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Se Me Olvida Olvidarte — capítulo 24

Llegué al hospital medio inconsciente. En recepción me dijeron que mi padre estaba operando en ese momento (vaya, que oportuno) así que yo les dije que esperaría en la sala de espera hasta que acabara, pero al verme llena de sangre seca, con heridas y una brecha fea, Mateo me atendió.

Yo me había negado, pero no tenía fuerzas para seguir discutiendo por lo que Mateo, al cual yo conocía porque era amigo de mi padre, me llevó a una habitación, me tumbó en la camilla y me curó todas las heridas que tenía; junto con una enfermera muy maja que me hizo daño la guarra.

Mi padre llegó corriendo a mi habitación, alterado, al enterarse de que yo estaba aquí y de cómo estaba.

Yo dormía plácidamente en la camilla, tapada por una sábana cuando mi padre llegó a mi habitación. Se debió de quedar allí, a mi lado, acariciándome, pues así estaba, mirándome, cuando me desperté y lo descubrí.

En cuanto me vio despierta me abrazó, y al notar cualquier contacto sobre mi cabeza hize una mueca de dolor. Era como si la cabeza me ardiera y fuera a estallar.

_¿te duele mucho?

_¿Eh? si, demasiado, es como si me fuera ha estallar y hubiera fuego dentro de ella.

Mi padre se preocupó ante esta respuesta y después de examinarme llamó para que me viera un neurólogo y me hiciera un escáner o resonancia:

_Buenos días, soy Carlos- se me presentó un chico alto, de no mas de 30 años, moreno, con ojos azul hielo, bata, mi historial en mano, y sonrisa y voz aterciopelada. Muy mono el vaya.

_Hola- dije sin ganas, intentando sonreír.

El médico se preocupó ante mi reacción y antes de preguntarme nada leyó mi historial mientras me conducían, unos celadores, al escáner.

Al salir de la prueba el neurólogo habló conmigo.

_Paula ¿verdad?- dijo en voz dulce y tranquilizante.

_Si, ¿que tal? ¿que pasa? ¿tan mal estoy?

Sonrió ante mi reacción y se sentó en un taburete. Ya estábamos en la habitación, pero mi padre no estaba. Estaría trabajando.

_No, no pasa nada, tranquila, eh. Después de lo que has sufrido no debes alterarte ni hacer movimientos bruscos para no soltarte los puntos.

_Vale. Solo quiero saber como estoy, y creo que tu labor como médico es decírmelo ¿No?

_Si, claro, pero todavia no he tenido tiempo, estoy hoy bastante ocupado, despues de comer me pasaré a verte mas a fondo ¿vale? espero que estés mejor- me guiñó un ojo y se marchó con la sonrisa en la boca, que medico mas raro, chaval.