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Historia 99232 — capítulo 19

Entonces justo en ese momento la Marca ardió, y en pocos segundos ya estaba delante de Lord Voldemort, pero no era la única pues el estúpido de Malfoy también estaba allí arrodillado.

  • Bueno verlos, nuevamente. - dijo. - He tomado una decisión.
  • ¿Qué decisión ha tomado? - pregunte mirándole a los ojos. Se escucho un suspiro.
  • No he tomado ninguna decisión señorita Nott, porque creo que eres tu la que debe tomar tal decisión ya que esa misión te pertenece. - dijo arrastrando cada palabra. Mire a Malfoy con triunfo, y luego mire a Lord Voldemort.
  • Sin duda alguna mi señor, yo mataré a Potter. - siseé. Este esbozo una ancha sonrisa mientras que Malfoy esbozo una extraña mueca. No le di importancia, pues al fin y al cabo la decisión había sido mía. Me quede mirándolo unos minutos a los ojos, en los cuales reflejaba muchas cosas; rabia, miedo, ira... Después mire nuevamente a Lord Voldemort, el cual me miraba con una especie de sorpresa. - Es mi misión. - dije en un leve susurro.
  • ¿Y si fallas? - pregunto Malfoy, le mire.
  • No fallaré. - respondí.
  • ¿Como lo sabes? - pregunto.
  • Por que a diferencia de ti, yo siempre estoy segura de lo que debo hacer. - respondí.
  • Señor, esa misión debería ser mía. - dijo Malfoy, aún de rodillas pero mirando fijamente a Lord.
  • Ella y solo ella puede tomar la decisión final joven Malfoy, pero te garantizo que si ella falla te dejaré que lo intentes tú. - dijo siseando. Yo me sentía bien, de pronto me había quitado esas toneladas de peso que llevaba cargando por culpa de esa decisión que al final había tomado yo misma y con mucha seguridad. 
  • Pero mi señor... - Cállate Malfoy, lo haré yo te guste o no. - espeté.
  • Bien, bien... Me gusta esta chica. - dijo Lord Voldemort desapareciendo repentinamente. Antes de que Malfoy buscase discusión conmigo yo ya había desaparecido de aquel sitio y nuevamente estaba en la Mansión Nott.
  • Arwen, Melian, Seelie... - llame rápidamente. Tres pequeños elfos se pararon frente a mi y me miraron. - A partir de hoy cuando llamen a esta puerta nadie abrirá, y quiero que pongáis barreras de protección para que nadie pueda entrar en esta casa hasta que yo lo diga, ¿entendido? - comunique. Los tres elfos asintieron levemente. - Podéis retiraros. - dije. Camine hasta mi cuarto y me tumbe sobre la cama, me sentía triunfante porque le había fastidiado los planes a Malfoy, pero... ¿Cual era el precio de quitarle algo que quería? Trate de no pensar en aquello, ahora ya no podría entrar en mi casa y eso me confortaba mucho, pues su visita para mi no era bien recibida, de hecho no quería ni verlo por miedo a debilitarme, quizá Malfoy me odiase, pero cuando escuche sus últimas palabras con Theo, me recordó a mi misma, porque quizá yo era la egoísta y la mala, quizá me estaba equivocando y me arrepentiría un día más adelante, pero entre su vida y la de Harry no cabía duda de la que yo elegiría, sin duda alguna Malfoy sería elegido, porque de una forma u otra yo lo amaba, a pesar de que no quería amarlo era algo que no podía evitar.  **''Hermione;****¿Que ha pasado con Malfoy? Bueno, debo decirte que sea lo que sea que ha ocurrido él esta como loco, no hay quien lo tranquilice o quien lo haga entrar en razón. De momento no me ha querido decir la razón por la cual esta así pero casi me puedo imaginar el motivo. En Hogwarts las cosas están peor que nunca, los alumnos ya no confían en poder juntarse a la guerra que esta por llegar, Narcissa esta empezando a asustarse de verdad, pues nadie sabe lo que nos espera. Después de saber que o tu o Malfoy debéis matar a Harry Potter ya no se que pensar, no se si creer que la guerra se desarrollara en otro sitio o aquí. Estoy empezando a perder la cabeza, muero de preocupación por ti hermanita, para colmo Malfoy me ha dicho que es imposible acceder a la Mansión, ¿Por que? De todos modos, cuídate mucho y ten mucho cuidado con lo que vallas a hacer.**Te quiere; tu hermano mayor, Theo.''

