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Perdidamente enamorada de Fred Weasley, pero sin embargo...¡Al que gusto es a su gemelo! — capítulo 23
Ahhh las vacaciones de Navidad se acabaron y ahora he de volver a la escuela.
He repasado y estudiado en mis tiempos libres, ya que este año son los TIMOS y quiero pasarlos todos con la máxima nota posible.
Me despido de mis padres y junto con mi hermano subo al tren y me adentro al compartimiento para los prefectos.
-Cecilia, aquí
Ron y Hermione me saludaron y yo a ellos también.
-Hola chicos -les saludé a ambos y me senté al costado del hermano menor de los gemelos.
-Hey Ron, guarda eso -dijo Hermione señalando el galeón que este tenía en la mano.
-Sería tan bueno si fuera real -dijo este apenado.
-Hasta ahora me pregunto por qué no entraste a Ravenclaw -me dirigí a Hermione
-Son cosas del destino creo -dijo esta ruborizada
-No te confundas Cecilia -dijo Ron -Hermione es lista pero tú lo eres más.
-Ron -dijo Hermione, creo algo fastidiada -¡guarda ese galeón!
Pasaron un par de días y tuvimos otra de nuestras reuniones con el ED, estábamos aprendiendo el embrujo "Expecto patronum".
Lo intenté…
-Expecto patronum -pero de mi varita salió sólo humo gris que se esparció por el aire.
-Lo estás haciendo mal ratona -se me acercó Fred burlonamente
-Vamos Lía -se acercó también George para darme ánimos -sólo piensa en algo que te haga muy feliz.
Suspiré y comencé a pensar"…algo feliz, algo, algo…mi familia me hace feliz".
-Expecto…-humo otra vez
"Vamos Lía piensa, cuando…"
-Expecto patronum -dije de manera segura y algo plateado empezó a salir de mi varita.
-Es cuestión de tiempo para que no funcione ratona -me advirtió el Weasley.
-¡Lo logró!
-¿¡Pero qué…!?
-JAJAJAJAJAJA
Me quedé blanca al ver mi patronus…era un ratón.
Fred no paraba de reír y de soltar carcajadas, mientras que George hizo esfuerzos para no reír. "Mierda, no puede ser".
Me irrité y fruncí el seño, mi patronus ¿un roedor?, me fastidié y por ellos mi patronus desapareció dejando un humo gris en el aire.
-OK, eso fue cómico -se burló Fred limpiándose las lágrimas que se le habían escapado de tanto reír -Expecto patronum
-Expecto patronum -le siguió George.
Pensé que sus patronum serían iguales, pero eran diferentes: El de Fred era una hyena (no me sorprende mucho), y el de George era un coyote.
-Se parece mucho a ti -dije en tono sarcástico en dirección a Fred.
-A que es un animal muy guapo -dijo este sonriendo.
Se escuchó un sonido ensordecedor, todos los patronus desaparecieron y la gente guardo silencio, en eso el muro explotó. Era Umbrigde con sus aliados, esta al darse cuenta de mi presencia abrió bien los ojos sorprendida.
-Todos se han portado mal ¿verdad? -dijo esta sonriendo de oreja a oreja.
Me asusté, nos descubrieron, nos descubrieron, nos descubrieron. Morí…¿Qué pasaría conmigo?
Me enteré de eso no mucho después; enviaron cartas a todos nuestros padres y nos castigaron sin piedad, esto me tenía preocupada pero creo que debía dejarlo pasar…ya habría una solución, no creo que esto afecte mucho en mi record académico ¡¿verdad?!
Y lo peor…Dumbledore se fue y Umbrigde ahora es la directora.
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-Cecilia eres una tonta
Mi hermano mayor Elioth me reprendía caminando alrededor mío en la sala común.
-Te dije que no te metieras en eso, pero como siempre no me escuchaste
-Ya pasó, de nada sirve que te molestes -dije con indiferencia tratando de no pensar en eso.
-Si sirve -me tomó de los hombros -¿acaso no sabes lo preocupada que está mamá? -agaché la mirada ante eso -mírame, tú sabes lo importante que eres para ella, ¿no puedes dejar de ser egoísta por un momento y pensar en torno a tu familia?
-Ya te escuché, ahora quiero ir a clases -le dije tomando sus mejillas blancas y frías para que me mirara -no te preocupes tanto hermano, me esforzaré todo lo que pueda -sonreí y este rodó los ojos.
-Eso espero
Una semana después…
Estábamos en plena clase de transformaciones y por la puerta entró un "dragón" que estaba hecho de fuegos artificiales, empezó a quemar todo por donde pasaba, la profesora McGonagal sin inmutarse mucho se paró de su asiento y llamó a la hermana gemela de Padma: Parvati.
-Señorita Patil, por favor vaya donde la profesora Umbrigde y dígale que tenemos un problema en el salón y no podemos dar clase.
Y la clase de transformaciones no fue la única con problemas…todo el día fue así, escuché que cuando mi hermano entró a pociones se encontró con un pantano esparcido por todo el lugar y lamentablemente se cayó en un charco de fango.
