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Percy Jackson, Annabeth Chase… Y ahora que? — capítulo 8
Pelea, frio, amor y … Papá?
Nada como una buena ducha para recobrar fuerzas, en especial si eres un hijo de Poseidón y te acabas de batir en un "duelo de demostración" con tu novia, y más aún si ella es tan buena como lo es Annabeth.
Me había demorado 15 min en la ducha, tenía que apurarme, no quería hacer esperar a la chica más maravillosa del mundo.
Busque mis Jeans y la camisa que llevaba en la mañana.
-Uff- dejé escapar cuando vi que Annabeth aún no salía de los vestidores de damas. O eso creí…
-Bueno, ehm… en el campamento de verano recibí un par de clases- escuché que Annabeth, mi Annabeth decía.
-Debe ser un campamento muy guay- ya me había volteado, El joven que hablaba con MI novia era alto, rubio, tenía ojos azules y una sonrisa, que supongo debe agradarle mucho a las chicas.
-Sí, la verdad es que es un campamento bastante genial- contestó Annabeth algo incómoda. Claro que es un campamento genial, tenemos Pegasos!!
*-*Seguro que aparte de las clases de esgrima tienen equitación- dijo el joven recostándose en un casillero.
-Algo así-
Me acerque a ellos, peo no se percataron de mi presencia.
-¿Y cómo así existe un campamento tan genial y yo no estoy enterado?-
-Es que es exclusivo- dije pasando un brazo por los hombros de Annabeth y atrayéndola a mí.
-¿Y tú eres…?- dijo levantando una ceja.
-Percy Jackson- respondí. S*alvador del mundo, mucho gusto,*lo pensé pero por algún motivo me abstuve a decirlo.
-Ya, bueno mucho gusto- dijo ignorándome -Si te aburres de este niño- me miró -búscame- dijo guiñándole un ojo. Dio un par de pasos parar ir a su clase supuse, por suerte había un bebedor cerca. Con un estallido, el caño se rompió y un chorro de agua mojo a ese.
-¡Sesos de Alga!- llamó Annabeth
-Sorry, un accidente- de disculpe, la tomé de la mano y salimos. -Perdón por hacerte esperar-
-Casi nada, acababa de salir y Aarón vino a felicitarme por la demostración-
-¿Aarón?- pregunte mirándola, algo ceñudo, pero fue un acto reflejo.
-¡Sesos de alga eres de lo peor!- me dijo.
-¡Hey, tengo que cuidar a mi chica!-
-¿Tu chica?- me preguntó, mientras era ella ahora la que fruncía el ceño.
-Sí- respondí y la jalé a un callejón, en New York hay un montón -Mi chica, mi amiga, mi consejera- hice una pausa y la besé -mi amante-
-Eres un tonto- me dijo, mientras se me miraba seriamente. A pesar de ello me besó y no espero a salir conmigo del callejón, sino que se adelantó -tú tonto- le dije al oído y la tomé de la mano nuevamente, ella giro la cara, pero igual vi que sonreía.
-Guapa, porque no dejas a ese y te vienes a pasar un ratito con nosotros- dijo un borracho en la cera de al frente, sus amigos se rieron. A mí no me hizo nada de gracia.
-Vámonos- le dije tomándola de la mano un poco más fuerte de lo normal.
-Qué pasa, ¿No quieres un poco de diversión?
-Seguro que aquí la pasas rico- dijo otro borracho.
Giré la cabeza peligrosamente
-No Percy- me dijo Annabeth
-Que pasa Encanto, ¿Te lo estás pensando?, no te demores que estas buenísima-
-Los voy a matar- dije metiendo mi mano al bolsillo para tomar a Riptide, mi espada ya no maldita-Percy- me llamo Annabeth nuevamente, pero ya estaba sacando el bolígrafo de mi bolsillo.
-Riptide no hiere mortales- me dijo tomando mi brazo para que no valla.
-Me gustan las rubias, son tan huecas y dóciles como una perrita en celo- oí que uno decía; el primero que habló, reconocí.
-No les hagas mucho daño- oí que Annabeth me pidió aflojando su agarre.
Dejé a Riptide en mi bolsillo, Annabeth tenía razón, pero aun tenia mis puños. Eran 4 simples morales contra mí, el Hijo de Poseidón. Levanté un puño y golpeé al primero en la cara y vi como sus dientes salían volando. -Mocoso- dijo otro y sacó un cuchillo largo, los otros dos también sacaron navajas. Oí el jadeo de Annabeth, vi como se disponía a cruzar para pelear conmigo. -Quédate donde estas- dije alto pero no me volteé a mirarla. Los tres me atacaron al mismo tiempo, pero estaban borrachos, lo que me permitió esquivar fácilmente al primero. Sujete la mano del otro y le di un rodillazo, el tercero parpadeo un par de veces y salió corriendo, entonces escuche algo crujir y un pequeño dolor apareció en mi omoplato derecho. -No se ataca por la espalda- le dije, era el que antes le había volado los dientes, -para que no me olvides- le di un puñetazo en el estómago.