Después de leer la carta solo me quedaron ganas de desaparecer. Las cosas lejos de mejorar estaban tomando un camino mucho más complicado. Pero pasase lo que pasase, yo ya tenía una solución en mano. Jamás mataría a Harry y para ello solo necesitaba una única aliada.

Después de tres días, finalmente conseguí lo que pretendía; marcar una cita con Ginny.  Tendría que ir a Hosmeade, pero desde luego no debía de llamar la atención de ningún conocido, así que quedamos en la cueva que había descubierto años atrás con Harry y Ron, como el escondite de Sirius. Ya la estaba esperando y ella se estaba retrasando demasiado para mi gusto, así que empece a caminar de un lado a otro.

- ¡Bu! - grito haciendo su aparición, no me asusto pero casi lo consiguió. Me abrazo y me dio mil besos, nos sentamos dentro de la pequeña cueva. - Bueno... ¿Que tanto misterio me guardas?

- Ginny... - le conte absolutamente todo, y ella me miraba con mala cara. - Y no, no pienso matar a Harry por eso estás aquí. - dije antes de que ella lo preguntase. Me miro con una extraña expresión.

- ¿Que has pensado? - pregunto rápidamente.

- He pensado que por unas horas tu serás yo y yo seré Harry. - dije en un tono decidido ella me miro un poco confundida. - Necesito que me des un pelo tuyo, de Harry ya tengo. - dije rápidamente, ella me miro con los ojos entrecerrados. - ¡No mal pienses Ginebra, al igual que tengo un pelo de Harry también tengo de Ron y guardo ambos por reserva! - aclare.

- Eso no es lo que me molesta. - dijo bajando la voz. - ¿Para que necesitas un pelo mío?

- Para guardar de reserva, realmente ahora no lo necesito pero puede que dentro de unos días si lo necesite para ir al callejón. - comente. Ella me miro como si no entendiese ni media palabra, pero finalmente me entrego un pelo suyo. - ¿Qué es lo que te molesta? - pregunte.

- Lo que me molesta, si no he entendido mal, es que te hagas pasar por Harry... - comento.

- Es muy fácil Ginny, tu serás yo y yo seré Harry... - comente. - Todo lo que tienes que hacer es mandarme un Avada. - dije decidida.

- ¡No, jamás haré eso! - dijo levantándose.

- ¿No entiendes verdad? - dije levantándome. - Harry es el único que puede salvar a los impuros y a los mestizos, y mi misión es matarlo y si no lo mato yo Él hará que otro lo mate y eso solo le complicará las cosas a Harry, en cambio si piensan que esta muerto todo será diferente pues Harry dispondrá del tiempo que necesite para prepararse y para terminar con todo esto, Ginebra es la única manera de hacer esto bien. - explique. - Además a mi ya no me queda nada por lo que luchar, pues se que Theo lo entenderá y podrá seguir con su vida. - comente.

- ¡Eres su única familia! - dijo exasperada.

- Si, y si fallo en la misión de matar a Harry, Theo será el precio de mi error. - dije.

- ¿Y que hay de Malfoy? - pregunto repentinamente.

- ¿Malfoy? - pregunte confundida.

- Él también te quiere. - dijo.

- Eso es algo pasajero. - comente.

- Hermione, no lo haré. - dijo finalmente.

- ¿Prefieres ver como muere Harry y después como mueren millones de persona inocentes? - ella quedo pensativa y al parecer estaba manteniendo un debate interno bastante difícil.

- No quiero que muera Harry ni esas personas inocentes, pero tampoco quiero que mueras tu y mucho menos en mis manos. - comento.

- Pero si lo haces solos lo estarás haciendo el bien de todos Ginebra, solo te pido que me mates y que le des la oportunidad a Harry de acabar con esto de una vez. - casi suplique.

