Se Me Olvida Olvidarte — capítulo 8
"Un libro sin leer, y un mundo tan distante, después de mil noches sin dormir, mi unico sueño es que tu vuelvas y me abraces" tarareaba esta canción, una de mis favoritas, mientras volvía a casa. La semana había pasado muy rápido, mas de lo habitual. Deseaba que llegara el viernes, o sea hoy, porque tocaba, otra vez, médico, a ver que tal.
Llegué a casa pero no me cambié, me senté a la mesa, Ana ya estaba sentada, me sonrió y me indicó que me sentara en ESA silla concreta.
_¿que tal el día?
_Bien, ya sabes, como siempre.
_Hoy no puedo acompañarte a la consulta, lo siento, tengo un compromiso.
_Ah, no lo sabía. ¿No te importa ir sola?
_Mmmm....supongo que no.¿Tengo que hacer algo específico?
_Solo te voy a dar unos papeles que le tienes que entregar a Alex cuando entres por la puerta ¿vale, cariño?
_OK. ¿Desde cuando le llamas por su nombre?
_Desde que lo se.
_¿te mola?
_¡¡¡¡¡¡Pero que dices, niña!!!!!!
_Jaja, te has puesto roja!
_Va, Paula, acaba ya que vas a llegar tarde.
Acabé de comer rápido, como todo lo que hago, y Ana me dio los papeles en una carpeta en la que ponía mi nombre, como si tuviera mas hijas.
Sonreí por la conversación de antes y me marché por las cálidas (demasiado) calles de California. Todavía se me hacía raro esto. Además, el médico era raro, quería averiguar qué pasaba, porque era asi, al fin y al cabo, me iba a tratar, ¿y si era un loco? ¿o un asesino? ¿o un pervertido? negué con la cabeza estremeciéndome. Ya se veía el techo del hospital y yo tenía paranoias como estas en mi cabeza. Que miedo, ¿verdad?