Había derrotado a los cuatro, o bueno a los tres, uno huyó. Aún quería seguir peleando, la lucha con mortales era tan sosa. ¡Cómo se atreven! Renegué cruzando la calle. Annabeth es la chica más inteligente que existe, idiotas.
-Estás sangrando- me dijo Annabeth haciendo que me dé la vuelta para que pueda ver mi herida, pero esta ya había desaparecido. Sin embargo, rastros de sangre habían quedado en mi camisa.
-Ya se ha curado- dije limpiando un poco la piel ensangrentada.
-Mejor vámonos- me dijo y en 5 minutos de caminata silenciosa llegamos a mi casa, no había nadie. Claro, mi mamá y Paul llegarían mañana. Aquello no terminaba de tranquilizarme.
-Percy…- me llamó mi novia.
-Voy a bañarme- la corté, no era mi intención ser rudo, pero le había prometido a ella que no lastimaría "mucho" a esos idiotas. El recuerdo aún me hacía hervir la sangre mientras controlaba mis ganas de regresar a por ellos.
Tomé una ducha rápida, el agua me tranquilizó, salí más relajado y con intención de disculparme. - ¡Hey!, ¡Annabeth!- llamé, entrando la sala, pero ella no estaba ahí, mire en la cocina… en su cuarto, no estaba, donde podría estar, miré en el recibidor, tampoco, por la escalera de emergencia ¡NADA!, ¿Dónde estaba?
Tal vez está molesta, *no, si no le había hecho nada… Tal vez me porte más rudo de lo que creí. En algún momento me habían dicho que tenía que controlar más mi genio, pero si normalmente soy bastante tranquilo…*razoné dando vueltas en el salón.
No puedo más, voy a buscarla.
Salí como estaba, con un short y un polo, afuera hacia un frio de Mier….coles. Entonces la vi, estaba pagándole al repartidor y sentí como el alma regresaba al cuerpo.
-¡QUÉ CREES QUE HACES SESOS DE ALGA!!- dijo molesta - ¡Estamos a cinco grados! (centígrados)-
-No sabía dónde estabas- dije encogiéndome de hombros, esto provocó que un escalofrío recorriera mi cuerpo. Sí que hacia frio.
-Eres un tonto- dijo, pero esta vez con un tono tierno, dejó la pizza encima de un miro y me puso la casaca sobre los hombros.
-Gr... Gracias- tartamudeé, ella aún tenía una gruesa chompa. Juntos subimos, aún estaba temblando un poco, parece que mi cuerpo resistía todo menos los cambios bruscos de temperatura.
-Siéntate- me ordenó, no tenía problemas con obedecerla, en especial ahora que parecía uno de esos muñequitos que le das cuerda y se mueven vibrando -Voy a subirle a la calefacción- me informó más que preguntar. Luego trajo la pizza y se sentó junto a mí.
-¿Mejor?- preguntó intentando ser indiferente, pero no le salió había una pisca de preocupación en su voz que me hizo sonreír. La besé y respondí -Ahora sí-
Ella no respondió, partió un pedazo de pizza y pregunto - ¿Por qué saliste?-
-Ya te lo dije, no estabas cuando salí de la ducha y…nada eso-
Ella mordió un poco de la pizza y me miro de una forma que decía… no me lo creo
-Creí que estabas molesta conmigo por haber hablado un poco rudo-
-Lo fuiste-
-Perdón-
-Pero por eso no me voy a ir, además sé que estabas enfadado, primero Aarón molestando, luego esos tarados de la calle-
Cerré los ojos fuerte… entonces sentí los labios de Annabeth tocar los míos, re relaje y devolví el beso, cuando el aire nos faltó tuvimos que separarnos.
Ella me sonrió -Come- dijo y puso un pedazo de pizza en mi boca.
-¿Quieres ver algo en la tele?- le pregunté.
-Nop- dijo con una sonrisa pícara.
-¿Quieres… hacer la tareas?- pregunté levantando una ceja… en una relación normal aquella sería una pregunta rara, pero Annabeth amaba terminar los trabajos el mismo día que se lo dejaban.
-No- volvió a decir.
-¿Quieres jugar monopolio o algún otro juego de mesa…?-
-Quiero jugar algo… que podría ser en la mesa, pero preferiría el sillón- dijo acercándose a mí y besándome.