- ¿Y que haré después? - pregunto. - ¿Qué me vendrá a la cabeza cuando piense en ti, cuando me de cuenta de que yo he acabado con tu vida?¿Has pensado en eso? - dijo casi llorando.

- Cuando pienses que has acabado con mi vida, recuerda que ha sido por suplica mía, recuerda que por mi muerte has ayudado a derrotar al hombre que acabo con la vida de tu hermano, después de mi muerte jamás debes sentirte culpable por nada, si no que debes sentirte alagada porque has sabido ser valiente y fuerte, has sabido hacer algo que te ha dolido pero has conocido el motivo, Ginny este mundo no tiene nada que ofrecerme ya he perdido demasiado y no quiero seguir perdiendo. - dije despacio, cuando la mire ella estaba llorando así que me acerque instintivamente a ella y la abrace. - Necesito tu ayuda, Harry necesita tu ayuda, los impuros y los mestizos también. - dije.

- ¡Aunque sea por una buena causa, jamás me lo perdonaré! - dijo llorando aún más.

- Ginny, espero que entiendas que si te lo estoy pidiendo a ti, es porque eres la única que puede ayudarme con esto. - dije con seguridad. - ¿Lo harás? - pregunte finalmente. Ella me miro con sus ojos rojos e hinchados, lentamente asintió con la cabeza.

- ¿Cuando? - pregunto.

- Tranquila, te avisare con tiempo. - dije abrazándola con fuerza. La despedida fue un poco triste por parte de Ginny, no logré que sonriese ni un poquito. Yo sabía que le estaba pidiendo algo muy duro, pero también sabía que era lo mejor para todos. Ya había perdido todo en esta vida, empezando por Ron, siguiendo por mis padres adoptivos, mis padres biológicos... No quería perder a Theo también, sencillamente no quería sentenciarlo a muerte por no tener agallas suficientes de mandar una Avada. Cuando llegue nuevamente a la mansión me quede sentada sobre el césped recién cortado, me encantaba aquel olor era relajante y natural. La cabeza me daba vueltas y más vueltas. Por otro lado los pequeños mareos que había tenido durante estos días no cesaban. Me suponía que se debía al estrés así que no me preocupaba demasiado.

Habían pasado tres semanas.

Ginny;

El día se acerca y necesito que estés preparada. Hazlo rápido y no lo pienses, cuando dejes el cuerpo de Harry sin vida vete, huye y jamás le reveles a nadie que fuiste tú. Se feliz, cuida de Harry y jamás te sientas culpable. El día 17 de junio a las 18:00 ven a mi mansión.

ps: dale la segunda carta a Draco Malfoy, y la tercera a mi hermano cuando todo acabe.

Te quiere; Hermione.

Malfoy;

Que ironía será para ti recibir una carta mía después de todo. Se que probablemente no te interese, quizá ni te molestes en leerla. Se que en momentos determinados te hice daño y también se que no siempre estuve a la altura de las circunstancias, sin embargo deberías apartar tu orgullo y darte cuenta de que lo nuestro sencillamente no funcionó porque los dos fallamos una y otra vez. Sin embargo esta carta no es para recordar el pasado o para hacerte daño, esta carta sencillamente es para despedirme de ti, pues mientras tu estás leyendo esta carta yo ya no estoy aquí, si Malfoy me he ido. ¿Sabes? A pesar de todo ambos teníamos algo en común; siempre que tenga que elegir entre una vida y la tuya, elegiré la tuya Malfoy, pero en este caso no pude elegir porque ambas vidas que me dieron a elegir son importantes para mi. Quizá hoy no entiendas bien la razón, quizá mañana te preguntes el porque... Pero eres inteligente y se que algún día te despertarás y te darás cuenta de que fue la mejor opción. No se que va a pasar con Daphne y con el bebé, tampoco lo he preguntado, pero pase lo que pase cuídate mucho y no busques problemas, vive tu vida y encuentra la felicidad.

ps: mi ironía fue prometerme que no me volvería a enamorar, y cuando me quise dar cuenta ya estaba enamorada.

Hermione Nott.

