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Perdidamente enamorada de Fred Weasley, pero sin embargo...¡Al que gusto es a su gemelo! — capítulo 33
Sola, sola otra vez.
Despertar en una casa que no es tuya, envuelta en sábanas de seda y recostada en un almohadas plumas de cisne. Era la casa deCasper en Francia.
Candace me recibió gustosa pero yo no podía cambiar mi expresión de tristeza por lo que había pasado con Fred con mi Fred.
-No me quiero levantar -decía para mí escondiéndome en las suaves sábanas de mi improvisado cuarto, también me sentía mal porque sentía que estaba incomodando a los padres de ellos.
-Cecilia
-¿eh?
Casper me destapó y sonrió acariciando mi mejilla derecha <buenos días> dijo él y se sentó a mi costado, traté de sonreír para él pero no podía fingir nada. Este me envolvió en sus brazos y susurró en mi oído.
-Tranquila aquí estarás segura, esta casa está escondida con magia
-Perdón por las molestias
-No es así ya te dije -ríe -yo en verdad quería tenerte cerca y ahora aquí estás y -mira al techo y me suelta -por cierto ya no…voy a trabajar el año que viene en el colegio, las cosas se van a poner feas y pensaba que tú…
-Yo tengo que seguir, me tengo que graduar aun si las cosas se ponen feas es mi último año de escuela.
-Te tendré lejos entonces -dice todo deprimido -en verdad quieres continuar…
-Tengo que -mirada gacha.
Los padres de Casper eran buena gente, y me trataban como si fuera una de sus hijos, todo continuó así hasta que tuve que regresar a Hogwarts, Casper dijo que debía cuidarme ahora que Severus Snape era el director del colegio. En efecto todo había cambiado en Hogwarts, ya nada era como antes, demasiadas reglas, todos andaban como soldados del ejército. Y los castigos eran muy severos.
Estaba en alguna de mis clases y me puse a observar a ese compañero del cabello blanco que daba por alto todo lo que estaba pasando alrededor, pareciera que disfrutaba todo aunque fuera malo. Al salir de clase me preguntaba que haría después, quería seguirlo y saber la razón de su sonrisa; le seguí de manera discreta abrazando mis libros, su uniforme era de Hufflepuff y nunca lo había visto rodeado de mucha gente.
-Disculpa ¿se te ofrece algo? -voltea a verme y yo me ruborizo por la sorpresa, me había atrapado -¿Por qué me sigues?
-Quién dice que te estoy siguiendo -refuto mirando a otra parte -sólo estoy caminando por el mismo camino que es muy diferente -mantuve mi posición.
-Bueno no puedo enseñarte donde queda mi sala común -dice algo avergonzado -pero ven, conozco un sitio en donde podemos hablar seguros.
Yo asentí con la cabeza y le seguí, después de todo no tenía nada más que hacer, debía despejar mi mente y distraerme un poco, olvidar por un momento las cosas que estaban pasando. Le seguí y sin darme cuenta habíamos entrado a las cocinas del castillo, este dejó su sacó con libros en el suelo y se sentó en el piso recogiendo sus piernas, me sonrió y se me quedó mirando, era una situación incómoda.
-Cecilia Green ¿verdad? -dice él con voz frágil pero segura.
-Sí -asentí -cómo así conoces la ubicación de las cocinas, se supone que es secreto
-Soy un Hufflepuff -sonríe - Cecilia eh, bueno ¿se te ofrece algo?
-Era una tontería -digo toda ruborizada -no importa en realidad pero…me intriga saber -tenía que ser directa -Por qué siempre estás tan feliz, estos no son buenos tiempos para nadie pero tú eres el único que hace como si el mundo estuviera en paz, como si la gente afuera estuviera bien y no en peligro, no entiendo…
-Aunque sean tiempos difíciles no puedo permitirme el estar triste o deprimido -sonríe -no puedo perder el tiempo, después de todo es mi último año -mira sus zapatos y los acomoda -supongo que trato de verle el lado lindo a las cosas.
-Claro -asiento y pienso un poco -gracias
-¿Te vas? -dice algo nervioso -no tengo nada que hacer ya, y la verdad no entendí bien lo de la clase de hoy…podrías ayudarme…
-Seguro, tampoco tengo mucha que hacer además de estudiar, no metieron a mis amigas este año por los malos tiempos y la otra está en la luna ahora.
