Se Me Olvida Olvidarte — capítulo 26
El neurologo volvió a mi habitación a los pocos minutos de irse mi padre. Sonreía. Yo no.
_Hola...Paula ¿que tal?
_¿me darás el alta?
_No se, tienes que responderme a unas preguntas y yo hacerte una revisión, si todo está bien te dejaré ir.
Arqueé una ceja. _Vale, empecemos. ¿Que hago?
_Tu nada, solo desnudate de cintura para arriba
_¿¿¿que????
_Para oscultarte.
_Ah- dije muy bajito, todavia estaba en la siesta que no había dormido.
Ahora yo sonreía picaramente. Cuanto cuento tenía este.
El neurologo, que se llamaba Carlos, me pidió que me desnudara de cintura para arriba.
Luego de cintura para abajo. Sacó un objeto con el que me dio en el nervio de la rodilla y vi las estrellas, luego me oscultó en la espalda y en el cuello (que raro) y luego, pasó una cosa increible para cualquiera, incluso para mi:
Yo estaba medio desnuda y el se quitó la bata y una camiseta de las dos que llevaba porque tenía calor, y mientras hacía algo inclinado sobre mi, nos besamos, con pasión, fuego y sin cordura. A medida que la temperatura aunmentaba en la habitación nos movimos para ir a la cama, no sin antes presionarle contra la puerta cerrándola de un golpe y poniendo el pestillo seguimos nuestro amor, yo subida encima de el, riendo, besándonos agitadamente hasta que llegamos a la cama; Al tropezar con ella me tumbó y me quitó rápido la ropa al igual que yo a el, mientras nuestras lenguas jugaban una batalla. Y allí, entre sábanas, aparatos de hospital, en aquella cama hice el amor con mi neurólogo sexy.