Theo;

Ojala hubiese sabido antes que eramos hermanos, me hubiese gustado crecer junto a un hermano como tu. Gracias por el apoyo que me has brindado después de saber la verdad, y aunque haya sido por poco tiempo gracias por haberme demostrado lo que es el amor de un hermano. Siento haber fallado, se que nuestros padres murieron por mi culpa. Cuando esto termine, busca tu felicidad, toma tus decisiones y siéntete orgulloso de saber quien eres.

Te quiero hermanito; Hermione Nott.

Puse la carta en la pequeña pata de la lechuza y envié las cartas. Era mejor que ella guardase las cartas en su baúl o algo hasta que todo terminase, pues yo no sabía si tendría tiempo de dárselas. Hoy era uno de esos días tristes, en los que me sentía sola y vacía. Decidí darme un baño de espuma y dejar pasar el tiempo, las horas... Estube dos, quizá tres horas en aquella espumosa bañera, hasta que por fin decidí salir. Mi piel estaba arrugada, y me pare en el espejo para ver mi aspecto cuando me di cuenta de algo que no me había dado cuenta. Mis senos estaban ligeramente más grandes y eso era muy raro por no hablar en la diminuta curva que mi tripa plana lucia.

- ¡No puede ser! - me negué.  - Seelie... - llame a la pequeña elfa, ya que ellos podían ver.

- ¿Me ha llamado señorita? - pregunto con voz ronca.

- Si, Seelie... - dije dudando. - ¿Estoy embarazada? - pregunte al fin, la elfina me miró y suspiro despacio.

- Si señorita... - susurro la pequeña elfa. - De casi tres meses. - concluyó.

- Puedes irte. - dije atropelladamente, dejándome caer en el suelo empece a llorar. En ese momento sentía rabia, tristeza, ira, impotencia, felicidad, agonía... Pero no, no podía traer un niño a un mundo condenado, no podía echar a perder todo para luego enseñarle lo que quedo en el mundo mágico. Suspire... Suspire muchas veces, cuando Ginny viniese a casa no lo podía notar, porque de enterarse no lo haría.

El timbre sonó, los elfos estaban advertidos de que podrían abrir la puerta. Me asomé y vi a la pelirroja pálida entrando por la casa tras uno de los elfos. Me quiso abrazar y lo hizo, la tripa no era de embarazada y podía pasar perfectamente por unos quilos más.

- Ha llegado la hora Ginny. - dije dándole un frasco de poción, esa poción que le daría mi cuerpo, y mi aspecto. Ella me miro y parecía que de nuevo iba a llorar, pero Ginny era fuerte y se contuvo, substituyendo las lágrimas que amenazaban por salir con pequeñas sonrisas. - Has de tomar cada hora un poco, y si tomas antes de la hora mejor. - comente. - Toma, ponte mi ropa y la máscara. - dije.

- ¿No era que solo la tenías cuando tocaban la Marca? - pregunto.

- Si, pero este es otro vestido y esa es la copia perfecta de la máscara. - comente.

- ¿Y si no puedo? - pregunto.

- Confió en que podrás. - anime. Ginny tomo su poción y yo tome la mía. No tenía ropa de Harry pero había comprado ropa de hombre. Cuando ambas estuvimos completamente listas toque mi Marca. No pasaron más de cinco segundos, allí estaba Él observándonos. Pocos minutos después en jardín de la casa se lleno de mortífagos enmascarados, reconocí dos miradas. Malfoy y Theo estaban presentes en la escena. Un escalofrío recorrió mi cuerpo pero no mostré debilidad. Había llegado la hora y la expresión de Ginny se reflejaba a través de los que se suponía que eran mis ojos. Un circulo me rodeó dejándome sin salida alguna.

- Y aquí tenemos al niño que vivió. - serpenteo con burla Lord Voldemort, acercándose unos pasos. - Adelante pequeña Nott, acaba con esto. - Ginny ahora transformada en mi yo, levanto su varita con temor, la mire por última vez con seguridad reflejada en mi rostro.

- ¡Herms! - grite mi propio nombre a través de los labios de Harry.

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¿Y bueno como va? ¿Os gusta?

Dedicado en especial a:

mari1604

ValeeAnto

valerie rosier