había querido entrar. Ahora tenía la oportunidad.

_¿Aquí?- dijo Alex parando la moto y guardando los cascos en el "maletero"

_Si, aqui, ¿has entrado alguna vez?

_No, ¿y tu, princesa?- me dijo mientras sonreía y entrábamos.

_No, pero siempre que paso me maravilla...A Ana no le gusta este sitio.

Mi padre no preguntó mas, supongo que conocía a Ana tanto como yo y sabía como era.

Nos acercamos a un camarero que estaba nada mas entrar, en la puerta.

_¿que desean?

_Queríamos una mesa para dos personas, por favor.

Me quité el abrigo mientras temía que no hubiera mesas libres. Era muy famoso este sitio.

_Siganme porfavor.

Le acompañamos hasta una mesa, la 19. Me senté y mi padre en frente mio. El camarero nos sirvió agua con la carta de platos antes de marcharse.

_¿Que quieres tomar?

_Mmmm...creo que me decantaré por un arroz con pollo tres delicias. ¿Y tu?

_Un bistec, creo.

_Ag, que asco.

_¿No te gustan? con lo ricos que están!!

_No es eso, esque soy vegetariana.

_No lo sabía.

_Ya, te has perdido muchas cosas de mi vida, la verdad.

Hundí los hombros triste, recordando a mamá, cuanto la añoraba...

El camarero nos recogió la carta y tras anotar lo pedido se marchó a la cocina corriendo.

_Bueno, Paula, ¿y que me ibas a decir antes?

Sonreí con malicia _Tienes curiosidad, eh

_Bastante, la verdad. ¿Que ocurre?

Me serené. ¿Que hacía?¿se lo contaba? ahora no podía dar marcha atrás, tenía que decírselo, era algo delicado y de lo que no me gusta hablar, pero no me dejaba vivir esa pregunta.

Nos trajeron la comida, muy pronto, justo cuando iba a decirle, así que esperaría un momento.

_¿Y bien?- preguntó mi padre impaciente.Sonreía.

_Verás, ahora que tu estás aquí y yo lo se todo, ¿voy a seguir viviendo con Ana mucho mas tiempo? ¿ya nunca volveremos a vivir juntos como padre-hija?

Ahora mi padre no sonreía, estaba titubeante, no sabía que decirme, normal, yo tampoco sabría qué hacer. Quería correr, este tema me alteraba los nervios. Me ponía mala.

_No sabía que querías vivir conmigo. ¿No te gusta tu casa ni Ana?

_Si, si la casa es magnífica. Pero tu eres mi padre, no se, tenemos que recuperar el tiempo perdido y estar mas juntos, vernos mas ¿no? haber, supongo que tu tendrás tu vida, tu novia, tus cosas, y yo no quiero entrometerme...- en efecto, quería llorar.

_En ese caso, no me importa que vengas a vivir conmigo. Si quieres puedes hacerlo este fin de semana, cuando acabemos la sesión en el hospital te acompaño a casa a recoger tus cosas, ¿te parece? pero debes decírselo a Ana antes.

Sonreí. Que bien, que felicidad. Por fin algo bonito y estable en mi vida que, mas o menos,se reponía del pasado.