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Embarazada de Potter — capítulo 1

¡Hola!  Este primer capitulo es cortito, ya que aun tengo este fic en pruebas. Es decir, si gusta, seguiré escribiendo y cápitulo más largos  :)  Pero si no gusta... Bueno, al menos lo intenté, ¿no?  ^^

Así, a tí que lo estás leyendo, quería agradecerte por tu tiempo y también si me dejas tu opinión  ^^  

Y ahí va el capítulo:

EL PRINCIPIO DE LA NUEVA VIDA

Ginny miró el pequeño trozo de plástico que tenía entre sus manos de nuevo. De seguro que estaba mal. Debía estar mal. Tenía que estar mal. Ella, Ginny Weasley, no podía estar embarazada. Apenas tenía diecisiete años, y aun le quedaban cuatro meses para terminar sus estudios en Hogwarts.

Sentada encima de la taza del váter, cerró los ojos e inspiró profundamente. Los abrió de nuevo, y la realidad la golpeó como una ráfaga de viento helado. Las dos rayas azules de aquel cacharro muggle eran peor que cualquier pesadilla. Y ahora, ¿qué iba a hacer?

Si a su hermano no se le hubiera ocurrido pedirles a sus dos mejores amigos que, antes de cursar su último año en Hogwarts, hicieran un viaje por todo el mundo… ¡Esto tal vez no hubiera pasado! Hermione, por muy responsable y estudiosa que fuera, no podía negarle nada a Ron. Y Harry… Dios Santo, ¡él era el culpable de todo!

Gracias al endemoniado viaje, no les quedó otra a los tres amigos que cursar el séptimo año junto con Ginny. Y así fue como entabló una amistad más cercana con Harry. Es cierto que le conocía muy bien de haber pasado estancias juntas en la madriguera, pero… desde que empezaron a sentarse juntas en defensa contra las artes oscuras, su relación había mejorado.

Y ahora, ¿cómo demonios les decía a todos que estaba embarazada? Sus padres la matarían, Hermione la regañaría y Ron… Ron mataría al chico que la hizo eso… Claro, si es que algún día se enteraba de que había sido su mejor amigo…

Harry y Ginny solo eran amigos. Nada más. El problema sucedió hacia un mes. Se emborracharon en una fiesta en la casa de los gritos y terminaron, sin saber cómo, practicando para ser papas. Después de la fiesta no volvieron a comentar el altercado, y se trataban como si nada hubiera pasado. Sin embargo… ahora no les quedaría otra que afrontar el problema.

No muy convencida, Ginny se levantó y salió del baño. La habitación de las chicas de séptimo año de Gryffindor se encontraba vacía, a excepción de una persona. Hermione Granger la miraba con las uñas mordidas y los ojos relatando impaciencia.

-¿Y bien? -la preguntó.

Y es que la pelirroja no solo se había hecho cercana a Harry. También a Hermione Granger, y por esa razón era la única a la que había comentado sobre su retraso con la señora de rojo la semana anterior.

En vez de decir un sí, o afirmar con la cabeza, o cualquier cosa que pudiera haber hecho, Ginny Weasley dejó que una lágrima se derramara por sus mejillas. Segundos después, Hermione se había puesto de pie abrazándola.

A partir de ese día, todo sería diferente.