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Perdidamente enamorada de Fred Weasley, pero sin embargo...¡Al que gusto es a su gemelo! — capítulo 9

El partido de Quidicht se acercaba más vez másy más, y yo seguía evadiendo la comida. Para que la gente no se dé cuenta yo hacía como que comía pero luego cuando nadie me miraba cogía una servilleta y la escondía allí poniéndola debajo de la mesa

—El partido de Quidicth es mañana -me decía Padma -me alegra que estés volviendo a comer.

—Si -mentí -aprendí por fin que no es bueno dejar de comer -le mandé una sonrisa.

—Todos te apoyamos -me tomó de la mano.

El día del partido me puse ya el uniforme; Casper fue a verme para ver mis mejores jugadas. Me alisté y los ravenclaws salimos volando en las escobas.

El partido empieza y yo le atino muchas veces al aro, pero cada vez que pasaban los minutos me sentía muy mal y a las justas podía sostenerme en la escoba, en unas ya no podía moverme y sentía que se me cortaba la respiración.

-¡Cecilia!

Mis manos se soltaron de la escoba y empecé a caer, cerré los ojos mientras escuchaba gritos a mi alrededor.

-¡CECILIA!

……………………………………………………………………………………………………………………………………………

-Está despertando…

Escuché voces a mi alrededor susurrando, yo entonces me encontré en la enfermería del colegio, yo aún me sentía muy mal como si me fuera a desmayar de nuevo. La señora Pomfrey se me acercó junto a Elioth; también pude ver al equipo de Ravenclaw, a los gemelos y a Casper.

-En unas horas vendrán los medimagos por ti señorita Green -me dijo madam Pomfrey.

-No quiero ir -me negué -no quiero ir, yo estoy bien -dije tratando de reincorporarme.

-Lía, estás muy mal mírate -dijo George con un tono de voz muy angustiado.

Seguido me fijé la vistaen Casper quien estaba muy muy preocupado; yo cuando me fijé en Fred vi que este estaba con los ojos brillosos, simplemente luego no quise verle más al rostro y asentí. La enfermera despidió a todos y cuando llegaron mis padres fuimos a San Mungo y me hicieron ver. Yo tenía una herida muy fea en el brazo derecho antes de llegar al codo, era algo larga. Así que me tuvieron que poner un yeso de esos como el que le pusieron a Draco Malfoy cuando el hipogrifo le "rompió" el brazo. Me tuvieron que inyectar una especie de líquido para que pudiera mover bien mi brazo pero me igual me quedaría la marca de la cicatriz, y tendría que usar ese yeso; el médico dijo que con ese tipo de golpe casi puede morir si es que no eran unos metros más de altura; tomé conciencia de lo que hacía cuando vi a mis padres llorar al enterarse de que me volví anoréxica, y que por ellos también habían bajado mis notas y casi había muerto por falta de fuerzas en la escoba. El médico dijo que puse haber quedado peor si es que me hubieran atendido médicos muggles, prometí volver a comer, estudiar y nunca hacer lo mismo.

Deben entender lo horrible que es ver a tu madre llorar a tu costado por ti…muy preocupada al saber que su hija menor tuvo un grave accidente; ver también a tu padre, un hombre duro y frío llorar por primera vez. Ver a tu hermano más pálido de lo normal queriendo decir "te lo dije, ahora mira lo que te ha pasado". Fue horrible y ahora mismo estaba perdiendo de dar un examen por estar en San Mungo, la única persona que tenía la culpa de esto…era yo.

Por seguir los consejos de Fred y decirle "amén" a todo lo que él decía; ahora me encontraba así. Cuando regresé a Hogwarts mis amigas me recibieron preguntándome cómo fue todo. Yo les saludé y les conté que tenía que usar el yeso hasta Julio, algo más…¡Yo soy diestra! ¡Y tenía el yeso en el brazo derecho! Esto iba a ser muy difícil para mí.

En el comedor cuando fue la hora del almuerzo, yo estaba muy molesta porque me demoré demasiado en hacer el examen y me lo quitaron antes de terminar, ya que:

1.- no entendía mucho

2.- mi mano…¡Mi mano!

Creí ver al pelirrojo verme desde de su mesa, pero simplemente lo ignoré y me fui saliendo del comedor junto a Padma y Luna. Este nos siguió a las tres y me detuvo poniéndose delante de mí.

—Hola ratoncita -me saludó y me acarició en la cabeza pero yo le detuve -¿Pasa algo?

—No quiero hablarte ahora Fred -dije fastidiada

—Te pusieron un yeso…-dijo apenado -vez, ya tienes experiencia para la próxima vez, debes ser más cuidadosa, después de todo es tu culpa estar ahora así.

—¿Mi culpa? -repetí algo fastidiada -¿mi culpa Fred Weasley? ¡Y qué hay de ti! -le señalé con mi brazo bueno -sabes que debajo de este yeso se esconde una marca larga que me llega hasta el codo.

—Oye tranquila…

—¡No me puedo tranquilizar! -exploté -¿sabes lo difícil que es dar un examen con el brazo izquierdo?

—Yo soy zurda -comentó Luna de la nada y yo rodé los ojos.