-Genial, muchas gracias -sonríe y junta sus manos -será como estar con un amigo -ojos brillosos.
El muchacho se llamaba Haru Dot, cursaba el último año al igual que yo, pero iba en Hufflepuff, tenía 17 y su cabello era blanco como la nieve, no sabía el por qué y tampoco me lo quería decir; no sabía nada relacionado a su familia y cosas íntimas tampoco, él cambiaba el tema.
Nos hicimos algo así como amigos, ya que al parecer él no tenía por su timidez o porque la gente odiaba el color de su cabello y pensaban que traerían una rara enfermedad.
-Haru ¿Qué harás en vacaciones? -le pregunté mientras revisaba un libro en la cocina, era el único lugar en el que podíamos conversar seguros.
-Estar en casa, claro son las vacaciones de pascua -dice algo inseguro
-Eres raro, me recuerdas a un par de hermanos -pienso en Luna y Lowis sonriendo con nargles revoloteando por sus alrededores -yo iré a visitar a Luna y a Lowis, si quieres puedes venir, Luna es la rubia que a veces anda conmigo y Lowis es su hermano mayor, podrías distraerte un poco ¿Qué dices?
-Sí -asiente juntando los dedos algo nervioso pero luego sonríe.
En las vacaciones de pascua estuve con Casper contándole sobre lo horrible que iba la escuela y que iría a la casa de Luna con mi nuevo compañero.
Cuando llegamos su padre Xenolius Lovegood nos recibió algo nervioso y dijo que Luna había salido un rato a recoger flores; cuando vi a Lowis lo fui a saludar pero este se encontraba muy cabizbajo y no quería hablar nada conmigo, parecía preocupado.
Tocaron la puerta y el papá de Luna fue corriendo a abrir, casi me caigo de cabeza cuando veo a Harry, Ron y Hermione con las ropas medio rasgadas en la puerta…ellos estaban siendo buscados por todas partes, y ahora estaban en mi delante.
-Lía -se sorprendió Ron -¿Qué haces aquí?
-Busco a Luna -respondí segura de mí y noté que ellos miraban con curiosidad a Daniel quien estaba muy nervioso por su presencia, los miraba con miedo por lo que pudiera pasar si se enteraban que los encontramos.
-¿Quién es él?
-Él es un compañero mío se llama Haru
-Están aquí -Lowis se acerca son una sonrisa que daba miedo -papá están aquí, ellos ayudarán, ellos…, papá -el pobre rompió en llanto y seguía repitiendo todo sin quitar, su padre dijo que esté con él mientras conversaba con el trío, así que le hice caso.
Traté de interrogar a Lowis, pero él no quería decir nada; Luna nunca llegaba, pasó media hora y aun no llegaba. Justo cuando me estaba quedando dormida por el aburrimiento escuché unas pisadas apresuradas, era el trío que parecía que tenían prisa por salir, en eso se escucha sonidos, estruendosos sonidos, una ráfaga de viento entraba y destrozaba las cosas. El padre de Luna gritaba cosas como: ¡Lo tengo, aquí está aquí, para ustedes!
Lowis no se movió, ni se molestó en correr, dijo que sería inútil…eran los mortífagos.
Entraron nos cuestionaron y por último trataron de llevarse a Xenolius, pero Lowis se interpuso y se lo llevaron a él, por último también nos llevaron a mí y a Daniel, quien trataba de mantener la calma, iba ser inútil forcejear contra ellos…
Nos llevaron y en la celda nos dimos el encuentro con Luna, pero antes nos llevaron a todos frente al señor tenebroso para cuestionarnos un poco.
-Bien, bien supongo que podrían ser nuevos reclutas, no les mataré, es más les daré una mano -dice con voz entre pasiva, pero no me le fiaba, daba miedo -primero las damas, a ver dime tu nombre
-Cecilia Green -respondí sin mirarle
-¿Green? -miró a uno de sus seguidores para que miraran el registro
-Está registrada, es mestiza
-Bueno es una suerte que no sea todo un caso perdido y bien… que hay de ti -miró a Haru
-Sí está registrado, mestizo
-Y tú -miró a Lowis -eres el hermano mayor de Luna, apuesto entonces que tu decisión será la misma…
-No -dijo Lowis -yo quiero servirle, quiero estar seguro quiero, quiero -repetía confundido y el señor tenebroso sonrió con superioridad yo me quedé sorprendida y asustada…Lowis ¿Por qué?