POV Annabeth
O dios… ¡Qué estoy haciendo!,no es mi manera de ser, coquetear así… es raro…, pero es Percy, lo conozco hace mucho, es mi novio, lo amo… y besa tan bien…su abdomen está formado como una tableta de chocolate. Se veía tan bien, se sentía tan bien, sabía tan bien… Espera ¿sabia? O Dioses, que estoy haciendo…
Al parecer mi cuerpo ya no me pertenecía, me guiaba por mis instintos. ¡O DIOSES!!! ¡¡ ¿Qué es lo que Percy está haciendo??!! Pensé que eso no estaba bien*, pero… ¿Cómo no va a estar bien si se siente tan bien?* En ese momento me rendí, deje que mi mente se rindiera a los deseos carnales. ¿Para que discutir conmigo misma?
¡Por todos los dioses!, antes había estado bien pero esta vez Percy se había superado.
Casi no había hablado, pero no es que hubiera estado callada tampoco.
-Te amo- me dijo al oído a la vez que dejaba que me recueste en su pecho desnudo.
-Te amo- respondí sonriendo, podría acostumbrarme a esto, una vida mortal, sin monstruos ni misiones peligrosas, vivir con mi novio, tal vez, hasta llegar a ancianos. Me pegué más a su cuerpo mientras me rodeaba con los suyos como siempre. Estaba por quedarme dormida, pero oí algo raro. ¿Pasos?
-Oh no- dije y de un tirón jale a Percy que ya estaba dormido. Le tiré la ropa de los dos a la cara. Él también se había dado cuenta, su mamá y Paul habían llegado de su viaje.
Corrimos hasta mi cuarto que estaba más cerca, cerramos la puerta y nos vestimos a la velocidad de la luz.
-¡Percy, Annabeth!, ya llegamos- dijo Sally.
-Ahí voy mamá- respondió Percy subiéndose el short y saliendo a galope de mí cuarto.
-¿Cómo estuvo el viaje?- escuché que preguntaba.
-Bien, y ¿Annabeth?- quiso saber su madre
-oh, ella estaba durmiendo, supongo que ahora viene- No era del todo una mentira, casi me quedo dormida. GRACIAS A LOS CIELOS QUE NO FUE ASI.
Salí un minuto después -Hola, que tal les fue en la exposición-
-Muy bien, me compraron 3 pinturas, y hablé con alguien que quiere publicar una de mis novelas
-¡Eso es genial!- Exclamé, en eso Paul entraba con las maletas, pobre… pero la imagen era bastante graciosa.
-y… ¿Qué han estado haciendo ustedes?- quiso saber Paul una vez que había dejado las maletas en la cocina.
-m… un par de monstruos… estuvimos en el campamento hoy, regresamos- relató Percy encogiéndose de hombros.
A Sally no le hizo mucha gracia, ella estaba acostumbrada, pero supongo que como madre es difícil que su hijo le diga que había estado matando monstruos mitológicos.
-Miren lo que les compramos- dijo Paul sacando una mochila para Percy, era de color negro con un bordado de un tridente atravesado.
-¡Wow!, esta genial- agradeció mientras la examinaba.
-Annabeth, esto es para ti- dijo Sally pasándome una réplica en miniatura del Partenón
-Gracias- dije un poco cohibida.
-pasamos por un lugar donde habían artículos relacionados a Grecia- explicó el padrastro de Percy… como se enterara Poseidón… El actual compromiso de Sally le regale una mochila con su símbolo a Percy…
-No me lo tomo para nada bien- escuché en el interior de mi mente, la única que hacia eso era mi madre.
OMG!! Poseidón está hablando conmigo espera…, porque conmigo… ¿No debería hablar con Percy?
-Hablo contigo porque necesito que le digas algo a Percy, dile que estoy llegando en 15 segundos-
-¡Annabeth!, ¿Quieres más pizza?- llamó Percy un poco preocupado.
-Ah, sí, si… Percy-dije sin poder salir del shock- Poseidón estará acá en… 10 segundos- vi su mirada de confusión
-¿Qué?- preguntó incrédulo
Entonces alguien tocó la puerta… espera, no era alguien, era "El" alguien, era el papa de mi novio, Poseidón; no precisamente en ese orden según prioridades.
Corrí a abrir la puerta y ahí estaba, se veía… cansado, llevaba una túnica griega hecha girones. La barba parecía tener varios días y sus ojeras aún más… ¿Qué significa esto?
Hola!!!!! Regresé!! espero que les guste mucho este capitulo, personalmente me encanta!, me divertí un montón haciéndolo y mas cuando lo leí una vez corregido!
Gracias Julia!, esta vez sí pudiste editar el capitulo hasta el final!!