—Nena -susurró este tratando de encontrar mi mirada -no entiendo…

—¡Tú me dijiste que dejara de comer! ¡Si vieras como mi padres estuvieron derramando lágrimas a mi costado entenderías!

—Lo lamento mucho -dijo este -sé que es mi culpa pero no quería admitirlo -sus ojos empezaron a brillar -lo lamento mucho nena…

—Me di cuenta al fin que sólo eres un capricho adolecente, al igual que lo soy yo para ti.

—Oye no…

—No sé qué otras cosas pudieron haber pasado si te hacía completamente caso en todo -gemí. -pude haber muerto Fred; así no quiero que me hables, no quiero que te me acerques más -de mis ojos empezaron a salir lágrimas -yo debo aprender a madurar, y dejarte ir de una buena vez; y estando contigo empeoro todo -gemí -si estoy contigo nunca maduraré, ya que en verdad te quiero sólo para mí, y eso no está bien…es hora de que afronte la verdad tal como me la pintan.

—¡Pero yo te quiero! -se impuso este agarrándome de los hombros -no puedes terminar conmigo -sus ojos cada vez brillaban más y su expresión se tornó ansiosa y fastidiada - ¡Se supone que me amas!

—Pero tú no -le dije soltándome -tú nunca lo has hecho, y nunca lo harás, porque te conozco demasiado. -le dije seria -todos tenían razón, sólo estabas conmigo o por pena, o por necesidad de tener a una mujer para ti.

Me empecé a alejar de él jalando a Luna del brazo, Padma le lanzó una mirada triunfadora al pelirrojo causando que este se pusiera más rojo; esa misma noche lloré mucho, por él; no podía creer que le había cortado, pero era lo mejor en verdad, para ambos…para todos.

Ahora tenía más concentración en mis cosas, justo cuando el año ya estaba acabando. Para reanimarme, Padma me hizo peinados raros, al parecer le gustó el que me hizo de 2 trenzas francesas, ya que me lo hacía todos los días, y eso causaba que mi cabello se esponjara mucho, pero ella parecía tan feliz y tranquil desde que terminé con el Weasley.

Una tarde estaba yo sentada con Casper en el jardín mientras charlábamos junto a Padma; Luna estaba buscando nargles así que no estaba con nosotros..

-Peque, me alegra que ahora estés mejor -dijo Casper divertido.

-Sí -asentí y deje que me acariciara la cabeza -ahora estoy mejor pero…-agaché la cabeza -te vas la próxima semana, y hoy es la última prueba; no te veré más ¿quién me dará consejos?

-Ejem -se hizo presente Padma.

-Aún podemos divertirnos -dijo mientras sacudía mi cabello -¿sí? -sonrió gustoso.

-Sí -asentí.

En eso se acercó un pelirrojo que reconocí con facilidad por su actitud, era George quien me llamaba con señas, yo me despedí de mis amigos y fui hacia él quien me jaló a un armario y cerró la puerta asegurándose de que nadie le vea.

-Ahora sí podemos hablar en privado -dijo aliviado -Fred ha estado muy molesto últimamente sabes…-dijo mirándome -me dijo que te dijera que le perdones.

-¿Y por qué él no me lo dice cara a cara?

-Teme el rechazo -dijo rápidamente -pero no debes volver con él si no gustas -dijo mirándome -sé que es egoísta que yo lo diga -se ruborizó -pero en verdad me alegra que hayas cortado con él -me agarró una trenza y rió -me gustan tus trencitas Lía.

-A ti todo te gusta -le dije mirando mi yeso.

-Lamento lo de tu brazo -se empezó a acercar más disimuladamente -si pudiera hacer algo para ayudarte, sólo debes decírmelo Lía -empecé a retroceder y terminé chocando mi cuerpo contra la pared, este seguía acercándose y empecé a sentir la calidez de su aliento…olía a chocolate con menta, este alzó su brazo y yo sentí que mi mejillas empezaban a arder.

-George…-me ruboricé completamente sin entender muy bien mi reacción -estás muy cerca.

-Lo tengo -dijo este mirando encima de mí, este agarró algo de la repisa de arriba y lo leyó bien; fue entonces cuando me di cuenta de que estábamos en el armario de pociones de Snape; el pelirrojo tenía un frasquito en las manos y cuando vio que era el que quería se empezó a alejar y yo me confundí mucho; pensé que quería algo…no a la poción…

-Me tengo que ir -dije rápidamente.

-Ok, bye Lía -dijo este mirando el frasquito

George…pensé que…¡¿En qué estaba pensando?! A él le puse claro que sólo lo quería como amigo, además sigo mal por lo de Fred…demonios estoy confundida.

A la hora de la última prueba yo estaba al costado de mis amigas y también con Casper; pero ocurrió algo horrible; Cedric Diggory había fallecido. Mis ojos se tornaron en blanco, él siempre había sido bueno con todos nosotros y ahora yacía muerto en el suelo…

-CEDRIC

Eso me mató, el grito desgarrador de Wendy Smith, quien siempre le había querido; ella me había confesado, que este iba a terminar con Chang después de la prueba para estar con ella y ahora estaba muerto…Dios…