Se Me Olvida Olvidarte — capítulo 7
El médico no dijo nada en voz alta cuando Ana cerró la puerta. Me miró, escribió en su ordenador, leyó papeles y se levantó de su silla para sentarse en la de mi izquierda.
_Paula...- me dijo poniéndome una mano en la pierna.
Mi pierna hizo un impulso nervioso y me alejé un poco de el, asustada. Todo era muy raro.
_Una pregunta, Paula, ¿no te vas a quitar nunca esa capucha?
Le miré, con cara perpleja. _Nunca me la quito, solo en casa. ¿Por qué? ¿molesta?
_Pues bueno, un poco, al menos a mi si. Quería hacerte una exploración.
_Pues hazla.
_Necesito que te quites la capucha.
El medico este no iba a parar de insistir, como el anterior, por lo que cedí, y bajo su mirada me quité la capucha.
El médico abrió los ojos pero no dijo nada mas.
_Bien, vamos.- se levantó y yo le seguí a la camilla._Túmbate.
Hice lo que me dijo. En realidad no había nada raro en mi cara, creo que era normal, como las demás, tenía dos ojos, una boca, dos orejas, una nariz, pecas, y un corte que me atravesaba la mejilla izquierda, desde la ceja hasta la mitad del pómulo. Por eso se había asustado el médico, y por eso se asustarían todos si me vieran.
Cogió un instrumental cuyo nombre no se, algo nuevo, por fin.
Me examinó la herida con curiosidad... la verdad esque era rara, profunda y dolió. Era de El Accidente, no se me había curado.
_Bien Paula, me vas a decir cómo te la has hecho, ¿verdad?
Negué con la cabeza.
_¿no? ¿por qué no?- dijo intentando calentar el ambiente e intentar que me relajara. Estaba tensa, y creo que pálida. El médico me miraba como si fuera un especimen, solo era una herida.
Bien, ya está dijo incoroporándose de mi lado y limpiando el instrumental.
_¿¿Ya?? ¿tan pronto? ¿no me vas ha hacer nada mas?
_No. Ya tengo todo lo que quería saber, dile a tu madre que pase y puedes ponerte la capucha de nuevo, si quieres- me dijo con una onrisa burlona, bonita por cierto.
Era raro que solo me examinase (durante un largo y peligroso tiempo) la herida, era como si hubiera sabido lo que escondía. Que raro. Pero mejor.
Abrí la puerta de la consulta y llamé a Ana. Esta se acercó y entró, muerta de curiosidad porque yo no llevaba capucha.
Cerré la puerta con un leve chasqueo y me senté, Ana estaba sentada ya detrás mia, en la silla de antes, y el doctor escribía en el ordenador.
_¿que? ¿que tal?- preguntó Ana mientras yo miraba al doctor.
_Bien, para ser la pirmera vez está bien, no hay ningún problema señora- dijo mirándome y sonriendo.
El doctor (que se llama Alex, Alejandro, creo) le dio papeles a Ana y nos citó para dentro de una semana, a la misma hora. Le dio la mano a Ana e intentó darmela a mi, pero yo abrí la puerta y salí sin decir nada, con la capucha puesta y con toda la bordería del mundo.