También escuché por parte de Alan (el niño de primero que salvé un día) que en sus clases había pasado algo similar.
Pero ningún profesor parecía preocuparse mucho, es más, creo que hasta disfrutaban ver a Umbrigde toda frustrada y con los pelo de punta por todo los problemas que estaban
En los patios ya nadie podía caminar tranquilamente porque se volvieron pantanos, cuando estaba bajando las escaleras escuché unas voces familiares riendo, eran los gemelos.
-Lía shhh -dijo George en un tono muy bajo y me hizo señas para que lo siguiera.
-George ¿dónde estabas todo el día? No imaginas lo que pasó, hay caos por doquier, parece ser magia muy avanzada y…
-Lo hicimos bien verdad -comentó este orgulloso.
-Espera…¿fueron ustedes?
-Sip -dijo este sonriente -pero ya es cuestión de tiempo para que se enteren que fuimos nosotros, así que nos vamos en cuestión de minutos, ya tenemos todo listo.
-¿Se van?
Formulé una media sonrisa ¿se van?, se irían y ya no estarían aquí…creo que George notó mi poca alegría y me despeinó el cabello.
-No te preocupes Lía, que no nos pillarán.
-¡George! ¡Tengo listas las escobas!
Fred apareció y al verme dirigió una mirada acusadora a su gemelo.
-Te dije que así sería difícil
-Me la encontré, no fue mi culpa, además quería despedirme -dijo George en defensa -voy a ver si las cajas están listas, vengo en un toque.
Cuando George se fue, Fred y yo nos quedamos en silencio un buen rato sin poder decir nada, hasta que rompí el hielo.
-Así que se van -comenté tratando de sonar bien y tranquila -suerte
-Sí, así es -suspiró este -luego George y yo haremos nuestro propio negocio de Sortilegios Weasley
- fue divertido -comenté juntando los dedos -ahhh supongo que aquí acaba todo -mi voz se quebró -pero para mi suerte ya no me volverán a molestar nunca más -sonreí.
-Lo dices como si no nos volviéramos a ver jamás -dijo este confundido.
-Efectivamente -asentí -cuando yo terminé luego de estudiar me iré a especializar a Escocia, a una asociación de medimagos, que sólo es para los que tienen un alto nivel académico; además antes de que suceda eso, yo estaré aquí y ustedes trabajando.
-Podemos ir a visitarte ¿lo olvidas?
-Nunca lo han hecho ¿Por qué ahora?
Me di cuenta de que lo estaba provocando con todo lo que decía, este estaba algo fastidiado, simplemente se sentó en el suelo, junto sus piernas y agachó la cabeza. Se veía tan vulnerable en ese momento que me daban ganas de abrazarlo o acariciarle el cabello, aun habiendo pasado tiempo seguía teniéndole un cariño a Fred Weasley.
Me agaché a su costado y me atreví a tocarle su cabello pelirrojo.
-De igual manera les deseo suerte a ambos.
-Todo se va a poner muy aburrido sin mi ratona -comentó este subiendo la mirada y encontrándose con mis ojos celestes, me jaló del brazo y me sentó en sus piernas, les juro que no podía moverme, tomó un mechón de mi cabello y empezó a jugar con él -Te extrañaré ratona -me susurró en el oído de una manera que hizo que me pusiera roja y sintiera un ardor por mis mejillas -y lo siento, por haberlo fregado todo cuando estaba contigo.
-Tuvimos nuestro pasado oscuro -dije rápidamente saliendo del trance y parándome de allí -creo que George te espera -dije algo nerviosa -¡Suerte!
Abrí la puerta y salí corriendo del lugar, comencé a subir las escaleras mientras varias lágrimas corrían de mis ojos, los extrañaría mucho en verdad, a ambos, probablemente no los volvería a ver, todo se había acabado, ese era el fin del juego, y ya nada podía hacer.
Minutos después escuché ruido, mucho ruido cerca al gran comedor y fui corriendo a ver que era: fuegos artificiales por todas partes, Umbrigde corriendo desesperadamente y los gemelos volando en sus escobas prendiendo fuego a unas cajas para que explotaran y salieran más fuegos artificiales. Volaron y se acercaron a la puerta de salida, no quería ver más, me di media vuelta y empecé a correr a cualquier parte para alejarme de la escena.
-No llores -un voz me interrumpió y vi la escoba de Fred descendiendo.
-¿Qué haces? -dije aun con los ojos llenos de lágrimas.
-Olvidé algo
El pelirrojo me tomó de ambas mejillas y me dio un dulce beso en los labios, luego me limpió las lágrimas y yo le abracé sin querer soltarlo.
-Se terminó todo Fred -gemí -pero… yo aun...
-No debes guardarte tus emociones sólo para ti ¿sabes? Y no se acabó, sólo será diferente.
Le solté y este se montó en su escoba.
-Te quiero ratona.
Vi como desaparecían ambos en el aire, y formulé una sonrisa, "ratona" ya no tenía un sentido de burla, ahora significaba otra cosa para mí. Los extrañaré chicos, ojalá un día volvamos a unir caminos.